6. CROSSFLOW EXCITATION WITH CRITICAL DREs
6.5 Design of Variable Height Roughness Elements
La coyuntura latinoamericana contemporánea está marcada por grandes avances en los proyectos y procesos de integración regional. Nunca antes en la historia, la región tuvo una densidad diplomática tan dinámica y un conjunto tan amplio y diverso de mecanismos de intercambio y acción política conjunta. A la dinámica compleja de integración de las naciones, acompaña también la integración de los pueblos y de los movimientos populares, con un creciente poder de presión social y participación en la elaboración de políticas públicas que reflejan la afirmación del movimiento democrático. En este contexto, un principio que adquiere cada vez mayor centralidad es de la soberanía, como la capacidad de autodeterminación de los Estados, de las naciones, de los pueblos y de las comunidades.78
En esta misma línea, trabajaremos con la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), dos espacios importantes de integración regional, pretendiendo analizar cómo es construida y replanteada la unidad y la integración de los países Latinoamericanos desde la perspectiva de sus procesos constitutivos en las últimas décadas, definidas como integración no hegemónica o de contestación, por la cual el término “América Latina”
78 BRUCKMANN, Monica. La unidad latinoamericana como proyecto histórico. Revista América Latina en Movimiento, No.500 de diciembre de 2014, que trata sobre el tema "América Latina: Cuestiones de fondo", p.3.
aparecería como una estrategia, para el llamado y compromiso con una integración alternativa.
Por esta razón, es importante decir que estos escenarios integrativos se han construido en base a un cierto grado de efervescencia latinoamericanista, que pretende una integración que no se base esencialmente en el intercambio económico y comercial, como lo resalta Francisco Carrión Mena, señalando estos procesos como un nuevo regionalismo, dinámico y no necesariamente estático que va más allá de la premisa liberal de que el comercio, importante en la integración, pero no es lo suficiente para concretar y consolidar otros ejes alternativos, como la seguridad, la solución de conflictos, la defensa de los derechos humanos, la vigencia de la democracia, el desarrollo socio integral y equitativo, la protección del ambiente, la integración física y los recursos energéticos, teniendo en cuenta el contexto y los desafíos del sistema internacional actual.79
Así mismo, no podemos dejar de mencionar la inflexión en los procesos económicos y sociales que se daban pos 1989 en América Latina y en otras regiones del mundo, en la cual aparecería una importante escala de migraciones, crisis energéticas, emergencias de los poderes locales, la internacionalización de la economía y las tecnologías, la globalización, etc., y principalmente la pérdida de poder de los Estados nacionales, etapa que según Sergio González y Cristian Ovando abrirían un dilema y una tensión en los pensadores integracionistas entre seguir o desear que continúen vigentes los idearios de próceres y pensadores integracionistas latinoamericanos ante los nuevos desafíos que enfrentaba la región.80
Desde este punto, las visiones de los autores y pensadores acerca de la integración, en el campo de la economía y principalmente desde una dimensión política, aparecería de forma variada, aunque con muchos matices, según lo señala Miriam Gomes Saraiva en el siguiente trecho:
La primera visión, que se estructuró a principios de la década de los noventa, se basa en el pensamiento liberal-ortodoxo en el campo de la economía y en la dimensión política. En términos estrictamente económicos, esta visión aboga por la apertura indiscriminada de la economía, y sugiere el desarrollo de un menor número de sectores productivos, pero que tengan mayores ventajas
79 MENA, Francisco Carrión. Unasur: Simple retórica o regionalismo efectivo? Fortalezas y
Debilidades. FES. ILDIS. Octubre de 2013. p.3.
