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6. CROSSFLOW EXCITATION WITH CRITICAL DREs

6.8 Comparison with Historical Roughness Tests

110 ARAVENA, Francisco. La Celac y la Integración Latinoamericana y Caribeña. Principales claves y desafíos. Revista Nueva Sociedad N°240. Julio-agosto 2012. Pp. 16-17.

111GONZÁLEZ, Sergio. OVANDO, Cristián. Hacia un nuevo pensamiento integracionista

"He dicho Escuela del Sur; porque en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte.”

Joaquín Torres García. Universalismo Constructivo, Bs. As. : Poseidón, 1941

Desde las experiencias de la primera reunión de los presidentes Suramericanos en Brasilia y el tratado constitutivo de la UNASUR, además del marco de construcción del foro hemisférico de la CELAC, el término “América Latina” es empleado en aras de una estrategia y compromiso histórico integracionista en el Continente, trayendo de nuevo las reivindicaciones e ideales de las y los libertadores e independentistas que soñaban alguna vez forjar la tan ansiada “patria grande”, lo cual podría notarse en el preámbulo del tratado constitutivo de la UNASUR. Así también, en este documento se colocan cuestiones históricas y el reconocimiento de la diversidad cultural compartida entre las naciones que forman parte del bloque.

Lo mismo es pronunciado en la Declaración de Caracas del 3 de diciembre de 2011, en coincidencia de la independencia de Venezuela y en memoria y homenaje a la trascendental obra histórica de El Libertador Simón Bolívar, proceso que sirvió como eje fundacional del Foro hemisférico de la CELAC.

Destacando el camino trazado por los Libertadores de América Latina y el Caribe hace más de doscientos años, un camino iniciado de manera efectiva con la independencia de Haití en 1804, dirigida por Toussaint Louverture, constituyéndose de esta manera en la primera República Independiente de la región. De la misma manera recordamos que la República de Haití liderada por su Presidente Alexandre Pétion, con la ayuda prestada a Simón Bolívar para la Independencia de los territorios que en el presente conocemos como América Latina y el Caribe inició las bases para la solidaridad e integración entre los pueblos de la región.112

Desde este punto, cabe resaltar además, la progresiva reincorporación de Cuba en determinados espacios regionales y la importancia aparte de lo económico, que se da en el ámbito de la política, como así también el enfoque social y cultural, para el fortalecimiento de la autonomía nacional y regional, que pasan a ser cuestiones preponderantes dentro de la integración como es mencionada en el punto siete y nueve de la citada declaración.

Dentro de la cual se señala la importancia de la unidad y la integración de América Latina y el Caribe, que constituye una aspiración fundamental de los pueblos

para enfrentar con éxitos los desafíos que se presentan, buscando promover y proyectar una voz concertada de esta región en la discusión de los grandes temas, posicionando a esta parte del Continente frente a acontecimientos relevantes en reuniones y conferencias internacionales de alcance global, así como en la interlocución con otras regiones y países.113 De esta manera la CELAC pasa a ser la mayor expresión de la voluntad de unidad en la diversidad de América Latina y el Caribe.

Por otro lado, dentro de esta declaración también se destaca el reconocimiento de la participación de los pueblos indígenas y afrodescendientes en las luchas independentistas, dentro de las cuales se señalan sus aportes morales, políticos, económicos, espirituales y culturales en la conformación de nuestras identidades y en la construcción de nuestras naciones y procesos democráticos. Así mismo, se hace mención en el Artículo 3 de los Objetivos específicos del Tratado Constitutivo de la UNASUR, en la idea de promover la diversidad cultural y de las expresiones de la memoria y de los conocimientos y saberes de los pueblos de la región, para el fortalecimiento de sus identidades.114

Sin olvidar que el 8 de diciembre de 2004, en Cusco, Perú, los presidentes Suramericanos destacaban que la Comunidad Sudamericana guarda también la identidad, el rostro y la memoria de los líderes indígenas que –como Tupak Katari, Tupak Amaru y Apiahuaiki Tumpa– hicieron de su rebelión un motivo de emancipación, libertad y dignidad de los pueblos oprimidos.

Por ello no podríamos dejar de señalar que los pueblos originarios han sido actores principales en el rechazo al colonialismo, y su presencia contemporánea se manifiesta según Alicia Barabas en los movimientos denominados etnopolíticos, generados en toda América Latina desde 1960-1970 hasta la actualidad, mismo desde el momento en que se adentran en la participación política nacional e internacional por medio de organizaciones civiles en defensa de los derechos étnicos, culturales y territoriales, constituyen sujetos sociales hoy en día reconocidos, legalmente o no, por los Estados nacionales.115

113 Declaración de Caracas, 2y3 de diciembre de 2011. Punto 7 y 9. 114 Tratado Constitutivo de la UNASUR, Quito 11 de marzo de 2011.

