Chapter 5. Physical and social environment factors SWAN observational data
5.1. SWAN – Functionality Domain
5.1.3. Functionality Likert scale rating
Los científicos no hablan mucho de los efectos de la conciencia sobre la Tierra, prefieren concentrarse en las acciones que deberíamos emprender para prevenir la inminente ruina. Las predicciones de orientación más espiritual siempre han advertido de que la severidad de los cambios medioambientales y las convulsiones políticas pueden ser mitigadas si los seres humanos recobramos el sentido y transformamos nuestras conciencias. En otras palabras, incluso si nuestra conciencia basada en el miedo y la avidez ha dañado el cuer- po etérico del planeta de forma tan extrema que una violenta erupción en sus formas físi- cas parezca inevitable, todavía podemos rebajar los efectos elevando el nivel de concien- cia.
Al igual que un patrón de enfermedad en el cuerpo etérico de un ser humano puede ser curado por medios no físicos (oración, reiki, imágenes, aplicación de las manos, perdón radical, etc.), el patrón de cambio convulsivo y violento impreso en el cuerpo etérico de la Tierra puede ser disipado antes de manifestarse en el plano físico. Y la respuesta sor- prendente parece ser la oración.
En los últimos años, la ciencia ha estudiado la plegaria y existe un creciente consenso en la comunidad científica de que realmente funciona.
Creamos nuestra realidad mediante nuestras plegarias. No el tipo de plegaria, me apresu- ro a añadir, que consiste en pedir o exigir que Dios nos conceda esto o aquello, o haga que esto ocurra en lugar de aquello o cualquier otra manera de decirle a Dios lo que tiene que hacer.
No, la esencia de la plegaria creativa no es cuestión de palabras o pensamientos. En reali- dad, es cuestión de sensación. La plegaria manifestará lo que desees sólo cuando seas capaz de sumergirte por completo en la sensación de que ya lo tienes, a sabiendas de que ya está hecho o se te ha concedido. Lo que mejor la describe es, quizá, una sensación de profunda gratitud.
Pero incluso ésta sigue ligada con un determinado resultado y, probablemente, no eleve la conciencia lo suficiente como para transformar la energía y subirla al nivel necesario.
La forma más pura de oración que podemos emplear es sentir paz; el tipo de paz que lle- ga cuando nos entregamos totalmente a lo que hay tal como es, con el conocimiento y el consuelo de que el Espíritu se ocupa de todo y de que todo funciona óptimamente si no nos entrometemos.
La energía se abrirá a los cambios venideros solamente cuando nos entreguemos del todo a la situación que tengamos en cada momento. ¿En qué consistirán? ¡Sólo Dios lo sabe! No ores para la paz: ora para sentir paz. Es la plegaria más creativa que puedes hacer. La paz es el poder más fuerte de la Tierra, y es muy oportuna en nuestra época. Cuando podamos sentir paz en nuestros corazones conoceremos el amor y nuestro mundo lo refle- jará.
Esto significa que tenemos elección.
Cada individuo puede elegir permanecer en el sentimiento de miedo, escasez, descon- fianza, avaricia y culpabilidad o elegir soltar esos sentimientos y estar en paz. Es así de sencillo. Paz-amor es el único antídoto para la conciencia basada en el miedo en la que ahora vivimos y con la que colaboramos a diario.
Entonces, sencillamente elige.
Disponemos del método: utiliza el perdón radical a diario para convertir en realidad tu elección y ¡aguarda los resultados!
Lo que quizá presenciemos hoy en día es que la Tierra y los seres humanos están pasan- do por una crisis sanadora y que las cosas pueden empeorar antes de mejorar. (Una crisis sanadora se produce cuando un organismo experimenta lo que parece un empeoramiento drástico de su estado, como la fiebre o una erupción, justo antes de empezar a reponerse. Esa peor condición sirve de proceso de purificación y desintoxicación.)
No importa lo mal que puedan ir las cosas, hemos de tener la convicción de que existe la perfección y el propósito divino incluso en ese tipo de situación.
Al fin y al cabo, ¿quién podía imaginar un modo más trágico para el Espíritu de reflejar amorosamente nuestra propia ansia de control y avidez? ¿O nuestra necesidad de crear separación entre la gente? No podemos evolucionar espiritualmente mientras sigamos aferrados a estas energías y si hacen falta cambios en el planeta para conseguir que nos curemos de ellas ¡que así sea! El planeta quedará sanado en el proceso y nosotros tam- bién.
Para dar perspectiva a este razonamiento, y puesto que el mundo físico es en realidad una ilusión, debemos tener presente que los cambios que experimentamos en la Tierra tam- bién serán ilusorios. Esto explica por qué un cambio en la conciencia humana puede mo- dificar la situación inmediatamente. La manera en que vivenciamos los cambios de la Tierra depende de cómo percibimos lo que está ocurriendo. Si lo vemos como una purifi- cación de conciencia y una crisis curativa que tendrá como resultado una transformación espiritual, nuestra experiencia estará en marcado contraste con lo que sentiríamos al posi- cionarnos como víctima y pensar que es real como algo a temer y como un castigo por nuestra extraordinaria estupidez. Por su lado, la perspectiva del perdón radical nos permi-
tirá permanecer centrados en la perfección del acontecimiento y nos ayudará a cruzar ha- cia la alegría y la paz presentes al otro lado de la experiencia.
El regalo
La expresión «Lo que está arriba es como lo que está abajo» también tiene sentido en cómo respondemos tanto al cáncer en nuestro cuerpo como al cáncer en el planeta. Decla- rar la guerra al cáncer con medicamentos tóxicos y otros tratamientos agresivos nunca curará esta enfermedad. Las soluciones violentas, altamente tecnológicas y por motivos políticos aplicadas a los problemas de la Tierra tampoco funcionarán. La único que fun- cionará en ambos casos es el amor. Cuando lo comprendamos de verdad, entenderemos el regalo que suponen los cambios terrestres y el cáncer. No hay lección más crucial que ésta.
Las personas con cáncer son almas valientes que han venido al mundo físico con la misión de demostrar la futilidad de proyectar la ira y la guerra en el cuerpo y en nosotros mismos. Su misión es ayudarnos a entender que la única respuesta a cualquier
situación es el amor. El regalo que tenemos para ellos es oír su amoroso mensaje.