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Collisions in One Dimension

Supplement 2- 6: Thermodynamics

4.2 Collisions in One Dimension

Dentro de las categorías discursivas se incorporaron: poder (en esta categoría se incluyeron los temas relacionados con el biopoder y la biopolítica según la postura de Foucault), resistencia (entendida como una oposición al poder, la cual se manifiesta de diferentes maneras tales como: ignorar las recomendaciones de los profesionales de salud, no contemplar diferentes alternativas de solución a la epidemia, prevaleciendo aspectos de corte religioso o económico) y cuidado de sí (enmarcada dentro de la noción de ética desarrollada por Foucault).

Las expresiones, afirmaciones y frases que con mayor incidencia se observan en el AD en esta categoría, están vinculadas al biopoder -anatomopolítica6- donde se evidencia claramente una intención de adiestrar y gobernar el cuerpo, de educarlo y no darle cabida o espacio para que se circunscriba fuera de los espacios establecidos

como “adecuados” o “correctos”. Esto se observa en los renuentes y casi incansables

esfuerzos del gobierno por implementar cátedras de educación sexual, cátedras vinculadas con el uso y disposición del cuerpo y el cuidado del mismo. Por otra parte, al hablar sobre la biopolítica, se aprecia una enorme preocupación por el control de la natalidad, la expansión de la epidemia, el número de decesos y los recursos invertidos en salud y enfermedad. Toda esta preocupación y medición de variables funciona como

6“… la concepción del cuerpo visto como máquina: su adiestramiento, el aumento de sus aptitudes, la

extorsión de sus fuerzas, el crecimiento paralelo de su utilidad y su docilidad, su integración en sistemas

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un mecanismo de poder que va desde el control, vigilancia y adiestramiento del cuerpo/hombre al cuerpo/población, como bien lo describe Foucault, 2012). Algunos ejemplos de esto son:

“... La Secretaría de Salud de Bogotá, emprendió una campaña de prevención,

única capaz de detener la epidemia. Con mensajes a través de radio y televisión y vallas en las calles, que caen sin embargo en el mismo error que golpeó la eficacia de

otros mensajes emitidos el año pasado: la falta de claridad” (Ortega, 1990). “Prevenir es fundamentalmente educar” (Ortega, 1990).

“Mientras aumentan a ritmo acelerado los contagios con el Virus de

Inmunodeficiencia Humana (VIH) a causa de la promiscuidad sexual, el grueso de las cadenas de televisión insisten en prohibir los comerciales que promueven el uso del

condón” (Nullvalue, 1991).

“Finalmente, para la prevención del sida, se ordena que el Ministerio de Comunicaciones, a través de Inravisión y la Radiodifusora Nacional, emita mensajes de orientación a la comunidad; y a la cartera de Educación, que imparta una adecuada

instrucción sexual y capacite a los docentes” (Nullvalue, 1991).

“En las universidades y colegios vamos a ratificar el uso del preservativo y a

hablar sobre el autocuidado del cuerpo, los riesgos del alcohol y los alucinógenos”

(Redacción Bogotá, 2014).

“Kaletra pedida por las ONG, en cuyo caso significa romper el monopolio de

Laboratorios Abbott, titular de la patente de dicho medicamento, en la comercialización

de este producto con miras a reducir su precio” (Nullvalue, 2008).

La mirada que debe darse de este tipo de hallazgos y narrativas en el AD, desde la perspectiva de Foucault no es inocente ni carente de un objetivo; por el contrario, todo este tipo de educación, prevención y campañas son un mecanismo a partir del cual el Estado puede controlar, vigilar y adiestrar los cuerpos con fines económicos, políticos y sociales. En efecto, para el Estado no le es ni le será rentable suministrar tratamientos antirretrovirales a los individuos, cuando sabe que a través de otro tipo de

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mecanismo -de poder- puede conseguir o estimular prácticas que no desencadenen una crisis económica en el sistema.