80 GONZÁLEZ, Sergio. OVANDO, Cristián. Hacia un nuevo pensamiento integracionista latinoamericano, Polis [En línea], 21 | 2008, Publicado el 10 abril 2012, consultado el 04 mayo 2016.
comparativas y puedan tener una mejor inserción de la economía nacional en el mercado internacional. Se concede preferencia a las zonas de libre comercio sobre las uniones aduaneras, ya que estas últimas se identifican como un obstáculo para las negociaciones con diferentes socios en el ámbito internacional. Los acuerdos comerciales son juzgados en función de sus creaciones y desvíos de comercio, y en función de cuánto el acuerdo favorece una mayor apertura de las economías de sus estados. En términos políticos, la visión liberal da preferencia a acercarse a los Estados Unidos como el principal socio externo. También parece ser relevante para este grupo un apoyo estadounidense para asuntos de seguridad y defensa en la región. Esta visión es especialmente fuerte en Chile, que ha optado por una estrategia de proyección individual en la economía internacional, y en Colombia. En Perú y Argentina también hubo importantes sectores que defendieron esta visión en los años noventa.81
Sin embargo, hacia una visión de los modelos heterodoxos, Miriam Gomes Saraiva, destaca que se prefieren las políticas estatales destinadas a la promoción del desarrollo industrial con enfoques sectoriales, de este modo agrega que las interpretaciones de este grupo es variada en los ámbitos económicos y políticos, apoyando una integración regional que vaya más allá del libre comercio, impulsados en el marco de los bloques económicos de carácter comercial existentes en la región, es decir, a diferencia de los liberales, los heterodoxos mostraban preferencia a una unión aduanera, dando a los países miembros el acceso preferente a los mercados del bloque correspondiente, fortaleciendo la posición de estos países en las negociaciones económicas internacionales.82
La integración siempre fue vista como una alternativa para mejorar el nivel de bienestar y la economía de los países, ampliando sus mercados en zonas de libre comercio, acordando aranceles comunes frente a terceros países, para crear uniones aduaneras, formando un mercado común con libre tránsito de bienes y factores, creando una unión económica que armonice políticas económicas y monetarias y tal vez, aspirando a una unión política como culminación de un gran proceso de negociación que hiciera desaparecer las fronteras.83
Esto se habría dado ante un proceso en el cual primaban los postulados del Consenso de Washington y el neoliberalismo, los cuales se profundizaron en la década de los noventa, promovían la apertura económica, es decir, el fin de las barreras proteccionistas, y la desestatización, por medio de la privatización de empresas estatales, orientando la regulación económica a través del mercado, y sin exigir
81 SARAIVA, Miriam Gomes. Procesos de Integración de América del Sur y el papel del Brasil: casos
del Mercosur y la Unasur. Revista CIDOB d’after internacional, Nº 097-98, Barcelona. Abril 2012.
Pp.89-90.
82 SARAIVA, Miriam Gomes. Procesos de Integración de América del Sur y el papel del Brasil: casos
del Mercosur y la Unasur. Revista CIDOB d’after internacional, Nº 097-98, Barcelona. Abril 2012.
Pp.89-90.
83SOLÓRZANO, Bella Azucena. Proceso de Integración en Sudamérica y su Impacto en la economía
contrapartida. Según Nilson Araujo de Zousa, los países Latinoamericanos bajo presión del FMI, del Banco Mundial y del gobierno de los Estados Unidos, fueron adhiriendo uno a uno las ideas de dicho consenso.84
Contraditoriamente, foi exatamente nesse período que avançou o processo de integração na América do Sul: enquanto o MERCOSUL, que se formara em 1991 como área de livre comércio, se transformava em união aduaneira em 1995, o Pacto Andino, que em 1996 transformou-se em Comunidade Andina de Nações, constituíra uma união aduaneira em 1995. Mas ambos os blocos retrocederam em relação à concepção original (presente no Pacto Andino quando da sua criação em 1969 e no MERCOSUL na fase dos acordos de 1986 e 1988): em lugar da integração produtiva prevista nos acordos iniciais, privilegiou-se a integração comercial; em lugar da união aduaneira com proteção externa à produção regional, praticou-se o “regionalismo aberto”85
Desde esta colocación podemos señalar que mediante la restricción del papel estatal, esos esquemas de integración habrían sido impulsados desde ciertos grupos de intereses básicamente individualistas, de modo a que en los mismos se desconfiguraron algunos factores elementales, como los problemas de asimetría entre los países y demandas sociales, el desarrollo y la búsqueda de la erradicación de la pobreza que cada uno de los Estados compartían, por lo que gran parte de los acuerdos iniciales de integración se fueron desdibujando enfocándose principalmente al mercado y al comercio.
