Smeriglio, Aldo INTA Las Breñas
Introducción
La enterotoxemia caprina es una enfermedad infecciosa producida por toxinas de Clostridium perfringens que generalmente queda sin diagnóstico definitivo, debido a lo complejo que este resulta. Afecta a animales de buen estado corporal. Es poco frecuente observar los signos clínicos debido a que esta es una enfermedad aguda o sobre aguda, siendo lo más frecuente encontrar los animales muertos en el campo. Cuando se alcanzan a observar, los signos más llamativos consisten en hipertermia, diarrea, convulsiones, incoordinación, parálisis y opistótonos. En la necropsia del animal puede observarse líquido en las cavidades abdominal, torácica y pericárdica. Las paredes del intestino se encuentran engrosadas y con edema y el contenido intestinal es por lo general de color verde oscuro o rojizo, con presencia de fibrina (Bedotti D. y Rossanigo C. 2011).
En la región SO de la provincia del Chaco se han detectado numerosas consultas técnicas sobre “tormentas de muertes” de cabritos lactantes con estas manifestaciones clínicas. Los productores caprinos de la zona describen la signología alegando que sin previo aviso los cabritos de entre 1 y 2 meses emiten un balido y comienzan con una fase de estiramiento del cuello, a veces acompañado de convulsiones y muerte sin dar tiempo a comenzar un tratamiento. En otros casos encuentran el animal muerto al otro día en dicha posición. En todos los casos comienza por las crías de mayor peso y de mayor valor comercial, lo que genera usualmente mayor frustración en el criador. En los casos que se pudo realizar la necropsia se pudo observar una gran hiperemia en los tejidos y órganos intestinales, haciendo gran contraste con la piel y mucosas con gran palidez. El contenido intestinal con una coloración roja con una tonalidad oscura y opaca (Foto 1).
Se han reportado casos de pérdidas de hasta el 70% de los cabritos paridos con recurrencias parto tras parto, representando en estas economías de autoconsumo y pequeños volúmenes de venta (45 cabras adultas por productor como promedio, con índices de prolificidad de 1,6 cabritos por vientre) un gran perjuicio que va en desmedro de la profundización en la adopción de nuevas tecnologías y mejoramiento de los rodeos. En general se asocia a la enterotoxemia con cambios bruscos en la dieta, usualmente a
dietas ricas en carbohidratos de rápida fermentación (Uzal, 2003).
Foto 1. Aspecto del intestino de un animal afectado.
También con períodos prolongados de tiempo en que los cabritos dejan de mamar y posteriormente ingestas abundantes en cada toma. Ninguna de las dos hipótesis planteadas concuerda con la anamnesis realizada en la zona.
Al existir dificultad para la remisión de muestras por la gran distancia existente con los centros de análisis de esta enfermedad en particular, siendo el criterio más aceptado como diagnóstico definitivo de enterotoxemia de C. perfringens en cabras y ovejas la detección de sus toxinas en contenido intestinal (Uzal, 2003), se decidió recurrir al estudio de los casos por sintomatología y se decidió observar la respuesta a los tratamientos profilácticos recomendados. Estos se realizan a base de vacunas polivalentes e inactivadas frente a los tipos A, B, C y D, aplicadas a cabras preñadas con revacunación en cabritos y desinfección de las instalaciones para disminuir la incidencia de la enfermedad en los rodeos.
Materiales y Métodos
Se trabajó con 25 familias dedicadas a la producción caprina que poseen un promedio de 45 madres por establecimiento en una superficie promedio de 50 hectáreas, cada uno dentro de un sistema de explotación mixta con cría de cerdos y pollos como actividades secundarias. Se realizaron 4 capacitaciones en sanidad animal abordando las problemáticas de mayor demanda, dentro de las cuales surgió casi con unanimidad la inquietud por una
patología con sintomatología compatible con enterotoxemia.
Mediante un relevamiento inicial de antecedentes por productor, se relevó que el 68% de las familias intervinientes tuvo problemas con este tipo de enfermedad en la última camada de cabritos y el 92% tuvo experiencias previas con la misma en sus establecimientos.
