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Chapter 7. Data Integration

7.1. Pedestrian or vehicle: Perception and knowledge of the rules that influence scooter

7.2.1. Complementarity

Debi es cantante radiofónica, lo que significa que canta en anuncios comerciales y cosas por el estilo. Es considerada una de los mejores del gremio. En 1999, vino a estudiar conmigo para convertirse en coach de perdón radical. En cierto momento del entrena- miento, quería enseñarle cómo facilitar los 13 Pasos para el perdón radical. No se tarda más de siete minutos y consiste en contestar afirmativamente a trece preguntas muy sen- cillas. Las trece preguntas están todas relacionadas con la voluntad (el ingrediente oculto) de ver la perfección en la situación, se entienda o no. La respuesta a cada pregunta es Sí. Le pregunté a Debi si tenía alguna situación que trabajar en ese proceso. Estuvo pensando un rato y luego dijo: —Sí, hay algo que me ha contrariado bastante tiempo. Casi me ha- bía olvidado. Hace unos trece años me encontraba en cierto estudio y entró un tipo que yo conocía bastante bien sin llegar a ser íntimos. Charlamos un rato y finalmente me dijo lo que en realidad tenía en mente: «Debi, tengo este gran producto que es perfecto para co- mercializarlo por radio y necesito que hagas un anuncio para mí. El problema es que no tengo dinero en estos momentos, pero ¿me lo podrías hacer como un gran favor perso- nal?». Al final acepté hacer por 75 dólares lo que normalmente hago por mucho más di- nero. Hice el anuncio y ¿sabes qué?. lo convertí en multimillonario en una noche. Algún tiempo después de aquello nos encontramos de nuevo y le sugerí que podría correspon- derme con una parte de sus ganancias en agradecimiento por lo que había hecho por él. Su respuesta fue: «¡Debi, no estamos en los negocios para despilfarrar el dinero!».

Esta situación era perfecta.

Obviamente, Deby estaba en contacto con sus sentimientos con este asunto, ¡aún trece años después! Era comprensible porque cada vez que había puesto la radio durante esos trece años, ¡ahí estaba el anuncio! Como te puedes imaginar tenía todos los ingredientes de una historia de víctima: traición, insulto, manipulación, retraimiento, desagradeci- miento, etc.

Así que la guié por el proceso. No tardamos más de siete minutos y, como siempre pasa después de realizar un proceso como éste, pasamos a otra cosa sin más comentarios (ha- blar de ello destruiría el campo de energía creado en el proceso).

Aquella noche salió y regresó a su hotel en torno a las once. A las once y cinco me llamó muy emocionada. Por lo visto, había comprobado sus mensajes de voz y uno era del pro- ductor del estudio que le había ayudado con aquel anuncio. El mensaje decía así: «Debi, aquel anuncio que grabaste para el Sr. X. sale de nuevo y hace falta hacer una nueva ver- sión. Como los derechos han prescrito podrías ganarte todas las royalties esta vez ¿estás interesada?».

Bueno, como te puedes imaginar me puse a pegar saltos gritándole a Debi: «¡Ves, esto funciona de verdad!». Pero entonces, Debi dijo: «Espera, hay más.

Cuando hicimos los 13 Pasos por casualidad miré el reloj de pared y por alguna razón memoricé la hora. Eran las 3:01. ¡El mensaje llegó a las 3:02! Un minuto después, ¡y no había hablado con él desde hacía meses!».

La historia de víctima de Debi acerca de cómo había sido utilizada, engañada, ofendida, insultada y rechazada había mantenido la energía bloqueada durante trece años. Aquel campo de energía se colapsó tan sólo al invitarla a expresar un minuto de voluntad en considerar que había creado esta historia a partir de su propia percepción de la situación, y volverla a enmarcar durante el proceso de los 13 Pasos de una manera que reflejaba la verdad espiritual. En ningún momento trabajamos sobre su historia.

Sólo habría servido para darle más poder y reforzarla. En lugar de ello, recurrimos al mé- todo holoenergético del perdón radical para transformar la energía.