Estas medidas de políticas neoliberales ocasionaron serios problemas económicos y sociales en los países de la región, que al mismo tiempo, sirvió como espacio en el cual se formaron movimientos políticos y sociales de contestación.
Nilson Araujo de Souza señala que esto provocó cambio de los gobiernos en varios países de América del Sur, gobiernos cuyas corrientes políticas habían contestado la onda liberal, y agrega que a diferencia de la década de 1990 para el 2000, se daría lo que el autor llama “la cuarta ola de integración” (onda en portugués), al cual lo denomina de “emergencia de los gobiernos progresistas y fracaso del ALCA abren la
nueva era en la integración Latino Americana”, proceso que según el mismo, estaría en
vigencia actualmente.86
84 ZOUSA, Nilson. América Latina: As Ondas da Integração. OIKOS, Rio de Janeiro. Volume 11, n 1. 2012. www.revistaoikos.org. p.112.
85 Ídem. p.113.
86 ZOUSA, Nilson. América Latina: As Ondas da Integração. OIKOS, Rio de Janeiro. Volume 11, n 1. 2012. www.revistaoikos.org. p.113.
O momento decisivo, que abriu um novo processo de integração regional, foi o fracasso do projeto estadunidense de criar a Área de Livre Comércio das Américas (ALCA). Tratava-se da terceira grande estratégia do governo dos EUA na busca de superação da crise estrutural.87
De esta manera, es importante mencionar que Área de Libre Comercio de las Américas - ALCA, habría pretendido convertirse en uno de los bloques comerciales más poderosos internacionalmente, como lo resalta Sergio Henrique Leal de Sousa en “ALCA-Breve histórico do processo de negociações”, teniendo en cuenta que buscaba abarcar a la totalidad de los países de la región excepto Cuba, en una única zona de libre comercio con aproximadamente 800 millones de habitantes y un PIB de 12 trillones de dólares.
El ALCA y los TLCs, concebidos por las élites de los países desarrollados, son marcos regulatorios, globales, jerárquicamente superiores a las Constituciones nacionales, que moldean y condicionan el comportamiento general de los países adherentes. La postura de los gobiernos del MERCOSUR y Venezuela, en la IV Cumbre de las Américas de Mar del Plata (2005) sepultó, no sabemos si en forma definitiva, la iniciativa estadounidense de establecer una gran Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), a la que debían adherirse todos los demás países del hemisferio, excepto Cuba. Los Estados Partes del MERCOSUR y algunos de sus Asociados ratificaron su decisión de conformar su propio bloque y no adherir a un tercero, inscripto en el paradigma de “regionalismo abierto”.88
De ahí, que no podemos dejar de destacar el papel preponderante que tuvieron principalmente los presidentes de los países del Mercosur y Venezuela, al no adherirse al mencionado tratado. Desde el rechazo de esta iniciativa estadounidense, la integración aparecería como un elemento extraño pero al mismo tiempo innovador, que serviría para impulsar la búsqueda de estrategias y mecanismos que acerquen intereses comunes compartidos entre las naciones, sin condiciones que alteren las percepciones genuinas de los actores en el proceso de una integración regional fértil.89
Desde as independências no subcontinente, nunca se descartou a retórica da integração regional, jamais se deixou de evocar o vaticínio bolivariano e assim se foi conformando o legado da promessa da integração regional. Geração após geração, país a país, os líderes locais parecem herdar e transmitir o compromisso moral de concretizar o que o destino lhes teria reservado.90
87 Ídem.
88 SOSA, Alberto J. Avances y Contratiempos en la Integración Suramericana. Integração da América do Sul. Palacio Itamaraty. Rio de Janeiro, 23 de julio de 2009. p.12.
