INTA EEA Balcarce
En los últimos años se han aumentado los esfuerzos destinados al estudio de las características nutricionales de los subproductos de la agroindustria, ya sea para la producción de carne o leche. El propósito es tratar de disminuir la utilización de granos que podrían ser destinados a consumo humano, teniendo en cuenta que aproximadamente la tercera parte de los cereales producidos en el mundo son consumidos por animales domésticos.
Para un país exportador de granos, como lo es el nuestro, la utilización eficiente de los subproductos de la agroindustria permite aumentar los saldos exportables. Por otra parte, las industrias que procesan los productos agropecuarios deben encontrar un destino final para los subproductos, que cumpla con dos requisitos mínimos. Por un lado, que no sea contaminante del ambiente y, por otro, que los costos de procesamiento y transporte sean cubiertos por el precio de venta de los mismos.
Los subproductos de la agroindustria presentan una amplia gama de calidad. A modo de ejemplo, se puede citar como de muy baja calidad a las cáscaras de semilla de girasol y la cáscara de arroz. En estos subproductos se conjuga una baja disponibilidad energética y un muy bajo contenido de proteínas, por lo que han sido habitualmente utilizados como sustrato para la cama de pollos barrilleros. Como subproductos de mejor calidad se tienen los afrechillos en general, ya sea de trigo, maíz o arroz, que tienen aceptable concentración energética y contenido de proteínas. Otros, como las pulpas de citrus o las harinas de plumas, tienen alta disponibilidad energía o proteínas, respectivamente.
Existe una alta variabilidad en la composición química de los distintos subproductos disponibles en el mercado, y si bien algunos de ellos, como la malta húmeda, son muy regulares en su composición porque los procesos industriales que los generan están altamente controlados, otros pueden presentar una variación importante entre partidas, por lo que resulta imperioso conocer perfectamente los aportes nutricionales al momento de formular las raciones.
Es improbable que un subproducto sea el alimento base de los animales independientemente de la categoría y del sistema de producción de que se trate. En una producción convencional, el alimento base es la pastura y/o verdeo, y en un feedlot o tambo estabulado el alimento base, generalmente, es el silo de maíz y granos de cereales. De esta manera los subproductos son utilizados como sustitutos parciales y/o correctores de las deficiencias del sistema para un objetivo planteado.
38 La disponibilidad y composición del alimento base.
La categoría (edad, nivel de producción, etc.) de los animales a racionar.
El precio y disponibilidad del subproducto.
Características del alimento, en cuanto a facilidad de almacenamiento y formas de suministro.
La composición del subproducto a utilizar (concentración energética, proteínas, fibra, etc.).
La calidad de los componentes (sitio de digestión de la energía, aportes de proteínas by-pass, cantidad de fibra efectiva, etc.).
La posibilidad de que el subproducto cambie alguna de las características de otro alimento poco apetecible.
En cuanto a disponibilidad y composición del alimento base (forrajeras para los sistemas pastoriles) son variables de fácil cuantificación, las que deben ser relacionadas con la cantidad y categoría de los animales en producción.
Los recursos forrajeros para la producción de carne son muy diversos y, a menudo, presentan déficits nutricionales que es necesario corregir con algún suplemento energético o proteico. Por ejemplo, en otoño las pasturas y verdeos presentan deficiencias energéticas debido a la baja radiación solar y una alta acumulación de proteínas en formas solubles, por lo que el suplemento ideal sería aquel que presente una alta cantidad de carbohidratos fermentecibles en el rumen.
Los vacunos presentan distintos requerimientos nutricionales, dependiendo fundamentalmente del momento del ciclo productivo (vaquillona, vaca, vaca de refugo) y del objetivo de producción planteado. En los esquemas de producción de carne, cría, invernada o feedlot es necesario categorizar a la hacienda dado que, por ejemplo, los requerimientos proteicos de terneros de destete precoz son superiores a los de destete convencional, o bien el nivel de suplementación energética para que un vacuno engorde un kilogramo por día sobre un pastizal natural va a ser muy superior al de un vacuno al cual se le fija una tasa de ganancia diaria de peso de 400 gramos.
Debemos considerar si un subproducto se puede utilizar tal cual se lo obtiene o es ineludible realizar algún tipo de procesamiento. Un caso típico es el de las plumas, si bien estas tienen un alto contenido proteico (80%), son prácticamente indigestibles. Luego de un proceso de temperatura, presión y vapor al que son sometidas, y a la molienda posterior, gran parte de esta proteína está disponible para ser digerida.
Otros subproductos, si bien presentan una alta digestibilidad de la proteína y disponibilidad energética, tienen como limitante el elevado contenido de agua que encarece el transporte y dificulta el almacenamiento y conservación. Dentro de este tipo de alimentos se encuentra la levadura de cerveza, que sale de las fábricas con un contenido aproximado de materia seca del 13%. En este sentido, las empresas que producen este alimento lo secan por spray, obteniendo así un polvo blanquecino de gran utilidad en la cría y recría de terneros Holando. La malta húmeda y la pulpa de citrus presentan contenidos de agua del orden del 70%, motivo por el cual es imperioso almacenarlas en condiciones de anaerobiosis impidiendo fermentaciones no
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deseadas. Esta anaerobiosis se consigue con el tapado y sellado hermético del silo en el cual se conserva; de esta forma, el alimento se puede preservar por un año o más.
