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In document Robust Variable Selection (Page 66-75)

Los resultados del presente estudio nos permitieron identificar los estilos de vida y factores biosociales presentes en las adolescentes primigestas atendidas en el Centro de Salud Ciudad de Dios del Cono Norte de Arequipa, variables que se asociaron con el estado nutricional. Al identificar su estado nutricional mediante el IMC pre gestacional, ganancia de peso y determinación de la hemoglobina también nos permitió ver los resultados que necesiten ser mejorados a fin de proponer acciones de intervención, estrategias oportunas durante la atención prenatal para así mejorar la situación nutricional alcanzando una maternidad saludable y segura en este grupo en riesgo.

En cuanto a la variable Factores Biosociales, de 40 adolescentes primigestas evaluadas se encontró respecto a la edad que todas estuvieron entre 15 a 19 años (adolescencia tardía) siendo la mayoría 35% de 18 años de edad; característica que se relaciona con la población estudiada por Clavijo Ana y Diaz Ana5 donde de 91 adolescentes embarazadas el 87,9% estuvieron con 18 años

al momento de la encuesta y no se presentaron casos en la categoría de 10 a 13 años. Se pudo así determinar que la mayor parte de adolescentes se convirtieron en madres en la adolescencia tardía.

En cuanto al estado civil un 65% se encontró conviviendo y un 35% solteras, hallazgos similares al estudio de Perea Erica3 donde también no encontraron

gestantes adolescentes casadas; sino un 44,3% conviviendo. Además, los reportados por Villacís G.55 no difieren del estudio ya que de 39 gestantes

adolescentes ninguna era casada, el 51% estaban conviviendo Y 38% fueron solteras. Cabe indicar que un sin número de estudios precisan que el mayor riesgo de abandono o ausencia de la pareja, se da en las embarazadas adolescentes. Respecto al nivel de instrucción la mayoría 75% tenía instrucción entre primaria - secundaria y un 72.5% tenía como ocupación principal ser ama casa; cifras similares a lo encontrado por Blázquez Sobeida8 donde de 30

110 escolaridad básica (primaria y secundaria) y la ocupación de las jóvenes 76.3% eran amas de casa y 15% estudiantes principalmente , esto confirma que la mayor parte de las gestantes se ocupan de los quehaceres domésticos antes que sus estudios6, situación que puede deberse también a que la joven sigue

viviendo con sus padres o con los suegros, donde generalmente es obligada a desempeñar el rol de ama de casa, con la finalidad de seguir siendo apoyada económicamente.

Con relación al empleo 25% trabaja y 75% no, sin embargo, el 70% de las que laboran perciben ingresos menores a la RMV<930 soles. Teniendo en cuenta estos resultados, los hallazgos de Zambrano N.56 difieren de este estudio porque

evidenció que de 40 adolescentes embrazadas solo el 4% no trabaja. Al consultar a las investigadas si planificaron el embarazo el 85% no lo hizo, lo que determina que en muchas ocasiones existan actitudes de rechazo o de ocultarlo, por temor a las reacciones del grupo familiar o de su medio social, siendo de influencia negativa en la alimentación de las adolescentes embarazadas.5 En

consumo de suplementos la gran mayoría 85% manifestó que consumió alguno de ellos, siendo en mayor porcentaje 61.8% el sulfato ferroso, cabe resaltar que, según los lineamientos del Ministerio este mineral es esencial para la formación de los hematíes en la sangre, por lo que su consumo, es indispensable de manera diaria por el incremento de volumen sanguíneo que experimenta la gestante y por las demandas fetales.

