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En este diagrama, que es tan simplista como el anterior, pero también útil si trabajamos con él con flexibilidad, las edades de los puntos críticos del ciclo se indican con precisión. De hecho, sabemos que no son tan precisas, porque debemos tomar en cuenta los orbes y el fenómeno de la retrogradación, que puede significar que el tránsito repita su aspecto exacto dos o tres veces. De modo que, aunque el retorno de Saturno por lo general sea preciso a los veintinueve y medio, puede ser que llegue a estar dentro del orbe de la conjunción un año antes, o más, y que no termine hasta un año después, o más. Sería más adecuado, aunque un poco más desordenado, pensar en términos de un período de aproximadamente dos años, durante los cuales estos puntos críticos son operativos. Naturalmente, nos gustaría que fuera un paquete más ordenado, pero no es probable que la psique nos ayude.

Aproximadamente a los siete años y cuatro meses de edad, Saturno en tránsito hace la primera cuadratura con su propio lugar. Como acabo de decir, debemos tener en cuenta que esta fecha del aspecto exacto

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está precedida por un año o más de acumulación. De modo que debemos pensar en términos de un período de la niñez entre los cinco y los siete años para esta primera cuadratura de Saturno. Lo interesante es que Freud consideró que es en este período cuando el conflicto edípico llega a su fin y el niño avanza hacia una etapa de relativa paz -“latencia" hasta que en la pubertad vuelven a despertar las antiguas luchas. Para esta época se ha logrado una separación importante: el sentido de tener un cuerpo propio, de ser una entidad física separada. A los siete años de edad pensamos en términos de “yo”, y esto suele estar relacionado con el cuerpo físico. Todavía podremos estar identificados emocionalmente con nuestros padres, pero habitamos nuestros propios cuerpos. La frustración y el consiguiente desarrollo del control físico e instintivo han logrado su propósito.

Entre los catorce y los quince años de edad, Saturno llega a la primera oposición con su propio lugar. Generalmente, la pubertad ya se ha producido hasta tres años antes, pero las repercusiones psicológicas de estos cambios corporales se extienden mucho más tiempo. En esta etapa de iniciación, importantísima en la vida humana, descubrimos que somos seres sexuales, ya no andróginos, y que somos capaces de reproducirnos. El impacto de los cambios hormonales y los cambios psicológicos que los acompañan crean una profunda separación respecto de

Primera cuadratura 7,4 años Separación física Primer retorno 29,5 años Ego formado Segunda cuadratura 22,1 años Separación intelectual Primera oposición 14,7 años Separación emocional

los padres y despiertan los antiguos conflictos edípicos en una nueva forma. Y, dado que los tránsitos de Saturno siempre traen todo aquello que quedó pendiente de los tránsitos anteriores, esta primera oposición despertará los asuntos irresueltos surgidos para la fecha de la primera cuadratura. En otras palabras, si el proceso de separación de los primeros años fue interrumpido, interferido o vivido con excesivo sufrimiento, la oposición despertará estos sentimientos y recuerdos, haciendo del pasaje del niño prepúber al adolescente que tiene conciencia sexual algo particularmente tensionante y aterrador.

¿Qué es lo que podría interrumpir o interferir ese proceso temprano? Casi cualquier cosa. No existe nada parecido a una transición perfecta entre la época de la lactancia y la adultez. Todos seguimos una ruta zigzagueante, llena de curvas equivocadas, giros en "U” y errores aparentes, y el camino es circular más que directo. Pero, en un sentido general, la relación entre madre e hijo -y, en menor medida, entre padre e hijo- puede estar llena de hostilidad y de un sentido de invasión inconscientes, haciendo que al niño le cueste más desarrollar un espíritu independiente porque los padres no "sueltan” la situación o lo hacen con mucha severidad.

A veces, el mismo niño no quiere "soltar", quizás por otros factores de la carta -por ejemplo, un Neptuno fuerte-, que lo hacen más difícil. Una separación demasiado abrupta o la falta de contención suficiente en los primeros años de la vida, pueden hacer que este proceso resulte aterrador e insoportable. Si no tuvimos algo, no podemos “soltar” el deseo de tenerlo, y el niño que fue obligado a separarse de manera muy doloro- sa o a muy temprana edad, tal vez sea reacio a continuar su camino, porque todavía tiene hambre de aquello que nunca tuvo. Tales situaciones suelen reflejarse en las configuraciones de las cartas. En el caso de la reticencia a "soltar”, de parte del hijo o de los padres, podemos ver algo como la Luna en conjunción con Neptuno o en cuadratura con Plutón, por ejemplo y en el caso de una separación demasiado temprana o abrupta, la Luna en cuadratura u oposición con Urano, Kirón o Saturno. 0 puede haber una mezcla de ambos tipos de configuraciones.

