El interés principal de este apartado ha sido tratar de estudiar las modificaciones recientes que se han producido en la estructura urbana en paralelo a la evolución de la localización del empleo terciario en las regiones.
“La aparición de las grandes áreas metropolitanas o regiones puede considerarse como un hecho clave en la transformación del modelo de la ciudad tradicional y en el nacimiento de un nuevo concepto urbano, basado en la difusión y fragmentación de la ciudad. Este nuevo modelo territorial, definido como metropolitano, se ha
caracterizado, desde su nacimiento [1] por la extensión urbana en un espacio
geográfico más extenso, donde la falta de continuidad en el espacio edificado se ha suplido por la integración funcional proporcionada por una potente infraestructura de
transportes y comunicaciones. El antiguo concepto de ciudad [2] como espacio de
crecimiento continuo, ha quedado roto, de forma definitiva, al ser sustituido por un conjunto de enclaves urbanos, físicamente indivilualizados, cuya relación mutua se garantiza por la creciente accesibilidad del automóvil privado y el propio desarrollo de los sistemas de información.”
Así es definido por Santos (2000, 669) el fenómeno metropolitano, considerado emblemático en la evolución de las ciudades a lo largo del último tercio del siglo XX, expresión de las profundas transformaciones experimentadas en el sistema económico internacional. Es un modelo urbano identificado con los procesos de crecimiento periférico, la suburbanización y descentralización3, porque surge en un momento de
gran expansión económica, e inspira nuevos conceptos urbanos como el de conurbación4o el de megalópolis5.
Algunos trabajos, como el Comission of the European Communities (1989) han demostrado el importante papel de las áreas metropolitanas para el desarrollo económico (FERNÁNDEZ GÜEL, 1993, 47), la periferia regional constituye cada vez más un espacio dinámico, un centro empresarial y de innovación cultural y técnica, “un gran
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mercado de trabajo y consumo”, es, en definitiva, el trasladado a estas áreas suburbanas de muchos de los atributos connaturales a los antiguos centros urbanos.
Para que el espacio físico, entendido como factor de producción, como activo financiero de futuro y como imagen de la empresa instalada, contribuya, en combinación con otros factores (el precio o la movilidad de las empresas), a la formación de nuevos espacios en la metrópoli necesitaría, para ciertos autores, una buena combinación de los tres aspectos cualitativos del espacio: “localización, carácter de la pieza-soporte (ordenación y urbanización) y edificación”.
Pero el éxito de esta nueva entidad urbana posiblemente también se ha debido, en buena medida, a una potente red de transportes y comunicaciones, que ha unido diferentes zonas en un tiempo limitado, permitiendo descentralizar las distintas funciones metropolitanas en toda el área; es, por tanto, un modelo dominado por el automóvil privado, puesto que el transporte colectivo no puede competir en igualdad de condiciones (disponibilidad, tiempo de viaje,...) con el transporte individual.
Así, Hall (HALL et al.,1973) define la Standard Metropolitan Labour Area (SMLA); igualmente él propone la Metropolitan Economic Labour Area (MELA); ambas definiciones fueron sintetizadas por Hall y Hay (1980) en otra llamada Metropolitan Region (MR).
Algo más tarde van den Berg (1982) introdujeron su Functional Urban Región (FUR) o Región Urbana Regional, que, con criterios de funcionalidad, ampliaron considerablemente el número de municipios vinculados al área metropolitana; en 1989; Cheshire y Hay mezclaron el término anterior con la definición de la MR, dando un nuevo resultado: un conjunto urbano con una población mínima de 330.000 habitantes.
NUREC en 1994 publicó un atlas con 330 ciudades europeas de más de 100.000 habitantes; se basaba en el concepto de área metropolitana propuesto por Eurostat. Esta definición surgió con clara voluntad de homogeneizar las diferentes aglomeraciones urbanas de carácter internacional; para ello empleó los criterios físicos y estableció un área urbana con edificación continua (ASENSIO, 1999, 60).
Conviene también considerar cuáles han sido, en estudios de estas características, las definiciones de áreas urbanas utilizadas. Habitualmente los tres criterios empleados para delimitar la ciudad han sido el físico, el administrativoy el funcional.
El primero, desde el punto de vista físico, la ciudad es un encaje territorialde áreas edificadas contiguas; esta definición aunque en términos perceptivos pueda ser fácilmente identificables estos límites, el problema sería precisar el concepto de contigüidad,lo que la hace inapropiada para trabajos de investigación.
CARTEL DE LA TOWN AND COUNTRY PLANNING ASSOCIATION (AÑOS 40) FUENTE: TERAN (1999)
ILUSTRACIÓN 12.00.01: CARTEL DE LA TOWN AND COUNTRY PLANNING ASSOCIATION (AÑOS 40)
El segundo, el criterio administrativo, su principal característica es la clara identificación, pero puede plantear dudas sobre si este límite vale para el delimitar la ciudad real, por la arbitrariedad de las fronteras político-administrativas.
El tercero, la ciudad, bajo el criterio funcional, es el área donde se localizan las actividades urbanas y el lugar donde se producen las “funciones de interacción social y comunicación a gran escala”. Este criterio se ha considerado el más adecuado para estudiar el área urbana, no obstante, necesita de un componente de arbitrariedad y flexibilidad para ser realmente operativo (ASENSIO, 1999, 57).
Las áreas urbanas, desde que superaron los límites administrativos, vinculadas esencialmente al concepto de área metropolitana, han tenido que ser definidas necesariamente utilizando alguno de estos criterios6. De manera general, y con criterios
funcionales, la búsqueda de la definición de área metropolitana, ha supuesto numerosas variaciones al conocido concepto norteamericano de Standard Metropolitan Statistical Area(SMSA)7o Área Estadística Estándar Metropolitana.
Como se decía, las áreas metropolitanas son entidades territoriales compuestas por unidades especializadas, cuyas funciones han estado integradas y coordinadas por la gran ciudad (centro metropolitano o metrópoli económica), inicialmente experimentaron situaciones de centralización y a continuación los procesos de suburbanización.
Evidentemente, con el concepto de área metropolitana se alude a los términos de centroy la periferia,dos zonas significativas desde los inicios de la organización territorial. La diferencia entre la estructura metropolitana actual y la del pasado ha sido el cambio en la especialización funcional de las áreas periféricas y el papel desempeñado por ambas en la organización del espacio urbano.