Es interesante detenernos en lo que pudo haber ocurrido aquí. La mayoría de la gente ha- bría estado de acuerdo con Debi en que aquel hombre la había traicionado, insultado y ofendido con su actitud egocéntrica. Pero el hecho en sí de que manifestara esta clase de comportamiento era un indicio de que algo más ocurría bajo la aparente situación. En el momento del acontecimiento la autoestima de Debi era muy baja. A pesar de que le ha- bían estado diciendo lo buena que era, no era capaz de aceptarlo. Siempre se rebajaba. Tenía la creencia inconsciente de no estar a la altura de lo que con justicia cobraba por su talento.

Un principio inherente al perdón radical es que si alimentas una creencia limitadora que te impide convertirte en una totalidad o cumplir con tu auténtico propósito tu yo superior siempre hallará la manera de desvelarte tu creencia limitadora a fin de que la sanes. Él no puede intervenir directamente porque gozas de libre albedrío, pero, mediante la ley de atracción, puede atraer a tu vida a alguien que escenifique tu creencia y así puedas verla tal como es y elegir soltarla.

Aquel hombre sintonizó con la creencia limitadora de Debi de que no tenía valor, de no ser lo bastante buena, de no prestar lo suficiente y respondió a la llamada. El yo superior de él en complicidad con el yo superior de ella desplegaron la cuestión de la autovalía para que ella experimentara el dolor asociado con la idea, pudiera verla y tuviera de nue- vo la oportunidad de elegir.

Lejos de ser el malo, aquel hombre era en realidad un ángel sanador para Debi. Con gran malestar para él mismo, pues ¿a quién le gusta ser un tonto avaricioso? representó la his-

toria de Debi para ella. Desgraciadamente, ella se perdió aquella lección y sólo aprovechó la ocasión para inflar su historia de yo-no-doy-la-talla y demostrarse que era cierta.

Tuvieron que pasar trece años y que Debi siguiera un sencillo y corto proceso llamado Los 13 Pasos. Como resultado, vio la verdad: que él le había proporcionado una oportu- nidad de sanar y que en realidad era su sanador. De pronto, la energía empezó a circular y el dinero a fluir casi instantáneamente hacia ella (el dinero no es otra cosa que energía). Unos días después de que Debi volviera de su entrenamiento conmigo, se cruzó con aquel hombre, dispuesto a aclarar algo y le dijo: «Sabes Debi, nunca te agradecí lo que hiciste por mí hace años cuando grabaste aquel primer anuncio para mí. Me diste un respiro y funcionó. Te estoy muy agradecido. Muchísimas gracias». Siguió sin proponerle dinero pero no importa. Lo que ella consiguió de él es el reconocimiento que, anteriormente, era incapaz de aceptar. Ése fue el momento cumbre de sanación.

A partir de entonces, Debi tomó posesión de su propio poder. Dejó de ocultar su talento haciendo trabajos anónimos de estudio y ahora está dando conciertos y publicando sus propios CD.

Incluso ha creado su propia compañía de producción. Todo ese viejo «no-soy-lo- bastan- te-buena» se ha evaporado y está viviendo su propósito. Siempre cuento la historia de Debi para convencer a la gente del poder de esas herramientas de apariencia sencilla y para animarles a utilizarlas, y agradezco a Debi que me autorice a nombrarla.

Nota: Cuando comprobé el poder de la plantilla de perdón radical para producir una

transformación me tentó la curiosidad de si sería igualmente eficaz en una experiencia audio. Para comprobarlo elaboré trece preguntas similares a las que se encuentran en la plantilla y las grabé en CD. Después de recordar la historia y de sentir las emociones, el oyente sólo debe responder SÍ en voz alta a todas las preguntas.

Estoy convencido que la potencia del proceso de perdón radical aumenta cuando se oyen las preguntas. La respuesta en voz alta es importante porque el cuerpo siente la sintonía de la palabra SÍ que le penetra profundamente. Son incontables los testimonios de perso- nas que corroboran su eficacia. No es una experiencia hipnótica. Muchas personas lo guardan en el coche y lo escuchan mientras conducen. Para obtener un ejemplar de este CD visitar la página www.perdonradical.es.