La segunda cuadratura de Saturno ocurre justo después de los veintidós años y, como ya dije, refleja un período de separación intelectual y social: la época en que se sale al mundo, en la que se deben tomar decisiones sobre el futuro. Para este momento se espera que uno haya

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podido reflexionar sobre lo que hará en la vida -aunque se sepa que más tarde cambiará de parecer-. A los veintidós, salimos al mundo y estamos solos, por nuestra cuenta. Antes de eso, si no tenemos ningún sentido de dirección, la gente nos dice: "Bueno, todavía tienes mucho tiempo”. Pero cuando llegamos a esa edad se espera que tengamos alguna idea acerca de adonde vamos.

Aunque para esta edad tengamos nuestro propio cuerpo y nuestra propia sexualidad, todavía no tenemos nuestros propios pensamientos. Nos dominan los antecedentes y las expectativas familiares, en modos de los que podemos no ser conscientes, pero que circunscriben nuestra capacidad para enfrentar y responder a los desafíos de la vida. Esta cuadratura de Saturno con su lugar natal sacará a relucir los asuntos irresueltos que pertenecen a la anterior oposición y a la primera cuadratura. Mucha gente en esta etapa se apresura a pasar de la casa de los padres al matrimonio, quizás porque todavía no ha terminado la separación emocional de la pubertad y, por lo tanto, el desafío de pensar pensamientos propios e independientes y de hacerse un lugar en el mundo es demasiado atemorizante. Uno se lanza de vuelta al regazo familiar, tal como era, y, por desgracia, termina eligiendo una pareja que puede desplegar las cualidades menos atractivas de uno de los padres o de ambos.

Saturno completa su primer retorno alrededor de los veintinueve años y medio de edad. Si bien no es una medida de la inteligencia ni de la capacidad ni del talento, este primer retorno de Saturno es una medida de la madurez psicológica, si la entendemos como la aptitud del ego para pararse firme en su propio terreno. Saturno ahora hizo su circuito a través de las doce Casas de la carta y uno ha adquirido la suficiente experiencia para formar sus propios valores y actitudes, separados de los del entorno familiar.

Los que están aquí presentes que todavía no alcanzaron la fecha del primer retorno de Saturno podrán sentirse un poco insultados, como si yo estuviera sugiriendo que son inmaduros. Desde una perspectiva común, no es este el caso necesariamente: una persona que está saliendo de la adolescencia o comenzando su tercera década puede ser muy talentosa, intuitiva, perspicaz y capaz de tomar decisiones importantes. Pero hay un nivel en el cual el ego todavía es maleable y fluido, y en el que algo de la estructura interna esencial todavía no se ha formado. La madurez en este sentido no ocurre hasta el retorno de Saturno.

Por eso, para los que todavía no pasaron por el retorno de Saturno los problemas y conflictos se resuelven con más sencillez en una situación terapéutica, y las heridas de la niñez pueden sanar con más facilidad, en gran parte porque uno todavía no cristalizó sus sistemas de defensa y aún está abierto a los aportes creativos y sanadores de figuras parentales y sustitutos que podrían brindar algo más enriquecedor de lo que hemos recibido en casa.

El retorno de Saturno es un período de gran desafío, de recompensas potenciales, y también de impactos potenciales, si hay asuntos inconclusos de las cuadraturas y oposición previas que no fueron tratados. Algunos consideran que este período es sumamente satisfactorio y sienten que están recogiendo los frutos de anteriores años de trabajo arduo. Otros lo pasan muy mal, y se hallan con que las estructuras que construyeron, en especial en la época de la segunda cuadratura, se desmoronan. En el retorno de Saturno enfrentamos nuestra propia realidad y le echamos una mirada profunda y severa a quiénes somos y qué hicimos de nuestra vida hasta aquí. El cuadro tal vez no sea demasiado lindo si estuvimos evitando los desafíos anteriores de Saturno. Podremos darnos cuenta de que somos impostores, o de que nos casamos con personas que, en realidad, son padres sustitutos, o de que nos hemos sepultado en situaciones financieras o profesionales que están sofocando nuestro espíritu.

Mucha gente se apresura a casarse en el período del retorno. No les gusta el incómodo sentimiento de estar solos y separados allí fuera, en el mundo exterior, así que tratan de ahogar este sentimiento en un matrimonio que podrá resultar desastroso si está basado en una desesperada inseguridad y en la necesidad de hallar protección. No todos los casamientos que tienen lugar durante el retorno de Saturno están construidos sobre esos cimientos. Algunos son fruto de un claro sentido de hacia dónde va uno. Es probable que estos perduren. Pero, siempre que asumimos un compromiso bajo poderosos tránsitos de Saturno, nuestros motivos suelen estar mezclados y ser mucho más complejos de lo que podríamos darnos cuenta en ese momento.

