6.1 Logros y avances del Taller de lectura, escritura y oralidad (TLEO I)
El espacio académico del taller de lectura, escritura y oralidad I en los cursos I-01 a I-05 estuvo centrado en la comprensión y producción de textos expositivos y conversacionales, de ahí su relevancia en la acción investigativa y el desarrollo de competencias discursivas. Este objetivo se alcanza desde el TLEO I cuando los estudiantes incorporan una cultura enfocada hacia la lectura, escritura y oralidad y la formación de una actitud investigativa en torno a las problemáticas de su contexto familiar, escolar y social.
Durante el primer corte se logró la toma de conciencia sobre la necesidad de formar una actitud investigativa desde la relación entre escritura, lectura y oralidad, sumado a ello brindaron, elementos teóricos, metodológicos y experienciales. Desde una visión general, los estudiantes están dispuestos e interesados para el proceso que se presenta dada la interacción que se genera entre docente - estudiante; sin embargo, se presentan algunos estudiantes con dificultades de comprensión lectora y producción escrita de textos debido a factores como desmotivación para abordar la lectura y escritura, ausencia de hábitos y estrategias para leer los textos, falta de responsabilidad y compromiso frente a su proceso académico, entre otros; Otros estudiantes adoptan las estrategias de lectura y escritura propuestas quienes mejoran en sus formas de interacción y organización de apuntes y material de lectura.
El equipo docente emplea distintas estrategias donde se potencian los procesos cognitivos que desarrollan los estudiantes, entre ellas se mencionan algunas, como:
1. Conversatorio, a través de la interacción dialógica los estudiantes y el equipo docente logra articular un discurso que da cuenta de las ideas, formas de pensar, argumentar y generar estructuras cognitivas, suscitando un canal comunicativo eficaz donde se dan interlocuciones precisas.
2. Tertulia Dialógica Literaria, esta estrategia permite expresar oralmente la experiencia con la lectura junto con la experiencia social y personal, desde
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allí, la lectura se hace más provechosa tornándose significativa en la experiencia académica de los estudiantes.
3. Cine-foro, debido a su característica audiovisual, presenta una buena recepción en los estudiantes, allí convergen marcos de visión de mundo desde un diálogo atemporal, en el momento de la interlocución los alumnos oralmente y a través de preguntas orientadoras exponen sus ideas y las experiencias que logra recrear.
4. Escritura por medio de guias, el arduo proceso de escritura que deviene inmediato a la lectura, se facilita en los estudiantes cuando se presenta de manera estructurada y guiada, el docente presta atención a las falencias y fortalezas para generar un hábito lecto-escritor.
Ahora bien, el proceso que se implementó con la lectura en el taller atendió a la creación de andamiajes que facilitaron la comprensión y la comunicación oral o escrita desde lo aprendido. Es así, como se propuso desde las actividades una forma cooperativa de leer y al mismo tiempo de guiar la comprensión de lo que se lee, ello mediante la lectura dialógica que tiene su fundamento en las preguntas orientadoras que el docente debe preparar con anticipación, el primer paso es considerar la comunicación oral, ¿Qué comprendieron de ese texto? y lo siguiente, pensar que los textos dicen más de lo que parece, un texto, para ser entendido, debe relacionarse con otros textos; el lector juega un papel activo y determinante en la construcción de su significado y es el docente – investigador quien da la oportunidad de experimentar y descubrir nuevos mundos disponibles para los estudiantes.
Adicionalmente, las estrategias para la lectura están en constante movimiento a partir de tres elementos considerables: el antes, el durante y el después de cada proceso cognitivo al que se hace referencia, donde implica: activar conocimientos previos; establecer objetivos de lectura (mediante preguntas problemáticas); anticipar los contenidos del texto; resumir lo leído (construir el sentido global del texto); hacer preguntas que no estén respondidas en el texto y que reflejen el espíritu crítico del lector (preguntas situacionales).
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Sumado a lo anterior, para generar un hábito lecto-escritor, se atendió a tres fases de escritura: La primera fase refiere a la relación inicial, donde se problematiza la realidad y el contexto desde una perspectiva investigadora, allí el mundo se presenta como un desafío al cual se le dan respuestas y así mismo se originan nuevos interrogantes; una segunda fase en la que se selecciona el material a tratar; las preguntas con las que se hace un acercamiento hacia los referentes conceptuales, teóricos y metodológicos identificando la intención y el propósito discursivo de la investigación reflejada en la argumentación. De esta manera se exhortó a dar un uso académico al lenguaje con que se atenderían tantos los conversatorios como los artículos de reflexión; Así pues, se organizó desde una plataforma digital (correos electrónicos) los archivos de cada uno de los estudiantes, donde ellos realizaban y entregaban sus respectivos borradores, así al realizar sugerencias, correcciones y comentario el estudiante de manera remota puede interactuar con quien dirige el proceso escritor y así continuar avanzando en la construcción de sus productos textuales.
Para terminar, la labor docente que está en permanente construcción tiene como horizonte actualizar y poner en crisis las categorías que intervienen en la educación, generar una cultura lecto-escritora y desarrollar competencias discursivas tiende a ser una constante que se mantiene a lo largo del quehacer docente, sin embargo, el docente - investigador tiene la obligación de innovar y ajustar los contenidos para que sus estudiantes puedan adquirir un andamiaje propicio para su contexto.
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