Chapter 2 « Anatomy-based algorithm for automatic segmentation of human
2.6 Conclusion
la necesidad de incorporar a las mediciones de pobreza un enfoque analítico amplio. Sobre tal enfoque analítico amplio de la pobreza, la ONU apunta (2009): “Un enfoque analítico que pueda ser utilizado para realizar un análisis social de carencias tiene que ser tan amplio y flexible para que pueda absorber los diversos aspectos que ocurren entre las estructuras económicas, planes de desarrollo y especificidades socioculturales” (p.64).
Idealmente, de acuerdo a la ONU (2009), dicho enfoque debe contar con las siguientes características: no tiene que sustentarse en la medición para garantizar su relevancia y significancia; ser sensible a carencias absolutas y relativas así como a la desigualdad entre países desarrollados y en desarrollo; reconocer la relevancia de los grupos como unidades de análisis social; explorar las diferentes dimensiones del bienestar de una manera integral; considerar un marco dinámico de análisis que permita identificar cuestiones de movilidad; considerar además de resultados, aspectos estructurales, procesos y sus mecanismos causales; incorporar métodos participativos en el enfoque teórico; y adoptar la universalidad de los derechos y necesidades.
Por lo tanto, la ONU (2009) propone una perspectiva multidimensional de la pobreza, la cual es integrada a partir de tres aspectos: restricción de oportunidades, vulnerabilidad y exclusión social. El primero de estos aspectos, la restricción de oportunidades, se refiere a la ausencia de oportunidades para la obtención de ciertas capacidades que le permiten a una persona poder desempeñar una función en la vida, como
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por ejemplo, las habilidades que otorga la educación. El segundo, la vulnerabilidad, captura la probabilidad de que las personas caigan en pobreza debido a crisis económicas o percances personales como lo son la pérdida del empleo. Finalmente, el tercer aspecto, la exclusión social, se enfoca en la falta o carencia de participación de los individuos o grupos en una sociedad como producto de su condición de género, edad, etnicidad u ocupación, entre otras cosas. Es decir, le otorga a la exclusión social una característica centrada en grupos sociodemográficos.
De esta manera, la ONU (2009) plantea el análisis de la exclusión social para complementar las estrategias de reducción de la pobreza al incorporar procesos, relaciones sociales, causalidad y dinamismo, tomando en cuenta las condiciones iniciales o dotaciones con que se cuenta y extendiendo el análisis de los individuos a los grupos sociales.
En esta misma línea, Sen (2000) considera que la pobreza tiene que ser vista como algo más que carencia de ingresos. Añade que si bien el ingreso es importante para la vida de las personas, y quizá es el medio más significativo para llevar una buena vida, no es el único. Apoyándose en la visión tanto de Aristóteles como de Adam Smith de una vida empobrecida, Sen (2000) otorga a las relaciones sociales y a la vida comunitaria un rol importante para no caer en exclusión social. Por lo tanto, y fundamentándose en su desarrollos teóricos, Sen (2000) señala que la exclusión social puede ser parte del enfoque de capacidades ya que, el ser excluido de las relaciones sociales puede llevar por consecuencia a otro tipo de carencias limitando las oportunidades de vida.
En este mismo sentido, pero un poco más de una década antes de que el Reporte sobre la Situación Mundial 2010 de la ONU (2009) hiciera enfática la relevancia del enfoque de la exclusión social como un enfoque complementario de la pobreza, el debate realizado por la OIT, para clarificar las relaciones existentes entre pobreza y exclusión social y para examinar las implicaciones de este concepto en el diseño de estrategias anti- pobreza, arrojó similares posturas a las presentadas por la ONU (2009).
Como es mencionado por Gore y Figueiredo (1997) en el debate de la OIT se sugirió que el análisis de la exclusión no debería sea visto como un remplazo de los estudios de pobreza tradicionales, sino por el contrario, podría reforzar u otorgarles un valor añadido. La ventaja del análisis de la exclusión social, con respecto al de pobreza,
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radica en que ofrece un panorama más amplio de carencias y desventajas al dirigir su atención, tanto a carencias de tipo no-material, como a grupos sociales en desventaja. De forma específica, Gore y Figueiredo (1997) señalan las siguientes ventajas del análisis de la exclusión social:
Como concepto analítico cuenta con varias ventajas, particularmente: se sustenta en un enfoque multidisciplinario que integra análisis social y económico; se enfoca en los procesos, en el papel que juega la agencia y las instituciones; y dirige su atención al funcionamiento de la sociedad como causa de la pobreza más que a fallas individuales (p. 38).
Devicienti y Poggi (2011) señalan que, aunque la pobreza y la exclusión social se conforman de diferentes procesos, que resultan en diferentes estados y en diferentes implicaciones, ambos cuentan con dinámicas a nivel individual que se refuerzan mutuamente. Por lo cual, es deseable la complementariedad de ambos análisis, tanto para complementar la literatura estática y dinámica de la pobreza en ingresos incorporando la problemática social de la actualidad, como para aplicarse en la política social.6 De manera que, además de aspectos económicos, se consideren cuestiones políticas y sociales, como el aumento en la precariedad del trabajo, la segmentación del mercado laboral, la intensificación de los flujos migratorios, el debilitamiento de los lazos familiares, el aumento de violaciones en derechos humanos y de la disminución en la participación política y social.