ESPECIE H(E) I(L;E) g Rg IND. (Rg) % PRES. % COB.
Sphagnum cuspidatum 0,771 0,270 1,511 0,980 22,61 5,77
Lotus pedunculatus 0,883 0,255 2,517 0,806 30,15 1,01
Molinea caerulea subsp. caerulea 0,906 0,228 1,874 0,793 67,84 19,41
Carex panicea 0,997 0,223 1,688 0,655 46,73 4,11
Carum verticillatum 0,724 0,223 1,225 0,418 DI 20,10 0,70
Epilobium obscurum 0,545 0,222 3,520 0,500 DI 12,56 0,31
Erica mackaiana 0,931 0,205 1,652 0,813 34,67 9,18
Festuca rubra subsp. rubra 0,972 0,204 2,725 0,948 40,20 3,29
Dactylorhiza maculata 0,813 0,198 2,700 0,900 25,13 0,63 Parnassia palustris 0,821 0,197 2,588 0,844 25,63 0,69 Drosera intermedia 0,471 0,191 1,000 0,000 MI 10,05 0,25 Eleocharis multicaulis 0,471 0,191 1,000 0,000 MI 10,05 1,46 Hypericum elodes 0,471 0,191 1,000 0,000 MI 10,05 1,06 Caltha palustris 0,864 0,191 2,667 0,824 28,64 1,27 Sphagnum fallax 0,714 0,187 2,308 0,647 19,60 8,00 Deschampsia fl exuosa 0,883 0,186 1,683 0,846 30,15 2,69 Carex durieui 0,906 0,170 1,672 0,811 32,16 6,83 Aulacommium palustre 1,000 0,166 2,571 1,020 49,25 7,51 Calluna vulgaris 0,948 0,160 1,712 0,785 36,68 3,88 Anthoxanthum odoratum 0,703 0,152 3,079 0,807 19,10 0,48 Drosera rotundifolia 0,917 0,151 1,818 1,072 33,17 1,18 Peucedanum lancifolium 0,586 0,150 2,714 0,958 14,07 0,40 Myosotis scorpioides 0,517 0,146 3,348 0,633 11,56 0,79 Galium saxatile 0,531 0,141 3,125 0,927 12,06 0,30 Potamogeton polygonifolius 0,367 0,129 1,000 0,000 MI 7,04 1,76 Agrostis x fouilladei 0,660 0,125 1,735 0,979 17,09 1,43 Sphagnum fl exuosum 0,531 0,124 3,333 0,799 12,06 4,47 Polygala serpyllifolia 0,386 0,121 2,467 0,884 7,54 0,19 Musgos* 0,682 0,117 2,331 1,003 81,91 12,73 Carex rostrata 0,367 0,117 3,429 0,495 DI 7,04 0,73 Cardamine pratensis 0,367 0,117 3,500 0,500 DI 7,04 0,18 Cirsium fi lipendulum 0,471 0,116 3,000 1,000 10,05 0,88 Pleurozium schreberi 0,404 0,115 2,875 1,452 8,04 0,35 Trifolium repens 0,502 0,110 3,318 0,819 11,06 0,75 Calliergonella cuspidata 0,671 0,107 2,800 0,855 17,59 1,77 Juncus bulbosus 1,000 0,105 1,847 0,983 49,25 6,88
Campylopus introfl exus 0,829 0,101 1,827 0,826 26,13 2,39
Montia fontana subsp. amporitana 0,329 0,101 3,583 0,493 DI 6,03 1,48
Malmer, 1985; Malmer, 1986; Økland, 1989; Sjörs, 1948; Sjörs, 1950b) u ordenamientos (Økland, 1990a; Pakarinen & Ruuhijärvi, 1978; Vorren et al., 1999) que muestran cómo en turberas fennoscandinavas hay variaciones en la composición
de las comunidades desde las zonas despejadas hasta las zonas marginales, a menudo arboladas.
Según Økland et al. (2000; 2001b) en la composición de las comunidades desde esa zona marginal de bosque
pantanosohasta un bosque con suelo mineral ocurre un cambio menos gradual, lo que indica, afi rman estos autores, que este gradiente es útil como concepto fl orístico. Según Malmer (1986), en los sistemas ombrotrófi cos normalmente las zonas abiertas se corresponden fi tosociológicamente con comunidades de la clase Oxycocco-Sphagnetea y los márgenes con co- munidades del Orden Caricetalia nigrae (Cl. Scheuchzerio-Caricetea nigrae). Sin embargo, Wheeler y Proctor 2000 afi rman que este gradiente comprende un gran número de efectos diferentes, que varían de un sitio a otro y que no es por sí mismo claramente identifi cable o ecológicamente útil.
La teoría clásica sobre la causa de este gradiente, sostiene que las tasas crecientes de fl ujo de agua desde el centro hasta el borde de la turbera ombrotrófi ca, implican a su vez unas tasas mayores de reposición e intercambio de nutrientes limitantes en esas áreas marginales (Chapin et al., 1988; Ingram, 1967), así como una mayor proximidad con el suelo
mineral.
Pero en el caso de las turberas minerotrófi cas, por ejemplo, la diferencia entre las comunidades de arroyos o manantiales y de turberas “fen” es, en muchos casos, más fi sonómica que fl orística. Así, el sistema inglés de clasifi cación de la vegetación (National Vegetation Classifi cation (NVC, Rodwell et al., 1991), la comunidad de Carex demissa-Saxifraga
aizoides (código M11) propia de turberas, se consideraría más frecuentemente como un arroyo de montaña, y la próxima
Carex dioica-Pinguicula vulgaris (código M10), a veces como de arroyo y otras como de turbera, dependiendo de su ex-
tensión y situación (Rodwell et al., 1991).
