a) Delimitación conceptual.
Se habla, con frecuencia, del "niño", el "menor", el " joven" para designar, sin pretensiones de rigor, una franja de edades y etapas de la vida que se prolongan hasta el momento de la plenitud o madurez de la persona: la edad adulta.
Las reflexiones criminológicas y político-criminales, de esta tesis se circunscriben a los infractores que todavía no han alcanzado la edad adulta, es decir, menores y jóvenes. Y, especialmente, a estos últimos, si bien la distinción entre "menor" y "joven" pertenece a enfoques "evolutivos" y no puede trazarse con criterios biológicos rígidos y apriorísticos como el de la edad.
Excluimos, pues, de toda consideración el mundo mágico, lúdico, fantástico, simbólico... del "niño" que requeriría un análisis diferente187, para centrarnos en el de la "adolescencia" que son los que por lo general conforman las denominadas pandillas urbanas.
b) La "adolescencia".
La "adolescencia" como hecho diferencial. Desde un punto de vista evolutivo, la
adolescencia es una etapa de transición que sirve de puente entre la infancia y la edad adulta188. Una etapa marcada por los cambios conductuales, por los conflictos infra y extrafamiliares, por las crisis189, en la que el individuo oscila "entre el exceso y el ascetismo"190, como corresponde a los períodos de tumulto y confusión y a los "estados desadaptativos temporales"191.
Para algunos sociólogos, la adolescencia reuniría las características genuinas de las "subculturas". Se trataría -dicen192- de un grupo alienado de individuos de cierta edad que se define por exclusión: no son "niños", ni "adultos". Y precisamente por ello, al ser marginados por ambas comunidades, tienen que constituir "subculturas" esto es, mecanismos alternativos de participación e integración, dotados de normas propias y de valores.
Lo cierto, en todo caso, es que la adolescencia y su significado, trasciende la variable
edad. Cuenta con un soporte biológico y con un sutil entramado psicológico y social
que dotan a la misma de un perfil sui generis, complejo, pluridimensional.
187 Tratándose del niño, cualquier comportamiento merece una lectura singular, distinta de la que la misma
conducta tendría en el adulto. Así, por ejemplo, el " suicidio" infantil reclama una valoración propia desde el momento que el niño percibe la "muerte" -la vivencia de la muerte- de forma lúdica, como si de un juego se tratara (viaje, distancia, separación temporal), no captando su significación real (destrucción, irreversibilidad, aflictividad, etc.). A su vez, en el niño, el suicidio "busca" otras finalidades: suele ser, a menudo, reclamo de afecto, una llamada de atención. Sobre la criminalidad de "niños", vid., MATZA, D.: "El proceso de desviación". Madrid (Taurus), 1981, págs. 36 y ss).
188 Vid., SHAPIRO T. HERTZIG, M. E.: "Desarrollo normal en la infancia y la adolescencia", en: Tratado de
Psiquiatría, Barcelona (1996), Ancora, págs. 137 y ss. Para el autor, la adolescencia representa "el puente evolutivo entre la segunda infancia o la latencia y la edad adulta". También significa, a su juicio, "una discontinuidad en el desarrollo basada en factores biológicos, psicológicos y sociales que diferencian este periodo tanto de la niñez como de la edad adulta".
189SHAPIRO T. HERTZIG, op. cit., pág. 137.
190 Según descripción de Anna Freud., cfr. SHAPIRO T. HERTZIG, op. cit., pág. 139.
191 A la "confusión adolescente" y a los "estados desadaptativos y temporales" se refirió ERIKSON, E., en:
Growth and Crises of the Healthy Personality, 1959. New York, International Universities Press., cfr. Shapiro T. Hertzig., op. cit., pág. 140
192SHAPIRO T. HERTZIG, op. cit., pág. 137.
A) Desde un punto de vista biológico y orgánico, la pubertad marca esta fase del ciclo vital del individuo, con el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, el estirón (crecimiento acelerado) y otras modificaciones significativas del sistema nervioso central propios del llamado "segundo cambio bioevolutivo"193 y encefálicas194.
Ahora bien, el significado de la pubertad como fase del ciclo biológico (19 bis) se matiza y refuerza psicosocialmente desde el momento que las citadas características sexuales secundarias de ambos sexos se convierten en signos sociales de relevancia195.
B) Mientras se producen cambios corporales, paralela y simultáneamente discurre otro proceso evolutivo en el ámbito "intelectual" y "cognitivo" del individuo. A través del mismo, el joven, dotado desde los siete años de una inteligencia fundamentalmente práctica y operativa, adquiere las claves del pensamiento
"abstracto"196: del llamado "razonamiento" causal y combinativo197 que le permite realizar incluso "operaciones formales" más sofisticadas.
