Los años noventa representan la búsqueda de un mayor entendimiento del concepto e implementación de DS, además, crece la idea de que los problemas mundiales ambientales
necesitan soluciones internacionales. Esta década36 inició de manera negativa, en lo referente al medio ambiente, con la muerte de miles de vidas en la Guerra del Golfo Pérsico donde fueron incendiados intencionalmente pozos petroleros y millones de barriles de petróleo, lo que representó una gran catástrofe ambiental para Asia Occidental —se originó la muerte de 15,000 a 30,000 aves marinas; se contaminó cerca del 20 % de los manglares del Golfo Pérsico; se afectó al 50 % de los arrecifes de coral; se produjeron 2.1 millones de toneladas de hollín y 2.1 millones de toneladas de dióxido de azufre— (PNUMA, 2002; Borrás, 2006).
En 1992, se realiza la Cumbre de Río, también conocida como Cumbre de la Tierra; ésta es un referente obligado en la historia del debate internacional sobre el medio ambiente y el desarrollo sostenible; porque es a partir de esta reunión que se observa un efecto multiplicador en los diversos organismos e instituciones internacionales y regionales, que emprenden programas o incorporan la variable ambiental en sus actividades.
A partir de esta cumbre, según el PNUMA (2002), se promueven lo siguiente: 1) la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo; 2) la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS); 3) la propuesta del Programa 21, un plan de acción para llevar el desarrollo y el medio ambiente al siglo XXI; y, 4) el inicio de importantes convenios internacionales modernos, como el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambios Climáticos (UNFCC), el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), y el acuerdo para negociar un Convenio Mundial de Desertificación.
En la Declaración de Río, se desarrollaron 27 principios en los que se reafirmaron los temas de Estocolmo, colocando al ser humano en el centro de las preocupaciones acerca del DS. En esta cumbre, se hicieron notar las diferentes perspectivas entre Norte y Sur. Además, el concepto DS se impuso en las deliberaciones de los organismos, desde consejos locales hasta organizaciones internacionales. Según PNUMA (2002, p. 16), “150 naciones
36 Mientras surgió un progreso tecnológico que transformaba profundamente a las sociedades industrializadas, el
mundo en desarrollo se beneficiaba poco. La muerte por enfermedades infecciosas —tales como paludismo, SIDA, diarrea y enfermedades respiratorias— era 160 veces mayor que las muertes producidas por desastres naturales en 1999, que incluyeron terremotos en Turquía, inundaciones en Venezuela y ciclones en India (FICR, 2000). Además, según la UNESCO (1997, en PNUMA, 2002), para fines del siglo XX unos 800 millones de personas no sólo pasaban hambre, sino que no sabían leer ni escribir, habilidades básicas para el DS.
establecieron instituciones a nivel nacional para crear un enfoque integral de desarrollo sostenible, a pesar de que en algunos países, los consejos nacionales de desarrollo sostenible han sido de naturaleza más bien política”.
La CDS fue resultado directo de la Cumbre de Río. A pesar de que el concepto se estableció en 1987, fue hasta 1992 que se le asignó a un organismo internacional supervisar y ayudar para alcanzar el objetivo de DS (Pierri, 2001; PNUMA, 2002).
El Programa ó Agenda 21,37 que emana de esta cumbre, es el instrumento más importante e influyente en el campo del medio ambiente. Es la referencia para el manejo del medio ambiente en la mayoría de las naciones del mundo (Pierri, 2001; PNUMA, 2002).
Respecto a los acuerdos o tratados multilaterales o internacionales, además de los promovidos por la Cumbre de la Tierra, señalamos algunos de los más destacados en este periodo; los presentaremos en orden cronológico de acuerdo a su fecha de entrada en vigor (cuadro 1.3).
El Protocolo de Montreal es un Tratado internacional que regula la producción y la utilización de sustancias nocivas para la capa de ozono, como los CFC, el cloro y el bromo, que proceden principalmente de los halocarburos de origen antrópico. Entra en vigor en 1989 y ha sido ratificado por más de 180 países. Prohibe la utilización de estas sustancias desde 1996 en los países desarrollados y prevé su prohibición en los países en vías de desarrollo para el año 2010 (IISD, 1997; Comisión Europea, 2005).