Con cada familia se programaron estrategias de prevención mediante la utilización de vacunas polivalentes contra agentes clostridiales (para prevención de mancha, gangrena gaseosa y enterotoxemias bovinas) y desinfección de corrales para la siguiente fecha de pariciones. Se vacunaron cabras preñadas de entre 30-45 días pre parto con una dosis de 3 cm vía subcutánea. Posteriormente al nacimiento se revacunaron los cabritos nacidos a los 10 días también con 3 cm por la misma vía. Paralelamente previo al parto se procedió a la desinfección de los corrales mediante, en primer lugar barrido y eliminación de la materia fecal y posteriormente, en algunos casos utilización de Oxido de Calcio (cal apagada) al 5%, disolviendo 500 gramos en 10 litros de agua y en otros 1 litro de creolina comercial al 10% disuelta en 9 litros de agua. En el primer caso se utilizó el encalado mediante baldes y recipientes. En el caso de la creolina se aplicó por aspersión utilizando mochilas de fumigación. En ambos casos se aplicaron los desinfectantes tanto en el suelo como en las paredes de las instalaciones, dejando luego los corrales vacíos por al menos medio día (de la Sota, 2004).
Posteriormente a la faena de todos los cabritos de la parición, realizada alrededor de los 2 meses de vida, se visitó a los productores para verificar la eficacia de los procedimientos preventivos realizados y consultar sobre la percepción de los resultados obtenidos. Esto se volcó sobre una planilla de datos para su análisis y demostración de resultados en una posterior reunión.
Resultados
Se observó que de la totalidad de productores que siguieron las recomendaciones solamente 3 establecimientos continuaron con muertes con la signología descripta, pero con la salvedad de que la cantidad de animales afectados fue significativamente menor. Se estableció posteriormente en una reunión con los participantes, el impacto directo de las medidas adoptadas sobre la salud de las majadas y los rendimientos productivos.
Discusión y Conclusiones
Se concluye que las medidas profilácticas contribuyeron a la disminución de la incidencia de la enfermedad en los establecimientos de los productores que siguieron las recomendaciones. Mediante el acercamiento de información y la adopción de medidas de control simples se pudieron elevar los ingresos económicos.
Se pudo observar en otras experiencias que la persistencia de agente patógeno en los establecimientos perdura a través de los años, presentándose nuevamente la enfermedad en los casos en que se abandonan las prácticas profilácticas.
La poca demanda de la vacuna por parte de los productores a través del tiempo llevó a que las
veterinarias locales dejasen de
comercializarlos, lo que agravó el problema en cuestión. Se espera la reactivación del uso de estas medidas profilácticas para generar mayor facilidad de acceso a estos productos.
La experiencia realizada en este grupo de productores caprinos tuvo un impacto positivo en la conciencia y difusión de los resultados, puesto que se incrementaron las consultas sobre los productos y dosis a utilizar. A su vez se demandaron capacitaciones en distintas agrupaciones para profundizar en el tema de sanidad en el ganado caprino.
Se recabó información sobre la utilización de vacunas compuestas por anacultivos de Pasteurella multocida como tratamientos paliativos en majadas problema con relativo éxito. Se plantean hacia el futuro la realización de experiencias para verificar su acción e indagar con más precisión en el diagnóstico diferencial en caso de que se presentase una patología o la otra. Queda pendiente la profundización de la investigación y el perfeccionamiento de la metodología de muestreo y análisis de los datos para poder evaluar con mayor eficacia y detalle la incidencia de la enterotoxemia en el ganado caprino en el SO chaqueño.
Bibliografía
-Bedotti D. y Rossanigo C. 2011.Manual de reconocimiento de enfermedades del caprino. Diagnóstico de las enfermedades más comunes en la región centro oeste del país. Pp 23.
-Uzal F.A. 2003. Diagnosis of Clostridium perfringens instestinal infections in sheep and goats. California Animal Health and Food Safety Laboratory System School of Veterinary Medicine, Univ. of California. Pp 136;141.
-de la Sota M. 2004. Manual de Procedimientos de Desinfección. SENASA. Pp 13:22.