La experiencia obtenida en base a la intervención en las familias del barrio San Juan Bautista de Pascuales, fue de vital importancia para nuestra interrogante eje, siendo esta intervención categorizada, en un primer nivel, educativa y simultáneamente de asesoramiento en casos específicos,. Así también, para nuestro enriquecimiento profesional, al identificar el cambio de perspectiva colectiva del contexto familiar frente a la crisis, evidenciar el cambio positivo en su entorno social y funcionamiento de la familia, como refiere la perspectiva sistémica. Todo este resultado genera satisfacción y valor ético en el trabajo profesional que la psicología promueve.
La importancia de la intervención psicológica en el proceso de afrontamiento de crisis en las familias multigeneracionales, se puede denominar como un apuntalamiento de la estructura psicológica del sistema familiar, un soporte de ayuda para acompañar en la situación de crisis en la que se pueda encontrar, sea esta normativa o para normativa. Se estima que la intervención en este punto es una etapa de aprendizaje mutuo con retroalimentación positiva de carácter preventivo y trascendente, puesto que es la familia principal influyente en el desarrollo psicosocial de un sujeto. Sujeto que, como dicta el ciclo de la sociedad, conformará un nuevo núcleo familiar y lleva consigo su trascendencia para ser heredada.
No se habla de la intervención terapéutica en base a la disfuncionalidad familiar, se habla del asesoramiento psicológico antes de la caída. Es por eso que la importancia se contrasta mediante la experiencia y devolución, según la perspectiva de cada familia en la cual se ha intervenido, para no caer en subjetividad y ego profesional que opaque los resultados de la experiencia.
Si de intervención se habla, se tomó de referencia la definición que postula Louro (et al., 2002) al referirse a un conjunto conjunto de acciones que están orientadas a la familia y que son llevadas a cabo por miembros del equipo de salud o de un grupo básico de trabajo. Unos de los objetivos a alcanzar fue el desarrollo de los propios recursos familiares de tal manera que la familia sea capaz de encontrar las alternativas de solución antes los problemas.
30 La intervención como tal, refiriéndose a su nivel de aplicación, fue en un nivel educativo como Louro (et al., 2002) lo explica, siendo este un proceso que permite a la familia recibir información, producir conocimiento sobre determinados temas de salud y promover la reflexión. Pretende estimular la adopción de estilos de vida saludables y patrones de relación funcionales y adaptativos a los cambios, incluyendo lo de salud-enfermedad. Se pudo cumplir con los aspectos de ejecución que caracteriza a este nivel y sus respectivas técnicas. Sin embargo, el nivel de asesoramiento fue un trabajo que también estuvo presente, puesto que se abarcó un modo de orientación más específico con el objetivo de situar y ejercitar a la familia, no solo en el desarrollo de situaciones enmarcadas dentro de la normalidad del funcionamiento familiar, sino también para hacer frente a las dinámicas que puedan dar lugar a disfunciones en la consecución de los objetivos propuestos como lo expone Nieto (2005).
Estos niveles de intervención fueron direccionados a trabajar en las estrategias de afrontamientos y fortalecimiento de sus recursos de forma colectiva. De acuerdo a lo mencionado por Hernández (1997) postula que es posible estudiar el afrontamiento como tal a nivel familiar siempre y cuando se conciba como una acción en conjunto para disminuir o manejar tensiones y estresores. Y define al afrontamiento como “El resultado de la conducta coordinada y de la integración de los esfuerzos de los miembros en un todo sintético para la solución de problemas” (p 58).
En el caso de algunas de las familias se trataba de lo que conocemos como “hogar multigeneracional” esto tenía sus ventajas, sin embargo, las situaciones de tensión o estrés podrían significar momentos desfavorables para sus integrantes. La psicóloga socióloga Sofía Ballestero (2017). Indica que, estos hogares pueden estar formados por una familia extendida o bien nuclear; cuando uno de los padres o la pareja engendró muy joven y 15 o más años después decide aumentar el número de hijos'.
