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CHAPTER 4: RESULTS – COMPARATIVE GENOMIC ANALYSIS OF

4.7 Comparative Pathogenomics Analysis

Las pruebas indican sistemáticamente que los emigrantes logran obtener grandes beneficios promedio en materia de ingresos. Los estu- dios encargados para este informe detectaron grandes diferencias en este aspecto entre los no emigrantes y quienes emigraron hacia países de la OCDE, siendo mayores las diferencias para aquellos que emigraron desde países con bajo IDH (figura 3.1). Los inmigrantes que trabajan en Estados Unidos ganan cerca de cuatro veces más de lo que ganarían en los países en desarro-

llo de donde provienen1, mientras que los inmi-

grantes provenientes de las islas del Pacífico que viven en Nueva Zelandia triplican sus salarios

netos reales2. La información proveniente de

una gama de países indica que el aumento de ingresos, al igual que el creciente dominio del idioma, con el tiempo contribuye a mejorar la

integración en el mercado laboral3.

No sólo emigrando a países de la OCDE se consiguen beneficios. Los inmigrantes tailan- deses en la Región Administrativa Especial de Hong Kong y la provincia china de Taiwán, por ejemplo, llegan a ganar cuatro veces el salario que recibirían si trabajaran como obreros no ca-

lificados en su país4. En Tayikistán, cuando el

salario promedio mensual alcanzaba apenas los US$9, los ingresos por trabajo de temporada en la Federación de Rusia llegaban a entre US$500 y US$700 y cubrían los gastos domésticos anuales

de una familia ubicada en la capital, Dusambé5.

Sin embargo, estas ganancias promedio se distri- buyen en forma desigual y los costos de la migra- ción reducen las ganancias brutas.

Figura 3.2 Enormes beneficios en salarios para migrantes altamente calificados

Brechas en el salario promedio de profesionales en algunos pares de países, 2002-2006

Figura 3.1 Quienes emigran reciben ingresos mucho más altos que quienes se quedan

Ingreso anual de migrantes en países de destino de la OCDE y PIB per cápita en países de origen, según categoría de IDH del país de origen

PIB per cápita en lugar de origen Ingreso de los migrantes en países de la OCDE de destino

IDH bajo

IDH medio

IDH alto

IDH muy alto

(miles de dólares) Diferencia: US$13.736 Diferencia: US$12.789 Diferencia: US$9.431 Diferencia: US$2.480 Fuente: Ortega (2009). | | | | | | | 0 5 10 15 20 25 30

Salario anual (miles de dólares)

| | | | | | |

0 20 40 65 80 100 120

País de origen País de destino

Côte d’Ivoire Francia Zambia Canadá Médico Malawi Sudáfrica Ghana Reino Unido Enfermero(a) India Estados Unidos

Ingeniero de programas – gerente

India Estados Unidos

Ingeniero de programas - programador

India Reino Unido

Profesor – nivel máximo China

Australia

Profesor - nivel de ingreso

Los beneficios pueden ser múltiples, tanto para los trabajadores calificados como para los no calificados. Por ejemplo, los salarios de los in- genieros de software indios a finales de la década de los noventa representaban menos de 30% de los que recibían sus pares estadounidenses, razón por la cual quienes pudieron reubicarse en el

país occidental cosecharon grandes beneficios6.

La figura 3.2 ilustra la brecha salarial, ajustada según la paridad del poder adquisitivo, entre los profesionales altamente calificados de algunos pares de países. Un médico de Côte d’Ivoire puede sextuplicar sus ingresos reales si trabaja en Francia. Más allá de los salarios, muchos sienten la motivación de ofrecer mejores perspectivas a sus hijos, gozar de mayor seguridad y de un en-

torno laboral más gratificante7.

Los migrantes internos también suelen tener la posibilidad de mejorar sus ingresos y diversifi- car sus medios de sustento. Las investigaciones encargadas revelan que estos migrantes aumen- taron considerablemente sus ingresos reales en Bolivia, llegando a cuadruplicarse aquellos de los trabajadores con baja escolaridad que emi- graron del campo a la ciudad (vea la figura 3.3). También se detectó que en 13 de 16 países los migrantes internos tenían ingresos más altos

que los no migrantes8. En Brasil y Panamá, una

serie de estudios que tuvieron en cuenta el factor educación arrojó que los grupos indígenas que

emigran logran aumentar sus ingresos9. Estudios

llevados a cabo en distintos países indican que la migración interna ha permitido a muchos hoga- res salir de la pobreza, situación que se analiza en el próximo capítulo.