Algunos alimentos derivados de la agroindustria, como el afrecho de arroz, deben ser conservados en ambientes secos para impedir procesos de enranciamiento. Este subproducto presenta cantidades importantes de lípidos (10 a 20%); estos aceites, en condiciones subóptimas de almacenamiento, son hidrolizados a ácidos grasos libres y posteriormente oxidados (enranciamiento). Estas alteraciones químicas y organolépticas producen rechazos en el consumo de los animales, aun cuando no representen ningún peligro para su salud.
Otro subproducto de amplia difusión en la producción de carne, fundamentalmente en el norte del país, es la semilla de algodón. En este caso, dos consideraciones son muy importantes: en primer lugar, la semilla resultante de la primer zafra suele estar húmeda con el consiguiente peligro de desarrollo de hongos del género Aspergillus (productores de aflatoxinas). Si bien son necesarios niveles altos de contaminación para producir toxicidad (aflatoxicosis), es conocido que la exposición crónica a niveles más bajos afecta la eficiencia productiva. En segundo lugar, al ser un alimento altamente palatable y poseer alto contenido de lípidos, suelen presentarse intoxicaciones por elevados consumos. En este caso debe tenerse en cuenta que no conviene racionar en comederos colectivos con altos niveles de suministro por animal y por día, debido a que hay animales que consumen más que otros y en esos casos el consumo se puede duplicar. Una forma de obviar este inconveniente es suministrar la semilla mezclada con otro alimento de características diferentes, como por ejemplo heno picado o ensilaje.
La melaza de caña resulta un subproducto muy interesante ya que se la puede utilizar como suplemento, saborizante y/o aditivo para los silos de praderas. Algunas categorías, fundamentalmente los animales jóvenes, se manifiestan reacias a consumir rápidamente algunos alimentos; en estos casos bastará con rociarlo con una pequeña cantidad de melaza, mejorando la palatabilidad de la mezcla.
Cuando se establece la necesidad de suplementar, es importante conocer el aporte del alimento base y los requerimientos de los animales. Una vez determinados los aportes a realizar por medio de la suplementación, se debe tener en cuenta que muchos subproductos pueden aportar simultáneamente energía y proteína, tal el caso de la malta húmeda o la semilla de algodón. Otros subproductos, en cambio, son carentes de algún nutriente. Por ejemplo, cuando se suplementa con altas cantidades de afrecho de trigo o arroz se debe considerar que este subproducto es carente de calcio, razón por la cual, en algunas categorías, es necesario adicionar sales de calcio (por ejemplo, conchilla molida).
En el Cuadro 1 se presentan las principales características de los subproductos más difundidos. Claramente se puede visualizar que hay diversos alimentos que varían ampliamente en cuanto a sus contenidos energéticos y proteicos siendo algunos, como la cáscara de arroz, altamente indigestibles y no recomendados para la alimentación de rumiantes.
40 Cuadro 1: Subproductos de la agroindustria. Valores de referencia
Subproducto Materia
seca Digestibilidad Proteína FDN
(%) Cáscara de arroz 87-90 5-8 3-5 85-88 Afrecho de arroz 88-91 65-70 14-18 25-30 Afrecho de trigo 87-90 70-75 15-20 28-35 Afrecho de maíz 87-90 80-84 8-10 8-10 Cáscara de papas 13-15 85-90 16-20 20-25 Pulpa de citrus 17-19 85-90 7-8 20-28 Melaza 70-75 90-94 8-10 5 Semilla de algodón 85-90 * 24-28 40-45 Cama de pollos 78-82 40-45 20-25 60-65 Malta húmeda 26-30 63-68 28-30 60-65 Pellet (harina) de girasol 93-95 58-62 30-36 48-52 Pellet (harina) de soja 92-93 88-92 40-44 32-36 Cebada de clasificación 86-89 80-85 13-15 24-28
Harina de plumas 92-95 54-58 78-80 1
*: La semilla de algodón posee una alta concentración de energía metabolizable, aproximadamente 3,8 Mcal/kg MS.
Sin lugar a dudas, el listado de subproductos de posible utilización para los rumiantes es muy extenso. Algunos, por sus elevados contenidos de agua, tienen una mayor oportunidad en zonas cercanas a su producción, como las cáscaras de papas, pero hay que tener en cuenta que muchas empresas transportistas cuentan con fletes baratos o “de retorno” que hacen posible disminuir los costos efectivos del flete.
Por último, se puede decir que no hay mejores o peores subproductos, sino que el conjunto de factores enumerados precedentemente hace que algunos se adecuen mejor que otros para un determinado objetivo, y que el conocimiento acabado de las características de un alimento es de fundamental importancia a la hora de formular raciones. En este sentido el INTA Balcarce cuenta con un importante laboratorio al servicio de la producción, donde se realizan análisis de alimentos para rumiantes.
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INVERNADA
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