Para la época de la finalización del primer ciclo de Saturno, el ego está más o menos formado, o es muy informe, si hay fuertes elementos de la personalidad que luchan contra la separación. Si es este el caso, el retorno de Saturno probablemente será bastante difícil. Pero, con un grado

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razonable de autosuficiencia y autodefinición (un poco como sucede con la “madre suficientemente buena” de Winicott-no se necesita la perfección sino más bien algo que funcione-), lo que tenemos es una entidad relativamente madura, con un buen sentido del yo y una adecuada capacidad para sobrevivir en el mundo. Uno podrá ser neurótico, excéntrico y estar lleno de conflictos, pero tiene la capacidad de pararse en su propio terreno y un profundo sentimiento de ser alguien real.

El nivel de manifestación del ciclo de Saturno -los tránsitos de Saturno como acontecimientos- varía enormemente. Esto se debe a que este planeta está ubicado de un modo diferente en cada carta natal, y los "factores X” que la carta no muestra -el nivel de conciencia, la naturaleza de la sociedad en la que uno vive, etc.- también son muy diferentes de un individuo a otro. No obstante, hay una especie de lógica inexorable en el modo en que cada aspecto de Saturno hacia su propio lugar natal construye sobre los aspectos anteriores, según las elecciones que hacemos en cada coyuntura. La lógica inexorable puede sentirse como destino cuando somos afectados por una manifestación que, para un observador desapegado, es la clara consecuencia de elecciones anteriores.

A menudo hacemos cosas bastante tontas en las etapas importantes del ciclo de Saturno, en gran parte porque entramos en pánico. Como dije antes, una de las principales expresiones emocionales de Saturno es la soledad, porque el proceso de separación es doloroso. Experimentamos nuestro “estar- solo” existencial: un profundo reconocimiento de que, sin importar cuán cerca estemos de otras personas, no pueden llegar a conocernos por completo. Además, suele haber un profundo reconocimiento -a veces inconsciente o solo parcialmente consciente- de que, aun cuando tengamos un espíritu inmortal, el cuerpo igual morirá.

Esta sensación de mortalidad y de soledad nos puede llegar a asustar mucho, y tal vez busquemos compulsivamente cualquier cosa que alivie esos sentimientos. Por lo tanto, durante el primer ciclo de Saturno hay muchas crisis, muchos matrimonios precipitados, muchas decisiones apresuradas sobre nuestro trabajo y muchos nacimientos compulsivos que se reúnen alrededor de estas edades significativas -en especial, durante la segunda cuadratura de Saturno, al comienzo de la tercera década, y el retorno de Saturno, a los veintinueve-. A veces, el mejor consejo que podemos darle al cliente que nos visita en esos períodos, es esperar y solo tomar decisiones y asumir compromisos cuando haya

pensado en el proceso en su totalidad, incluidas las posibles consecuencias. La acción impulsiva no suele ser una buena idea bajo los tránsitos de Saturno, pero reflexionar lo más posible sobre el proceso interior puede tener consecuencias positivas durante muchos años por venir. De lo contrario, podremos estar compensando una falsa estructura (o un falso yo) que ahora cumplió su término completo.

Muchos de ustedes han vivido el primer retorno de Saturno. ¿Alguien quiere comentar cómo lo experimentó, en el contexto de la separación? ¿Cómo resultó en su vida?

Audiencia: Yo rompí con mi matrimonio durante algún tiempo y abandoné a mi familia. No fue una separación permanente, pero separación al fin.

Liz: ¿Eso ocurrió durante su retorno de Saturno? ¿Cuánto duró la separación?

Audiencia: Alrededor de dos años. Tengo a Saturno en Tauro.

Liz: Parece como si hubiese llevado a cabo exactamente lo que yo estaba describiendo. Quizás trataba de escaparse de un proceso al que le temía, creando una realidad alternativa donde no experimentara esos sentimientos incómodos. Veamos cuáles pueden haber sido estos sentimientos, basándonos en el signo en que está ubicado su Saturno natal. ¿Cuáles son los temas básicos de Saturno en Tauro?

Audiencia: Necesidad de seguridad. Audiencia: Miedo al cambio.

Liz: Sí, ambas afirmaciones son ciertas, pero necesitamos llegar abajo de estas defensas características y comprender qué requiere Saturno en Tauro: cómo se siente internamente. El hambre de absoluta seguridad es muy grande y puede haber un fuerte sentido de privación alrededor de las necesidades de seguridad. A menudo durante la infancia se experimentó la vida de hogar como algo inestable o inseguro desde un punto de vista material, y eso no puede tolerarlo el niño con Saturno en Tauro.