La segmentación de los mercados laborales en los países en desarrollo incide en la suerte de los emigrantes. En ocasiones se puede tratar de res- tricciones administrativas, como en el caso del sistema de hukou chino (recuadro 3.1) y el sis- tema de ho khau vietnamita. Sin embargo, la seg- mentación ocurre ampliamente en otras regiones como Asia meridional, África y América Latina, por medio de barreras que, si bien no son im- puestas por ley, están profundamente enraizadas

en las normas sociales y culturales10. En la India,

por ejemplo, quienes emigran del campo a la ciu- dad se emplean principalmente en sectores como construcción, fabricación de ladrillos, textiles y minería (rubros que conllevan trabajo pesado y duras condiciones laborales y ambientales); en

Mongolia, aquellos que se trasladan a las urbes normalmente laboran en actividades informales que son de carácter transitorio y extenuante, y

carecen de protección legal11. En Asia, los emi-

grantes con baja calificación provenientes del campo suelen situarse en el último peldaño de la escala social, conseguir empleos muy mal remu- nerados y ser tratados como forasteros.

Según lo visto en el capítulo 2, la mayoría de los migrantes que provienen de países con bajo IDH viven o trabajan en países con igual índice o IDH medio, en parte debido a la menor canti- dad de barreras al ingreso y los bajos costos del traslado. Por otro lado, las condiciones pueden ser más difíciles que en los países desarrollados y el migrante corre el riesgo de ser explotado o expulsado.

Las oportunidades que ofrece el mercado la- boral a las mujeres inmigrantes de países en desa- rrollo suelen limitarse al cuidado de personas, el servicio doméstico y el empleo en el sector infor-

mal12. Por lo general, estas mujeres quedan atra-

padas en enclaves. Por ejemplo, se encontró que las empresas de propiedad de hispanohablantes en la ciudad de Nueva York pagan bajos salarios, ofrecen escasos beneficios y pocas oportunida- des de desarrollar una carrera a dominicanas y colombianas, manteniendo con ello sus desven-

tajas13. La misma situación se observó entre las

trabajadoras inmigrantes chinas14. La mayoría

de las peruanas y paraguayas que emigraron a Argentina (69% y 58%, respectivamente) reci- ben salarios bajos y se desempeñan en el sector

de los servicios personales15. Las dificultades se

Figura 3.3 Considerables beneficios en salarios para los migrantes internos en Bolivia, especialmente aquellos con menos educación

Relación entre salario en el destino versus el origen de migrantes internos en Bolivia, 2000

Relación entre salario en el destino versus el origen

Fuente: Molina y Yañez (2009).

Migrantes del campo a la ciudad Migrantes de la ciudad a otra ciudad 5 años de estudio 11 años de estudio 16 años de estudio | | | | | | 0 1 2 3 4 5

suman cuando estas mujeres quedan excluidas de la protección laboral vigente, tal como ocurre con las trabajadoras domésticas de los países del

CCG16. Aunque las prácticas están cambiando

en algunos países (como en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos), la ley prohíbe a los inmigrantes afiliarse a sindicatos locales e incluso cuando se les permite hacerlo, suelen encontrar resistencia y hostilidad de parte de

los demás trabajadores17. En este contexto, las

ONG pueden prestar servicios y protección a los inmigrantes, pero su cobertura tiende a ser limitada.

La discriminación en el mercado laboral llega a ser un gran obstáculo para los inmigran- tes, lo que se refleja en las pocas llamadas que re- ciben los postulantes a empleos cuyos apellidos

suenan extranjeros18. Sin embargo, a menudo la

Recuadro 3.1 China: políticas y resultados asociados con la migración interna

Inspirado en el sistema soviético denominado propiska, aunque con raí- ces que se remontan a épocas antiguas, el Sistema de Registro de Re- sidencia de China opera por medio de un permiso (hukou) que se otorga para acceder a tierras agrícolas en zonas rurales y a beneficios sociales y servicios públicos en zonas urbanas. Hasta mediados de los años ochenta, el sistema se administraba de manera muy rigurosa y estaba prohibido desplazarse sin un hukou. Desde entonces, China ha liberali- zado los traslados pero formalmente el sistema sigue existiendo. Como en otros ámbitos donde se han emprendido reformas, China optó por un enfoque gradual y parcial a partir de mediados de los ochenta. En primera instancia, las personas pueden trabajar en zonas distintas a las de su residencia sin un hukou, pero no están habilitadas para acceder a beneficios sociales, servicios públicos o empleos en el sector formal. Además, se diseñó un sistema de migración en dos niveles similar al sistema de puntajes de algunos países desarrolla- dos: se permiten cambios en el lugar de residencia permanente de los más educados, pero a los migrantes rurales con menos nivel de educación sólo se les otorga la residencia transitoria. Muchos gobier- nos municipales han concedido hukou con “sello azul” a migrantes adinerados que han hecho inversiones de gran envergadura. Las pruebas indican que los avances en desarrollo humano de los mi- grantes internos y sus familias se han visto limitados por la aplicación del sistema hukou en las siguientes dimensiones:

