políticas nacionales de comunicación, en la exploración para el desarrollo de nuestra propuesta, encontramos como base y aporte, dos grandes líneas de trabajos de investigación y reflexión que −desde diferentes puntos− se acercan a nuestra problemática. Por un lado, como aportes teórico metodológicos, encontramos indagaciones sobre las significaciones imaginarias sociales y, por otro, las investigaciones en torno a la comunicación y la(s) política(s), que se acercan a nuestro objeto de análisis desde diversos puntos.
Para la problemática de lo imaginario social, nos centramos particularmente en los aportes de Castoriadis (1922-1997) que incluyen un vasto desarrollo teórico desde la filosofía, la política y el psicoanálisis. Nos interesa puntualmente el tipo de relación que plantea entre sociedad y significación, pues nos permite pensar la sociedad como la institución de un mundo de significaciones imaginarias sociales y aa la dimensión imaginaria tanto individual como social, como creación incesante y esencialmente indeterminada de formas / figuras / imágenes a partir de las cuales algo es en cada momento dado.
Pensamos entonces, con Castoriadis, que la sociedad y la historia no pueden concebirse más que como una sola cosa. Es el campo de lo histórico-social. No hay articulación o forma de lo social que se de una vez y para siempre. Los componentes de lo social y sus relaciones son en cada momento creación de la sociedad en cuestión. Lo social es autocreación, incesante autoalteración que se despliega como historia. El campo histórico- social es entonces siempre particular en cada ocasión dada y se crea y autoaltera en una dinámica instituido instituyente que, en nuestras sociedades construyen un espacio público (Caletti, 2007)149 que funciona como escenario en la lucha por la imposición de los
sentidos orientadores del hacer-decir social: Lo “histórico-social… es la unión y la tensión de la sociedad instituyente y de la sociedad instituida, de la historia hecha y de la historia que se hace” (Castoriadis, 2007: 172).
Cuando pensamos en la noción de lucha por imposiciones de sentido, nos asentamos en la idea de que una misma sociedad está constituida por una cantidad importante de instituciones particulares que no dejan de formar un todo coherente, incluso en situaciones críticas. Castoriadis plantea que, con la aparición de la dominación como significación y de la oposición hacia dentro de la misma sociedad se da un desplazamiento desde la sumisión simple de los hombres a sus creaciones imaginarias hacia una nueva fase que, poniendo en el campo la protesta y la oposición, hace emerger la autonomía como primera grieta del imaginario instituido. Pero esa lucha nace y se sostiene en nuestros días en un ejercicio de “análisis crítico de lo que existe150” (Sousa Santos, 2006:18) sobre todo, porque
la lucha es contra la propia auto-opresión de “quienes de mil maneras permanecen tributarios de lo imaginario que combaten” (Castoriadis 2007: 250). Las instituciones y las significaciones imaginarias sociales son creaciones inmotivadas151, no hay una relación
149 “Lo público se constituye como una instancia privilegiada de articulación entre la subjetividad y la objetividad sociales, entre los particularismos y lo universalizante, como usina, en definitiva, de esa condición de sujeto por la que los particulares se exhiben, elevan su voz, buscan el reconocimiento, y construyen la propia sociedad como «mundo» que habitan, bajo las condiciones en las que otros lo han construido antes. Lo público es, en este sentido, la enunciación de la sociedad” (Caletti, 2007: 54).
150 “El análisis crítico de lo que existe reposa sobre el presupuesto de que los hechos de la realidad no agotan las posibilidades de la existencia, y que, por lo tanto, también hay alternativas capaces de superar aquello que resulta criticable en lo que existe” (Sousa Santos, 2006: 18).
151 Se llama imaginarias a las significaciones porque no corresponden a elementos “racionales” o “reales” y no se pueden agotar en referencia a ellos. Están dadas por creación, y se las llama sociales “porque sólo existen estando instituidas y siendo objeto de participación de un ente colectivo impersonal y anónimo (...) es la institución de la sociedad lo que determina aquello que es “real” y aquello que no lo es, lo que tiene sentido y lo que carece de sentido” (Castoriadis 1986: 68-69).
necesaria de las creaciones con un real, no se pueden deducir causal o lógicamente pero se pueden comprender para dimensionar su (in)significancia152.
