4.3 The Plan-Driven and Agile Models at the Company
4.5.3 Common Issues
4.1.6.1. Análisis Funcional de Conducta
Rodríguez Marín (1995) propone un modelo en donde intenta visualizar las claves posibles para un análisis funcional de las conductas preventivas y promotoras de la salud, con base a las propuestas de Costa y López (1986).
El primer elemento que consideró es el resultado o consecuencias del
comportamiento, que en este caso es algo similar al status de salud o la calidad de vida. Este juicio subjetivo de bienestar personal se logra también con la presencia
de determinados indicadores objetivos como son las variables sociodemográficas (ingresos, edad, sexo, nivel educativo, status de empleo, y status marital y familiar), las variables comportamentales, las variables sociales que oferte la comunidad (como la disponibilidad, accesibilidad y calidad de los servicios comerciales, educativos, de transporte, de vigilancia y protección, de salud, ocio, etc), y componentes como vivienda, confort y elementos sanitarios, seguridad de propiedad, coste de alojamiento, etcétera (Rodríguez Marín, 1995).
Como segundo elemento considera variables que caen dentro de lo que en la
Teoría de Acción Social (tas) propuesta por Ewart (1991), se denominan procesos
internos o procesos de autocambio. Aquí se incluyen variables que propone la
Teoría de Acción Razonada de Fishbein y Ajzen, como es la intención
comportamentai y sus determinantes, junto con otras variables que no se encuentran dentro de este modelo pero sí en la TAS, como son las expectativas de autoeficacia, las creencias de control, las habilidades en solución de problemas, y el sistema de valores y metas.
Los determinantes de la decisión de ejecutar un comportamiento concreto relacionado con la salud son las actitudes y las normas subjetivas, propuestas por Fishbein y Ajzen (1975). La actitud está definida como un sentimiento general permanentemente positivo o negativo hacia alguna persona, objeto o conductas, y representa la evaluación positiva o negativa hacia el objeto; las creencias representan la información, los conocimientos, los pensamientos o expectativas, que se tienen sobre tal objeto; y la intención comportamentai se refiere a la disposición para comportarse de una determinada forma. Por lo tanto las actitudes están determinadas fundamentalmente por las creencias hacia el objeto.
Las creencias sobre los resultados de nuestras conductas son un componente central de la actitud hacia la conducta, pero en la toma de decisión de llevar a cabo una conducta también juegan un papel importante las creencias o las expectativas sobre la medida en que podemos controlar o no que tales resultados se produzcan, y las creencias sobre nuestra capacidad de ejecutar tales comportamientos. El primer tipo de creencias se le han denominado locus de control de salud (Rotter, 1966), y al segundo tipo de creencias se le denomina autoeficacia Percibida (Bandura, 1987).
El tercer elemento son las consideradas creencias sobre la enfermedad,
vulnerabilidad y amenaza percibida, como variables antecedentes de las conductas de salud. La percepción de la amenaza a nuestra salud viene determinada por un lado por el conjunto de creencias generales sobre la enfermedad y nuestros valores de salud, que incluyen los intereses y las preocupaciones sobre la salud, y por otro lado, por las creencias sobre nuestra vulnerabilidad ante la enfermedad y por las creencias sobre la gravedad de la misma.
Finalmente como cuarto elemento, Rodríguez Marín (1995) toma en cuenta tanto las variables físicas, como biológicas y sociales. En primer lugar, los hábitos de
salud están determinados fundamentalmente por la socialización temprana. En segundo lugar, los sistemas de valores del sistema sociocultural al que se pertenece tienen una fuerte influencia sobre el estilo de vida de las personas. En tercer lugar, los grupos sociales o apoyo social son un factor importante en la
instalación, mantenimiento o extinción de los hábitos de salud.
4.1.6.2. Modelo de Promoción de la Salud
Pender (1987), a través de su Modelo de Promoción de la Salud (mps), explica como los individuos desarrollan estilos de vida promotores de salud a través de la influencia de factores personales, cogniciones y afectos.
En el modelo de promoción de Pender (1987), las determinantes de un estilo de vida de promoción de la salud están categorizadas en factores cognitivos- perceptivos, factores modificantes, y variables que afectan la tendencia a la acción. Los factores cognitivos-perceptuales se identifican como “el mecanismo motivacional primario para la adquisición y mantenimiento de un comportamiento promotor de la salud” (Pender, 1987: 60). Estos factores incluyen la importancia de la salud, la percepción de control sobre la salud, percepción de autoeficacia, definición de la salud, percepción del estado de salud, y la percepción de ios beneficios y las barreras de los comportamientos promotores de la salud. Los
factores modificantes comprenden factores demográficos, biológicos,
interpersonales, situacionales y comportamentales.
En el modelo de Pender los actores cognitivo-perceptuales o "mecanismos motivacionales primarios" se definen de la siguiente manera:
1. Importancia de la salud. Los individuos que conceden gran importancia a su salud es más probable que traten de conservarla.
2. Control de la salud percibido. La percepción que el individuo tiene de su propia capacidad para modificar su salud, puede motivar su deseo de tener salud.
3. Autoeficacia percibida. La convicción por parte del individuo de que una conducta es posible que pueda influir en la realización de dicha conducta. 4. Definición de la salud. La definición del individuo sobre lo que significa la
salud, que puede ir desde la ausencia de enfermedad hasta un alto nivel de bienestar; puede influir en las modificaciones conductuales que éste intente realizar.
5. Estado de salud percibido. El encontrarse bien o encontrarse enfermo en un determinado momento puede determinar la probabilidad de que se inicien conductas promotoras de la salud.
6. Beneficios percibidos de las conductas. Los individuos pueden sentirse más inclinados a iniciar o mantener conductas promotoras de la salud cuando consideran que los beneficios de dichas conductas son altos.
7. Barreras percibidas para las conductas promotoras sobre su salud y bienestar. La creencia del individuo de que una actividad o una conducta es difícil, inviable o presenta muchos obstáculos su realización (Pender, 1987). En el MPS los factores cognitivo-perceptuales del individuo pueden ser influidos por los Factores Modificantes, los cuales comprenden factores demográficos, biológicos, interpersonales, situacionales y comportamentales. Ejemplos de estos factores puede ser la edad, el sexo, la educación, la ingesta, el peso corporal, los patrones familiares sobre las conductas en cuanto a cuidados sanitarios y las expectativas de los otros, lo que puede dar como resultado la participación o no en conductas favorecedoras de la salud cuando existe una pauta pará la acción.
Estos factores modificantes se consideran como una influencia indirecta sobre la conducta, mientras que los factores cognitivo-perceptuales actúan directamente sobre ella.
La salud es considerada como un estado altamente positivo. Se considera que el individuo sigue una trayectoria dirigida hacia la salud.
Pender (1987), siguiendo a Bandura (1977), acepta que en la medida en que el individuo se siente capaz y eficaz para realizar una conducta saludable aumenta la probabilidad de realizarla, contrario al sentir o percibir que es inepto o que no tiene capacidades para desarrollar determinadas acciones. Esto es lo que comúnmente se ha entendido como autoeficacia percibida.
FACTORES COGNITIVOS- PERCEPTIVOS
FASE DE ACCIÓN