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Comparison of 2 partly active squares

4.3 popular square and unpopular square

4.3.2 Elements to form a pleasurable square for stay

4.3.2.1 Comparison of 2 partly active squares

En la breve filmografía del cineasta porteño Aldo Francia Bodio destaca su película "Ya no Basta con Rezar", del año 1972. Francia, médico cirujano de profesión estaba conmovido por la influencia de los cristianos en la izquierda chilena y por el trabajo de algunos sacerdotes en barrios populares, especialmente en Valparaíso, donde esta experiencia chocaba con el conservadurismo del obispo Emilio Tagle y de los sectores acomodados vinculados a las Fuerzas Armadas.

En la película, Jaime, un joven sacerdote, es responsable de una parroquia en un cerro de Valparaíso. Allí se relaciona con un sector acomodado del barrio vinculado a negocios portuarios. Desde esa posición también conoce la situación de los trabajadores, quienes tienen un conflicto laboral con los empresarios amigos de la Iglesia. El sacerdote comprende que su comunidad muestra dos realidades y decide adentrarse en aquella contradicción. En un primer momento trata de mediar y hacer comprender a ambos bandos la necesidad de un diálogo, pero ello no es aceptado, ni por los empresarios ni por los trabajadores, los que se encuentran en una huelga dentro de la misma empresa.

La película muestra entonces la decisión del padre Jaime de construir una capilla en el sector más humilde del cerro, y en esa construcción se va erigiendo una nueva mentalidad y una opción por los más pobres. El padre Jaime inicia un camino de acercamiento con los sectores populares y poco a poco se va uniendo a sus reivindicaciones y movilizaciones. La película termina cuando el padre Jaime se desprende de un grupo que protesta frente a los tribunales de justicia y responde a la represión levantando una piedra y arrojándola a los policías en una clara muestra de mostrar el límite entre un cristianismo de lucha y un cristianismo conformista y conservador.

La ficción de Aldo Francia está basada en la vida y obra del sacerdote Gastón Darío Marcotti Llanos, quien aparece en los créditos del film como coautor del guión. El hecho es que Aldo Francia había conocido de su

experiencia en el cerro Toro y le había solicitado su ayuda para desarrollar la película, pero poco a poco el trabajo fílmico fue rememorando la propia historia de Marcotti y su transformación como párroco de un popular sector de Valparaíso que opta por los más pobres y que se suma al movimiento popular que busca conducir su destino.

Marcotti había nacido en la ciudad de Quillota en 1934 y luego de estudiar Ingeniería Química en la Universidad Católica de Valparaíso ingresa al Seminario Mayor de Santiago durante 1958, para ser ordenado sacerdote en 1963.

El servicio sacerdotal de Marcotti estuvo marcado por una permanente polémica debido a su estilo progresista y una vocación de servicio que lo había caracterizado como cura obrero ante sus feligreses.

"…Es un servicio a la comunidad. Consiste en que yo pueda estar metido en ella como vecino o amigo para entregarle el evangelio. Lo importante es que yo comparta el mundo con ellos, (...) tengo las mismas estrecheces de presupuesto que los demás -dice- pero me sirve para saber como se vive. Muchas veces me falta para locomoción, para libros o revistas que es preciso comprar, pero para comer nunca. Puedo llegar cuando quiera a cualquier hogar del barrio y todos me reciben en su seno. Afortunadamente esto no lo hago a menudo porque tampoco es justo que

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se viva a costa de los demás…".

La experiencia pastoral del párroco de la iglesia "Nuestra Señora de

Puerto Claro", del cerro Toro de Valparaíso, deslumbró al director de cine.

A partir de esa experiencia se construye un guión que muestra la vida de un sacerdote de pensamiento conservador que, instalado en un medio pobre, poco a poco va comprendiendo el sufrimiento de los pobladores y se compromete en un proyecto liberador que lo lleva a distanciarse de la jerarquía y a tomar partido junto a jóvenes revolucionarios.

"…Marcotti, cura del Cerro Toro había ocultado los Santos del Altar colocando en su lugar un gran mapa de América Latina, que simbolizaba

para él la idea-fuerza de su predicación: la liberación de este continente

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postergado…".