89 SARAIVA, Mirian Gomes. Procesos de Integración de América del Sur y el papel de Brasil: los
casos del Mercosur y la Unasur. en Revista CIDOB d’afers internacionals, Nº.0 97-98, UNASUR,
Barcelona 2012, pp. 87-100.
90 PRAZERES, Lacerda Tatiana. A Integração Sul-Americana: uma idéia ainda fora do lugar?. In: O Brasil e a América do Sul: desafios no século XXI. Brasilia 2006. Fundação Alexandre de Gusmão: Instituto de Pesquisa de Relações Internacionais, p13.
Así mismo, en la región Suramericana según Tatiana Lacerda Prezares, ningún país se encuentra ajeno al tema de la integración, aunque no se puede negar la existencia de dificultades para poder llegar a concretar vínculos muchos más estrechos, la misma autora resalta que, de este modo se da un escenario de renovado interés en cumplir la misión histórica de fortalecer esos lazos regionales acentuando la importancia de plantear en qué medida la idea de integración es colocada en esta parte del continente.
El nuevo regionalismo de América Latina refleja una dinámica distinta, activa y propositiva, que contrasta con la crisis del multilateralismo global caracterizada por el inmovilismo y el entrampamiento en los temas más acuciantes de la agenda internacional. Mientras que a nivel planetario constatamos desencanto e ineficacia de los mecanismos tradicionales, una falta de correlación con la realidad y solamente la primacía de los intereses de las grandes potencias, en Latinoamérica, por el contrario, hay ebullición de ideas, de propuestas y de esfuerzos para hacer frente a los cambios regionales así como a los globales. Bien es cierto que los resultados de esa efervescencia están aún por consolidarse, que aún hay mucha retórica, pero iniciativas no faltan y parecería que existe la voluntad política para concretarlas.91
Según José Briceño Ruiz la integración latinoamericana estaría pasando por una nueva fase de su desarrollo, en la que estarían dándose nuevas realidades, debido a que, se ha roto el consenso en cuanto al modelo de integración existente en la década de 1990.92
Y a partir de ello, se abre un escenario político renovado en la región de América del Sur, gobiernos de izquierdas ocupan espacios importantes, abriendo y direccionando prioridades relacionados a la distribución de ingresos y programas sociales, Venezuela (1998), Brasil (2002, 2006 y 2010), Argentina (2003, 2008 y 2011), Uruguay (2004), Bolivia (2005), Ecuador (2006), Paraguay (2008), así lo resalta Pía Rigirozzi, además agrega que:
Varios de estos gobiernos buscaron no sólo redefinir principios políticos y económicos sino también abrir espacios de autonomía para su ejercicio. Muchos buscaron liberarse de la supervisión directa del FMI (Argentina, Brasil, Uruguay, Panamá, Ecuador y Venezuela) o renegociar los contratos de operación con empresas petroleras extranjeras (Ecuador y Bolivia). Al rechazo de la influencia externa se sumó una movilización social generalizada, incluyendo el re-posicionamiento de los pueblos indígenas como sujetos políticos, y el llamado a promulgar la solidaridad a escala regional.
91 MENA, Francisco Carrión. Unasur: Simple retórica o regionalismo efectivo? Fortalezas y
Debilidades. FES. ILDIS. Octubre de 2013. p.3.
92 BRICEÑO, José. Ejes y modelos de la etapa actual de la integración económica regional de
América Latina. Estudios Internacionales 175, 2013. Instituto de Estudios Internacionales- Universidad
América del Sur recupera así la cultura política y con ella relanza un nuevo regionalismo que desafía patrones tradicionales de comercio y poder hegemónico que tradicionalmente se identificaron con el poder desproporcionado de EE.UU. en la región.93
De esta manera, el nuevo momento regionalista comprendería objetos muchos más políticos, estratégicos y sociales, además en el ámbito económico de la integración, se pasaría a incluir objetivos de carácter productivo, abriendo así, espacios de integración en construcción.