37 Explícitamente, la
Agenda 21, en su capítulo 40 (sección IV “Medios de ejecución”), menciona que “…los
indicadores comúnmente utilizados, como el Producto Nacional Bruto (PNB) o las mediciones de las corrientes individuales de contaminación o de recursos, no dan indicaciones precisas de sustentabilidad…”, por tanto, propone la elaboración de indicadores del desarrollo sostenible y la promoción mundial de su uso (Naciones Unidas, 2003).
Cuadro 1.3 Algunos acuerdos internacionales para la implementación del Desarrollo Sustentable
Acuerdo y entrada en vigor
Descripción Institución involucrada
Protocolo de Montreal, 1989.
Tratado internacional que regula la producción y la utilización de sustancias nocivas para la capa de ozono, como los CFC, el cloro, el bromo, que proceden principalmente de los halocarburos de origen antrópico.
Investigadores del British Antarctic Survey (BAS)
(descubrimiento del “agujero de la capa de ozono” o empobrecimiento de la alta estratosfera). NASA. Convenio de Basilea, 1992.
Convenio que tiene como objetivo controlar los movimientos transfonterizos de los desechos peligrosos, y su eliminación. Convenio sobre la
Diversidad Biológica (CDB), 1993.
Primer acuerdo mundial sobre la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica. Establece tres objetivos: la conservación de la diversidad biológica; el uso sostenible de todos sus componentes; y, el reparto justo y equitativo de los beneficios del uso de los recursos genéticos.
United Nations Conference on Environment and Development (UNCED).
Derecho del mar, 1994. Iniciativa legal que comprende un amplio rango de cuestiones marinas, y que incluye la protección al medio ambiente.
Naciones Unidas. Convenio Marco de las
Naciones Unidas sobre los Cambios Climáticos (UNFCC), 1994.
Convenio que tiene como meta estabilizar los gases de efecto invernadero a niveles que eviten una interferencia antropogénica peligrosa en el clima mundial.
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos (IPCC), establecido por el PNUMA y la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Convenio de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), 1996.
Tiene el compromiso de desarrollar programas nacionales de acción en unión con las partes interesadas locales.
Naciones Unidas y usuarios locales.
Tratado de Prohibición completa de los Ensayos Nucleares (CTBT), 1996.
Prohibe todas las explosiones de ensayos nucleares, en todo tipo de medio ambiente.
Asamblea general de las Naciones Unidas. Protocolo de Kyoto,
1997.
Establece metas reales para la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero.
Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Protocolo de Cartagena sobre la seguridad biotecnológica, 2000.
Su objetivo es atender los riesgos
potenciales del comercio transfronterizo y las liberaciones accidentales de organismos vivientes genéticamente modificados.
CDB.
El CDB surge como producto de la Cumbre de la Tierra, fue el primer acuerdo mundial sobre la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica. Este convenio entra en vigor en 1993 y establece tres objetivos: la conservación de la diversidad biológica; el uso sostenible de todos sus componentes; y, el reparto justo y equitativo de los beneficios del uso de los recursos genéticos (Tommasino & Foladori, 2001; PNUMA; 2002).
El Convenio de Basilea, que entra en vigor en 1992, persigue tres objetivos principales: reducir los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos; minimizar la generación de tales desechos; y, prohibir su embarque hacía países que carezcan de la capacidad para eliminarlos de manera segura. Para finales del 2001, un total de 149 lo habían suscrito (PNUMA, 2002).
El Derecho del Mar entra en vigor en 1994, se firma en 1982 en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Esta tardanza demuestra la complejidad para negociar los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente. Este documento es una iniciativa legal enfocada a las cuestiones marinas e incluye la protección al medio ambiente. Entre sus disposiciones ambientales se destacan: la extensión de los derechos soberanos sobre los recursos marinos, dentro de las Zonas Económica Exclusivas (ZEE); la obligación de adoptar medidas para el manejo y la conservación de los recursos naturales; la cooperación en investigación y en temas vinculados con la protección al medio ambiente, tanto a nivel regional como mundial; y, la obligación de reducir al mínimo la contaminación marina, incluso la procedente de fuentes terrestres (PNUMA, 2002).
