Forman una banda baja y arenosa en donde bosques y montañas hacen difícil la penetración al interior. A las poblaciones instaladas en estas costas, desde el Zambeze a Somalia, los árabes dieron el nombre de ZENDJ. Estas costas siempre fueron frecuentadas por asiáticos, especialmente árabes, atraídos por las riquezas mineras y los esclavos. El producto resultante de la confrontación bantú, árabe e india dio origen a la cultura swahili. Hacia el siglo xv se detecta la presencia china, pero no duró mucho tiempo.
Hacia el 750 MASCATE conoció un gran poderío y sus mercaderes frecuentaban habitualmente las costas africanas aprovechando los monzones para doblar el cuerno. Con la toma de Persia por los turcos, muchos nobles vienen a instalarse definitivamente a estas costas. Surgen, así, sultanatos anclados en ciudades-estados sin organización centralizada, pero con una riqueza deslumbrante manifestada en excelentes construcciones de piedra. Ya en el siglo X son famosas las ciudades de Mogadiscio, Brava, Kilwa, desde donde se pasa a Mafia y a las Comores. En el siglo XII, Malindi y Mombasa; en el XIII, Gedi y Pemba. En el siglo XIV, Zanzíbar se constituye en sultanato independiente. Hasta el siglo XV, Mombasa y Kilwa son las más prósperas y en el XVI Sofala recibe un maravilloso impulso.
El comercio es la razón de ser de estos sultanatos. Los árabes vienen a buscar oro, marfil, hierro, cobre, pieles de león y leopardo, caparazones de tortuga, goma, ámbar, cuernos de rinoceronte y esclavos. Traen perlas, porcelanas, vidrios, tejidos y metales. Estos productos engendran una corriente comercial que pone en contacto Arabia, India, China, Siam, Mesopotamia y Persia. Para damos cuenta de la importancia de este comercio, podemos poner como ejemplo la revuelta de los esclavos zendj de la región de Bassora (Irak) del año 868 al año 883. El Gobierno, para terminar con ellos, tuvo que exterminar a todos.
La llegada de los portugueses a finales del siglo XV causa la ruina de toda esta civilización. Se portan bruscamente y ninguna ciudad, a excepción de Malindi, quiere tener relaciones amistosas- comerciales con ellos. El mestizaje que operan con los zendj da origen a los «prazeros», a cuyas manos pasará el comercio en el siglo XVI. En realidad, los portugueses no tenían gran empeño en establecerse en estas costas y sólo las consideraron como etapas necesarias para llegar a la India. En 1587 tiene lugar la invasión de los simbas, caníbales que saquean las ciudades del litoral desde Kilwa a Mombasa.
En el interior hay una serie de culturas sedentarias que conocen el hierro y que han dejado testimonios de su vida en las ruinas de sus establecimientos, ciudades de piedra, terrazas, canales de riego, trabajos de minas, pinturas rupestres. Están organizados según los criterios de la familia extensa y, probablemente, son de lengua bantú. Se los ha agrupado bajo el nombre de cultura AZANIENSE que se extendería del 500 al 1500. A partir de este año parece que su cultura se interrumpe por las invasiones de los galla, somalíes, massai...
6. ÁFRICA DEL NILO Y ETIOPÍA
Con la ocupación árabe de Egipto el año 639 comienzan los problemas para NUBIA. En el 652 losárabes cercan Dongola, pero son rechazados. Volverán en una segunda incursión, en el 854, aliados con los bedja, pueblo nómada que habita más allá de las fronteras de Nubia y que se dedica al pillaje. Los nubienses responden con una incursión a Egipto en el 967. En 1172 atacan Asuam y Saladín envía sus tropas que se apoderan de Ibrim al año siguiente. A partir del siglo XIII la presión del Islam se hace más fuerte y en 1287 Dongola es ocupada por Egipto y en 1317 se incorpora definitivamente a su territorio.
Aloa resiste un poco más, pero sucumbe en 1504 ante el avance de los fung. Éstos habían fundado el estado árabe de Sennar que declarará una guerra continua a los cristianos de Nubia y Etiopía, así como a los pueblos animistas del sur: los chilluck, dinka... haciendo de esta zona uno de los paraísos de los esclavistas musulmanes.
Con la islamización de Nubia, ETIOPÍA quedaba cortada del mundo cristiano. Las buenas relaciones que habían existido entre Arabia y Axum comienzan a deteriorarse. Los piratas saquean sus costas y los bedja la parte septentrional de Eritrea. Los pueblos Somalí y Danakil también se convierten al Islam y se declaran enemigos de los cristianos etíopes. Éstos no tienen más remedio que dejar las llanuras litorales para buscar refugio en las mesetas elevadas de Amra. El mar Rojo se convertía en un mar árabe. Una fuerte renovación llega a mediados del siglo XII de la mano de la dinastía zague cuyo principal rey, Lalibela, instala una nueva capital en la zona de Lasta, de difícil acceso, y se dedica a reafirmar el espíritu cristiano mediante la creación de iglesias y monasterios. Esta dinastía desaparece a finales del siglo XIII para dejar el poder a los descendientes de la antigua aristocracia axumita. El rey más grande de esta dinastía es Zara Yaqob (1434-1468) que sufre la amenaza turca y tiene que llamar en su ayuda a los portugueses en 1526.
Lebna Dengel envía fuera a los portugueses y el imán Ahmed Al-Ghazi aprovecha para atacar de nuevo. Éstos deben volver. A mediados del siglo XVI tiene lugar la terrible invasión Galla que se adueñó de todo el reino etíope, reduciéndolo a la sola provincia de Gondar. Hay una nueva recuperación a finales de este siglo bajo el enérgico Sarsa Dengel, pero la verdad es que Etiopía cae durante más de dos siglos en una serie de luchas dinásticas y divisiones feudales hasta la llegada de Theodoro en 1855.
La cultura etíope está fuertemente impregnada de caracteres religiosos. La liturgia se mantiene dentro del rito copto y se traslada a la vida formando una teocracia en donde el rey se encarga del cumplimiento de los preceptos de la religión. Ésta se contamina de ciertos caracteres africanos y paganos. El monasterio es el foco de irradiación cultural y económica. Él estará a la base del desarrollo literario y en sus grandes posesiones trabajaba la inmensa mayoría del pueblo. El rey se desplaza continuamente percibiendo el tributo y haciendo justicia acompañado de un potente ejército.
Todo este período es un continuo forcejeo entre la expansión islámica, que pretende la desaparición del reino cristiano etíope, y la lucha de éste por su existencia. Pequeños reinos musulmanes, formados por los danakil, issa y algunas facciones de los somalíes, se reagruparon, a partir del siglo XIII, para formar un estado potente: el Sultanato de IFAT, en los alrededores de Zeila, que será destruido en el XVI por los etíopes. El imán Harar Ahmed vuelve a reconstruir el estado que será definitivamente arrasado por la invasión Galla, nómadas de religión animista.
Otro estado árabe de cierta importancia surge en ADAL, en las orillas del mar Rojo y también se empleará con fuerza en la lucha contra Etiopía. Otros pueblos como los afar, somalí y fung, que habitan en la parte del cuerno, se islamizan en épocas indeterminadas. En la región costera surgen los sultanatos
de Racheita, Tadyura y Gobad. Más al interior, la unidad social es la gran familia patriarcal adaptada a la movilidad de los nómadas.