Marcotti recibió fuertes influencias progresistas en sus estudios post sacerdotales en Paris, donde vivió y trabajó dos años en parroquias y conoció la experiencia del “sacerdote obrero”.

A su regreso a Chile formó parte del equipo de Pastoral Obrera y fue ordenado Párroco del Cerro Cordillera en Valparaíso. En dicha parroquia desarrolló un especial trabajo pastoral con marcado acento en lo social y trabajando como profesor y carpintero para poder subsistir sin necesidad de recibir estipendios de la curia porteña.

"…para reafirmar su postura popular trabajaba como carpintero junto a un grupo de jóvenes del sector. Ideológicamente se ubicaba a sí mismo en el extremo izquierdo del abanico ideológico. Se autodefinía como marxista cristiano. Creía en la filosofía cristiana y en la praxis

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marxista…".

Marcotti se relacionó de manera muy estrecha con los jóvenes de la Asociación de Universitarios Católicos y con las Federaciones de Estudiantes de Valparaíso. De esas organizaciones salieron los principales cuadros cristianos que más tarde organizaran "La Iglesia del Pueblo" y constituirían el MAPU y la Izquierda Cristiana en la zona. Con ellos participó en iniciativas universitarias para abrir las aulas al mundo de los trabajadores.

"…Nos habíamos hecho bastante amigos con el Marcotti. Él tenía su proceso en aquellos momentos. Por el 65 había empezado a hacer unas clases chicas, con algunos estudiantes de las escuelas técnicas de electricidad y de electrónica a trabajadores. Esa escuela se empieza a agrandar, nos empezamos a meter otra gente, especialmente la gente de la juventud rebelde demócrata cristiana y se forma lo que se llamó la ECO, la Escuela de Capacitación Obrera, que después pasa a llamarse

125-126 Luis Duarte. “Rebelión Clerical” Revista de Estudios Historiográficos, año 1 Nº 1 Universidad de Valparaíso, Facultad de Humanidades, Instituto de Historia y Ciencias Sociales, EDEVAL , Valparaíso Chile 2002

Instituto Laboral, uno de los directores no me acuerdo si primero fue Gabriel Aldoney o Darío Marcotti o al revés, pero fueron los últimos directores porque después pasó a llamarse CESCLA que fue dirigido por

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Rodrigo González…".

Junto a su apertura social y política, mantenía, una estrecha relación con sectores estudiantiles y juveniles con los cuales buscó, inclusive dentro del continente, otras experiencias para recoger ideas que pudieran aplicarse en la comunidad del cerro Toro.

"…llegamos a Brasil el 69. Fuimos a Brasil, Argentina, Uruguay y Perú. Fuimos Jorge Rojas, el Marcotti y yo. Nuestra búsqueda tenía que ver con el diálogo marxista cristiano, y nos conseguimos con Raúl Allard, que era rector de la Universidad Católica, una representación para poder llegar a algunas instituciones y alojarnos y cosas por el estilo. Fuimos a Argentina donde unos curas amigos de Marcotti que trabajaban con los Montoneros. Estuvimos en la CGT, la central obrera argentina. Desde allí pasamos a Uruguay y luego a Olinda y Recife en Brasil donde inclusive pudimos

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conversar con Helder Cámara, el obispo rojo…"

Desde muy temprano, Marcotti manifestó sus posiciones de izquierda dentro del Equipo de Pastoral Obrera, más conocido como el "Grupo de los

23", quienes sumaban un grupo de 23 sacerdotes vinculados a

movimientos sociales de pobladores y trabajadores en la diócesis de Valparaíso. Allí no tuvo temores en manifestarse por Salvador Allende en su campaña presidencial de 1970 junto a su compañero de labores Pierre Depuy, quien incluso habló en una concentración política de la izquierda, siendo desautorizado por jerarquía.

"…en el grupo de los veintitrés era un francotirador, pues su postura no era comprendida por el resto. Por su parte se tenía la presunción de que, por propia iniciativa y muy reservadamente, era el puente entre los veintitrés y los movimientos de izquierda surgidos al interior de la Iglesia, como el movimiento Iglesia del Pueblo en Valparaíso y el movimiento Iglesia Joven de Santiago y posteriormente con Cristianos

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por el Socialismo…".