Respecto a la variable Estilos de Vida, acerca del número de comidas la gran mayoría 82.5% consumen de manera adecuada las 3 comidas principales + 1 refrigerio. Medina4, en su estudio observó que el consumo de alimentos durante

el día, es apropiado, en la mayoría de gestantes (4 veces al día: 34.7%, 5 veces al día: 30.6%). El consumo de alimentos inadecuados por deficiencia fue: Grupo I (Cereales, Tubérculos y Menestras), Grupo IV (Lácteos y Derivados), Grupo V (Carnes, Pescados y Huevos) y Grupo VII (Grasas) con 60%, 82.5%, 100% y 100% respectivamente; resultados que se asemejan al de Perea y Romani3 en

el Grupo IV y V. El consumo inadecuado por exceso principalmente fueron el Grupo II(Verduras), Grupo III (Frutas) y Grupo VI (Azúcares) con 65%, 52.5% y 55% respectivamente, en comparación con Perea nos asemejamos en el Grupo

111 VI. Es oportuno precisar que el consumo de alimentos con alto contenido de grasa y azúcar tuvieron resultados relevantes en la alimentación al igual que el estudio de Perea y Romani3 donde encontró que las adolescentes consumen

alimentos con aporte calórico elevado fuera de las comidas.

Al evaluar el estado nutricional se encontró que un 72.5% iniciaron con IMC pre gestacional normal, a pesar de ello encontramos como factor de riesgo a un 20% y 7.5% con sobrepeso y obesidad respectivamente. Respecto a la ganancia de peso en las gestantes estudiadas se obtuvo que el 45% estuvo con ganancia deficiente,17.5% con ganancia alta y un 37.5% con ganancia adecuada. Tal y como lo manifestaron Herring S. y Oken E.57 la ganancia de peso durante el

embarazo tiene una influencia importante en el peso fetal e incluso en el crecimiento futuro del niño. Acerca de la hemoglobina la mayoría 55% de adolescentes estuvieron en normalidad, sin embargo, un porcentaje notable 45% estuvo con Anemia Leve. El feto depende de la sangre de la madre y la anemia puede ocasionar crecimiento fetal deficiente, nacimiento prematuro e incluso bajo peso al nacer; tal como lo cito Javier V.58

En cuanto a la asociación de las variables, de los factores biosociales con la ganancia de peso y los niveles de hemoglobina, se obtuvo que para ambas asociaciones existen algunos factores asociados significativamente (p<0.05). Para la asociación de los factores sociales con la ganancia de peso, el estado civil fue estadísticamente significativo. Las adolescentes solteras presentaron una ganancia más adecuada en comparación a las convivientes, esto podría deberse a que estando con la pareja sucedan problemas en la convivencia, quitándoles el apetito, sintiéndose más susceptibles y sensibles, involucrándose así más el aspecto psicoafectivo. En toda relación de pareja es necesario cierto nivel de dependencia para mantener el vínculo unido, sin embargo, la dependencia puede convertirse en problema cuando un cónyuge necesita recibir continuamente manifestaciones de afecto por parte del otro.59 Desde lo

psicosocial, estudios describen que una proporción considerable de adolescentes embarazadas se sienten estigmatizadas y emergen en ellas sentimientos de culpa y autodesprecio más aun cuando no se anhela la gestación60.

112 Frente al nivel de instrucción no se encontró relación estadísticamente significativa, pero podemos inferir que mientras se va mejorando el grado de instrucción también la ganancia de peso va en aumento. En la ocupación, son las amas de casa las que presentan mayor tendencia a la ganancia deficiente. Coincidiendo con el estudio que realizo Escobar K.61 quien refiere que no

necesariamente todas aquellas gestantes que son amas de casa o estudiantes, tienen bajo peso, y eso no implica que aquellas gestantes que tienen un trabajo independiente tengan un buen estado nutricional. Los factores como edad, grado de instrucción, procedencia y ocupación no influyen en el estado nutricional de las gestantes, resultados parecidos a los encontrados por Cieza R.62

Las adolescentes que dependen de sus padres tienden más a una ganancia adecuada, que una adolescente dependiente a la pareja o independiente; donde las últimas principalmente tienden a ganancias deficientes. La adolescente debe permanecer en casa y experimentar una dependencia creciente de sus padres, en cuanto a ayuda económica y cuidado del niño. Además, los roles podrían llegar a confundirse, de modo que la abuela pasa a ser la cuidadora más importante del niño.63

