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La mujer tiende a controlar lo que sucede. Aunque el hombre seleccione a la mujer, es ella la que decide con quién estar, si acepta o no su compañía. Incluso ellas determinan, en el caso de las familias, el curso de las mismas. Las mujeres tienen como instinto natural ser altamente selectivas.

Esta característica la traen desde la evolución animal. Surge por la necesidad de proteger sus recursos limitados de reproducción: son exigentes a la hora de elegir un hombre; buscan probarlos para saber si son congruentes; los desafían; los ponen a prueba; y hasta fomentan la competencia entre ellos.

Los hombres, en cambio, no son tan selectivos al buscar a una mujer, en especial si se trata de un hombre joven e inmaduro emocionalmente. Estos hombres buscan atraer el mayor número de parejas, siguiendo el rol animal de los machos que consiste en aparearse con el mayor número de hembras.

En el cortejo el hombre avanza hacia la mujer mostrando sus cualidades para llamar su atención. La oportunidad de seleccionar es una ventaja enorme a la hora de entablar vínculos.

Pero en los últimos tiempos parecen haberse revertido los órdenes: ahora son los hombres los que eligen y toman las decisiones en el cortejo; mientras que las mujeres creen que deben esforzarse para despertar su interés.

¿Qué ocasionó ese cambio?

El deseo de tener una relación perdurable hace que la mayoría de las mujeres se olviden de sus ventajas naturales. El afán por formalizar con una pareja, las lleva a suprimir ese instinto que les ayudaría a seleccionar al mejor hombre con las mejores cualidades. Terminan sometiéndose a ser “seleccionadas” en lugar de “seleccionar”.

Cuando estas mujeres se siente atraídas por un hombre, de inmediato lo piensan como potencial pareja y se imaginan una relación juntos. Esto

39 provoca que se dediquen a “perseguir” al candidato. En cambio, las mujeres con mayor autocontrol, saben que las relaciones crecen y fluyen a medida que el vínculo y la conexión se fortalecen.

Es común que en algún momento de tu vida hayas sentido tal atracción por un hombre que las cosas avanzaron tan rápido que terminó en forzar un compromiso y a involucrar sentimientos a pesar de no estar listos ni madura la relación. Definitivamente de esa manera NO funciona.

Los hombres tienen un plazo para el compromiso muy diferente al de las mujeres: si se sienten presionados, desaparecen. Ellos necesitan ir más despacio para asegurarse de que están con una buena mujer, son más racionales. En principio no quieren atarse pero a medida que pasa el tiempo sus emociones empiezan a conectarse con las de su pareja y la idea del compromiso no parece tan lejana.

Veámoslo en detalle: tanto los hombres como las mujeres responden inconscientemente a los roles naturales propiciados por la evolución. Estos se construyeron por el tipo y forma de interacción en la etapa de cortejo. En el instinto básico, el objetivo final es la supervivencia y conservación de la especie, por lo que el acto de procrear es innato. Son conducidos automáticamente a la búsqueda del mejor material genético para la sucesión.

¿Cómo funciona el cortejo en los humanos?

El hombre y la mujer se encuentran, él se muestra interesado por ella, por lo que se acerca e intenta generar una reciprocidad en la atracción. Como respuesta, ella lo prueba de distintas maneras para determinar cualidades o rasgos de personalidad, que dependiendo el resultado, terminará en un rechazo o aceptación del pretendiente.

Claramente podemos notar que esta explicación no se lleva a cabo de esta forma en la actualidad. Los papeles y roles han cambiado mucho a lo largo del desarrollo de la sociedad. Hoy la mujer no necesita que la “cuiden”, tiene independencia económica, laboral y financiera y sabe que los hombres no son los “únicos proveedores”.

Vemos un cambio estructural en los moldes sociales que repercute directamente en la manera de relacionarnos: no sólo los hombres se acercan a las mujeres para el cortejo, sino que ellas también toman la iniciativa y ellos se dan el lujo de probarlas y aprobarlas, o no.

40 Aun así, este cambio de roles, es más bien superficial. Sucede que tanto los hombres como las mujeres son más conscientes de los mecanismos y comportamientos de las etapas de cortejo y han comenzado a usarlos de manera racional. El problema radica en que en lugar de seguir sus instintos (acertados o no) actúan de acuerdo a lo que parece más adecuado o socialmente correcto. Y la realidad es que no necesariamente lo “más” razonable es lo que funciona en materia de atracción. Así vemos miles de relaciones vacías, superfluas y efímeras que no tienen una perspectiva futura.

El planteo básico es regresar a los moldes naturales de comportamiento. Mientras las mujeres más sepan y aprendan de estas conductas innatas, mayor será el beneficio que obtengan. Aprenderás lo bien que resulta usar la “atracción” a tu favor y cómo logras crear un interés a largo plazo sin tener que preocuparte o ejercer presiones en tu hombre.

También verás cómo sobresales de a mayoría de las mujeres. Una vez que aprendas cómo funcionan naturalmente los comportamientos y disparadores emotivos en los hombres, podrás construir vínculos sin cometer los errores habituales.

Es muy importante que le hagas percibir al hombre que estás analizando su conducta para ver si son congruentes con lo que aparenta y dice. Así, él sabrá que no buscas “ser elegida”, sino que estás haciendo tu propia selección hasta encontrar al hombre adecuado.