115 BARABAS, Alicia. Multiculturalismo, pluralismo cultural e interculturalidad en el contexto de

América Latina: la presencia de los pueblos originarios. Configurações [Online], 14 | 2014, posto

Además existe una propuesta de crear el Consejo de los pueblos indígenas de la UNASUR, presentada por nueve líderes de la cuenca amazónica durante el III Foro Mundial del Cambio Climático y Consulta Previa Regional, celebrada en Lima, Perú, el 31 de mayo, con el fin de que los proyectos priorizados por los Estados, deban ser consultados a las poblaciones indígenas de manera previa al inicio de las negociaciones internacionales, negociaciones que puedan afectar sus derechos.

Así mismo, esa promoción y diálogo en la participación de las prácticas políticas de actores sociales y políticos dentro del proceso de integración de la UNASUR y la CELAC, han sido fundamentales para seguir en el avance y el respeto hacia la diversidad pluricultural de la región Latinoamericana.

Por otro lado también, es importante hablar de unidad e identidad, referente a las similitudes que esta región tiene en común, puntos que aparecen en los documentos constitutivos, lo que según Darcy Ribeiro, se han examinado desde distintos ángulos, las posibilidades de una América Latina integrada o integrable, así mismo resalta que, América Latina más que una entidad sociocultural diferenciada y congruente, es una vocación, una promesa. Lo que le confiere identidad es fundamentalmente el hecho de ser el producto, tal como se presenta actualmente de un proceso común de formación que está en curso y que puede, eventualmente, conducir a un congraciamiento futuro de las naciones latinoamericanas en una entidad sociopolítica integrada.116

En esta misma línea de pensamiento Darcy Ribeiro agrega que, Latinoamérica se conforma y va adquiriendo conciencia de sí misma, creando ideales de integración autónomos, que busca reforzar vínculos entre nuestros países contra la amenaza de verla perpetuada a la dependencia extranjera.117

Aquí podemos subrayar respecto a ello el compromiso que las Jefas y Jefes de Estados y de Gobiernos de los 33 países firmaron en la Declaración de la Cumbre de la Unidad, realizado en la Ribera Maya, México, en los días 22 y 23 de febrero de 2010, en la cual se propone consolidar y proyectar, a nivel global, mediante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la identidad Latinoamericana y Caribeña, fundados en los siguientes principios y valores comunes como; el respeto al derecho

116 RIBEIRO, Darcy. La Universidad Nueva. Un proyecto. Biblioteca Ayacucho, Caracas 2006. p.21 117 RIBEIRO, Darcy. La Universidad Nueva. Un proyecto. Biblioteca Ayacucho, Caracas 2006. p.21

internacional, la igualdad soberana de los Estados, el no uso ni la amenaza del uso de la fuerza, la democracia, el respeto a los derechos humanos, el respeto al medio ambiente, tomando en cuenta los pilares ambiental, económico y social del desarrollo sustentable, la cooperación internacional para el desarrollo sustentable, la unidad e integración de los Estados de América Latina y el Caribe, un diálogo permanente que promueva la paz y la seguridad regionales.

Además reiteran su compromiso en la construcción de un orden internacional más justo, equitativo y armónico, fundado en el respeto al Derecho Internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, entre ellos la igualdad soberana de los Estados, la solución pacífica de controversias, el respeto a la integridad territorial y la no intervención en los asuntos internos de los Estados.

De esa manera se reafirma el compromiso con la defensa de la soberanía y del derecho de todo Estado a construir su propio sistema político, libre de amenazas, agresiones y medidas coercitivas unilaterales en un ambiente de paz, estabilidad, justicia, democracia y respeto a los derechos humanos. Subrayando la necesidad de contar con un espacio regional propio que consolide y proyecte la identidad latinoamericana y caribeña con base en principios y valores comunes, y en los ideales de unidad y democracia de nuestros pueblos. Teniendo el convencimiento de que la concertación política sobre la base de la confianza recíproca entre nuestros gobiernos es indispensable para la construcción de soluciones propias, para promover la paz; para la defensa, fortalecimiento y consolidación de nuestras instituciones democráticas; para el impulso al diálogo político con otros Estados y grupos de Estados; y para el fortalecimiento del multilateralismo y de la democratización en la adopción de las decisiones internacionales.118

Aquí, es importante enfatizar que desde los ideales de unidad de América Latina, la integración aparece como un objetivo histórico, un compromiso de los pueblos, y como una construcción de identidad basada en el reconocimiento de la diversidad y pluriculturalidad entre las naciones, lo cual sería imposible afirmar que ello tenga que ver con procesos de integración netamente comercial o de mercado, sin embargo, esos pasos no serían posibles sin una concertación, armonización y articulación efectiva dentro de un diálogo político, es decir, dentro de un marco de

118 DECLARACIÓN DE LA CUMBRE DE LA UNIDAD DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE.

entendimientos compartidos, acompañados de una mínima estructura institucional, que permita la concreción de esos ideales.

