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A) El personaje.

Oriundo del norte de Siria (Samosata del Eúfrates), vivió entre el 120 y el 190 a fines del reinado de Cómodo. Después de una infancia en la que fue dedicado por sus padres a trabajos manuales (escultura), se orientó hacia los estudios helenísticos, llegando el joven bárbaro a escribir en griego con suprema elegancia. Fue un fecundo escritor de espíritu escéptico e irónico. De su sátira, más burlesca que moralista, no se vieron libres ni siquiera los grandes filósofos o los héroes antiguos, por no hablar de las costumbres de su época. En dos de sus obras escribe también de los cristianos y de Jesús. La primera lleva por título Sobre la muerte de Peregrino. Narra en ella las bribonerías de un parásito truhán que prefería llamarse Proteo y que, con adulterios, estupros y parricidio a sus espaldas, se marchó de Pario66.

B) De morte Peregrini 11, 13.16.

"Fue precisamente entonces cuando (Proteo) conoció la admirable doctrina de los cristianos... (con sus engaños los seduce, de tal forma que llegaron a tenerlo como un ser divino, lo reconocieron como legislador y le dieron el título de jefe).Después, por cierto, de aquel hombre a quien siguen adorando, que fue crucificado en Palestina por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres... (Proteo es encarcelado y los cristianos movieron cielo y tierra para conseguir su libertad. Fundamenta la preocupación por el pícaro en apuros en la propensión cristiana a la solidaridad). Además su primer legislador les convenció de que todos eran hermanos y así, tan pronto como incurren en este delito, reniegan de los dioses griegos y en cambio adoran a aquel sofista crucificado y viven de acuerdo a sus preceptos".

C) Comentario.

El pasaje entero, como puede apreciarse, se centra en la astucia del protagonista y en la consiguiente e irrisoria ingenuidad de los cristianos, que queda atenuada al final67, aunque tardíamente, al darse

cuenta de qué clase era la persona con quién estaban tratando. El motivo de semejante credulidad por parte de los cristianos, según Luciano, parece ser doble: por un lado, la absoluta adhesión de los cristianos a las enseñanzas de su "legislador"; por otro, el principio coherentemente llevado a la práctica de una fraternidad que llega a poner en común los propios bienes.

No es difícil ver detrás de esos epítetos de "infelices" y "simples" la total incomprensión de Luciano ante un comportamiento altruista (exagerado probablemente, como tal vez toda la historia de Peregrino), que no pertenecía a los esquemas corrientes de la moral antigua y que, por eso mismo, había de parecer un comportamiento loco, especialmente a un mordaz y empedernido burlón como Luciano. Pero, como se consignó, él no sólo ridiculizó a los cristianos, sino hasta a los mismos filósofos estoicos. Pues, a decir verdad, el ideal de una total comunidad entre los amigos ya había sido formulado por Platón (República 4, 42 a) en una frase, koiná ta phílon (= son comunes las

66 Ciudad del Helesponto de los antiguos, en el actual estrecho de los Dardanelos.

67 Porque (en texto que no hemos reproducido) los cristianos abandonan a Proteo cuando comete contra ellos la falta, "al

cosas de los amigos), que se había hecho proverbial (ver: Filón, Legum Allegoriae: De migratione

Abrahami, 235;Marcial, Epigrammata, 2,43); dicho ideal fue practicado en particular por los

pitagóricos (Porfirio, Vita Pythagorae, 20). Había sido ya el distintivo de la primera comunidad cristiana de Jerusalén (Hech 2, 44;4, 34 - 35), con la diferencia que la "koinonía" no se basaba sólo en la "amistad", sino en la común fe en Jesucristo: "Todos los que creían, vivían unidos" (2, 44). "La muchedumbre de los que habían creído, tenía un solo corazón y una sola alma..."(ibid., 4, 32). Pero Luciano no acaba de creerse todo eso. Probablemente su burla se dirige también al propio "sofista crucificado" o mejor a la adoración que se le rinde. A propósito del final de Jesús, Luciano usa por dos veces el verbo anaskolopízein, que literalmente significa "empalar, colgar de un palo, elevar sobre un palo".Aunque no aparece nunca en los escritos del Nuevo Testamento, donde se prefiere anastauroún, ambos verbos son completamente sinónimos en la lengua griega posterior a Heródoto68. En efecto, en la obra "Prometeo" del propio Luciano se emplean indistintamente las

formas verbales kremámenos ("colgar"), estaurósthai-anestaurósthai("crucificar") y

anaskolopisthénai ("empalar"). Evidentemente son sinónimos y el uso de uno u otro es cuestión

estilística69.

