3.2 Institutional Background
3.5.4 Competition effect or quality change?
Declaración de Douglas Tompkins de sus creencias en el libro, La Tragedia del Bosque Chileno
En numerosas instancias por sus acciones, Douglas Tompkins expresa su creencia en la filosofía de la Ecología Profunda. Su intención central de comprar terrenos en Chile, convertirlos en áreas de conservación, y donarlos al Estado de Chile se ha tornado una preocupación central de su vida y todas sus decisiones y acciones están dirigidas hacia esta meta. También Douglas Tompkins expresa su adherencia a la filosofía en sus ensayos y cartas, y en la entrevista dada a la autora (2002).
En los años noventa con la ONG chilena, Defensores del Bosque Chileno, Douglas Tompkins publicó un libro, La Tragedia del Bosque Chileno, que muestra con ensayos y fotos aéreas la situación actual del manejo forestal en Chile. En un artículo denominado El Futuro y la Esperanza, que constituye el prólogo del libro, Douglas Tompkins expresa su filosofía e intenciones con la creación de Parque Pumalín. (Ver Recuadro 1).
Recuadro 1
El Futuro y la Esperanza, Prólogo, La Tragedia del Bosque Chileno Douglas Tompkins
Durante los últimos años he estado directamente involucrado en la preocupación por la protección de los bosques y en la acción para la conservación y sustentabilidad de los ecosistemas forestales en el ámbito mundial y a través del proyecto Parque Pumalín en particular.
Estoy en contacto permanente con científicos, pensadores, escritores, silvicultores y activistas de la comunidad ambiental internacional, con el fin de informarme y participar en el proceso de análisis sobre la situación que enfrenta actualmente el sector forestal en Chile y en el mundo y, muy especialmente, en lo que respecta a los bosques nativos.
También he participado personalmente en el debate forestal, arrastrado a él por la polémica que el Proyecto Pumalín ha suscitado e incluso por la comparación que se ha hecho de mi proyecto con el polémico proyecto de explotación de los bosques de Lenga en Tierra del Fuego por parte de la empresa forestal Trillium. Tampoco he podido evitar verme involucrado en el debate ambiental nacional.
Es para mí un honor y un verdadero placer ayudar a este grupo de dedicados y comprometidos chilenos en su tremendo esfuerzo por escrutar con detenimiento las causas de la crisis ambiental que se está volviendo irreversible, descubriendo así por qué los bosques nativos chilenos están desapareciendo a un ritmo cada vez más acelerado.
Uno debiera recordar siempre que los bosques antiguos o primarios, (Old Growth Forests) no son un recurso renovable dentro del marco convencional del ciclo de los tiempos económicos.
En la mayoría de los casos que conozco sobre graves problemas sociales y ambientales, generados por fuertes intereses creados, prácticamente todos los sectores de la sociedad desean revertir esas tendencias negativas. Mi experiencia es que, a través del descarnado análisis de los problemas, nos estamos acercando a una solución. Los editores de este libro han optado por destacar los efectos negativos directos de la crisis forestal, tales como la extinción de especies, la destrucción de los paisajes, el empobrecimiento de los ecosistemas, la erosión, la pérdida de la biodiversidad y de suelos productivos, entre otros. Todos, efectos abrumadoramente negativos. Sin embargo, aún cuando los aspectos negativos e incluso el pesimismo estén presentes en este libro, tanto en sus textos como en sus imágenes, uno no puede, ni por un instante, perder la esperanza o saturarse de pesimismo. Creo que este libro es extremadamente optimista y esperanzador, a pesar de su
imagen negativa. Esperanzador, porque los que contiene es un análisis serio y profundo del problema. Dicho análisis, tal como lo mencioné anteriormente, es un gran paso hacia la solución del problema.
Para los chilenos que no están familiarizados con la crisis en el ámbito global en que encuentran los bosques, este libro significará una oportunidad para conocer y comprender la experiencia internacional.
Chile se ve asimismo como un país en vías de desarrollo o subdesarrollo, en comparación con los países industrializados o desarrollados. Yo sólo veo su subdesarrollo en la implementación de sistemas orgánicos y ecológicos de hacer silvicultura. Las tecnologías y métodos, actualmente vigentes en Chile y utilizados por dichos sistemas, son intensamente destructivos. En el contexto de las discusiones y controversias que la publicación de este libro seguramente generará, quiero rescatar la experiencia de algunos países desarrollados, tales como Alemania y Suiza, los que han cambiado oficialmente su modelo industrial de manejo de bosques hacia sistemas de manejo sustentable, que incluyen la conservación de la biodiversidad. Otros países como Escandinava y más lentamente Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda, todos ellos desarrollados, también se están acercando a estos cambios. Mi buen amigo Herman Hatzfeldt, en su ensayo “Silvicultura en Alemania” incluido en este libro, nos muestra cómo hoy en su país hay un camino de esperanza, luego de hacer una reforma metodológica hacia una silvicultura sistémica, con un futuro real, tanto en términos biológicos como económicos.
