Fuente: Elaboración propia, marzo de 2016.
El NUI sugiere que los complejos espacios planeados y construidos por las sociedades humanas deben ser dignificados, colocando la esencia y razón de ser a la especie humana. En todas esas obras edilicias, de vivienda, zonas industriales, complejos comerciales y de servicios, obras viales, de transporte, espacios públicos, infraestructura básica, equipamiento urbano y todos los servicios de apoyo, debe haber una modificación de su uso y disfrute, ya que todas son necesarias para un adecuado desarrollo y una pacífica y sana convivencia. Por lo tanto se requiere de una nueva cultura urbana basada en el fomento a la productividad que estimule el empleo, promueva una redistribución del ingreso, reactive las zonas con potencial económico, preserve y mejore los recursos naturales y el medio ambiente y genere, en suma, una nueva relación hombre- naturaleza-sociedad-universo. Naturalmente, no se trata de una visión idealista sino de un llamado oportuno para modificar el actual rumbo de la especie humana, ya que existe una relación de complementariedad entre un nuevo pacto social y una nueva cultura urbana.
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2.- Sistema de Planeación para el Desarrollo Humano Sustentable: Visión Prospectiva. Este segundo componente se encuentra definido por la trascen-
dencia de impulsar procesos educativos que coloquen un énfasis especial en la planeación como un proceso ordenado, lógico y secuencial para el adecuado aprovechamiento de los recursos económicos, financieros, materiales, tecnoló- gicos, ambientales y administrativos. Esos procesos de planeación estratégica participativa conllevan dos ejes operativos: a) el carácter humano y b) el desarrollo sustentable.
a) El carácter humano de la planeación, como lo ha definido el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), parte de considerar como variables sine qua non: el Producto Interno Bruto per capita, los niveles de escolaridad, la proporción alumnos-maestro en los niveles educativos, y la esperanza de vida.
b) La concreción del carácter sustentable que deban adquirir empresas, gobiernos y sociedades humanas considera, al menos, seis dimensiones: económica, social, ambiental, tecnológica, política e institucional. Se ha señalado, con base en muchos años de trabajo científico y amplia experiencia, que sólo se alcanzará la sustentabilidad si existe equidad en tres grandes dimensiones: equidad intersectorial, equidad inter-temporal y equidad interregional (Carrillo Huerta, 1996: 14).
3.- Sistema de Reformas Económicas, Políticas y Sociales. Este tercer
componente considera la puesta en operación de un conjunto de reformas a las instituciones centrales que están presentes en la problemática contemporánea, tales como el mercado, los grandes corporativos transnacionales, las grandes empresas nacionales, las MIPyMES, los sistemas comerciales, bancarios y financieros, los agentes y organismos del sector publico tanto de las diversas esferas del poder público como de los órdenes de gobierno.
También considera la integración de mecanismos creíbles y funcionales para la transparencia, acceso a la información y rendición de cuentas, establecimiento de contralorías sociales para el adecuado manejo y aplicación de los recursos públicos, apertura de procuradurías ciudadanas anticorrupción, así como mecanismos de vigilancia y sanción estricta a delitos ambientales, una reforma educativa que garantice integrar y operar adecuadamente mecanismos intersectoriales e interinstitucionales para la promoción de la equidad de género como sistema de vida cotidiano, en donde lo central sea el respeto, apoyo, cooperación y convivencia armoniosa hombre-mujer, así como el combate a los
principales flagelos del siglo XXI como el terrorismo, la inseguridad pública, el narcotráfico, la trata de personas, el lavado de dinero, entre otras.
En resumen, se trata de diseñar y operar una verdadera agenda pública que vaya más allá de los asuntos de gobierno, pues está comprobado que en muchos fenómenos de la actividad económica y social, el sector público no sólo ha quedado rebasado (como en los temas ambientales, de corrupción y de seguridad) sino que en muchas ocasiones sus principales actores han actuado en sentido contrario a los intereses sociales.
Modelo operativo del NUI
Este modelo operativo se encuentra conformado por las acciones e instrumentos que se deben impulsar, agrupados en tres grandes sectores: sector económico, sector social y sector político. (Ver: Cuadro 3)
Cuadro 3. Modelo operativo del Nuevo Urbanismo Institucional
Fuente: Elaboración propia, marzo de 2016.
Sector Económico. Los aspectos que pueden hacer viable este modelo se
localizan en los siguientes componentes: a) inversión para el desarrollo científico, tecnológico y la innovación; b) promover un desarrollo económico regional, y; c) apoyos a las MIPyMES y financiamiento estratégico.
a) Inversión para el desarrollo científico, tecnológico y la innovación. Este es uno de los subsectores que, a mediano plazo, generará una elevada rentabilidad. Esto parte de ratificar la idea de que el sector publico genere líneas de acción tanto para
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incrementar el porcentaje del PIB asignado a la educación, con especial énfasis a la ciencia, tecnología e innovación y promover una cultura científica en los sectores privado y social de carácter nacionalista. En este rango de importancia se ubica la idea de impulsar programas de intercambio científico y académico con otras regiones para formar recursos humanos altamente preparados y competitivos en áreas estratégicas del desarrollo, así como afianzar los vínculos de colaboración entre las industrias con instituciones educativas y centros de investigación aplicada. b) Desarrollo económico regional. En este segundo subsector se localiza la idea de que posterior a la generación de diagnósticos rigurosos, sistemáticos y secuenciales, tanto en el ámbito socioeconómico como territorial y ambiental, se atienda la generación de políticas y estrategias que promuevan el desarrollo regional equitativo y sustentable. Se trata de promover reformas al marco jurídico e institucional que reconozcan, como estratégica, dicha política regional, pero también de promover una cultura que impacte de forma positiva en la sociedad, que reconozca la imperiosa necesidad de que se establezca, como política de Estado, el desarrollo regional. Como se expuso anteriormente, no todas las regiones tienen los mismos recursos ni gozan de las mismas potencialidades, por lo que se requiere atender políticas regionales diferenciadas.