Avances en ingresos. En 2004, los migrantes del campo a la ciu- dad ganaron en promedio RMB780 (US$94) al mes, el triple del in- greso agrícola rural promedio. No obstante, debido a la segmentación que genera el sistema hukou, los migrantes transitorios toman por lo general empleos relativamente mal pagados y la incidencia de la po- breza en este segmento es el doble en comparación con aquella de los residentes urbanos con hukou.

Condiciones laborales. Los migrantes no calificados suelen tra- bajar en empleos informales sin protección ni beneficios. Según una encuesta realizada en tres provincias, el horario de trabajo de los mi- grantes supera en 50% al de los habitantes locales, no cuentan con contratos escritos y menos de uno entre 10 tiene seguro para pensión de vejez y de salud, en comparación con una cobertura promedio de más del 70% en China en general. Los riesgos laborales son altos; los

migrantes dieron cuenta de alrededor del 75% de los 11.000 casos fatales en 2005 en los sectores de la minería y la construcción de notoria peligrosidad.

Acceso a servicios. Los niños que se trasladan en condiciones de transitoriedad pagan honorarios adicionales y no pueden asistir a las escuelas de elite. Alrededor de entre 14 y 20 millones de niños migrantes carecen totalmente de acceso a educación. Las tasas de deserción en el nivel primario y secundario superan el 9%, en com- paración con cerca de cero entre los habitantes locales. El acceso a servicios de salud básica es limitado. Incluso en Shanghai, una de las ciudades mejor calificadas en términos de la prestación de servicios sociales a migrantes, sólo dos terceras partes de los niños migrantes fueron vacunados en 2004, en comparación con las tasas universales de las que gozan los niños locales. Cuando los migrantes se enferman, regresan a atenderse a casa debido a los altos costos de la salud en la ciudad.

Participación. Muchos migrantes siguen siendo marginados en el lugar de destino debido a barreras institucionales. Tienen pocos canales para expresar sus intereses y proteger sus derechos en el lugar de trabajo. Alrededor de ocho de cada 10 no tienen sindicato, entidades de representatividad de trabajadores, comités de super- visión del trabajo u otras organizaciones laborales, en comparación con un quinto de los habitantes locales. La lejanía también dificulta la participación: en una encuesta de migrantes realizada en Ciudad Wuhan, sólo el 20% de los habitantes había votado en las últimas elecciones locales, principalmente porque vivían demasiado lejos de los lugares de votación.

Según se informa, el debate sobre la reforma al sistema hukou

sigue su curso, mientras algunos gobiernos regionales han liberalizado aún más su aplicación. Las reformas legislativas emprendidas en 1997 mejoraron de manera considerable los derechos de todos los traba- jadores –entre ellos los migrantes– y en 2008, se anunciaron medidas destinadas a proveer pensiones transferibles a los trabajadores mi- grantes. Otras señales de cambios vinieron de Dongguan, Guangdong, por ejemplo, donde los migrantes se conocen hoy como “nuevos resi- dentes”, mientras que la Oficina Administrativa de Sitios de Alquiler y Migrantes cambió su nombre a “Oficina de Servicios a Residentes”.

situación es compleja e influyen factores como etnia, género y legalidad. En el Reino Unido, al- gunos estudios arrojaron que la discriminación en la contratación de inmigrantes se manifiesta en menores tasas de empleo y salarios, mientras que otras investigaciones revelan que los inmi- grantes de origen chino, indio o irlandés disfru- taban de una situación laboral igual o superior

a la de los trabajadores británicos blancos19. En

nuestro análisis de la Encuesta Social Europea de 2006 encontramos que la gran mayoría de los inmigrantes llegados a esta región (más del 75%) manifestó no sentirse discriminado. No obstante, en una muestra de países más amplia de la Encuesta Mundial de Valores, la afirma- ción “los empleadores deben dar prioridad a los trabajadores locales cuando hay escasez de empleo” encontró amplio respaldo entre los ha- bitantes nacionales, aunque con notables dife- rencias entre un país y otro (sección 4.2.5).