Como empresario proveniente del duro y pragmático mundo de los negocios y de la realidad económica, entiendo bien la importancia de combinar la economía humana y sus necesidades, pero priorizando siempre la conservación de la base de recursos y la diversidad biológica, ya que ellas proveen los servicios ecológicos esenciales que sostienen la biosfera. La economía y la satisfacción de las necesidades humanas claramente dependen de los productos del bosque- especialmente de la madera- y esto sin duda continuará siendo así. Sin embargo, lo primero y lo que más urgentemente debiéramos considerar y tener en mente, es el cuidado y protección inteligente de la base de recursos. Los editores de este libro presentan aquí excelentes y orientadoras directrices; proclaman la imperiosa necesidad de cambios hacia un paradigma de innovación y sustentabilidad y sugieran modelos en que se puede combinar bellamente las necesidades de la economía con las inalterables exigencias de los sistemas naturales. Cuando sugerí a los editores de este libro buscar a través del país experiencias o ejemplos de manejo forestal con objetivos de sustentabilidad, la búsqueda sólo encontró experiencias aisladas sin mayor carácter industrial. El ingeniero forestal Luis Otero, quien trabajó largos años en el Instituto Forestal, INFOR, muestra en su ensayo algunas experiencias positivas que se han llevado a cabo en
Chile, buscando la armonización entre la producción de madera y las importantes funciones ambientales que cumplen los bosques. Otero, sin querer imponer recetas, nos muestra que manejar y regenerar el bosque nativo es posible, si existe la voluntad de fomentar estas iniciativas. Sería muy gratificante ver al país iniciando un camino en esa dirección. No me cabe duda de que los chilenos descubrirán las bondades de este nuevo enfoque y adoptarán sistemas de manejo sustentable, tal como está ocurriendo en otros países.
Deseo intensamente el logro del bienestar de la sociedad chilena en su conjunto y la conservación de su patrimonio natural. Espero que el país comprenda y se informe sobre los errores cometidos en el pasado por países como Alemania y Suiza, en el manejo industrial de sus bosques para que cambien – más temprano que tarde- sus políticas y procedimientos en el manejo de los recursos naturales, para beneficio de todos, tanto ecológica como económicamente.
¿Por qué será – me pregunto constantemente- que parece inevitable tener que llegar hasta el borde mismo de la destrucción, aún cuando ya existen mejores opciones y otros caminos han sido descubiertos en otras partes? En esto fundamento mi esperanza hacia el futuro: confío en que nuevos e inteligentes caminos hacia la sustentabilidad serán prontamente adoptados.
Conversando sobre estos temas con un buen amigo mío en Chile, dueño de una de las mayores empresas forestales, me señaló que él entendía perfectamente los graves problemas metodológicos que enfrentaba su empresa, pero que el sistema imperante ponía tales trabas económicas a la forma en que operaban, que se habían visto forzados a dañar sus suelos y la base de sus recursos.
Este libro es un llamado a cambiar esa espiral destructiva a través de la adopción de sistemas de manejo que permitirán a todos los silvicultores, incluyendo a mi amigo, manejar sus empresas, usando métodos biológicos verdaderamente sustentables, capaces de preservar la integridad ecológica de los sistemas forestales.
Si imaginamos sólo por un momento quiénes serán los silvicultores del futuro, sin duda veremos a las mismas empresas que hoy lideran el sector. ¿Quiénes otros podrían ser? Las personas y empresas que están operando en el sector tienen actualmente el interés, el capital y la experiencia, los mercados y la infraestructura necesaria. Sólo se requería un cambio en las metodologías de uso y manejo de los bosques, junto a la voluntad y energía para llevar a cabo dichos cambios.
locales, regionales y nacionales crecerán y se sustentarán en el tiempo. Se podrían garantizar empleos permanentes; incrementar las ganancias y los impuestos y mejorar sustancialmente la estabilidad económica, el patrimonio natural y también los valores paisajísticos del país en el largo plazo. Adicionalmente, la confrontación entre activistas ambientales y el sector empresarial, estoy convencido de que ¡desaparecerá! El final feliz requiere iniciar lo antes posible este camino propositivo y esperanzador.” (Tompkins, 1998: 10-11).