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Audiencia: Bueno, no éramos pobres, pero había muchas preocupaciones económicas y nos mudamos de casa varias veces cuando era bastante pequeño. Yo odié cada una de esas mudanzas. Necesito acostumbrarme a las cosas y saber dónde están.

Liz: Más tarde, Saturno en Tauro -que recuerda con estremecimiento todos los incidentes tempranos de inestabilidad o cambio no deseado- puede aferrarse con mucha firmeza a una situación familiar, aun cuando sea incómoda o asfixiante para otros aspectos de la personalidad. Esa es la parte "negativa". La "positiva” es que la intensa determinación de generar estabilidad puede crear una enorme tenacidad, fortaleza y paciencia ante la adversidad. La gente con Saturno en Tauro suele estar en condiciones de soportar penurias que destrozarían a otras personas. El problema con esta cualidad -que en sí misma es muy valiosa y admirable- es que, si en la carta natal se sugieren atributos más volátiles y amantes de la libertad, uno puede sentirse atrapado por sus necesidades saturninas. Tengo la sensación de que esto es lo que le pasó a usted durante el retorno de Saturno. ¿Sintió como si la vida lo estuviera cercando, como si hubiera quedado sepultado en una prisión por sus necesidades de seguridad, y que el tiempo se le escapaba?

Audiencia: Exactamente eso. Tengo al Sol y a Venus en Sagitario.

Liz: ¿Usted regresó a su matrimonio por un sentido del deber o porque sintió en su corazón que era lo correcto para usted?

Audiencia: Las dos cosas. Tengo un fuerte sentido de la obligación y no me gustaba la idea de echar por la borda algo por lo que había trabajado durante mucho tiempo. Esto, aparte de mi responsabilidad hacia mis hijos, que también pesaba mucho. Me parecía un desperdicio. Tuve muchos conflictos. Pero al final decidí que era alguien a quien le importaba mucho el sentido del deber y que tenía que aceptarlo. Si deseaba estabilidad y no quería atormentarme sintiéndome culpable, algo había que sacrificar. Una vez que lo acepté, la situación me pareció menos opresiva. Me sentí más calmado, como si hubiera hecho las paces con mi destino.

Liz: De modo que pagó la tasa de Saturno, enfrentándose consigo mismo y aceptando sus límites. Pienso que está describiendo su experiencia con mucha honestidad. A menudo desearía que muchos más de nosotros cultiváramos este tipo de honestidad cuando enfrentamos los dilemas de Saturno, porque al final siempre vale la pena. A medida que el tránsito de Saturno avanza hacia su lugar natal por primera vez desde nuestro nacimiento, tenemos la sensación de que algo pesado y opresivo se cierne sobre nosotros sigilosamente. Pensamos que está "ahí fuera" y decimos: "¡Yo me voy de aquí!”. Pero, como una vez dijo irónicamente alguien a quien conozco, adondequiera que vayamos, debemos llevarnos con nosotros. Tememos que nos caiga una pesada carga, un gran peso. A cierto nivel eso es verdad. No suele ser opresivo desde un punto de vista concreto, pero es así como se siente, y probablemente hagamos los mayores intentos por escapar. El peso es, en verdad, la necesidad del signo, la Casa y los aspectos de nuestro Saturno natal: nuestra necesidad interna, que puede no estar de acuerdo con nuestras esperanzas y sueños para el futuro. Esto nos limita a todos nosotros, de diferente manera. Realmente es un gran peso: el peso de nuestra sustancia, nuestra autenticidad, nuestras responsabilidades terrenas en la encarnación.

Audiencia: Hay una historia que alguien escribió en alguna parte. Es un cuento indio. Uno de los dioses trata de escapar del principio de Saturno y, entonces, se coloca en una botella durante dos años y medio, y al final de este período, Krishna viene y le dice: “¿Qué rayos estás haciendo?”, y el dios le contesta: "Bueno, estaba por venir mi retorno de Saturno y no quería pasar por nada atemorizante y pesado, por eso me encerré en una pequeña botella y me enterré en el barro”. Entonces, Krishna le dice: “Bueno, has tenido tu retorno de Saturno, ¿no es cierto?".

Liz: Conozco la historia, pero de una manera un poco diferente. En la versión que yo oí, el dios se convierte en hipopótamo y se sienta cubierto de barro durante dos años y medio, para evitar de ese modo su retorno de Saturno. Queda claro que los intentos por evitar el barro saturnino solo crean una variedad diferente de barro saturnino, que puede ser mucho peor que el barro del que uno busca escapar.

Usted huyó de algo con la esperanza de poder hallar la libertad respecto de los lazos de su propia necesidad interior. Pero el conflicto que

experimentó probablemente fue tan doloroso como lo que hubiera enfrentado