Según indica en el FMI (2014) en su Informe sobre la estabilidad financiera mundial, tras seis años del inicio de la crisis, la recuperación económica mundial sigue dependiendo mucho de las políticas monetarias expansivas adoptadas por las economías avanzadas con el fin de estimular la demanda, incentivar la inversión empresarial y facilitar el saneamiento de los balances.
No obstante, una holgura monetaria prolongada también puede propiciar excesos en la toma de riesgos financieros, lo cual se ve reflejado en un aumento de las asignaciones de cartera en activos más riesgosos y en una mayor disposición a apalancar los balances. Por lo tanto, las políticas monetarias expansivas se enfrentan a la disyuntiva entre beneficios económicos/ riesgos mayores de inestabilidad financiera. En este sentido, el informe señala que si bien los beneficios económicos han aumentado en algunas economías, los riesgos de mercado y de liquidez han llegado a niveles que podrían comprometer la estabilidad financiera si no se toman medidas al respecto.
Desde la crisis, se han producido cambios estructurales en los mercados de crédito: éstos han cobrado más importancia como proveedores de crédito, y eso ha trasladado el epicentro de los riesgos al sistema bancario paralelo. La proporción de instrumentos de crédito existentes en carteras de fondos comunes de inversión ha estado creciendo; se ha duplicado desde 2007 y ahora asciende a 27% de la deuda mundial de alto rendimiento. Al mismo tiempo, la concentración ha aumentado en el sector de los administradores de fondos. Las operaciones de las diez principales empresas mundiales de gestión de activos ahora acaparan más de US$19 billones. La combinación de concentración de activos, ampliación de las posiciones y las valuaciones de cartera, inversionistas volátiles y estructuras de liquidez vulnerables ha incrementado la sensibilidad de los mercados crediticios clave, con el consiguiente aumento de los riesgos de mercado y de liquidez.
Los mercados emergentes son más vulnerables a los shocks procedentes de las economías avanzadas, ya que dichos mercados ahora absorben una proporción mayor de las inversiones de cartera realizadas por las economías desarrolladas en el exterior. Una consecuencia de estos vínculos más estrechos es el aumento de la sincronización en las fluctuaciones y las volatilidades de los precios de los activos.
En particular, para el caso de los MF, y ya en el ámbito propio de la inversión que es el tema que nos ocupa en este apartado, debe tenerse en cuenta que cualquier inversión exitosa debe considerar los niveles de riesgo en materia de transparencia, tamaño de mercado, volatilidad y riesgos de crédito que muchas veces forman parte de una prima que compensan el ritmo de sus economías.
42 Sus mercados financieros distan mucho de ser eficientes como en el caso de los países desarrollados y los bursátiles son muchas veces objeto de una elevada cuota de riesgo a la hora de operar. Esto se potencia más aún cuando la coyuntura internacional favorece a las acciones de países desarrollados por factores puntuales tales como elevada inflación, subidas de tasas de interés de referencia, desaceleración económica, crecientes déficits fiscales y de cuenta corriente que antes eran fácilmente financiables, entre otros.
Así mismo, estos mercados en ocasiones se ven afectados por la rotación estratégica de las carteras de los administradores de fondos más grandes que producen salidas netas en los flujos de fondos hacia esos países, lo que hace que caigan sus monedas. Esto implica que muchas veces sus autoridades monetarias deban salir a vender divisas y comprar la propia para sostener su precio, con la subsiguiente reducción de sus reservas internacionales.
El índice de riesgo país de una determinada economía puede ser conceptualizado como el agregado de los componentes del riesgo de la nación en cuestión, y es medido como el spread del rendimiento del promedio ponderado de sus bonos en relación con los de los EU. La medida más utilizada para calcularlo es el Emerging Market Bond Index (EMBI) que genera J.P. Morgan, que incluye uno específico para cada estado. Con él se intenta captar los inconvenientes tanto sociales como políticos, la probabilidad de expropiación de los activos privados por parte del gobierno, la posibilidad de imposición de barreras a la salida de fondos, de que se produzca una devaluación de su moneda, la probabilidad de que no pueda pagar a sus acreedores (riesgo de impago o default risk) y el riesgo derivado de la inflación o, en el extremo, de la hiperinflación.
Por otra parte, si bien el modelo más utilizado para la determinación del costo del capital accionario de una compañía ha sido tradicionalmente el Capital Asset Pricing Model (CAPM), en países emergentes ese modelo puede y debe ser ajustado para incorporar el riesgo adicional que implica invertir allí. En tales casos, el retorno esperado de un activo riesgoso es estimado como la tasa libre de riesgo más un premio esperado por riesgo. Debido a ello en los últimos años ha tomado relevancia otro indicador para medir esto: los Credit Default Swaps (CDS). Este último indicador muestra el costo de asegurar a un inversor del riesgo de impago, ya que equivale a la prima pagada por un seguro contra un evento probabilístico (de un gobierno o una empresa). Es un over-the-counter y lo emite generalmente un banco, aunque puede ser un hedge fund el que lo haga.
En consecuencia, quien esté dispuesto a tolerar la volatilidad puede encontrar una gran oportunidad en estos mercados frontera, pero deberá tomar en cuenta también los indicadores anteriormente expuestos.6 Entre los vehículos de inversión disponibles se encuentra la inversión directa a través de portafolio en las bolsas de valores de los MF, la inversión a través de los fondos de inversión y en tercer lugar, la inversión a través de los índices MSCI, S&P Frontier, el FTSE 50, el iShares S&P Latin America 40 Index (ILF), entre otros como se verá más adelante.
5.2 La inversión directa a través de la creación de portafolio en las bolsas de valores de los MF.
5.2.1 Los pros y los contras de la inversión directa
6 Para ello, el inversor puede consultar la siguiente página web correspondiente a JP Morgan España:
43 Entre las ventajas de la inversión directa en las bolsas de valores, se encuentra en primer lugar la mayor rentabilidad obtenida.
Según indica Kamar (2013), aunque los problemas y rachas de intensa volatilidad son inevitables, las proyecciones de largo plazo para la actividad de los ME y los MF es brillante. Las valoraciones son bajas, las ganancias del crecimiento son fuertes, en relación a la historia y al resto del mundo, el marco económico es estable, sino se hace más fuerte. Por lo tanto el tiempo para hacer una colocación es ahora.
Los principales aspectos negativos de la inversión en las bolsas de valores son los riesgos adicionales que implica, ya que existen riesgos asociados de impago, de colapso del sistema financiero, riesgos institucionales, costos de transacción, entre otros.
5.2.2. Principales Bolsas de Valores de las regiones de A. Latina, Asia, Europa y África