Marcotti tenía una concepción del trabajo sacerdotal muy vinculado a su fe. Buscaba en la reflexión diaria y cotidiana respuestas a las interrogantes que presentaba el tiempo convulsionado que vivía con su comunidad. La política no era parte de su actividad diaria. La contingencia, más que desarrollar en él activismo, generaba intromisión que permitía en su entorno discutir, conversar, pero desde la perspectiva del evangelio, cuáles son las tareas a los cuales cada uno está llamado.

"…Me siento identificado totalmente con la Iglesia del Pueblo. Creo que interpreta las aspiraciones de las grandes mayorías con las que la Iglesia debe comprometerse. El pueblo aún no tiene conciencia de su estado. Cristo viene a dar la libertad a los oprimidos, queremos por lo tanto, que la Iglesia represente sus necesidades. Lo que nuestro pueblo siente y quiere. Creemos que esta sociedad capitalista es injusta. La Iglesia no ha sido todo lo valiente como para denunciar esta injusticia y

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comprometerse en la creación de estructuras más humanas…".

Marcotti se relacionó con la izquierda porteña abiertamente y promovió la participación de la cristiandad en la construcción del socialismo. Poco a poco se fue desentendiendo de su labor de pastor para iniciar un proceso de militancia política en el Partido Comunista.

"…recuerdo perfectamente a Darío Marcotti, fue un sacerdote comprometido con el proceso de la Unidad Popular y que tuvo una gran confianza en el pueblo. Siempre estuvo cercano al Partido Comunista pero a nadie se le ocurriría invitarlo a participar o hacerlo ingresar a las filas. No fue sino hasta 1973, a inicios de ese año, que en una reunión a la que fui invitado a una ceremonia del partido en la ciudad de Quillota me encontré a Darío y supe en ese momento que él era un compañero

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comunista…".

129 Luis Duarte. “Rebelión Clerical” Revista de Estudios Historiográficos, año 1 Nº 1 Universidad de Valparaíso, Facultad de Humanidades, Instituto de Historia y Ciencias Sociales, EDEVAL , Valparaíso Chile 2002

130 Darío Marcotti. Entrevista del Diario La Estrella de Valparaíso. Octubre de 1968.

Al igual que a muchos de sus compañeros sacerdotes, lo que pareció algo pintoresco para el "diario La Estrella de Valparaíso" - un reportaje sobre el cura obrero- pasó a ser un problema cuando el diario de tendencia de derecha polemizó con él a propósito de sus diferencias con el cardenal. En una jornada realizada en la Universidad de Concepción, Darío Marcotti hizo fuertes críticas al cardenal Silva Henríquez a propósito de una visión de la Iglesia más comprometida con las estructuras de poder que con los intereses del pueblo. El diario reproduce la nota publicada originalmente por el vespertino "Crónica" ,de la Octava Región, bajo el título "Cura

allendista atacó al Cardenal":

"…la jerarquía es representativa de una Iglesia comprometida en una estructura pequeño burguesa. Y es por esa razón que existe un Cardenal que no reconoce lo que el pueblo conquistó. Yo lamento esa actitud del Cardenal, y eso nos muestra lo lejos que está del pueblo justamente. Eso demuestra que no comprendió este proceso popular, precisamente

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porque él no estaba con el pueblo…".

Marcotti se muestra como es, sin caretas. Es quizá el sacerdote de izquierda más conocido de la región, quien abiertamente se muestra como un actor político social y que reivindica gran parte del discurso marxista de la izquierda chilena. Contextualiza su trabajo pastoral en un paradigma distinto, donde se cruzan las concepciones socialistas con el evangelio y las doctrinas de la iglesia liberadora.

Durante fines de la década de los 60 y comienzos de los 70, el diario La Estrella de Valparaíso dio un importante espacio a los conflictos que se vivían en Valparaíso dentro de la Iglesia Católica. En una entrevista desarrolló un cuestionario a Marcotti que es interesante de exhibir porque refleja las concepciones de mundo que existían en los sacerdotes comprometidos con el mundo obrero y popular, y especialmente en él:

-¿Dios?