c) MIPyMES y financiamiento. Dadas las actuales circunstancias del desarrollo económico mundial, se debe reconocer que, para los países de Américai Latina, es imprescindible promover una cultura empresarial. Las MIPyMES son y, probablemente sigan siendo, uno de los pilares centrales que soportan las actividades económicas en diversos países de esta gran región continental. El financiamiento implica apoyar áreas estratégicas como la capacitación, la modernización de infraestructura y equipo que garantice la marcha exitosa de dichas empresas.
Sector social. Aquí se localizan tres grandes componentes: a) derechos humanos; b)
ética para la convivencia pacífica y ordenada, y; c) desarrollo familiar y de las instituciones sociales.
a) Derechos humanos. En un apartado previo se señaló que no se puede impulsar un modelo alternativo de desarrollo, en cualquier parte del planeta, si no se considera como condición indispensable la observancia a los derechos humanos. Adicional a ello se requiere generar una cultura por construir códigos de ética tanto en el sector privado como en los sectores público y social.
b) Ética para la convivencia pacífica y ordenada. Se busca promover una educación que cultive la imperiosa necesidad de una convivencia social, pacífica y ordenada entre los integrantes de cualquier asentamiento humano. La ética social
consiste en un conjunto de valores de orden humanista, que hagan posible el respeto a la dignidad humana, a las reglas de convivencia social y a todos aquellos elementos que facilitan una vida plena en condiciones de preservación y equilibrio con el medio ambiente.
c) Desarrollo familiar y de las instituciones sociales. La familia es la célula básica de la sociedad, independientemente de los tipos de familia que la sociología pueda llegar a identificar. Se trata de un núcleo humano básico, que tiene la elevada misión de educar, preservar el orden colectivo y apoyar a una correcta marcha de la sociedad humana en su conjunto. Nunca antes como en los tiempos recientes, la familia, como célula básica de la sociedad, se ha visto afectada y, posiblemente, al borde del colapso. Son diversos los factores que han generado ese ambiente en diversas ciudades y regiones del mundo contemporáneo con la pérdida de los valores humanos más elementales. Existen otras instituciones que deberían formar parte de ese conjunto de reformas que apuntalen a la mejora de la calidad de vida; es el caso de la iglesia, en cualquiera de sus modalidades, el barrio, la colonia, la comunidad, la escuela, el sindicato, las agrupaciones de empresarios, las organizaciones no gubernamentales, las asociaciones de artistas, intelectuales y deportistas, etc. Se trata de colocar, en su justa dimensión, el papel y las tareas de estos organismos sociales, y naturalmente se incluye a las organizaciones no gubernamentales (ONG´s) y asociaciones sociales que influyan en los niveles de bienestar social.
Sector político y de la administración pública. En este sector y en el mismo
rango de importancia se localizan dos grandes componentes: a) planeación para el desarrollo humano: visión prospectiva y b) políticas públicas sustentables: enfoque territorial.
a) Planeación para el desarrollo humano: visión prospectiva. Este componente trata de incorporar reformas a la educación, cultura y métodos de trabajo en el sector público. Es decir, el eje central de la actuación de los servidores públicos debe partir de seleccionar personal que tenga una profunda vocación de servicio, que coadyuve al cumplimiento de objetivos y metas y al cumplimiento de las leyes y procedimientos establecidos en el Estado de derecho. Las instituciones públicas son susceptibles de modificarse para mejorar. Este es el caso de los procesos de planeación, programación, presupuestación, ejecución y evaluación de todas las acciones ejecutadas por el sector público. Diversos estudios soportan esta idea (Iracheta, 2012; Garza, 2013; Boisier, 2014; Carrillo, 2014; Medina, 2014; Corona, 2015).
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b) Políticas públicas sustentables. Es imprescindible que las acciones de la administración pública se aboquen a la tarea de colocar, como eje central de su actuación, a las políticas públicas sustentables. A la par, en el ámbito de la educación institucionalizada y la educación no formal, se trata de incorporar a la educación ambiental como instrumento central así como promover una profunda reforma de planes, programas y contenido de diversas carreras universitarias. Dos son los apoyos que pudiera encontrar esta tarea: i) incorporar a la transversalidad como mecanismo, a través del cual, en todas las disciplinas del conocimiento científico se aborde la educación para la sustentabilidad, y; ii) la otra tarea inmediata es la actualización permanente de profesores, investigadores y facilitadores que haga posible el dominio de esas herramientas.
Estrategia general de Instrumentación
La estrategia general de instrumentación de este modelo parte de dos grandes etapas: 1) etapa inicial y 2) etapa intermedia-avanzada. (Ver: Gráfica 4)
Gráfica 4. Estrategia general de instrumentación del Modelo del Nuevo