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Comparison of the skill score values of simpler methods

4.2 Verification of lifetime prediction

4.2.1 Comparison of the skill score values of simpler methods

Aunque existen varios enfoques en análisis del poder en las organizaciones, como se describió en el capítulo anterior, este análisis se centra en el poder expresado como un fenómeno de relaciones humanas; por lo tanto:

Una forma de abordar el problema supone que el poder sólo se establece por nexos entre los individuos. Igualmente, el individuo no está sujeto por el sistema, sino que es determinado por las relaciones que mantiene con sus pares. Los ac- tores presentan un poder siempre manifiesto y visible (Ruiz, 2004, p. 92).

Este planteamiento permite hacer un análisis comprensivo de los programas de RSE y develar cómo actúa en las relaciones de poder con el sujeto trabajador. En ese sentido, para Foucault:

El poder no es más que un tipo particular de relaciones entre individuos. Y estas relaciones son específicas: dicho de otra manera, no tienen nada que ver con el intercambio, la producción y la comunicación, aunque estén asociadas entre ellas. El rasgo distintivo del poder es que algunos hombres pueden, más o me- nos, determinar por completo la conducta de otros hombres, pero jamás de ma- nera exhaustiva o coercitiva. Un hombre encadenado y azotado se encuentra sometido a la fuerza que se ejerce sobre él. Pero no al poder (1990, p. 138).

O sea, “El poder es, según Foucault, una vasta tecnología que atraviesa al conjunto de relaciones sociales; una maquinaria que produce efectos de dominación a partir de un cierto tipo peculiar de estrategia y táctica específicas” (Ceballos, 2000, p. 35). Se considera, por tanto, que las acciones de RSE ejercen una influencia sobre el su- jeto trabajador con el fin de moldear su conducta, poder guiarlo de acuerdo con los intereses de la organización y buscar el control de sus actividades, tanto dentro de la empresa como por fuera de ella.

Para Foucault existen dos tecnologías: “la tecnología del poder que determina la conducta de los individuos, lo somete a cierto tipo de fines de dominación y consiste en objetivación del sujeto” (Foucault, 1990, p. 48) y la tecnología del yo “que permite a los individuos efectuar, por cuenta propia o con la ayuda de otros, cierto número de operaciones sobre su cuerpo y su alma, pensamiento, conducta, obteniendo así una transformación de sí mismo con el fin de alcanzar cierto estado de felicidad, pureza, sabiduría o inmortalidad” (Foucault, 1990, p. 48).

Estas ideas permiten identificar cómo se puede cosificar al sujeto a través del uso de tecnologías del poder en los programas de RSE y, a su vez, observar cómo ese mismo sujeto se trasforma a sí mismo mediante programas de RSE a través de las tecnologías del yo. Por lo tanto, es importante comprender que las “relaciones de poder utilizan métodos y técnicas muy, muy diferentes entre sí, según las épocas y los niveles” (Foucault, 2012, p. 76).

Una de esas tecnologías de poder es la disciplinar. Para Foucault, el poder discipli- nar es aquel que controla, vigila y conduce al sujeto, lo cual se hace a través de las instituciones disciplinares. Al decir de Habermas:

El arquetipo de la institución cerrada que Foucault descubre primero en el mundo del asilo reconvertido en clínica retorna en las figuras de la fábrica, de la prisión, del cuartel, de la escuela y del colegio militar. [….] Ve Foucault los monumentos de la victoria de la razón reglamentadora. Esta reduce a sujeción no sólo la locu- ra, sino también la naturaleza y las necesidades del organismo particular y del cuerpo social de una población entera. […] Para estas instituciones la mirada ob- jetivante y escudriñadora, la mirada que todo lo descompone analíticamente, que todo lo controla y todo lo penetra, cobra una fuerza formadora de estructuras; se trata de la mirada del sujeto racional que rompe todas las conexiones meramen- te intuitivas con su entorno (1985, p. 267).