Lo positivo de las familias multigeneracionales es el enriquecimiento que presentan en cuanto al consejo u orientación que buscarán brindar en el hogar, adicionalmente existe una adquisición de historia y costumbres. Los adultos mayores buscarán transmitir lecciones de vida y valores adquirida de sus experiencias. Sin embargo, durante el proceso de intervención una de las complicaciones con las que se tuvo que trabajar, es el bloqueo o resistencia al cambio, dictaminadas por diferentes motivos como puede ser: el nulo o poco compromiso de uno o más miembros de la familia, dificultando el avance o alcance de logros puesto que se entiende a la familia como un sistema en el cual sus componentes deben aportar con el funcionamiento. En ciertas familias, la poca sensibilización y concientización del problema o crisis familiar, hace que no exista motivación alguna por querer buscar una mejora o cambio. Las creencias
31 ancestrales, aspectos socioculturales y sentido de vinculación o exclusión con su entorno, pueden significar oportunidades o amenazas en la participación de un miembro o de la familia completa, ya que la sugestión y manipulación de este tipo de prácticas pseudocientíficas, prometen los resultados aprovechándose de la superstición que las familias suelen acarrear por el contexto cultural en el que se desenvuelven. El fanatismo religioso, en ciertos casos hace percibir la crisis como un castigo que tiene q ser aceptado o una prueba que debe ser sobrellevada con resignación.
Tal como lo mencionó Hernández (1997), en su libro Familia, Ciclo vital y Psicoterapia sistémica breve: Hay circunstancias en las cuales las capacidades no son suficientes para afrontar el problema, en el proceso de intervención. Se pudo constatar que, el aspecto económico juega un papel importante frente a las necesidades de aspectos vitales en las familias, 4 de las 7 familias con las que se trabajó mencionaron que presentaban muchos inconvenientes para cubrir las demandas en cuanto a alimentación, como resultado de todo esto se genera un desbalance entre demandas y habilidades, tensión, estrés, insomnio dada la falta de recursos, 2 de los usuarios mostraron afectaciones a nivel gastrointestinal. En este caso mediante la técnica de orientación familiar, se los invitó a buscar manera de mejorar este aspecto, generar nuevos ingresos económicos, seguir un tratamiento médico con un especialista, además de mejorar aspectos de comunicación y distribución de responsabilidades entre sí.
Mediante el proceso realizado se constató la importancia de la intervención psicológica frente al estado inicial en la dinámica familiar en cuanto a las problemáticas que presentaban. De acuerdo a lo mencionado por Nieto (2005). Considera que las características y estados personales son en gran medida resultado de lo que rodea a cada individuo, la perspectiva sistémica se encontraría en una línea de intervención correcta. Así, la utilización de los elementos externos ligados al miembro de la familia que se ha considerado “paciente” no como meros generadores de información, sino como verdaderos agentes y sujetos de cambio, proporciona una intervención más completa y globalizada. Durante el proceso de intervención las 7 familias fueron presentando mejora significativa dada la orientación familiar ya que se logró además de la identificación de sus problemáticas, ejercitar en sus miembros la escucha activa, el respeto en el diálogo, determinación en los roles, responsabilidad de tareas, comunicación asertiva durante y después de las sesiones desarrolladas en casa de los pacientes.
Toda esta experiencia de intervención psicológica generó aprendizajes significativos que favorecen en el ejercicio profesional, una de las interrogantes principales era: ¿Cuál es la importancia de la intervención de los psicólogos en las familias multigeneracionales que atraviesan crisis?
32 Se ha constatado, que cada individuo construye sus características personológicas a través de su interacción con el medio y aspectos qué va adquiriendo de su familia como postula Malde Modino (2012). Es decir que se genera un bagaje de historicidad y a su vez se modifica por sus experiencias individuales. Cada familia mantiene características similares de respuestas, pero a su vez cada integrante posee en su entorno familiar aspectos que lo diferencia a los demás. Unas muestran un alto nivel de resiliencia, comunicación asertiva y cohesión familiar que se demorarían recursos familiares tal como lo determina González (2010) y otras a pesar de querer mostrarse de manera favorable no lo pueden hacer al no contar con recursos personológicos que les favorezcan, catalogándose como un afrontamiento no adaptativo según Valdés (2009). Esto a su vez repercute en la manera que cada individuo tiene para responder al medio.
Tal como lo afirma Nieto (2005) afirma: Los tres niveles de actuación (educativa, asesoramiento, terapéutica), no se consideran excluyentes entre sí, sino que pueden simultanearse en función del planteamiento ante el que nos encontremos. El fin último, desde cualquiera de los niveles, será la búsqueda del equilibrio y el desarrollo óptimo de los miembros y del grupo familiar. Es decir, el trabajo de intervención con las familias debe ser continuo y preciso, por lo que es necesario que se tenga como eje principal los trabajos en comunidades al nivel de las familias, mediante la educación y concientización de diversos temas, sin duda alguna si se le otorga la importancia que se debe a la familia como eje central, lograremos mejorar el impacto de la misma en la sociedad.