En el despliegue de lo histórico-social - y en sus dimensiones instituida e instituyente – encontramos, entonces, conjuntos de reglas según las cuales se discrimina lo verdadero de lo falso (Foucault, 1995)153. Por estas reglas y definiciones se da una lucha en la que
intervienen distintos actores cuyos intereses se asientan en la necesidad de influir sobre las concepciones de mundo (Bourdieu, 1990). Nos referimos a un sistema de significaciones compartidas socialmente que por su carácter generalizado existen como formas universales, como maneras de pensar, de sentir (que implican formas de hacer) únicas, en parte dejando vedadas las luchas por las instituciones que articulan las escenas públicas y las subjetividades.
En síntesis, el análisis del proceso de disputa en torno a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual nos sitúa en el campo de estudios sobre comunicación y cultura desde diferentes aspectos, ya desde el mismo objeto de análisis, esto es el caso: El proceso de disputa en torno a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Por otro lado, por la mirada puesta en las prácticas sociales que interpelan lo público desde acciones políticas comunicativas, se busca transformar una de las modalizaciones centrales del espacio de lo público en Argentina que es el sistema nacional de medios audiovisuales. En este sentido, es un estudio de ciudadanía comunicativa que articula las dimensiones comunicativas, culturales y políticas constitutivas de la noción de espacio público.
También, el trabajo se posiciona desde las líneas de trabajo que buscan, en el marco de los aportes de la teoría del imaginario, acercar reflexiones en el campo de los estudios de comunicación en torno a, por una parte, los movimientos de institución/creación, mantenimiento/justificación y cuestionamiento/crítica de los ordenamientos sociales en general; y, por otra parte, en torno al proyecto de autonomía individual y social.
152“... para los hombres que viven hoy en día, la cuestión no es comprender cómo se hizo el paso desde el clan neolítico a las ciudades fuertemente divididas de Akkad, sino comprender – y esto significa aquí más que en cualquier otro lugar, actuar – la contingencia, la pobreza, la insignificancia de ese ´significante` de las sociedades históricas que es la división en amos y esclavos, en dominantes y dominados” (Castoriadis 2007: 250).
153 “Cada sociedad tiene su régimen de verdad, su política general de la verdad: es decir, los tipos de discursos que ella acoge y hace funcionar como verdaderos; los mecanismos y las instancias que permiten distinguir los enunciados verdaderos o falsos, la manera de sancionar unos y otros; las técnicas y los procedimientos que son valorizados para la obtención de la verdad; el estatuto de aquellos encargados de decir qué es la que funciona como verdadero” (Foucault, 1995:187).
Desde una posición que no pretende sacar el foco del conflicto (de la política) como elemento central para pensar las tensiones y el poder que se despliega en lo social, asumimos que estas tensiones inscriben y configuran un estadio sociohistórico de relaciones asimétricas en el que pensamos a los actores– sujetos (individuos sociales). Estos actores– sujetos se relacionan en sus contextos de acción con posibilidades de prácticas sociales autónomas o −lo que consideramos lo mismo− con posibilidades (ontológicas) de libertad.
Este proyecto se enmarca en una línea de indagaciones que −recuperando y profundizando sustancialmente un conjunto de reflexiones en torno a las relaciones entre comunicación y política− procura la comprensión de lo simbólico, de las significaciones instituidas y emergentes que alientan el decir y hacer social. También, se orienta a la búsqueda de aportes para la institución de condiciones de posibilidad para la recepción de lo diferente y lo nuevo (en el sentido de lo "por venir", de la posibilidad de reinterpretar lo pasado para definir lo presente de diferentes maneras), es decir: a la instancia de la poiesis
en el armado de lo común que Caletti (2006) marca como la relevancia política del “decir” que mejore las condiciones colectivas. Dicho de otro modo: este proyecto se implica en la búsqueda de aportes para la institución de condiciones de posibilidad que habiliten a que la condición humana de la pluralidad (Arendt, 2009) y su (re)creación incesante (Castoriadis, 2007) se vean menos ahogadas, clausuradas.
III. Para un acceso a las significaciones imaginarias sociales por lo menos en la dimensión