Por otra parte, sutiles procesos de comunicación e interacción permiten al joven acumular y procesar ricas vivencias y enriquecer su personalidad con nuevas "adquisiciones" cognitivas (capacidades, habilidades, etc.) que contribuyen a su madurez individual y a su integración social (aprendizaje y socialización)
El desarrollo del "yo", como núcleo de la personalidad, será el hilo conductor de dicho proceso evolutivo. El "porqué" -la explicación que sistemáticamente inquiere el adolescente del mundo adulto- es un símbolo de su autonomía individual en ciernes.
193 Sobre el problema, vid., SHAPIRO T. HERTZIG, op. cit., pág. 138."En el SNC, las conexiones dendríticas
alcanzan niveles adultos y disminuye la alta intensidad de proliferación observada alrededor de los 7 años".
194SHAPIRO T. HERTZIG, op. cit., pág. 138: "También se producen cambios encefalográficos a los 14 años de
edad cuando el patrón maduro de ritmo alfa queda bien establecido"
195 Detalladamente, sobre el significado de la pubertad, vid., Daniel Offer, M. D., y Andrew M. Boxer, Ph. D.:
"Normal Adolescent Development: Empirical Research Findings", en : Tratado de Psiquiatría, cit. (Hals, R. E; Yudofsky, S. C.; Talbott, J. A.) Barcelona (1996), Ancora, págs. 266 y ss.
196 Sobre el desarrollo cognitivo y el tránsito de la inteligencia "concreta" al pensamiento "abstracto", vid.,
Piaget, J.: "The Origins of Intelligence in Children". Traducción de M. Cook, 1952. New York K., International Universities Press. Cfr., SHAPIRO T. HERTZIG, op. cit., pág. 138.
197SHAPIRO T. HERTZIG, op. cit., pág. 139
No obstante, el proceso de aprendizaje y socialización del adolescente presenta algunas notas diferenciales. En primer lugar, su fragilidad. Fragilidad porque el proceso de aprendizaje y socialización del adolescente se halla tutelado y muy condicionado por sus grupos primarios, de suerte que la evolución, vicisitudes y rendimiento de aquel depende, en buena medida, de los vínculos familiares del joven, del éxito o fracaso escolar del mismo y de la calidad de sus relaciones primarias. En segundo lugar, la especial relevancia de ciertas modalidades y técnicas de aprendizaje abreviado (el denominado "aprendizaje observacional" o "vicarial") que son más frecuentes y eficaces en el mundo del adolescente que en el del adulto. Se trata, en definitiva, de una forma de aprender "abreviada" porque no exige comunicación interpersonal, ni se basa en la experiencia propia, si bien exhibe un impacto demoledor en ciertos ámbitos y esferas dada la particular psicología del joven198, muy proclive a la mera imitación y repetición de modelos y pautas de conducta que terceros despliegan con éxito. Finalmente conviene advertir la pobreza y simplismo de los mecanismos de atribución y (auto)
justificación del joven, consecuencia del déficit cognitivo y de la escasez de
recursos de su psiquismo en el momento de imputar o atribuir lo que sucede, de racionalizarlo y justificarlo.
C) Determinantes "sociales" de la adolescencia. Más que en otros momentos históricos y culturas, acusa hoy la adolescencia el conflicto propio de todo organismo biológicamente maduro, que, sin embargo, depende de la ayuda familiar, tanto desde un punto de vista psicológico como social. Conflictos, además, que adquieren un perfil propio y singular en función de los cambios en las pautas sociales con especial incidencia en jóvenes de edades comprendidas entre los dieciséis y los dieciocho años. Así, el abandono o crisis del modelo de familia nuclear, la elevada tasa de divorcios (cuyo punto álgido suele coincidir con la adolescencia de los hijos), el nuevo rol de la mujer, y la desigual distribución social de la riqueza199.
c) Temas evolutivos de la adolescencia.
198 Sobre el "aprendizaje observacional" o "vicarial", vid., GARCÍA PABLOS, A:. "Manual de criminología",
cit., págs. 435 y ss.
Los conocimientos clínicos acumulados a lo largo de los últimos lustros, parecen evidenciar que el adolescente debe "negociar" una serie de problemas antes de acreditarse como adulto200Entre otros:
A) Dependencia vs. independencia. Se trata de una lucha intrapsíquica por un sentido de emancipación del grupo familiar, de profundas raíces biológicas y sociales, que torna las ambiciones en reinvidicaciones personales e incide decisivamente en la capacidad de supervivencia de las especies mediante la procreación y el desarrollo de la intimidad extrafamiliar.
El joven siente la necesidad de emancipación del grupo familiar, viendo en el mismo un "control interno " sobre la acción individual que se manifiesta de diversos modos (vgr., reclamo de gratitud, complejo de culpa, etc.).
B) Permisividad vs. control intelectualizado. La adolescencia puede ser un periodo