El UNFCC fue promovido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos (IPCC), los cuales ofrecieron en la Cumbre de la Tierra pruebas de que los cambios climáticos significaban una amenaza real. Derivado de estas acciones, el UNFCC entra en vigor en 1994 y tiene como meta estabilizar los gases de efecto invernadero a niveles que eviten una interferencia antropogénica peligrosa en el clima mundial; además, reconoce la responsabilidad común pero diferenciada de los países del Norte y Sur. Para diciembre del 2001 estaba ya conformado por 186 partes o naciones. El desarrollo de este convenio, se
remonta a la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima, efectuada en 1990, la cual fue el vehículo para establecer el Sistema Mundial de Observación del Clima (SMOC) (PNUMA, 2002).
El Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT) representa un hito en la cooperación internacional con repercusiones benignas para el medio ambiente. Prohibe todas las explosiones de ensayos nucleares, en todo tipo de medio ambiente. Lo promovió la Asamblea General de las Naciones Unidas. El CTBT se abrió a la firma el 24 de septiembre de 1996 en Nueva York y fue firmado por 71 Estados, incluyendo 5 países poseedores de armas nucleares (PNUMA, 2002).
En el mismo año entra en vigor la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD). Esta convención es considerada la hijastra de la Cumbre de la Tierra por no haberle otorgado la misma atención que el UNFCC o el CDB. Los países desarrollados se opusieron a esta iniciativa porque no deseaban adoptar responsabilidades financieras, argumentando que el proceso de desertificación no se percibe como problema mundial. Este convenio se distingue por dos motivos: por tener respaldo de abajo hacia arriba —participación de usuarios locales de las tierras y de organizaciones no gubernamentales—; y por utilizar anexos regionales detallados, que atienden particularidades específicas en África, América Latina, el Caribe y el norte del Mediterráneo (Raustiala, 2001, en PNUMA, 2002; Holtz, 2003).
El Protocolo de Kyoto establece metas reales para la reducción de emisiones de efecto invernadero; entra en vigor en 1997. Para finales del 2001, 84 Partes lo habían firmado, y 46 habían adherido o ratificado el Protocolo (Naciones Unidas, 1998; UNFCC, 2001, en PNUMA, 2002). La excepción notable fue Estados Unidos que en el 2001 anunció su decisión de no ratificarlo (Tommasino & Foladori, 2001; Klein, 2002; PNUMA, 2002)
El Protocolo de Cartagena sobre la Seguridad de la Biotecnología es un acuerdo complementario del CDB. Se adopta en enero del 2000 para atender los riesgos potenciales del comercio transfronterizo y la liberación accidental de organismos vivientes genéticamente
modificados. La propuesta de los países desarrollados con una tendencia a la privatización del conocimiento y de los recursos genéticos fue rechazada en las negociaciones por los países en desarrollo; éstos últimos reivindicaban la soberanía nacional de los recursos naturales, la transferencia de tecnología a los países en desarrollo en términos preferenciales, y evidenciaron la supremacía del CDB sobre otras instituciones como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). Ellos mismos propusieron la creación de este protocolo, por tanto, este acuerdo representa un gran logro para los países en desarrollo (Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, 2000; Centre for Science and Environment, 1999, en PNUMA, 2002).
En suma, durante la década de los noventa se instrumentaron algunas medidas que pretendían conducir al DS mediante compromisos vinculantes entre gobiernos y, en algunos casos, con identificación de plazos y recursos financieros.
Conclusiones
En este capítulo se realizó un recorrido del moderno pensamiento ambientalista. Se inició con sus raíces incipientes, el higienismo y el proteccionismo aristocrático; seguidos por el conservacionismo. Estos fueron movimientos y expresiones sociales enfocados a la crítica civilizatoria, a la pobreza y la inequidad provocadas por el desarrollo capitalista y por el proceso de industrialización.