Un problema que enfrentan muchos inmi- grantes a su llegada es la falta de reconocimiento

de su especialización y credenciales20. Sumado

esto a las barreras del idioma y otras de tipo cul- tural, los inmigrantes terminan ganando mucho menos que los nacionales con su misma especia-

lización21. El alcance de este problema parece

variar de acuerdo con el sector: las empresas de informática suelen ser más flexibles respecto de las credenciales, mientras que las reparticiones públicas son más cerradas. La imposibilidad de hacer uso de su especialización puede traer cos- tos considerables a los nuevos inmigrantes. El Migration Policy Institute calculó hace poco que hasta 20% de los inmigrantes con educación universitaria en Estados Unidos se encontraban sin empleo o trabajaban en puestos que requieren baja calificación. En Canadá, el instituto calculó que, pese al sistema de puntos, este problema resta

anualmente US$1.700 millones a la economía22.

Para responder a esta situación, el gobierno ca- nadiense lanzó programas destinados a acelerar el reconocimiento de credenciales obtenidas en el exterior.

Los ingresos no dependen exclusivamente de lo que depare el mercado laboral. En los países con sistemas de bienestar, las transferencias so- ciales reducen los índices de pobreza entre los grupos menos aventajados en la forma de benefi- cios de desempleo, asistencia social y pensiones. El diseño y las normas del sistema de programas determina si éstos benefician o no a las familias de inmigrantes. Las diferencias en la genero- sidad de dichos programas varían de un país a

Figura 3.4 Hay más pobreza entre niños migrantes, pero las transferencias sociales pueden ayudar

Efectos de las transferencias en niños pobres en algunos países, 1999-2001

Fuente: Smeeding, Wing y Robson (2008).

Porcentaje de niños migrantes pobres antes de las transferencias sociales (%) Porcentaje de niños migrantes pobres después de las transferencias sociales (%) Porcentaje de niños no migrantes pobres después de las transferencias sociales (%)

Francia Alemania Reino Unido Estados Unidos Australia 56 19 6 43 23 20 13 20 32 33 16 15 8 22

otro, como es de suponer, pues su escala suele ser menor en los países en desarrollo debido a las restricciones presupuestarias. El hecho de que la mayoría de los países en desarrollo no cuente con este tipo de sistema elimina la pregunta acerca de la igualdad de acceso. Por lo tanto, la atención sobre este punto se centra en los países desarrollados.

Nuestra evaluación de las políticas reveló que casi todos los países desarrollados en la muestra otorgaban a los inmigrantes perma- nentes acceso a beneficios de desempleo y asig- nación familiar. Sin embargo, los inmigrantes transitorios tienen acceso limitado a asistencia. En algunos países, como Australia y Nueva Zelandia, se fijaron períodos de espera para poder acceder a diversos beneficios. Y para evi- tar la dependencia del bienestar, países como Francia y Alemania exigen que en las solicitudes de reunificación familiar se demuestre que el postulante tiene un ingreso estable y suficiente como para sustentar a todos los integrantes de su núcleo sin necesitar de los beneficios que brinda el Estado.

Los estudios sobre ingresos Luxembourg Income Study y la Encuesta europea sobre ingre- sos y condiciones de vida permiten calcular los efectos de las transferencias sociales sobre la po-

breza entre las familias con hijos23. En los 18 paí-

ses de la muestra, las familias inmigrantes tenían más probabilidades de ser pobres que las familias locales. Según los ingresos de mercado antes de las transferencias sociales, las tasas de pobreza entre los niños superaron 50% y 40% entre las familias de inmigrantes en Francia y el Reino Unido, respectivamente. El efecto redistributivo del bienestar social en estos países es conside- rable, ya que las transferencias reducen en más de la mitad dichas tasas tanto para niños inmi-

grantes como locales (figura 3.4)24. Entretanto,

en Estados Unidos el efecto de las transferencias sociales en la reducción de la pobreza es prácti- camente nulo tanto para familias inmigrantes como locales, ya que en general las sumas son re- lativamente modestas. Asimismo, cabe destacar que en Australia, Alemania y Estados Unidos, las tasas de pobreza con ingresos de mercado son mucho menores que en Francia y el Reino Unido, situación que indican una mejor posición de las familias de inmigrantes en el mercado laboral de esos países.

3.1.2 Costos financieros de la

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