Fuente: Tompkins, Douglas, El Futuro y la Esperanza, Prologo, La Tragedia del Bosque Chileno, Defensores del Bosque Chileno, Santiago, Chile, 1998.
El prólogo muestra la adherencia de Douglas Tompkins a la filosofía de la Ecología Profunda, en sus propias palabras, sin mencionar la filosofía. El libro, La Tragedia del Bosque Chileno en sí, muestra la historia y el capital social que ha generado Douglas Tompkins con otros pensadores y científicos y toma la forma de un documento publicado que se considera parte del debate forestal en Chile.
El conocimiento del vínculo que tiene con los problemas medioambientales que domina Douglas Tompkins se muestra en el noveno párrafo, en que reconoce su propia historia en el ámbito de los negocios, los efectos que tiene la economía y la necesidad de proteger la base de recursos naturales, refiriéndose al desarrollo sustentable.
Como motivador central del prólogo, Douglas Tompkins expresa sus emociones vinculadas con la conservación del medio ambiente, y su esperanza de introducir una nueva perspectiva, o paradigma, hacia la naturaleza.
Las acciones de Douglas Tompkins vistas a la luz de la plataforma central de la Ecología Profunda
Para analizar el vínculo que tiene Douglas Tompkins con la filosofía de la Ecología Profunda, hay que comparar sus afirmaciones con la plataforma central de la Ecología Profunda definida por Naess, 1995 (Ver Capítulo 2, la plataforma de la Ecología Profunda, páginas 26-27). La filosofía personal de Douglas Tompkins está estrechamente vinculada con los principios de la plataforma central de la Filosofía de la Ecología Profunda.
El primer punto afirma,
“El bienestar y florecimiento de la vida humana y la vida no-humana tienen valor intrínseco. Estos valores no son dependientes de la utilidad a los propósitos humanos.”15
En “El Futuro y la Esperanza” Douglas Tompkins afirma que, “Uno debiera recordar siempre que los bosques antiguos o primarios, (Old Growth Forests) no son un recurso renovable dentro del marco convencional del ciclo de los tiempos económicos.”16 Esta afirmación
muestra el valor intrínseco que él ve en los bosques catedrales y su coincidencia con el primer principio de la plataforma.
El segundo principio afirma,
“La riqueza y diversidad de formas de vida contribuyen a las realizaciones de los valores y son valores en sí mismo.”17
En la entrevista con Kliefoth (2002) D. Tompkins dice, “Es importante que crea, que debería existir una diversidad en puntos de vista… A mí me encantan las culturas diferentes, pienso que son la belleza del mundo. Y las diferencias en las culturas nacen porque son las adaptaciones de lugares específicos, y crean las diferencias. En cambio la sociedad globalizada tecno-industrial hace que todo sea lo mismo. Es una ideología que homogeneiza y crea monocultivos. Encuentro que esta ideología no es aceptable porque destruye la naturaleza.”18
El tercer principio afirma,
“Los seres humanos no tienen el derecho de reducir esta riqueza y diversidad, excepto para satisfacer las necesidades vitales.”19
D. Tompkins responde lo siguiente, “Al final deberíamos ser muy humildes frente a la naturaleza y frente a la falta de conocimiento que tenemos. Pensamos que sabemos todo, pero la verdad es que no sabemos nada. Hasta un metro cúbico de tierra; los científicos que estudian la tierra dicen que es fuera de nuestra comprensión porque es tan complejo.”20
El cuarto principio afirma,
“El florecimiento de la vida humana y de las culturas es compatible con una reducción de la población humana. El florecimiento de vida no- humana requiere una reducción de la especie humana.”21
En la entrevista con Kliefoth (2002), D. Tompkins afirma, “Yo prefiero que crezcamos lenta y cuidadosamente, y que seamos modestos y
