fundada en 1180. L. Verriest, Le régim e seigneurial dans le co m té de H ainaut du X Ie siècle à la révolution, 1956, pp. 48-51.
e incluso en siglos posteriores. Debemos, p o r tanto, tra ta r de d escribir las características de la nobleza terrateniente. Estas características son difíciles de definir, salvo que inten tem os hacerlo con detenim iento, porque jam ás fue la no bleza en ninguna época ni en ningún lugar u n a clase en tera m ente hom ogénea y porque cam bió ostensiblem ente d u ran te el período de que nos ocupam os. Será necesario sim plificar, y hacerlo, en la m edida de lo posible, sin ex traer conclu siones falsas 36.
Una n o ta esencial de la nobleza m edieval en todos los tiem pos es que se tra ta b a de una clase m uy jerarquizada, no de u n a clase donde todos fueran iguales. En el siglo vi, al igual que en el xv, los m iem bros de los estrato s superio res de la je ra rq u ía nobiliaria, escasos en núm ero, interrela- cionados p or lazos fam iliares y p rop ietario s de inm ensos dom inios territo riales, no sólo dom inaban a] resto de la so ciedad, sino tam bién al resto de la nobleza. Por lo general controlaban tam bién la organización estatal, ya con tara ésta con un ap arato de po der prim itivo o com plejo, y a pesar de los frecuentes intentos de los gobernantes (cuya proce dencia social se encuentra generalm ente en este estrato su p erior) de h allar un contrapeso político a esta clase. Fuera de las filas de los grandes señores, el resto de la nobleza terra ten ien te estaba form ado p o r fam ilias que contaban con cuantiosas riquezas e influencia, así como p o r pequeños terratenien tes cuyos recursos apenas si superaban a los de los cam pesinos más ricos. No debe creerse, sin em bargo, que la je ra rq u ía nobiliaria p resentaba una m oderada grada ción que iba desde la grande a la no tan grande y así h asta los últim os niveles de la pequeña nobleza, pues la distancia existente entre la m asa de notables locales y las escasas fa
36 Hay una extensa bibliografia sobre el tema. G. Duby, «La noblesse dans la France médiévale», R evue H istorique, 1961; L. Génicot, «La no blesse dans la société médiévale», M oyen Âge, 1965; K. Leyser, «The German aristocracy from the 9th to tlie early 12th century», P & P, 1968.
milias realm ente poderosas era m uy m arcada. Así sucedió en el siglo vi cuando los estados b árb aro s sucesores del Im perio se vieron dom inados p o r unas cuantas grandes fam i lias, en las que se daba la fusión de la vieja aristocracia senatorial rom ana con los clanes nobles íntim am ente relacio nados con los merovingios y o tras dinastías tribales germ á nicas d eten tad oras del poder. Así sucedió, igualm ente, con la
Reichsaristokratie del Im perio carolingio en los siglos v m
y ix, u n pequeño grupo de fam ilias con grandes dom inios e influencia tan to en N eustria como en A ustrasia en m ar cado co ntraste con la posición de los notables de im por tancia m eram ente local. Puede apreciarse en la F rancia del siglo x ii en el co ntraste existente en tre los duques, condes y grandes castellanos p o r un lado y los señores que ejercen su dom inio sobre u n a sola villa p o r otro, y en la In g laterra de la B aja Edad Media en que los grandes duques y con des, la m ayoría de los cuales pertenecen a la fam ilia real, ejercen un dom inio sobre la m asa de la pequeña noble za local.
La distancia social existente en tre los grandes señores y el resto de la nobleza era en realidad debida a u n a dispa rid ad de riqueza y poder, pero no suponía una disociación de los m iem bros de los diferentes rangos nobiliarios. O tra característica de esta je ra rq u ía nobiliaria venía d ad a p o r el hecho de que los m iem bros de la m ism a estaban ligados verticalm ente p o r lazos de lealtad, apoyo y dependencia, a los que se designaba en ocasiones p o r el térm ino de «vasa llaje». La propiedad de tierras se realizaba en p o d er y riqueza en v irtu d de la lealtad y trab a jo que los vasallos p restab an a cam bio de la tierra. El tra b a jo de los cam pesi nos, naturalm ente; la lealtad de los pequeños señores, a quienes se les recom pensaba p o r el apoyo arm ado que pres taban bien con tierras, bien con riquezas m obiliarias que, en ú ltim a instancia, provenían de la tierra. Los lazos que unían a señor y vasallo tenían su origen en épocas pasadas,
dándose ya en tre las prim itivas trib u s germ anas, antes de la creación de los E stados b árb aro s sucesores de Roma, bajo la form a de u n a relación entre el jefe guerrero y sus secua ces o com pañeros nobles, y dándose tam bién en el Im perio rom ano, al igual que en o tras antiguas civilizaciones, en las relaciones entre los grandes señores y sus clientes. La for m a «clásica» de la relación e n tre señor y vasallo en la E uro pa feudal consistía en la prestación del hom enaje y el ju ra m ento de fidelidad al señor p o r p a rte del vasallo, a cam bio de lo cual recibía un feudo (fe o d u m ) del señor, norm al m ente en form a de dom inio te rrito ria l. Las obligaciones a que se com prom etía el vasallo incluían el servicio m ilitar en el ejército señorial, el servicio de vigilancia en sus cas tillos, la asistencia a la corte señorial p ara p re sta r consejo o —en caso de litigio— declarar, ju n to con otro s vasallos, lo que se entendía por costum bre y p re s ta r ayuda m one ta ria cuando el señor la precisaba. Las obligaciones del se ñ o r consistían en el apoyo de los legítimos intereses y aspiraciones del vasallo, la crianza y form ación m ilitar de sus hijos y la tu tela de sus propiedades y herederos, caso de ser éstos m enores. El aspecto m ilitar de esta relación (servicio de caballero arm ado, d u ran te un período de tiem po dado, a cam bio de u n a determ inada extensión de tierra) ha sido resaltado en exceso; ciertas form as posteriores de fidelidad y recom pensa, tales como las asignaciones de ren tas m onetarias a cam bio de lealtad m ilitar y política en los siglos xiv y xv, valían p a ra expresar el mism o tipo de rela ción existente en tre el señor y el vasallo o el señor y el p ar tidario 37.
Si bien la distinción económ ica y social en tre los gran des señores terraten ientes y el resto de los m iem bros de la nobleza fue u n a característica com ún de casi to da la E uropa occidental en la E dad Media, se p ro d u jero n cam bios impor-