Sjörs (1950b) también comprobó está dirección de variación en turberas fen, pero lo consideraba como inherente-
mente, gradual y complejo tanto en su carácter, como en su causa. Økland et al. (2001a) admitiendo que las causas ecológi-
cas de este gradiente aún no han sido unánimemente aceptadas, consideran que al menos en Fennoscandia, hay indicios que demuestran que es causado por un conjunto de factores ambientales específi cos; Økland (1989) y Økland et al. (2000)
proporcionan una base empírica a la hipótesis propuesta por Malmer (1962; 1986) según la cual el rango de fl uctuación anual del nivel freático es mayor en los márgenes causando que la turba mejor aireada esté en esas áreas mayores y de períodos secos más largos, frente a las zonas centrales despejadas. El encharcamiento impide que crezcan los árboles, que únicamente podrán desarrollarse en los márgenes, donde reducen la radiación y aumentan la hojarasca en el sotobosque, por lo que infl uyen en la composición de las especies.
Aunque a menor escala, también se observa un gradiente de vegetación en nuestras turberas, desde las zonas centrales dominadas por herbáceas, al borde con matorral. Con el objetivo de poder comprobar la posible infl uencia del gradiente en la propia vegetación, se consideró incluir variables que describen el efecto de la vegetación en su conjunto, en cada área inventariada. Por un lado se evaluó la cobertura total (C) y por el otro la fi sonomía (V). Como resultado global para estas variables su efi ciencia fue irregular, ya que mientras V ofreció unos resultados acorde con el conjunto de las variables medidas, C fue la menos efi ciente de todas.
C - Cobertura de la vegetación
Esta variable fue establecida en función del porcentaje medio estimado de superfi cie cubierta por el conjunto de la cubierta vegetal de cada metro cuadrado entre los distintos muestreos realizados. El objetivo por el que se defi nió fue para comprobar si la densidad de la cubierta vegetal infl uia en la presencia o ausencia de algunas especies, fundamentalmente briófi tos u otrasplantas no vasculares. Debido al estrecho rango de valores registrados en los distintos puntos de muestreo, las clases tuvieron que ser establecidas con un margen de variación escaso.
Además, como se puede ver en la Figura 5.2.17, el reparto de frecuencias presentó un sesgo hacia la clase mayor, situación más común en los distintos metros del transecto. Todo esto causó que tanto la regularidad del muestreo como la efi ciencia de esta variable obtuviesen malos resultados. Hay que tener en cuenta que esta varia- ble, como sucede en el caso de las variables relativas al impacto, no sigue el gradiente longitudinal del transecto.
Igual que sucedía con la variable IS, ninguna espe- cie superó el umbral de 0,1 de I(L;E). La más próxima es Erio-
phorum angustifolium que, como se puede ver en la Tabla 5.2.32,
presenta un valor de 0,098 y con un óptimo próximo al máximo de cobertura. En esta tabla se muestran las especies que, seleccionadas por su Rg como indicadoras, mostraron mayores valores de I(L;E)
Figura 5.2.17: Histograma de frecuencias de las clases de la variable C.
y entre las que destaca como muy indicadora Sphagnum compactum que presenta su óptimo en zonas en las que hay entre
un 10-15% de superfi cie ausente de cobertura, indicando una tendencia colonizadora de áreas desprovistas de cubierta vegetal.
Atendiendo al Rg, 28 especies pueden ser consideradas muy indicadoras de esta variable, solo 1 como indicadora y 17 débilmente indicadoras.
V – Fisonomía de la vegetación
Esta variable describe el aspecto fi sonómico general de la vegetación. Se trata, por tanto, de una variable cualitati- va evaluada a partir de un índice distribuido en cuatro clases (Tabla 4.1.2). Se pretendía con ella reconocer si determinadas especies, fundamentalmente lasde plantas no vasculares, mostraban preferencia por zonas con tipos fi sonómicos concretos, siguiendo el gradiente de vegetación.
Como se puede ver en la Figura 5.2.18, la mayoría de los inventarios se concentran en las zonas mixtas, con presencia tanto de herbáceas como de matas, fi sonomía típica de vegetación pro- piamente turfófi la.
La Tabla 5.2.33 muestra las 10 especies más sensibles a esta variable (6,8%). Destacan como indicadoras Agrostis curtisii,
Festuca rubra subsp. rubra, Aulacommium palustre, Juncus acuti-
fl orus y Caltha palustris. Salvo la primera, asociada al matorral, el
resto son de zonas mixtas. Entre las que no son indicadoras pero muestran mayor afi nidad por alguna clase de esta variable, destaca
Drosera rotundifolia cuyo óptimo se sitúa fuera de las zonas en las
que hay matorral.
Según el criterio de Rg, 39 especies son muy indicadoras, 7 indicadoras y 55 débilmente indicadoras.
Tabla 5.2.33: Especies con mayor información mutua y valor indicador según su radio de giro para la variable V En negrita las especies comunes a ambas sierras. H(E): entropía de la especie; I(L;E): información mutua de la especie para la variable V; g: baricentro o clase de la variable óptima para la especie; Rg: Radio de giro; IND. (Rg): valor indicador según su radio de giro; MI: muy indicadora; I: indicadora; DI: débilmente indicadora; % PRES.: porcentaje de inventarios en los que está presente la especie; % COB.: Porcentaje medio de cobertura.