Compendia J. P. Meier: "Así pues, al igual que Josefo y Tácito, Luciano sabe que el "sofista" a quien

veneran los cristianos - Luciano nunca usa el nombre de Jesús ni el de Cristo - fue ejecutado en Palestina; y, como Josefo, especifica el modo: crucifixión. Junto con Tácito, supone que fue ese mismo hombre crucificado quien introdujo la nueva religión llamada cristianismo. Como Plinio, informa que los cristianos adoran a su crucificado fundador. Una vez más, vemos que un pagano culto del siglo II pudo tener noticias de Jesús; pero, sin duda, Luciano se hace eco de algo comúnmente sabido, que estaba "en el ambiente" en aquella época, no de una fuente de datos

históricos independiente"70.

Sin embargo (aún antes de haber estudiado a otros autores y fuentes que todavía falta considerar y aparecen en la síntesis, que citamos a continuación), creemos que se da una suficiente "independencia" en estos testimonios. Es cuanto patentiza G.Theissen: "El valor de unas noticias extracristianas sobre Jesús, independientes entre sí71 , es doble. Hay que señalar, ante todo, el hecho

de unos observadores del cristianismo, tanto hostiles como neutrales o simpatizantes, que admiten la historicidad de Jesús y no dejan lugar a la duda. Además, las noticias no cristianas permiten controlar distintas fechas y datos de la tradición cristiana72...La muerte violenta de Jesús es recogida

por Josefo, Tácito y Mara (y los rabinos)73: Tácito hace responsable a Pilato; Mara (y las fuentes

rabínicas), a los judíos; y Josefo, presumiblemente, a los romanos en cooperación con las autoridades judías. De los milagros de Jesús hablan Josefo y los rabinos, el primero en sentido valorativo neutral, los segundos bajo la acusación de brujería. Que Jesús actuó como maestro lo saben Josefo, que lo califica de "hombre sabio" y "maestro", y Mara, que menciona las "nuevas leyes"

68 En Heródoto se da la distinción: el primer verbo significa: "colgar a hombres vivos"; el segundo "cadáveres". Pero

después pasan a ser equivalentes. Filón de Alejandría usa sólo el primero, mientras Flavio Josefo únicamente el segundo, ambos para indicar la crucifixión.

69 J. P. Meier anota que Luciano tiene buena base histórica para emplear esta palabra, pues la crucifixión es en realidad

un derivado del empalamiento (usado primeramente por los persas).De hecho: staurós: cruz, significó al principio: estaca. Pero estimamos que es demasiado rebuscada la sospecha del mismo Meier de que "lo más probable es que el vocablo se esté empleando aquí en tono de burla" (Un judío marginal, 121 -122, n.20).Más simple y obvia es la explicación lingüística expuesta en el texto (tomada de R. Penna, ibid., 342).

70 J. P. Meier, ibid., 112

71 Subrayado nuestro.

72 Por razones tanto exegéticas como de la propia fe católica, no podemos seguir a Theisen en el ejemplo que pone en

primer lugar: "Así, Josefo confirma que Jesús tuvo un hermano llamado Santiago".Es casi seguro que Josefo tome a Santiago realmente como hermano carnal de Jesús. Pero ello se debe a una desinteligencia del contenido diferente que las fuentes cristianas daban a ese apelativo.

73 Añadimos: también por Luciano, al que no considera Theissen. Sobre el "Mara", aquí citado se tratará en el siguiente

del "rey sabio".Josefo añade a los títulos atribuídos a Jesús el de "Cristo / Mesías". Los historiadores

romanos emplean ya el término de "Cristo" como nombre propio; y Mara, el de "rey sabio".

Esta imagen obviamente muy esquemática en consonancia con el escaso interés personal de unos autores no cristianos, se compagina plenamente con la de las fuentes cristianas. Sólo los textos cristianos contienen detalles de la vida y las enseñanzas de Jesús"74.

Cuando tan diferentes escritores, muchos de ellos hostiles, coinciden en tantos puntos de contacto, quiere decir que, por más que se hubieran enterado por los mismos cristianos sobre tales datos, se daba en el acervo de noticias que corrían en el ambiente del imperio (Roma, Siria, Bitinia, el Ponto), un racimo de datos, que no podían ser negados, so pena de adulteración de la historia pública. Pues, si con tanto desparpajo, muchos de estos escritores desfiguraron al cristianismo (gente criminal, la fraternidad tenida como irrisoria, idólatras de un dios prohibido, etc.) y, sin embargo, no se atrevieron a suprimir aquello en lo que convergen, es señal de que, fuera de los mismos informes cristianos, se daban otros puntos de referencia que era imposible soslayar y tergiversar.