Frente al factor económico, las adolescentes que cuentan con empleo la mayoría tuvieron ganancia deficiente, comparado a las que no cuentan con empleo donde la mayoría tuvo ganancia adecuada. Frente al salario son las que recibieron menos a la RMV las que mayormente tuvieron ganancia deficiente. En términos de acceso a los recursos, son las mujeres quienes tienen menores posibilidades, debido al desempleo y bajos ingresos. Uribe Merino plantea que el factor económico es un modificador importante del comportamiento alimentario y se expresa en el acceso franco o limitado a alimentos centrales de la canasta familiar ,lo que limita la ganancia de peso y la ingesta de micronutrientes indispensables para el buen desarrollo de la gestación, en especial en una gestación adolescente, donde las demandas de macro y micronutrientes son mayores para poder atender las demandas no solo del feto, sino de la madre en crecimiento.64

En el factor salud estadísticamente significativo resultó la planificación del embarazo, donde las ganancias deficientes en las que si planificaron puede

113 inferirse que sean las mismas que cuentan con empleo pues ellas también presentaron en un 70% ganancia deficiente, en esa adquisición de autonomía de hogar. Existe mínima diferencia entre la ganancia deficiente y adecuada en las que no planificaron.

Asociando los factores sociales con la hemoglobina vemos que la relación de dependencia fue significativa, las que dependen de padres presentaron más normalidad que las dependientes a la pareja. Las que son independientes en su totalidad fueron anémicas. En las no significativas estadísticamente como el nivel de instrucción podemos analizar que a medida que mejora la instrucción hay mayor tendencia a la normalidad. En la asociación de factores económicos con hemoglobina son las adolescentes gestantes que trabajan y ganan menos a la RMV las que tuvieron más anemia. Se ha demostrado que las mejoras en los ingresos y la educación guardan una relación cada vez más favorable con la salud. Por ello la anemia, durante la gestación, tiene un carácter multifactorial, ocasionado, no solo por la deficiente ingesta de alimentos, sino por el entorno socio económico bajos salarios y pobreza, lo que obliga a la gestante a trabajar, descuidando de esa manera su estado gestacional62

La hemoglobina está asociada significativamente al consumo de suplementos contra la anemia, la mayoría 58.8% que lo consumió entro en la normalidad. La anemia constituye uno de los indicadores generales de la pobreza en salud y está estrechamente relacionada con la desnutrición, gestaciones en la adolescencia, atención prenatal deficiente, y las que no cumplen con el suplemento de hierro.62

En la asociación de estilos de vida con ganancia de peso tenemos que el número de comidas adecuadas llevó a una ganancia adecuada, el consumo inadecuado a una ganancia deficiente; resultado similar a Herrera, C.65 donde las

adolescentes de su estudio consumían 4 comidas al día tuvieron ganancia adecuada. Las adolescentes que consumieron más de 2L. de agua tuvieron una ganancia deficiente, ya que la mayoría de bebidas consumidas fueron añadidas con algún endulzante. Herrera C65 manifiesta que el consumo de estos productos

estimula la sustitución de otros alimentos de mayor valor nutrimental. El consumo menor a 1L de agua llevó a una ganancia deficiente, pues la deshidratación trae

114 consigo problemas en el aumento del líquido amniótico, alteraciones en el tránsito intestinal, que a su vez suele acompañarse con trastornos en la ingesta según Figueroa R.48 La actividad física menor a 30 min, igual a 30min y mayor

a 30 min llevó a una ganancia deficiente; donde podemos inferir que gran parte de ellas no llegaron a cubrir los requerimientos diarios, existiendo un desbalance del consumo/gasto. Burgos, K.66 menciona que el consumo adecuado de macro

y micronutrientes, permiten una adecuada función metabólica, indispensable en el crecimiento y desarrollo de la madre y el feto, previniendo una cetosis. Ahora bien, las gestantes con menos de 6 horas de sueño alcanzaron una ganancia de alta, siendo la mayoría del segundo trimestre. Higuera J.51encontró relación entre

menos horas de sueño con mayor somnolencia diurna y menor actividad física, lo que también provocaría un aumento en los niveles de grelina y una disminución en los niveles de leptina por lo que dormir menos de 7 horas podría llevar a mayor hambre y menor saciedad. Por otro lado, las que durmieron más de 9 horas en su totalidad 100% tuvieron ganancia deficiente, que posiblemente sea a causa de la anemia produciendo inapetencia y cansancio.