Al interior de esta categoría también se encontró otro tipo de mecanismo de poder y control que obedece a relaciones asimétricas de saber-poder, donde profesionales

del área de la salud, basados en hallazgos “científicos” o haciendo uso de su

conocimiento y posición autoridad, han errado en su diagnóstico o en la manera de proceder, generando secuelas en miembros de la población civil que creen sin lugar a duda en lo que el profesional está afirmando:

“<Esas crisis de fiebres que te dan son debido al sida que padeces>, le dijo. Nevis afirma que se quedó estupefacta, un sudor frío le brotó de los poros y no se atrevía a mover ni un solo músculo.

El profesional apoyaba sus palabras en los resultados de un examen de laboratorio que le había ordenado y que en ese momento tenía ante sus ojos.

<Mi reacción fue discutir con el médico, pues no le daba crédito a lo que oía, pero él me mostró la palabra -positivo- en el papel del laboratorio>, dice Nevis, que en ese

momento tenía 24 años...” (Redacción El Tiempo, 2008).

“El viernes pasado, el director científico de la clínica Palermo de Bogotá, Augusto

Buendía, reconoció que esa institución hospitalaria está pidiendo desde hace algún tiempo a los pacientes que van a recibir sangre en transfusión una autorización especial para que en caso de resultar contaminados con el virus del sida, o de cualquiera de las hepatitis (B y C) y aun de la sífilis, la clínica quede exonerada de toda

responsabilidad” (Hernández, 1993).

En las relaciones asimétricas de poder, se encuentran también aquellas que rigen las relaciones de pareja entre hombre y mujer:

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“Las relaciones de poder entre hombre y mujeres ponen en desventaja a la mujer

los aspectos de negociación y uso del condón, asegura el Ministro de la Protección

Social, Diego Palacio Betancourt” (Nullvalue, 2004).

“En las redes de esclavitud sexual son los traficantes quienes deciden qué y

cuánto hace la mujer. Y en los conflictos, su cuerpo es un territorio de guerra. El poder reproductivo de la mujer hace que este se convierta en un sitio poderoso que el

enemigo busca atacar” (Rodríguez, 2011).

Las relaciones asimétricas de poder, siguen afectando la posición de la mujer en la sociedad, no sólo en términos de recibir un trato violento o denigrante, sino en sectores económicos y laborales. Esto, es el producto también de factores psicosociales que determinan este tipo de prácticas al interior de una sociedad.

La categoría de resistencia es de gran interés y relevancia en el AD, ya que en ciertos momentos podría pensarse que sólo las relaciones de poder son las que generan efectos en la sociedad, en muchas ocasiones se piensa que sólo es el gobierno o las instituciones las que cometen errores; en esta categoría se observan otra serie de actores que se resisten a la acción del Estado o de los profesionales de la salud que orientan la conducta de los individuos en muchas circunstancias:

“La Iglesia que se niega a aceptar el condón como una de las alternativas ante la

infección y que se niega a proporcionar una pastoral adecuada a los enfermos”

(Velandia, 1990).

“... (él, que ha sido un sacerdote más bien de avanzada respecto del espinoso

tema del control de la natalidad), cuando dice en tono implacable, severo y muy asustador, a propósito del uso del condón que considera este accesorio como una cosa

antinatural y cuya práctica por lo mismo no puede durar” (D Artagnan, 1991).

“Sin embargo, el hecho de al menos en los primeros años de aparición de la

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causado que aquellas que no tienen comportamientos de alto riesgo se sientan seguras

y no usen medidas preventivas” (Hernández, 1993).

“Ante la prohibición del trago o las drogas, algunos deciden rechazarlo -el tratamiento- o interrumpirlo el fin de semana, para no perderse de la rumba. Como

consecuencia, se bajan las defensas y quedan a la merced de cualquier enfermedad”

(Cerón, 2008).

