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Concluding remarks and future perspectives

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Chapter 5: Concluding remarks and future perspectives

Las abuelitas

“Mi abuelita nunca llegó a enseñarme historias, pero lo que era la comida tra- dicional sí. Mi abuelita decía que antiguamente no se comía arroz, ni pollo, siempre comía carne de monte, maíz, se pilaba sin máquina, se molía con pie- dra. No colocaban ropa, solo un trapito adelante, la mujer y el hombre también, nunca colocó zapato. Los pelaos morían, pero no llevaban al hospital, siempre era la planta medicinal que le enseñaban para el dolor, pues a 20 horas de la carretera, del pueblo, en el monte no tenía como salir, no sabían español, eso me contaba mi abuelita”. (MUjERkAtíA, 21 AñOs)

“Las abuelitas son las que cuentan y les aconseja a mis hijas cómo deben comportarse. Les dice que no deben ser celosas, no perseguir a los hombres, miren primero”. (MUjERkAtíA, 51 AñOs)

“Salimos de donde yo nací porque no había suficiente comida, los viejos buscaban donde hay mucho pescado, animales, donde se pueda sembrar plá- tano, yuca, eso veníamos buscando y llegamos aquí, sentimos que era buen

punto porque había mucho pescado, animales. Antiguamente no se conocía carne de vaca sino carne de animales de monte y con eso manejaban los hijos. Los indígenas íbamos caminando por la montaña y donde hay muchos anima- les allí nos quedábamos”. (MUjERkAtíA, 52 AñOs)

Crecí con las monjas

“cuando era pequeñita no me recuerdo, crecí con las monjas. Las monjas me bautizaron, y le dijeron a mi mamá que lo regalaran a ellas, entonces mamá me entregó a las monjas para que creciera civilizada. En ese sentido agradezco a mi mamá, pues mi papá dejó a mamá cuando yo estaba en el estómago. Las monjas son los que me criaron. cuando era pequeña, al padre le decía papá y a las monjas decía mamá, hasta que fui creciendo, y me di cuenta que el padre era otra persona y las monjas eran otras, no eran mi mamá. Fui conociendo a mi mamá, me traía cositas, las monjas me decían: esa es su mamá propia, ella la tuvo a usted, nosotros no somos mamá, nosotros hicimos que creciera usted con educación”. (MUjERkAtíA, 56 AñOs)

Para ser una buena mujer

“Según mamá, debía aprender en la vida a ser una buena mujer. Aprender a cocinar porque cuando uno consigue marido, nadie le va cocinar; a respetar a las demás personas. cuando uno empieza la adolescencia, me aconsejaba que había que respetar a los esposos ajenos, todas esas cosas cotidianas es lo que le dicen a uno, cuidar sus hijos, que no puede abandonar los hijos. Los viejos siempre quieren lo mejor para uno. Me crié con mi mamá. Mi papá se separó de mamá, teniendo yo un añito. Siempre estuve al lado de mamá. Ella fue la que luchó por mí todo el tiempo, en el campo, una gran mujer, trabajadora. Mamá se separó de mi papá, quedó embarazada de mi papá tuvo una niña, se consiguió un esposo, con el cual tuvo otra niña. Lasdos niñas murieron, quedé si no yo”. (MUjERkAtíA, 38 AñOs)

“A la mujer le enseñan a cocinar, traer los plátanos y asar, hacer arepas, chaquiras. Hacía muñequita de paruma para jugar con las hermanitas y con las amiguitas, no con los hombres. En la escuela sí jugaba partido con los hom- bres”. (MUjERkAtíA, 21 AñOs)

“Mi mamá, primero que todo, me enseñó fue la cocina, barrer, lavar, ha- cer todos los oficios de la casa y el respeto; cuando llegaba gente y lo miraba a uno, enseguida lo echaba a uno para la cocina. Ya uno sabía lo que quería

decir y no se salía hasta que esa persona no se iba. Me aconsejaba que se debe respetar al compañero, serle fiel, respetar los hijos”. (MUjERsENú, 48 AñOs)

“Antes de ir al colegio siempre andaba con mis padres y cuando entré al colegio ya era más rígido, nos tocaba ir a coger maíz, raspar, enmontar, es decir, todos los oficios. De mi parte, sé hacer los oficios igual a un hombre porque hasta grito de monte me tocaba con mi papá, para trochar un monte. Papá decía: esto es para que usted más tarde cuando se la lleve un hombre se sepa defender porque si el hombre es pesado, usted lo dirige y a él le va dar vergüenza porque usted está haciendo lo que está haciendo. ¿Para qué la voy a criar? Solo para estudiar y estudiar, luego, ni estudio ni marido, entonces usted aprende lo del monte. Le hice caso”. (MUjERsENú, 38 AñOs)

“cuando era niña, mi mamá me daba consejos, que hay que respetar a una persona, no hablar groserías a la mamá, me enseñó a cocinar, coger, pilar, moler maíz, arroz, hacer esteras, la lengua embera la aprendí al lado de mamá. Papá me mandaba a cocinar, pero no era a gritos, hacía caso lo que le decía mamá y papá, por eso aconsejo a los hijos como me aconsejaron a mí. Por eso los niños no pueden andar sin el permiso de la mamá y esa fue la forma en que crié a mis hijos”. (MUjERkAtíA, 52 AñOs)