En los años sesenta y setenta del siglo XX, se manifestó claramente lo que se conocía como la crisis ambiental contemporánea, ésta parte de un cambio radical en el comportamiento de la sociedad humana con la naturaleza que hacía surgir diferentes corrientes del pensamiento ambientalista. Estas vertientes —en diferentes grados y de acuerdo a su enfoque teórico— identificaban tres problemas que consideraban como trabas al desarrollo o como consecuencias no deseadas del desarrollo: la demanda creciente e insaciable de recursos energéticos traducida en depredación de los recursos naturales; los efectos negativos de la tecnología e industrialización que inducen a la contaminación; y, el riesgo para determinados
ecosistemas provocado por el crecimiento poblacional. Este periodo marcó el inicio de las primeras formas institucionales internacionales y nacionales de asumir el tema ambiental y trazar políticas. Sin embargo, la problemática ambiental presentó fuertes desigualdades e intereses en conflicto. Los países en desarrollo reivindicaban problemas de contaminación provocados por la acelerada industrialización y urbanización, y el agotamiento de recursos naturales que adjudicaban al crecimiento de la población, de tal manera, que proponían aplicar tecnologías limpias y reducir o frenar el crecimiento poblacional. Para los países desarrollaos los problemas ambientales derivaban de los excesos de la producción y consumo de los países industrializados, y el problema apremiante era la pobreza, desnutrición y miseria. Por lo tanto, la propuesta de los países desarrollados de limitar el crecimiento económico era inaceptable.
En la búsqueda de un acuerdo que aglutinara los esfuerzos en torno a políticas que pudieran dar respuesta a los problemas ambientales y mostraran sus principales causas y alternativas, surge el concepto DS a mediados de los años ochenta, y aunque este concepto no evitó críticas y desacuerdos —al no lograr consolidar las diversas corrientes del ambientalismo—, es un esfuerzo para cristalizar la discusión ambiental. Su aceptación por parte de organismos internacionales y nacionales lo convierte en el concepto dominante del ambientalismo moderno.
El DS como expresión de la moderna preocupación ambientalista cobra importancia mundial y trata de ser implementado con diversas iniciativas de cooperación internacional — con la creación de instituciones locales, regionales y mundiales que emprenden programas o incorporan la variable ambiental en sus actividades— entre gobiernos, y, en algunos casos con identificación de plazos y recursos financieros.
Sin embargo, en el nuevo siglo, el ambientalismo se identifica por un optimismo moderado, producto de un tránsito de problemas locales y regionales a una caracterización global de la problemática ambiental donde algunos de los principales problemas identificados —cambio climático y pérdida de la biodiversidad— quedan en manos de científicos y tienden a mostrarse como problemas fuera de alcance para la población común. Además, los resultados de la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas (Nueva York, 2000) y la Cumbre de
Johannesburgo (2002) muestran el reconocimiento de los asuntos ambientales de manera alentadora, pero el informe sobre el progreso real no tiene la misma suerte.
Para los efectos de nuestra investigación, sobre elementos metodológicos para analizar la problemática ambiental en Zacatecas, la reseña realizada en este capítulo deja un sinsabor. Primero, porque la discusión teórica sobre la problemática ambiental presenta un gran abanico de posiciones. Posiciones que implican entendimientos diversos sobre las causas de los problemas ambientales y sus posibles soluciones. De esta forma, el estudioso se ve en la necesidad de tomar partido; pero, cuando se analizan con mayor detenimiento las diversas posturas surge un segundo problema. Éste radica en que la forma que se analiza la problemática ambiental está fuertemente influenciada por la concepción que se tenga acerca del desarrollo económico en general. Así, las versiones hegemónicas que se agrupan en el concepto de Desarrollo Sustentable no ponen en discusión el modelo industrial capitalista de desarrollo; únicamente pretenden ajustar los problemas ambientales a éste. Otras posiciones parten de criticar al sistema capitalista, y los problemas ambientales son vistos como un elemento más en un proceso desigual y perjudicial de desarrollo. Por último, las diferentes declaraciones y teorías más generales sobre la relación sociedad-naturaleza, y sobre la crisis ambiental contemporánea pueden parecer muy distantes a este nivel general de abstracción. Pero, ¿qué sucede al momento de implementar la teoría, sea mediante metodologías de análisis de la realidad concreta, sea mediante medidas de política ambiental? ¿Se mantendrán tan claramente estas diferencias? Trataremos de responder estas preguntas en el siguiente capítulo.