Así mismo, en la I Cumbre de Presidentes y Jefes de Estados de América del Sur, por medio del Comunicado de Brasilia, referente al 1 de setiembre del año 2000, se resaltaba por los gobiernos de entonces un compromiso importante con la integración, no solo entre los países de esta región, sino también, con toda la región de América Latina y el Caribe, como se expresa en el punto octavo de dicho comunicado:
Los Jefes de Estado reafirmaron el compromiso con la integración en América Latina y el Caribe, meta de política externa que está incorporada a la propia identidad nacional de los países de la región. Manifestaron la convicción de que el refuerzo de la concertación suramericana en temas específicos de interés común constituirá un aporte constructivo al compromiso con los ideales y principios que han orientado su proceso de integración.94
Ese comprometimiento con la integración de América Latina y el Caribe planteado desde los gobiernos de América del Sur, ha demostrado y resaltado, que dicha convicción forma parte de la identidad nacional de los países de la región y al mismo tiempo una meta de sus políticas externas. Articular América del Sur significa, por lo tanto, fortalecer América Latina y el Caribe.95
Por otro lado, estos espacios de encuentros afianzará la creación más delante de la Comunidad Suramericanas de Naciones (CASA) durante la III Cumbre realizada en el mes de diciembre de 2004, en la ciudad de Cusco, Perú, y que más adelante en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, en diciembre de 2006, tras un amplio debate sobre el
93 RIGIROZZI, Pía. Re-territorializando consensos: Hacia un regionalismo post-hegemónico en
América Latina. In. El regionalismo “post–liberal” en América Latina y el Caribe: Nuevos actores,
nuevos temas, nuevos desafíos. p.131.
94 COMUNICADO DE BRASILIA. Reunión de Presidentes de América del Sur
Brasilia, 1 de septiembre de 2000. Disponible en: <
http://www.comunidadandina.org/documentos/dec_int/di1-9-00.htm> Consultado el 22 de mayo de 2016. 95 Comunicado de Brasilia. Reunión de Presidentes de América del Sur Brasilia, 1 de septiembre de 2000
modelo de integración, pasaría a conducir esa iniciativa de integración en la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).96
La integración regional surge con fuertes posibilidades de cooperación en ámbitos como la infraestructura, energía, medio ambiente, social y político, buscando fortalecer una identidad propia de América del Sur, espacios importantes que exigirán soluciones institucionales integradas.97
Este punto también sería crucial, debido a que se pasó a debatir el modelo de integración que será planteado desde América del Sur, en el cual se buscó profundizar los contenidos integracionistas, definiéndose fines y alcances para garantizar la construcción de un nuevo modelo de integración, basados en las experiencias como el
CARICOM, la CAN y el MERCOSUR.
En lugar de basarse en la contraposición y en el antagonismo a otros bloques y regiones, la Comunidad debe explotar fundamentalmente las virtualidades de los procesos de integración y de asociación internacional. Contribuirá asimismo, para el fortalecimiento de la unidad de toda América Latina y Caribe.98
Es decir, se estaría planteando un modelo integrativo que pueda abarcar y contribuir a la unidad de todos los países de América Latina y el Caribe, sin detrimento de los demás espacios de integración existentes, por otro lado, es importante señalar que solo en mayo de 2008 en la ciudad de Brasilia, Brasil, la UNASUR pasaría a efectivizarse, tras la firma de los Estados miembros del tratado constitutivo que entró en vigencia en el año 2011. Proceso del cual forman parte todos los países suramericanos bajo el liderazgo brasileño, escoltado en mayor o menor medida por Argentina y Venezuela, buscando construir una integración participativa y consensuada entre los pueblos de Suramérica, en los diversos ámbitos de la vinculación internacional.99
En la política exterior del Gobierno de Lula un nuevo ordenamiento en América del Sur bajo el liderazgo de Brasil se convirtió en una prioridad. El acercamiento a los países vecinos se percibió como un instrumento para la realización del potencial brasileño y la formación de un bloque capaz de