Existe entonces cierto consenso en apuntar hacia la aparición de una nueva forma de regionalismo e integración en la región, donde priman los aspectos políticos sobre los comerciales y donde el tema de la soberanía ha adquirido especial importancia. Es decir, se tiende a la aparición de “un proceso de regionalismo con características propias”

Se abandona el vínculo casi inmediato que convertía en casi sinónimos la idea de integración regional y las acciones de convergencia comercial y económica.119

Siguiendo esta idea Francisco Aravena agrega que construir una perspectiva político-estratégica conlleva también a construir un discurso político para ese efecto, al mismo tiempo dice que, cambiando el discurso es factible cambiar los cursos de acción, lo que mediante la nueva proyección del desarrollo regional ha permitido transformar los discursos de manera insipiente, los cursos de acción principalmente, en relación con las dimensiones políticas.120

De esta manera estos espacios de integración aparecerían como una “nueva” forma de regionalismo o de asociación en América Latina, cuya característica central estaría enfocada al ámbito político, en el cual, el Estado recuperaría el papel protagónico. Estas experiencias de integración son expresadas como bloques de resistencia.121

En relación a esto es importante señalar la adopción de la “Declaración de Cochabamba: Colocando la Piedra Fundacional para la Unión Sudamericana”, donde se destaca un nuevo modelo de integración en miras al siglo XXI, y se expone lo siguiente:

El proceso de globalización ha influido profundamente en nuestras economías y sociedades. Recientemente, ha sido posible comenzar a construir alternativas que apuntan a retomar el crecimiento, la preservación de equilibrios macroeconómicos, el énfasis en la distribución de la renta como instrumento de eliminación de la exclusión social y de reducción de la pobreza, así como la disminución de la vulnerabilidad externa.122

119ARAVENA. Francisco. Integración Política: Un nuevo camino hacia la Integración

Latinoamericana. Editorial Teseo. FLACSO, Secretaría General, 2011. p.19

120ARAVENA. Francisco. Integración Política: Un nuevo camino hacia la Integración

Latinoamericana. Editorial Teseo. FLACSO, Secretaría General, 2011. p.19

121ARAVENA. Francisco. Integración Política: Un nuevo camino hacia la Integración

Latinoamericana. Editorial Teseo. FLACSO, Secretaría General, 2011. p.18

122 DECLARACIÓN DE COCHABAMBA. II Cumbre de Jefes de Estados de la CSN. Bolivia 2006. Disponible en:< http://www.comunidadandina.org/documentos/dec_int/declaracion_cochabamba.htm > Consultado el 24 de mar. de 2014.

Sin lugar a dudas, se estaría tomando un posicionamiento más social y político por los Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno, y no necesariamente centrarse en una unión de mercado, sino que, buscando construir alternativas para el crecimiento en conjunto, lo que podría ayudar a establecer mejores mecanismos en la lucha para la reducción de la pobreza y la disminución de la vulnerabilidad externa, y al mismo tiempo se habla de la influencia de la globalización como producto en la profundización de las asimetrías en aspectos sociales, económicos y políticos existentes entre los países de la región.

De esta manera, y teniendo en cuenta el marco de la Cumbre de América Latina y el Caribe, se llevó a cabo en Costa de Saiupe, Bahía, Brasil, a mediados de diciembre de 2008, la primera cumbre de América Latina y el Caribe sobre integración y Desarrollo (CALC), dentro de la cual se ha propuesto enmarcar una mayor autonomía de América Latina y el Caribe, así mismo en dicha declaración se ha señalado la importancia de que el diálogo y la cooperación entre los países latinoamericanos y caribeños generen resultados tangibles y beneficios mutuos, acorde a sus respectivas sociedades. 123

Así también cabe resaltar que dentro de estos documentos son plasmados el esfuerzo de los Estados en resolver las disputas y conflictos por medio del diálogo y mecanismos que promuevan la resolución pacíficas de las mismas, sobre la base y el respeto de la soberanía nacional y no intervención, al mismo tiempo se denuncia el flagelo del colonialismo y de la ocupación militar en la región.

Los temas claves que se expresan en estas declaraciones y documento constitutivo son principalmente de naturaleza política, proceso que aún va lento teniendo en cuenta que aún no se ha institucionalizado la CELAC, y estos procesos integradores quedan en una incertidumbre respecto a la aplicación de los acuerdos realizados entre los Estados partes, que puedan generar un nivel de confianza entre los autores.