16 Tompkins, (1998). 17 Naess (1995). 18 Kliefoth, (2002). 19 Naess, (1995). 20 Kliefoth, (2002). 21 Naess, (1995).
humildes acerca de lo que sabemos y tenemos como experiencia. Es una filosofía ultraconservadora, basada en lo local, con una plataforma ecológica. Eso es lo que yo creo. Y si podemos solucionar todos estos problemas, los demás comenzarán a solucionarse solos. Entenderíamos la capacidad del ecosistema y no sobrepoblaríamos el mundo. Habría planificación familiar basada en lo que pudiera sostener el ecosistema. Desarrollo sustentable verdadero basado en la biología.”22
El quinto principio afirma,
“La interferencia actual de los seres humanos con el mundo no-humano es excesiva y la situación está empeorando rápidamente.”23
La pregunta que contempló D. Tompkins se trató de su posición optimista o pesimista. Él contestó, “Te digo, me desilusiona mucho. No soy optimista. Digo que soy optimista para el siglo 22, pero soy muy pesimista para el siglo 21. El corto plazo muestra malas señales, pero el largo plazo, no sé... La economía global está dañando a las áreas más grandes del ecosistema: los océanos, la cobertura forestal, las tierras, la calidad del aire y del agua. Desintegración social…. violencia, guerras están en todas las partes, el medioambiente está siendo degradado en todas partes. Hay algunos rincones que están siendo restaurados. Yo estoy en el movimiento de restauración, pero no tenemos muchos colegas.”24
El sexto principio afirma,
“Hay que cambiar las políticas. Las políticas afectan a la base económica, tecnológica y la estructura ideológica. El estado resultante será profundamente diferente del presente.”25
En la entrevista con la autora (2002), D. Tompkins menciona la práctica de monocultivos como política equivocada. “Soy un crítico feroz de las monocultivos… El concepto de plantaciones de monocultivos está equivocado… Este modelo está haciendo que los ecosistemas se hagan pedazos y causando repercusiones terribles por todo el sistema social… Necesitamos un nuevo modelo que obedezca las leyes de la naturaleza, en lugar de seguir intentando dominarla. Eso es la arrogancia de la manera tecno-industrial… Hay que tener una tierra común y un acuerdo que no dañe a este sistema, a Gaia. Gaia es la tierra y es un organismo vivo… Para los que están imbuidos de una mentalidad holística, orgánica, y global (y yo subo mi mano), estos sucesos tienen
22 Kliefoth, (2002). 23 Naess, (1995). 24 Kliefoth, (2002).
sentido… La mente industrial es una que tiene… arrogancia más que se puede manejar a sí misma. ”26
El séptimo principio afirma,
“El cambio ideológico consiste en apreciar la calidad de la vida y no en seguir aumentándola. Este cambio está en la conciencia de la diferencia entre grande y magnífico.”27
Al final de la entrevista con Kliefoth (2002), D. Tompkins afirma sus creencias centrales como conclusión. Dentro del paradigma que presenta como filosofía central está la afirmación de que los seres humanos necesitan cambiar la ideología antropocéntrica y reconocer que los seres humanos son parte de un ecosistema que requiere cuidado. D. Tompkins afirma, “La naturaleza está en primer lugar. Creo en esto seriamente. Hoy en día lo tenemos al revés: una perspectiva antropocéntrica, que significa que los seres humanos están en primer lugar. Esta situación nunca funciona. Está probado que no funciona.”28
El octavo principio afirma,
“Los que subscriben los puntos en esta lista tienen la obligación de intentar implementar los cambios necesarios.”
Las acciones de D. Tompkins hablan por sí mismas. No obstante afirma en la entrevista con Kliefoth, “Naess habla de ocho puntos. Hay siete puntos, pero el octavo dice que uno tiene que hacer algo sobre los otros siete. Suscribir a los siete. Los puntos unifican a personas de diferentes prácticas espirituales, cosmologías y encuentra una tierra común para todas las personas en el planeta. Bueno, espero que podamos contribuir un poco al debate que está en la mesa. Eso es lo que estaba hablando antes, que hay que aclarar que hay un problema. Y creo que estamos en esta etapa. Y también hay explicaciones simples acerca del cambio, y la naturaleza de los seres humanos, y como nos adaptamos al cambio. Hay una primera etapa: el no-hablar, no-hacer: en otras palabras, no hay problemas medioambientales, entonces no hay nada que hacer. La segunda es hablar-no-hacer. Hay un problema medioambiental, pero no vamos a hacer nada. ¿Ves? Y la tercera etapa es hablar y hacer. La cuarta etapa es hacer no más. Tal vez esta simplicidad explica la idea… Creo que está en la etapa hablar-no-hacer. ¿Entiendes? Desde hace doce años, cuando llegué para vivir permanentemente (yo había estado viniendo aquí desde hace cuarenta y dos años), Chile estaba en la etapa de hablar-no-hacer, sin duda.
26 Kliefoth, (2002). 27 Naess, (1995) 28 Kliefoth, (2002). 29 Naess, (1995).
Entonces, en doce años yo veo un movimiento hacia la última meta de hacer. Estamos buscando subir la esperanza.”30
Por sus acciones, ensayos y afirmaciones en la entrevista con Kliefoth (2002), D. Tompkins muestra que es adherente a la filosofía de la Ecología Profunda. El impacto que han tenido sus acciones según la filosofía de la Ecología Profunda representa un nuevo paradigma vivo en la historia de la política medioambiental Chilena.