Asociando consumo de alimentos con la ganancia de peso, las adolescentes que obtuvieron ganancia deficiente tenían como consumo deficiente principalmente los Grupos I, III y VI.; las que alcanzaron ganancia de peso adecuada tuvieron consumo adecuado de los Grupos I, III, IV y VI. y las con ganancia alta tuvieron un consumo inadecuado por exceso de los Grupos I, II, III y VI. El consumo adecuado de comidas conllevó a una hemoglobina normal, caso contrario el número de comidas inadecuadas llevó a una anemia leve. Resultados similares a la investigación de Castro V.35 que evidenció que las gestantes con prácticas

alimentarias inadecuadas presentaron anemia. El consumo de más de 2L de agua llevó a una anemia leve. Lattus Olmos, J.67refiere que una buena forma de

beber agua o líquidos sin tener sed, es beber infusiones, siendo en su mayoría inhibidoras del hierro. Respecto a las que consumieron menos a 1L. presentaron anemia leve. La deshidratación conlleva a una deficiencia del 2-3% de agua corporal que ocasiona un incremento significativo en la densidad de plasma sanguíneo asociándose a morbilidad materna tal como refiere en su estudio Figueroa R.48

115 En la actividad física asociada a los niveles de hemoglobina hubo una mínima variación estadística en las que practicaron actividad menos e igual a 30 min, sim embargo las que practicaron más de 30min tienen en su totalidad una hemoglobina normal. Carballo R. y Stirling, J.68 mencionan que el

comportamiento de la hemoglobina en sangre sufre una desvariacion natural por la pérdida de líquidos y retorna al momento de la hidratación; siempre y cuando el ejercicio físico no sea de carácter máximo o submáximo, posibilidad descartada en el caso de mujeres embarazadas. Las adolescentes que duermen más de 9 horas tienden en un 75% a una anemia leve, conforme disminuye el número de horas disminuye el riesgo de anemia. Sabemos que uno de los síntomas de padecer anemia es el sueño incrementado, anorexia, irritabilidad, rendimiento físico disminuido, fatiga, vértigos, mareos, cefaleas. La hemoglobina no se vio afectada con el consumo de sustancias dañinas.

Asociando el consumo de alimentos con la hemoglobina, tenemos que ningún grupo fue estadísticamente significativo. Sin embargo, gracias a la frecuencia de alimentos podemos inferir nutricionalmente que en el Grupo I donde se encuentran las menestras que son uno de los alimentos ricos en hierro no hemínico su consumo fue deficiente, 1 vez por semana (Anexo 15). En el Grupo III: tuvieron un consumo alto sobre todo en la mandarina, naranja, limón (Anexo 17). En el Grupo IV: Lácteos, este mineral interfiere considerablemente en los porcentajes de absorción cuando hay una mala combinación tanto del hierro hemínico como del no hemínico, reduciendo la tasa de biodisponibilidad entre un 30 a un 50 %. Se tuvo como consumo interdiario el queso y el yogurt y la leche evaporada. (Anexo 18)

En el Grupo V, Carnes, Pescado y Huevo tenemos que el consumo de carne fue interdiario, el pesado en la mayoría 1vez por semana. Respecto a las vísceras solo el hígado de pollo en un 17.5% fue consumido 1 vez a la semana y las demás consumidas mensualmente. (Anexo 19). En el Grupo VI: Azúcares, obtuvimos que valores normales tienden a una normalidad, mientras que el consumo por exceso conlleva a una anemia, es por ello que se debe limitar azúcares agregados y no solo de este tipo de alimento sino también del consumo de sal, grasas sólidas y granos refinados, ya que disminuye el apetito.

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