Como habíamos dicho, estos espacios de integración constituyen más que nunca en un compromiso histórico y político de las naciones latinoamericanas y caribeñas en la búsqueda de construir una agenda común, colocando al mismo tiempo

123 Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC) Declaración de Salvador Bahía, Brasil. 16 y 17 de diciembre de 2008.

posiciones compartidas en ámbitos comunes, en beneficio de la región cuyo objetivo proporcione mayor peso dentro del escenario global.

Así mismo, es importante resaltar que los términos como unidad e integración de América Latina y el Caribe, tienen alcances totalmente diferentes, ambos términos son colocados en los documentos que hemos analizado, sin embargo, expresan y plasman prácticas e ideales distintos.

Cuando se habla de unidad de América Latina y el Caribe, se está haciendo referencia al viejo proyecto y anhelo de asociación política de quienes pensaron y buscaron construir la “Patria Grande”, pensamientos de corrientes de resistencia, anticolonial y antiimperialista.

Por otro lado la integración o formación de bloques regionales, aparece como una respuesta lógica a la progresiva mundialización de la economía, y la creciente liberalización de los intercambios comerciales a escala global,124 que según Tania García Lorenzo sería la formación de un espacio socio-económico integral e integrado donde todos aporten y reciban, donde se establezcan redes de relaciones y de interdependencias entre todos los actores gubernamentales y no gubernamentales de los países partes.125

Así también, Oneida Álvarez Figueroa coloca que la integración, en una concepción estricta, se concibe como un proceso gradual de acercamiento multidimensional e interdependencia económica, entre países con proyectos nacionales compatibles de desarrollo, para alcanzar objetivos comunes, en condiciones de ventajas mutuas, mediante la concertación y la convergencia paulatina, sobre bases de principios solidarios de cooperación.126

En este sentido, unidad e integración latinoamericana y caribeña, encierran proyectos históricos completamente diferentes, por lo que es importante dejar en claro

124 SEGRELLES, José. Integración Regional y Globalización. Una reflexión sobre los casos del Mercosur y el ALCA, desde una perspectiva europea. Terra Livre, vol. 18, Associação dos Geógrafos Brasileiros, Sao Paulo, 2002, pp. 63- 74.

125 GARCÍA, Tania. El ALBA visto desde el Caribe. Entre la realidad y los sueños. In Regionalismo post- liberal” en América Latina y el Caribe; nuevos actores, nuevos temas, nuevos desafíos. Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe 2012. p.212

126 ALVARES, Oneida. La CELAC: Nuevo actor regional en América Latina y el Caribe. Avales y obstáculos para lograr su consolidación.In Regionalismo post- liberal” en América Latina y el Caribe; nuevos actores, nuevos temas, nuevos desafíos. Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe 2012. p.212

que el término de “unidad latinoamericana” hace alusión a un ideal histórico-político, y que dentro de la dinámica de la integración contemporánea, condensa cuestiones de soberanía nacional y regional, impulsando a repensar la democracia, el desarrollo y el progreso desde la cosmovisión del Buen vivir, así como promover la participación solidaria de los pueblos, las reivindicaciones de conquistas sociales, el reconocimiento de la diversidad y pluriculturalidad de las naciones, además de buscar la cooperación y complementación desde el esquema de integración regional sur-sur.

Una iniciativa de unionista que va muy alejado de los esquemas de integración hegemónica contemporánea, que no son regidos por los postulados del Consenso de Washington y por políticas neoliberales, de las clases dominantes que coloca principal enfoque a los convenios comerciales y económicos.

Espacios de integración como la UNASUR y la CELAC, han dado lugar a debates acerca de caracterizar el “nuevo” regionalismo latinoamericano y caribeño, colocándolos dentro de procesos entendidos como “post- liberal”, o “post-neoliberal”, o incluso “post-hegemónica, por autores como José Antonio Sanahuja, Andrés Serbin, Pia Riggirozzi, y Elsa Llenderrozas, analizados desde la base del marco de una nueva etapa de integración y construcción de una identidad regional resultantes de los cambios relacionados al ámbito global.127

No es nuestra intención profundizar esta discusión, pero sí colocar en debate, debido a que estos términos aparecen dentro de los documentos oficiales que hemos analizado, además es importante resaltar que existen variados enfoques al respecto de modelos de integración, sin embargo cabe resaltar que proyectos como la UNASUR y la CELAC, nacen de alguna manera con ese sentido alternativo propio, con visión política e ideológica de unidad histórica latinoamericana y caribeña.

Existe entonces cierto consenso en apuntar hacia la aparición de una nueva forma de regionalismo e integración en la región donde priman los aspectos políticos sobre los comerciales y en donde el tema de la soberanía ha adquirido especial importancia. Es decir, se tiende a la aparición de “un proceso de regionalismo con características propias”.128

127SANAHUJA, José. SERBIN, Andrés. RIGGIROZZI, Pia. La reconfiguración de América Latina y