“Nunca me castigaron, solo me regañaban, aunque recuerdo que una sola vez me pegaron porque me lo busqué, contesté con grosería. Me prohibían los bailes cada ocho días, me decían que los papás eran la que la llevaba al bai- le de vez en cuando. Mi mamá me enseñaba las cosas de la cocina, cómo se cocinaba, cómo se pelaba una gallina, a pilar entre dos manos, el aseo, barrer la casa. Mi papá me invitaba al monte y allí miraba cómo papá trabajaba, sea para rocería o para manejar ganado”. (MUjERsENú, 38 AñOs)

Hoy en día

“comparando con la época en que nací y los hijos míos, parece que era más rígido antes que ahora, porque ahora uno no les dice nada a los hijos porque ya son hombres. Los regañaba cuando eran chiquitos, pero ahora que ya son grandecitos ya no. Ellos dicen que ya son unos hombres, pero uno les hace ver lo bueno y lo malo. La hija mayor se casó nueva, lleva dos años, pero hasta ahora está viviendo”. (MUjERsENú, 38 AñOs)

“Mi papa trabajaba mucho y por eso cuando murió todos lo echamos de menos y no aguantamos estar solos. cuando yo cumplí dieciséis años me comprometí con mi mujer. Hoy en día uno aconseja a las hijas para que no se

metan con cualquier persona que sea mala o que las embarace o que luego lo matan y luego no sabemos quién los va a mantener, y los hijos sufren. cuando uno tiene doce o catorce años, uno no piensa en trabajar sino en conseguir mu- jer y así no se puede porque uno tiene que saber tumbar monte y trabajar para regar maicito. Más adelante, a los dieciséis o dieciocho, uno va pensando en trabajar haciendo comida, aseo en la casa y si uno se enferma tiene que exigir para que le solucionen eso”. (HOMbREkAtíO, 27 AñOs)

“De todas las mujeres, las niñas corren más peligro porque cuando mo- cean una muchacha (consiguen novio), hay madres y padres de familia que no dejan pasear, no dejan conversar a nadie, son muy celosas, ahí las muchachas se revientan psicológicamente. Entonces estamos hablando cómo vamos a dar libertad, mientras no hagan cagada del todo mal, se va al pueblo, parranda, bien, que venga tranquila a la casa a la hora que es a la casa. Así estamos con- trolando a las muchachas porque ellas tienen derecho, entonces cómo le vamos prohibir, en eso hemos trabajado que se controle y se maneja ella misma. Si va conseguir novio, diga, tiene derecho a charlar”. (HOMbREkAtíO, 58 AñOs)

“A una de mis hijas, el marido la dejó y yo le dije que viviera conmigo en mi casa con sus hijas. cuando llegó, yo le dije que si se quedaba, ella debía ir a aprender en la organización, pero que si venía buscando algo malo, que era mejor que siguiera su camino; porque ella es joven y en la organización se le podría conseguir algún cargo, pero si quiere conseguir otro marido, solo para tener más hijos, no vale la pena”. (MUjERkAtíA, 42 AñOs)

Consejos

“Aconsejo a los nietos, a la hija que se casen, que no consigan novio o novia a lo loco, que miren si lo pueden manejar a uno, que hay que casar en la iglesia, antes de que me muera. A pesar de los consejos, ahora los niños en el estudio consiguen novio en la escuela y no preguntan a la mamá, ni al papá, se em- barazan, tiene su hijo, ahora ya no se respeta al papá o la mamá. No estoy de acuerdo que el papá sea que les consiga el marido a las hijas, sí que sea ella misma, mire bien y decida, pero que se case y no ande así no más. Antes era así, pero ahora cambió”. (MUjERkAtíA, 42 AñOs)

“Yo les digo a mis hijos que si consigue mujer que no mire a otras y que no deben pegarle a su mujer. Mis hijos no le pegan a sus mujeres, por ahí alegan y pelean verbalmente. Yo les digo que así como ellos salen al pueblo, las mujeres también tienen libertad de salir, y si no yo las saco”. (MUjERkAtíA, 51 AñOs)

“cuando yo tenía ocho años, mi mamá me aconsejaba que me pusiera a estudiar, ella me internó con las hermanas, estudié cinco años. Salí y me fui nuevamente a casa de mi mamá, pero ella me decía que aprendiera hablar cas- tellano, que aprendiera hablar con la gente y que participara, que aprendiéramos para que nos defendiéramos nosotros mismos”. (MUjERkAtíA, 51 AñOs)

“A mi hermano mayorcito, papá lo aconsejaba que cuando consiga mujer no le pegue, no la cele tanto, ya que él nunca nos pegó. He visto que delante de los hijos les pegan patadas, puños, pero mi papá nunca en la vida le ha pe- gado a mi mamá”. (MUjERkAtíA, 21 AñOs)