¿Cómo funciona la química sexual? ¿Qué hace que una persona sea interesante para alguien y otras no? ¿En qué se basan las reglas de la atracción? Sin dudas, estos han sido y serán grandes enigmas para la mayoría de las personas.
Existen elementos claves para pensar estos interrogantes y usarlo en tu propio beneficio. El primer aspecto a considerar es el tipo de mujer que le gusta a tu hombre (sexy, elegante, de apariencia frágil o fuerte, de ciertas características físicas, etc.). Otro factor clave es aprender a resaltar lo mejor posible tus propios rasgos. Lograr tu mejor versión.
41 El gusto de los hombres fue fijado en una época temprana de su vida. Tiene mucho que ver con su contexto y desarrollo sexual en la pubertad. Por lo general, la atracción está ligada a ciertas cualidades de las mujeres que los seducían en la adolescencia o en sus primeras experiencias eróticas. Quizá asocien su deseo con alguna mujer símbolo sexual de su época, bajo el cual, el hombre fijó su gusto en una temprana edad.
Con respecto a esto, la realidad es que no puedes hacer nada para cambiarlo. Si encuentras a un hombre y notas en seguida que eres “su” tipo, considéralo “pan comido”; pero no es lo que sucede la mayoría de las veces. No es lo común que seas exactamente de “su” gusto. Y aunque no puedes controlar lo que lo atrae o no, puedes seducirlo de todos modos. ¿Cómo funciona esto? Mediante la llamada “química sexual”. Implica un juego de “empujar y tirar” para atraer el interés de un hombre hacia ti. Hay distintas técnicas: bromear, ser divertida; estar disponibles a veces sí y otras no; generar misterio; y tantas más que podrás aprender.
“Empujar y tirar” es una estrategia global para modificar tu acercamiento a un hombre y que llegue al nivel de sentir que necesita una relación contigo. Esta mecánica también es conocida como “un paso adelante, dos pasos atrás” donde combinas una dosis de persecución y alejamiento generando la tensión necesaria para atraer al hombre que quieres.
Veámoslo con un ejemplo claro:
Estás riendo y pasando un buen rato en un bar con tu pareja, cuando se acerca una conocida y entabla una conversación con ustedes. Notas que su interés está direccionado más hacia tu hombre, que a la charla en sí; y al mismo tiempo, te das cuenta de cierto coqueteo también del lado de tu pareja. En una situación así, la mayoría de las mujeres no reaccionaría de la mejor manera, se pondría a la defensiva y sus celos incomodarían más el momento. Pero tú eres (o estás en camino de ser) una Mujer Alfa y sabes perfectamente qué hacer. Le susurras a tu compañero “ustedes hacen una linda pareja; deberías conseguir su número”. Debes mantener la seriedad, no puedes parecer enojada o celosa. Y continúas disculpándote con ambos, “Ya regreso, tengo que ir al baño. Ustedes diviértanse”. Y con un guiño de ojo te retiras.
Tardas unos minutos y te pones a hablar con algún mozo de la barra. Sólo por un corto tiempo, debe parecer “natural” y no a propósito. Luego, en el
42 baño haces tiempo, te retocas el maquillaje, el pelo, acomodas mentalmente tus horarios para el día siguiente. Recién ahí regresas a ver cómo está el “dúo hablador”.
Tal como lo habías pensado, se convirtió en una típica charla aburrida. La mujer se ha lanzado a hablar sin parar de sus viajes y a presumir de sus proyectos. Y tú llegas con una sonrisa amplia y segura como entendiendo toda la situación. Ves en los ojos de tu pareja que muere del aburrimiento, apenas te vea lo más probable es que te ruegue prácticamente que los rescates y se vayan a un lugar “más privado” (si él no lo sugiere, debes hacerlo tú). Así, todo lo que hiciste fue aplicar la estrategia de “Empujar y tirar”.
Alejaste a tu hombre, demostrando tu propia seguridad y superación cuando le sugeriste que “consiga el número” de la mujer. Si tu tono hubiera sido enojado, el riesgo a que no funcione era grande; pero si no demostrabas celos, la estrategia funcionaría. ¡Y funcionó!
Le cediste a tu compañero el espacio y la libertad para escoger la opción que quisiera y así es como todo hombre necesita sentirse con una mujer. Le diste la oportunidad de decidir lo que era mejor para él, y ahí pudo darse cuenta de que esa conocida era una mujer común, que se acercaba a coquetear con hombres y a fanfarronear sobre su vida.
El resultado final es una renovada atracción por ti. En primer lugar, porque tú lo empujaste lejos (pero no lo suficiente como para que parezca desinterés); y en segundo lugar porque tu actitud estimuló su deseo de captar tu atención. Le diste el espacio y luego volviste a rescatarlo, pero de una manera fuerte y asertiva. ¿Ves la diferencia? Si actúas con miedo e inseguridad, pierdes; si actúas con seguridad y confianza, ganas.
Tras dejar ese bar y la sugerencia de ir a un lugar más privado, si el hombre te invita a su casa a tomar algo, tú no aceptas de entrada, vacilas y miras tu reloj para decir algo como “si no es muy tarde, puedo ir unos minutos”.
Verás, la tensión sexual es incomoda. No es un estado equilibrado ni placentero. El punto focal aquí es que trates de provocarle esta pequeña incomodidad, pero lo mantengas atrapado con chistes, bromas, buen humor, confianza, encanto y hasta desafíos.
43 ¿Por qué es importante que lo incomodes? Porque para aliviar ese estado de tensión él va a querer encontrar un modo de resolver la situación. Si lo haces bien, él se sentirá frustrado al no saber si tú lo deseas o no, y necesitará descubrirlo. Por esto es que debes generar esa tensión.
A las mujeres más sumisas les resultará increíblemente difícil resistir esa zona de incomodidad e incertidumbre, sobre todo pensando que él podría estar un poco enojado y frustrado en ese momento. Pero una Mujer Alfa puede tolerar toda esa tensión sin perder la postura. Ella sabe que tiene el control de la seducción y no tiene miedo de “avivar” el fuego. La clave es mantener esa incomodidad.
Puedes incluir en la conversación temas polémicos que sepas que lo van a emocionar y que probablemente comiencen una discusión. Debes asegurarte de que él sepa que tienes pensamientos propios que no dependen de su acuerdo. Eres totalmente independiente de sus opiniones. Esta táctica es magnífica para insertar la tensión sexual necesaria.