“También rechazan el tratamiento porque los puede poner en evidencia ante su

familia (en caso de que no conozca el diagnóstico), ante sus parejas o ante sus

amigos” (Cerón, 2008).

“Nevis Polanco Acuña no quiso regresar al médico, se automedicó y eso le trajo problemas para su salud” (El Tiempo, 2008).

Muchos de los comportamientos de resistencia o negligencia ante la instrucción médica, puede ser el resultado de experiencias previas donde los sujetos han sido expuestos a situaciones de humillación, desacreditación o vergüenza (ONUSIDA, 2005, 2005). En el caso de las instituciones religiosas, éstas no cederán terrenos donde sus ideas y valores han estado arraigados por años. La mirada de la Iglesia, ha sido en gran medida la oposición a los hallazgos que desde la medicina se han desarrollado para el control de la epidemia.

Finalmente al interior de las categorías discursivas, se encuentra la categoría de cuidado de sí, en esta se puede observar que algunos individuos para autoconstituirse como sujetos morales emplean diferentes medios, los cuales propenden por la adaptación a un código moral y un objetivo final que motiva y guía la conducta:

“En nombre del SIDA, se utiliza muy a menudo la palabra responsabilidad: cada

uno debe estar consciente de las responsabilidades que tiene, lo que en cuestiones de amor y sexualidad significa: Amar al otro como así mismo y no aprovecharlo como si fuera un objeto para satisfacer los instintos sexuales. Ser fiel a la pareja y sincero con

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él o ella, sin engaños. Respetar la libertad de decisión. No someter ni obligar a la otra

persona, ni dejarse someter por ella” (Nullvalue, 1991).

“El desarrollo de la autonomía implicará el ejercicio de la libertad, la preparación para la toma de decisiones y la responsabilidad en todos los actos de la vida”

(Nullvalue, 1993).

“Si se hace la prueba, va por los resultados y son negativos, piensa que se salvó y asume un proceso de reflexión y autocuidado. Esta conducta, dice la sicóloga, es poco

usual”. (Nullvalue, 1998).

“... practicar a conciencia la castidad, la abstinencia y la fidelidad sería laentre [sic]

las diferentes opciones posibles, en más de un sentido no sólo moralmente, sino desde

la perspectiva práctica” (Rosselli, 2004).

Dentro del AD se observan pocos enunciados u oraciones relacionadas con las prácticas que van orientadas al cuidado de sí. Son pocas las personas que resaltan la importancia de este tipo de comportamientos para prevenir la adquisición de la enfermedad.

Examinando los diferentes elementos que se enmarcan dentro de las categorías discursivas, se puede apreciar que éstas guardan una relación bastante cercana entre ellas y pueden aportar evidencia a la hipótesis planteada. La figura 3, muestra el tipo de relaciones entre las categorías discursivas que se han planteado para la realización del AD. Cada una de las categorías planteadas, es un elemento fundamental para la comprensión de las asociaciones existentes entre los conceptos centrales de esta categoría. Las relaciones más significativas se muestran a continuación en la red.

92 Figura 3. Red categorías discursivas

Contrastando los resultados obtenidos en el AD con la hipótesis, se podría afirmar que el ejercicio del poder (anatomopolítica y biopolítica) por parte de instituciones gubernamentales y no gubernamentales; si bien no contribuye a reforzar el estigma y la discriminación hacia las personas que viven con VIH, puede realizar acciones y crear discursos que sean enmarcados dentro del estigma y la discriminación. Ahora bien, si los representantes de las instituciones emiten juicios, comentarios y afirmaciones ligadas con la enfermedad inclinando su discurso hacia determinados segmentos de la población, puede llegar a existir una tendencia que esos discursos sean tomados como verdaderos debido al conocimiento y al saber que se enmarca en la medicina, la religión u otras áreas de conocimiento donde no es netamente el carácter científico lo que pesa, sino quién lo dice y de qué manera.