Con la visión keynesiana de que la economía era obra de humanos que podían orientarla hacia fines deseables y el diseño de una caja de herramientas macro- económicas (política fiscal y política monetaria) auxiliares en la procuración del equilibrio macroeconómico en las economías capitalistas, se inauguró la época de la aceptación de la intervención del estado en los aspectos económicos y la estabilización macroeconómica apareció como una tarea no sólo posible sino deseable, por lo que el diseño y la aplicación de la política económica llegó a formar parte del objeto de estudio de la investigación económica y del conocimiento científico.
Una vez aceptada la intervención del estado en los aspectos macro- económicos de la sociedad, también se aceptó su participación en el estímulo o regulación de algunos mercados, persiguiendo la correcta asignación de recursos en la solución de los problemas de producción y de distribución que existen en todas las economías del mundo, apareciendo así campos especializados de política económica aplicables a sectores claves de las economías, tales como la política comercial o la política industrial, entre otros.
Sin embargo, la necesidad de aplicar correctamente las políticas econó- micas (al nivel micro, macro o sectorial) requirió de su diseño e implantación a tono con el sentido de los principios de la economía, que buscan formas eficientes de asignar recursos escasos entre usos alternos, y eso contribuyó al desarrollo de la disciplina de las Políticas Públicas cuyo principal objetivo era: “…conocer la manera en que toma forma el proceso de decisión del gobierno y de saber si el conocimiento guía la deliberación decisoria y hasta qué punto…”, y que entendida como ciencias de políticas (policy sciences) “…se interesó por la idoneidad causal de la política pública para realizar sus propósitos, por la eficacia directiva del
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gobierno, que es posible sólo mediante conocimiento científico”. (Aguilar, 2010: 19-20).7
Aunque en sus inicios las ‘ciencias de políticas’ tuvieron un enfoque multidisciplinario que incluía todos los aspectos del quehacer gubernamental, “…al desarrollarse la disciplina aparecieron diversos enfoques en los que la ciencia económica se colocó como referencia…(y)…el primer efecto de la evolución de la disciplina fue la pérdida de su carácter multidisciplinario, que fue sustituido por el enfoque unidisciplinario del análisis económico, que acentuaba la racionalidad y eficiencia del gasto de las políticas (particularmente las sociales), hasta el punto en que la disciplina abandonó su nombre original y llegó a llamarse ‘análisis de políticas’ (policy analysis).” (Aguilar, 2010: 23). Según Aguilar (2010) “…En el nuevo enfoque las consideraciones de costo-eficiencia de las políticas públicas fueron primordiales, por encima de la eficacia social de las políticas, cuyas fallas y fracasos no se atribuían al análisis sino a la gestión administrativa o al desempeño incorrecto de los servidores públicos”. (p.24)8
No obstante, disciplinas como la sociología y la ciencia política reclamaron que la ciencia económica no registraba la eficiencia social de las políticas, de manera que el éxito de éstas “…no dependía solo de la asignación racional de los recursos públicos, sino de factores políticos (como la aceptación y el apoyo social)…y administrativos (como la idoneidad organizativa, gerencial y operativa de los organismos y el personal encargados de llevar al cabo la política).” (Aguilar, 2010:24).
En otras palabras, se propuso que aunque las políticas económicas estuvieran fundamentadas en un análisis económico científico, su éxito dependía también de otros factores extraeconómicos que eran tema de análisis, también científico de otras disciplinas, y que algo semejante pasaba con las políticas sociales. Así, “…el mapa actual de la disciplina de la política pública muestra un continente unidisciplinario, en el que el análisis económico es predominante y subordina a los demás enfoques, y uno multidisciplinario, en el que el análisis jurídico, politológico y administrativo, además del económico, son componentes
7 Según Aguilar (2010:19n), el libro que puede ser señalado como el inicio de la disciplina es The
Policy Sciences: Recent Developments in Scope and Method, editado por Harold D. Lasswell y Daniel Lerner
con Stanford University Press en 1951.
8 Se ha sugerido que el dominio de la perspectiva de la eficiencia económica en el análisis y diseño de las políticas públicas “…fue favorecido por la crisis fiscal que experimentaron los Estados Unidos de Norteamérica en los años setenta y ochenta y que los obligó a establecer políticas de estabilización y ajuste para reordenar las finanzas públicas…” (Aguilar, 2010:24).
fundamentales y se combinan en el diseño de las políticas públicas.” (Aguilar, 2010:24).
IV.2. La Política Social como Complemento del Mercado y de la Política Económica
En términos generales la política social ha sido definida como “…el diseño y la ejecución programada y estructurada de todas aquellas iniciativas adoptadas para atender una serie de necesidades consideradas básicas para la población…” (Donati, 1985; Montoro, 1997). Como tal la política social existe en todo el mundo, aunque se reconoce que su importancia es mayor en regiones en desarrollo, donde las necesidades insatisfechas de bienes y servicios, públicos y privados son mayores (en términos relativos al tamaño de la población y a las condiciones de bienestar) que en otras más desarrolladas.
Asociada siempre con la intervención del Estado se considera que la política social incluye tres áreas de intervención directa: 1) la regulación de la economía de mercado para promover la existencia de altas tasas de empleo estable; 2) el reconocimiento de la responsabilidad de asegurar la provisión de un conjunto de servicios sociales, tales como la educación, el ingreso, la salud, la vivienda y otros servicios personales, necesarios para tener condiciones razonables de bienestar en una escala universal, y; 3) asegurar la existencia de una red amplia de seguridad social basada en servicios asistenciales, para resolver casos de extrema pobreza y abandono entre la población. (Mishra, 1990).
Sin embargo, el grado de intervención del Estado en asuntos de la comunidad a través de la política social y el modelo utilizado para la intervención dependen de la orientación ideológica predominante en la sociedad. Una orientación liberal opta por una baja intervención estatal, mientras que una social- demócrata favorece una amplia intervención directa para proporcionar niveles mínimos de bienestar a todos los miembros de la sociedad.9
9 La orientación liberal refleja una mayor confianza en el mecanismo del mercado para resolver las necesidades básicas de la población, y al considerar que existen dos vías a través de las cuales se canalizan las necesidades sociales: la familia y el mercado, propone que la política social debería aplicarse sólo cuando alguno de esos dos canales fallara, y debería por tanto tener carácter temporal. En cuanto a los modelos de implantación, Montoro (1997) los clasifica atendiendo principalmente al fin último asignado a la política y al modelo propiamente dicho de implantación. Así, los fines últimos pueden ser: a) ayudar a las gentes muy pobres o marginadas a través de la
caridad; b) conseguir cierto control social, para mantener cierta integración social, paz y orden público,
o; c) cumplir con la responsabilidad de satisfacer derechos sociales reconocidos, mientras que los modelos pueden ser: a) residual, donde se interviene cuando la familia o el mercado fallan; b)
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Como puede verse, independiente de la ideología que predomine en una sociedad, la política social está orientada a resolver las necesidades básicas de la población que no resuelven ni el mercado, ni las políticas económicas del estado.
En el siguiente apartado se presenta una propuesta de promoción del desarrollo regional que aprovecharía las enseñanzas que proporciona la operación de los mercados, conjuntamente con las que ofrecen la política económica y la política social cuando se intenta mejorar la calidad de vida de la comunidad. Se parte ahí de una concepción del desarrollo basada en el análisis de procesos, por ser éste consistente con el carácter evolutivo permanente del mundo y de la vida (universalmente reconocido como tal) y porque puede ser el enfoque que integre y aproveche todos los avances y teorías que tienen que ver con el mejoramiento del bienestar social.10