Section II. COMMAND AND CONTROL PROCESS
2-11 COMMUNICATIONS
En un primer momento, se puede mostrar dos virtudes: la de la justicia y la caridad que para Schopenhauer tienen su fundamento en la compasión natural. Como hemos de recordar, Schopenhauer entiende que la injusticia ha de ser de carácter positivo mientras que la justicia es meramente negativo. Ahora bien, para Schopenhauer este principio de la justicia tiene un origen puro, netamente moral y libre de toda mezcla, esto se entiende pues esta virtud tiene como fuente la compasión que está libre de cualquier principio egoísta, y que nace “a partir del conocimiento obtenido de una vez por todas del sufrimiento que toda acción injusta acarrea necesariamente en los demás, y que se agudiza con el sentimiento de sufrir una injusticia, es decir, de la prepotencia ajena” (SFM, §17, p, 257; en alemán, p. 214).
A lo anterior, a de sumarse para el filósofo de Danzig la reflexión racional que eleva a la resolución de respetar los derechos de todos, a su vez:
No permitirse ninguna violación de los mismos, mantenerse libre del autorreproche de ser una causa del sufrimiento ajeno y, por consiguiente, no lanzar sobre otros, por la fuerza o la astucia, las cargas y sufrimientos de la vida que las circunstancias presentan a cada uno, sino soportar uno mismo la parte que le toca para no duplicar la de otro (SFM, §17, pp. 258; en alemán, p. 214).
Para este ser justo señala Schopenhauer el principium individuationis deja de afirmarse como ese “diafragma absolutizado que separa por completo a su persona de todas las demás” (MDC. Cap.8, p. 144; en alemán, p. 318), de este modo, se presenta el comienzo de un proceso de desindividuación del sujeto pues ya no se presenta aquí un inmensurable abismo entre él y todos los demás.
A través de su comportamiento el justo demuestra que también reconoce a su propio ser, esto es, la voluntad de vivir como cosa en sí, en la manifestación extraña que le viene dada como mero fenómeno; y al reconocerse a sí mismo en aquella manifestación tiene consecuencias tales como llegar al extremo del no-cometer injusticias. En este punto traspasa el principium individuationis (el velo de Maya) y, en tanto que identifica con el propio al ser exterior a él, no lo vulnera (MDC. Cap.8, p. 144; en alemán, p. 318).
Pues bien, con la virtud de la justicia me retengo de ofender al otro, con el segundo grado, la caridad, carĭtas59, esto no basta, implica ir más allá del simple hecho de no hacer daño. El sufrimiento del otro se convierte en motivo de acción, pero se presenta a su vez un impulso a ayudarle: “Seré movido por aquel motivo puramente moral a ofrecer por la necesidad o la indigencia del otro un mayor o menor sacrificio, que puede consistir en el empleo de mis fuerzas físicas o intelectuales en su favor, en mi propiedad, en mi salud, libertad, o incluso en mi vida” (SFM, §18, p, 271; en alemán, p. 227). Es una virtud que tiene como fundamento un principio de carácter objetivo, pues lo que se quiere es ver al otro auxiliado, arrebatado de su necesidad y aflicción, liberado de su sufrimiento: “En el individuo extraño se ve inmediatamente a sí mismo, a su propia naturaleza interna” (MDC, cap. 8, p. 147; en alemán, p. 320) 60. Schopenhauer
manifiesta que se ha alcanzado un conocimiento tal con la bondad de ánimo que se logra ver tras el principium individuationis desapareciendo la diferencia entre una y otra persona y “difumándose con ello el egoísmo” (MDC, cap. 8, p. 148; en alemán, p. 320)61. Se ha llegado,
por tanto, a aquella verdad que si bien parte del conocimiento intuitivo ha de ser expresado in abstracto; ésta es la verdad teórica pura que para Schopenhauer implica la totalidad de su obra, y no es otra que la verdad de los Vedas: Tatoumes (tat twan asi): «Ese que vive, eres tú». Aquel que ha logrado un conocimiento reflexivo de esta verdad ha conseguido también traspasar el velo de Maya y camina hacia la santidad: “Quien sea capaz de decírsela a sí mismo respecto de todos los seres con los que entra en contacto, con claro conocimiento y sólida convicción interior, con ello tiene asegurada la virtud y la santidad, y se encuentra en el camino directo a la salvación” (MVR. § 66, p. 435; en alemán, p. 442). Ahora surge la cuestión: ¿cuál es entonces el camino de salvación? ¿Es posible pensar en una liberación de la vida y del sufrimiento, si se ha manifestado que la esencia misma de la vida es el sufrimiento? Si entendemos que el cuerpo es el fenómeno inmediato de la cosa en sí y en cuyo fenómeno no puede encontrarse libertad alguna, ahora: ¿A qué se refiere Schopenhauer cuando habla de libertad absoluta en el fenómeno?
59 Schopenhauer entiende también por caridad la bondad de ánimo (MDC. Cap. 8, p. 145; en alemán, p. 318). 60 Además, Schopenhauer desarrolla su tesis que esta bondad de ánimo no se limite a los seres humanos sino que
también involucra a los animales, cuando afirma que “quien es bueno y justo no atormentará a los animales” (MDC. Cap. 8, p. 147; en alemán, p. 320).
61 Para el profesor Cardona esta búsqueda schopenhaueriana cae en el fracaso pues a lo largo del libro cuarto hay una
presencia inquebrantable del egoísmo, aunque de dimensión metodológica: “Este egoísmo está presente en el hecho de privilegiar una profundidad que obedece al credo tanto del egoísmo teórico como del práctico; este credo afirma que nosotros somos siempre para nosotros mismos lo primero y lo más íntimo, incluso para suprimir esto que nos