Para el caso analizado en este trabajo, ese confinamiento está determinado por la empresa, porque es allí donde se va a manifestar la tecnología de poder que le per- mite a la empresa, a través de programas de RSE, lograr un mayor grado de control

y vigilancia sobre el sujeto. Según Habermas16 el “poder disciplinar es el que domina la modernidad” (1985, p. 268), esta afirmación muestra que la modernidad está mar- cada por las instituciones disciplinares, que pretenden controlar el comportamiento del sujeto en la sociedad, con el fin de garantizar la hegemonía de los discursos de poder. Así, puede decirse que la empresa es una institución disciplinar que pretende inculcar una tecnología de poder desde acciones de RSE, donde se busca la adhe- sión del empleado a la compañía, su lealtad, compromiso, alto rendimiento, entre otras intenciones. Foucault expresa:

La disciplina del taller, sin dejar de ser una manera de hacer respetar los regla- mentos y las autoridades, de impedir los robos o la disipación, tiende a que au- menten las aptitudes, la velocidades, los rendimientos, y por ende las ganancias; moraliza siempre las conductas, pero cada vez más finaliza los comportamien- tos, y hace que los cuerpos entren en una maquinaria y las fuerzas en una eco- nomía (2009, p. 243).

Acorde con lo anterior, el autor explica cómo la escuela y la educación se convierten en instituciones disciplinares, y lo expone a través de los motivos que dieron surgi- miento a las escuelas de provincia y cristianas, con el fin de educar a los analfabetas y a los hijos de los mismos que, por problemas económicos, no contaban con los re- cursos para hacerlo. Esa falta de educación traería tres consecuencias graves para la sociedad: “la ignorancia de Dios, la holgazanería (con todo su cortejo de embria- guez, de impureza, de latrocinios, de bandidaje) y la formación de esa partida de mendigos y pícaros, siempre dispuestos a provocar desórdenes públicos” (Foucault, 2009, p. 243).

Al respecto, Ceballos plantea:

Había que introducir la disciplina en tanto que fuente creadora de comportamien- tos reglamentados en la familia, la escuela y todas las instituciones sociales, co- mo única forma de poder modelar una específica conducta tecnocrática y sumisa

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de los obreros en las fábricas y de los individuos en la sociedad (Ceballos, 2000, p. 79).

Con base en las consideraciones anteriores, se observa cómo los programas de RSE tales como La guardería y Cultivando la paz (programas de RSE de Flores el Trigal), pretenden intervenir no solo en el comportamiento del trabajador, sino también en el de su familia, mediante trabajos para mejorar la convivencia entre los miembros que la componen. Esto refleja claramente cómo opera el poder disciplinar y las institucio- nes sobre el trabajador y su entorno social, aspectos que se ampliará en el capítulo de hallazgos de la presente investigación.

Igualmente, mediante estos programas de RSE se ejerce un mayor control sobre el trabajador debido a que:

Es posible comprobar que a mayor control disciplinario: sometimiento del cuerpo y el alma a las normas de explotación del tiempo de trabajo, menor es la capaci- dad de respuestas e insubordinación política de los individuos; y a la inversa, a menor disciplinarización, mayores serán los movimientos de crítica y revolución contra el sistema económico y el poder establecido en el capitalismo (Ceballos, 2000, p. 80).

Lo anterior se analiza en el capítulo de los hallazgos, en el que se muestra cómo, a través de la participación de los empleados en un programa denominado Hablando con mi gente, los trabajadores expresan sus necesidades para lograr, por vía del dia- logo, solucionar sus peticiones, lo que permite a la empresa generar un mayor con- trol sobre los mismos. Este programa cumple con la función primordial de las tecno- logías disciplinarias “[…] la de convertir a los cuerpos de los individuos en máquinas útiles para la producción y el trabajo” (Ceballos, 2000, p. 84). Se trata entonces de formar cuerpos débiles de crítica y espíritus dóciles para la organización.

En ese mismo capítulo de los hallazgos, se analiza cómo operan estos programas de RSE como tecnologías de poder; además, se van a identificar qué acciones se aco- meten en la empresa para lograr la sujeción de sujeto trabajador y cómo acepta o no dichos programas. También, con dicha implementación, se logra un grado de forma-

ción educativa de los empleados y sus hijos, que se tornan en dispositivos de poder pero a favor de la emancipación de los empleados y su familia.

Finalmente, es importante aclarar que el poder no sólo tiene una connotación negati- va; tiene también una versión conveniente, como lo expresa el mismo Foucault:

Lo que hace que el poder se sostenga, que sea aceptado, es sencillamente que pesa no sólo como potencia que dice no, sino que cala de hecho, produce cosas, induce placer, forma de saber, produce discursos; hay que considerarlo como una red produc- tiva que pasa a través del cuerpo social en lugar de como una instancia negativa que tiene por función reprimir (2011, p. 148).