- Padre de todos sin distinción.

132 Sacerdote porteño ataca al Cardenal. Crónica del Diario La Estrella de Valparaíso sobre una charla ofrecida en Concepción por Darío Marcotti y que causó gran revuelo en los medios de prensa, noviembre 1970.

-¿María?

- Mujer decidida, valiente, sencilla, como las mamás de nuestro pueblo. -¿Una Parroquia?

-Comunidad de todos los que en una población creen en Cristo. Aquí en Valparaíso ninguna aún, ni siquiera la mía.

-¿Camilo Torres?

- Un hombre extraordinario que dio grandes esperanzas a los hombres de Latinoamérica que veían a la iglesia lejana y ahora la ven más cerca. -¿El Celibato?

- Una Vocación Personal. -¿Un Santo del Siglo XX?

- Dos, Juan XXIII y Martin Luther King. -¿La Misa a Go Go?

-No la conozco -¿La Píldora?

- Un problema que no existe en mi comunidad. La población tiene problemas más grandes como comer todos los días.

-¿El Infierno?

-¿No cree que los misioneros antiguos exageraron hablando mucho de él? -¿El Sexo?

-Una función humana al servicio del amor. ¿Un Ideal para la Iglesia?

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Servir a la liberación y la unidad de los hombres.

El diario La Estrella del 5 de septiembre de 1970 destaca que en las celebraciones del triunfo de Allende se encontraban las principales figuras de la izquierda de Valparaíso en el escenario de Av. Pedro Montt, y entre ellos el párroco de cerro Toro, Darío Marcotti.

Durante 1971 y luego de la agudización del hostigamiento por parte del obispado a los sacerdotes de izquierda y a su creciente descontento con la Iglesia respecto de sus compromisos sociales, Darío Marcotti renuncia al sacerdocio e inicia una vida de pareja. Encuentra un empleo como profesor en la Escuela de Educación en el Pedagógico de la Universidad de Chile y desarrolla una labor docente en la educación de adultos y trabajadores.

"…para el 72, Marcotti está retirado de sacerdote, trabajando en la Universidad de Chile y visitando las minas de la localidad de Petorca y Cabildo para ver una posibilidad de educación para los mineros, lo que era muy difícil por la forma de trabajar de los mineros. En ese tiempo él

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vivía con su esposa Tatiana, a la que había conocido en Concepción.…".

El 11 de septiembre lo encuentra en actividades profesionales alejadas de la política activa aunque vinculado como militante del Partido Socialista, al que había ingresado meses antes, debido a su renuncia al Partido Comunista por diferencias ideológicas. Su figuración en el tiempo anterior al triunfo de Allende lo persigue, y se ve obligado a viajar a

Santiago donde permanece oculto algunos meses hasta que debe exiliarse en Francia. Mientras tanto, su mujer Tatiana, se había quedado en Villa Alemana donde fue detenida, enviada al barco prisión Lebu y luego a la cárcel El Buen Pastor, desde donde la embajada de Francia la rescata y le ofrece asilo junto a su marido en dicho país.

Su espíritu revolucionario lo hizo en un primer momento liderar variadas campañas de solidaridad con Chile, para lo cual incluso hace un viaje a América durante 1975 apoyado por sus contactos logrados en sus años de sacerdocio. En dicho viaje logra ayudar a numerosos chilenos que se encontraban mal en Argentina y logra para ellos asilos en Francia.

A comienzo de los 80, y luego del triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua, opta por trabajar en el proceso revolucionario de dicho país aportando su experiencia educativa y de desarrollo social. La muerte la encontró en aquel lugar en un accidente mientras manejaba su moto. Darío Marcotti, fue un consecuente y fiel servidor de Jesús, de los obreros y los pobres de Valparaíso. Su recuerdo vivirá para siempre en los porteños y su ejemplo de vida seguirá plasmado en una película señera del cine nacional.

El Sobreviviente: