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Audiencia: Tengo a Neptuno y a Saturno en cuadratura. ¿Esto significa que el ciclo de Saturno será especialmente difícil para mí?

Liz: Esta es una pregunta imposible de responder. Supongo que cuando usa la palabra difícil quiere decir ‘doloroso’. Podrá sentirse sumamente infeliz, deprimido y solo por momentos, y tal vez experimente bastante sufrimiento por causa de desilusiones o porque sus sueños peligran o se destrozan cuando Saturno en tránsito aspecta esta cuadratura natal con un aspecto duro. Pero en realidad no podemos medir el dolor de una persona en comparación con el de otra, y afirmar que el tipo determinado de dolor que usted experimenta -el de la pérdida de contacto con lo eterno- sea peor o mayor que el dolor de alguien que, digamos, tiene una cuadratura natal Mercurio-Saturno, que puede experimentar un intenso aislamiento intelectual y una incapacidad para comunicarse con los demás en las etapas críticas del ciclo.

Su cuadratura garantiza que el ciclo de Saturno siempre despertará cuestiones neptunianas -anhelo de eternidad, resistencia a la encarna

ción, deseo de fusión-, además del desafío saturnino de la separación. Eso significa que es probable que experimente cierta calidad especial de dolor emocional, porque la separación es muy dolorosa para Neptuno y, a menudo, esta combinación de planetas implica mucho hastío por el mundo y mucha tristeza. No obstante, el aspecto Saturno-Neptuno también es conocido como

el aspecto del artista, por la profunda necesidad de traducir las imágenes

eternas al mundo de la forma. Pienso que esta cuadratura natal, cuando es activada por un tránsito de Saturno, puede conferirle a usted una intensa conciencia de la brecha que existe entre la imaginación y la realidad física, y podría profundizar y elevar su sentido de un universo de múltiples niveles. Tal vez esto lo impulse a realizar algún tipo de trabajo creativo para construir un puente que salve esa brecha. Esta cuadratura agudiza el conflicto entre la mortalidad y la eternidad. A menudo, hay un agudo sentido de esta división en la gente con aspectos Saturno-Neptuno, aun en los casos del trígono y del sextil.

Audiencia: Es verdad, he tenido tremendas desilusiones en el pasado cuando Saturno aspecto esta cuadratura. Tiendo a deprimirme con bastante facilidad, y en esas ocasiones padecí una profunda depresión, acompañada por sentimientos de desesperanza. Pero no siempre tuve en claro estas cuestiones internas. Siempre me sentí herido y decepcionado por la gente cercana a mí. Siento como si hubiera estado construyendo castillos de arena.

Liz: Pienso que la imagen de los castillos de arena es muy buena. El dolor y la desilusión que siente probablemente estén proporcionados a la intensidad de su idealismo y a ia irrealidad de sus expectativas. Un contacto natal Saturno-Neptuno puede reflejar la tendencia de balancearse entre esperar demasiado y esperar muy poco. Nos movemos de un estado de éxtasis ("¡Encontré a la persona!’’) a un estado de cinismo (“Tarde o temprano todos me defraudan”). Los tránsitos de Saturno garantizan que invocaremos la última respuesta. Por supuesto, uno puede dejar de intentar hacer del castillo de arena algo permanente y adoptar el espíritu de construirlo por el puro placer de hacerlo, y dejarlo ir cuando suba la marea.

Pero a Saturno le gusta que sus castillos se construyan de cemento con refuerzos de acero. Entonces, uno debe llegar a un acuerdo, donde el

LIZ GREENE

ideal no sea tan elevado y, en consecuencia, la desilusión sea menor. Los castillos hechos de materiales simples pero duraderos, como la pintura, la arcilla o las palabras escritas, pueden resultar mucho más eficaces que la arena más maravillosamente colorida. En el momento en que usted intenta preservar un castillo neptuniano, este tiende a desintegrarse y a alejarse flotando sobre las olas. Pero, si se niega a construir todo tipo de castillos, se privará de una especie de dicha particular, etérea. Hay una manera de alcanzar la alegría de crear y la magia del amor romántico que podrá alejarlo de los extremos del sufrimiento, pero debe estar dispuesto a dejar pasar el momento extático e ingresar en la vida común.

Audiencia: Yo también tengo un aspecto Saturno-Neptuno, un sextil, y suelo experimentar depresión después de terminar una pintura. Soy artista. Pierdo la confianza en mí mismo para crear, a veces por mucho tiempo, porque siempre siento que lo que creé no es lo suficientemente bueno. Nunca parece ser como la primera imagen que tuve.

Liz: Esto resume el dilema Saturno-Neptuno. Dudo que pueda "curarse" alguna vez. Es la inevitable consecuencia del encuentro entre el reino de lo efímero y lo físico y el reino de lo eterno y lo incorpóreo. También condensa una de las experiencias características de Saturno en tránsito. Cuando pasemos a Urano, pienso que valdrá la pena recordar la imagen de Saturno castrando a Urano. Saturno es un castrador, aunque desde el punto de vista psicológico este hecho no siempre es el horror que representa en términos físicos. En el momento en que le damos forma a algo, no solo nos separamos del reino ideal. También destruimos la capacidad de esa cosa de tener posibilidades ilimitadas. Debemos aceptar algo limitado.

Entonces hay siempre una sensación de pesadez alrededor de los tránsitos de Saturno. Sin importar cuán exitosamente uno haga algo en el plano material o cuánto éxito tenga en el psicológico para hacer las paces consigo mismo, siempre está esa sensación de: "¿Esto es todo lo que hay?”, porque, una vez que definimos algo, deja de ser fluido e ¡limitado. Deja de tener posibilidades; estas se redujeron. Esta es la castración de Saturno. De ahora en adelante ese algo solo puede ser lo que es. En términos de trabajo creativo, eso siempre desemboca en depresión, porque hemos luchado y luchado, y está la pintura o el libro o la

pieza musical mirándonos a la cara, y nos decimos: "¡Todavía no está perfecto!”. Y no lo estará aun cuando lo retoquemos treinta veces y, entonces, debemos aceptar el hecho de que nunca será perfecto, porque no hay manera de que el vehículo pueda contener la totalidad de la visión o idea iniciales. Eso no es posible. La forma es limitada en cuanto a lo que puede transmitir de lo inefable. Si hacemos las paces con esto, significa que debemos renunciar a algo de inmortalidad: debemos separarnos de lo divino.

Desde un punto de vista psicológico, cuando hacemos las paces con algo en nuestro interior, de hecho estamos diciendo: “Me acepto como soy”, lo cual significa que hemos restringido la fantasía de que podemos convertirnos en cualquier cosa si simplemente trabajamos en ello o si esperamos el tiempo suficiente. Para que se produzca la sanación, todos los enfoques psicoterapéuticos, en definitiva, dependen de que el individuo haga las paces con lo que es. Al hacerlo, la persona podrá ingresar en un período de depresión. Este fue el proceso en el que Melanie Klein puso tanto énfasis: el paso del mundo “paranoide-esquizoide” del niño (que está lleno de imágenes idealizadas y de la inevitable desilusión y rabia) a la “posición depresiva” que presagia una aceptación de la naturaleza mezclada y limitada de la vida y de uno mismo. En este lugar yermo y pedregoso, reconocemos que no podemos ser todas las cosas, ni las otras personas pueden ser todas las cosas para nosotros. Solo podemos vivir el máximo de lo que somos, y lo que somos es limitado, de un modo u otro. Entonces, la depresión -o la melancolía- es el acompañamiento común, quizás inevitable, del ciclo de Saturno, sin importar cuán satisfactorio sea el producto. Es el precio que pagamos por el granito.