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1. INTRODUCTION

3.8 CONCLUSION

A mediados de los años ’90, Negroponte (1995) ya apuntaba que en la nueva era que se avecinaba, la información y en general todo, había dejado de ser sólo átomos, por lo que todos teníamos que aprender era a ‘ser digitales’. Palfrey (2007) señala que una década después del inicio del nuevo milenio, el cambio principal de hoy en día radica en que, más que tratar de ser digitales, se trata ahora de los estudiantes que ya nacieron digitales, es decir, los nativos digitales que son los miembros actuales y futuros de la sociedad, y que están alcanzando ya la escolarización a nivel universitario. Esta generación, la que ha nacido digital, es muy diferente de la que trataba de ser digital, ya que relacionan la información de manera muy diferente debido a que están siempre conectados o vinculados de alguna manera con algún tipo de tecnología (ipod, cámara digital, ordenador portátil, teléfonos móviles). En este sentido, lo que se trata de averiguar es lo que significa, hoy en día, formar a unos estudiantes que son nativos digitales, sobre todo considerando que el profesorado actual, por lo pronto, no es un nativo digital sino un inmigrante digital. Bauman (2008) enfatiza la importancia de este aspecto pues se considera como parte de la generación ‘vieja’, resaltando que:

“Hay algo muy importante que está sucediendo ahora, de hecho, se viene vislumbrando desde hace 30 o 50 años: la división del mundo en dos diferentes mundos, el mundo “on-line” y el mundo “off-line” […] guiados por diferentes reglas y en los que existen conflictos intergeneracionales de comunicación entre uno y otro. Así, hoy día está la generación “vieja” que nació no únicamente antes de que MySpace, Facebook y Second Life fueran inventados, sino incluso antes de que el teléfono móvil fuera inventado; y por otro lado, está la generación “joven” que ha nacido con las tecnologías y que éstas son un elemento enteramente natural para ellos y sus concepciones acuñadas sobre el mundo […]. Internet muestra la transformación de la cultura; se ha convertido tan exitoso en capturar la imaginación tan poderosamente, porque se ajusta perfectamente en esta líquida y fluida clase de modernidad en la que vivimos.” (46’50’’)

No cabe duda ya, que las tecnologías de información y comunicación se han convertido, en muy poco tiempo, en uno de los pilares básicos de la sociedad moderna. Esta nueva configuración y funcionamiento de la Sociedad del Conocimiento está demandando que las personas tengan unos conocimientos y alfabetizaciones nuevas o diferentes de las concepciones tradicionales de alfabetización para poder enfrentar las nuevas realidades, o como dicen Area, Gros y García-Quismondo (2008:10), los nuevos fenómenos de la cultura digital, requieren y demandan a un ciudadano con competencias y habilidades más complejas y variadas que las de las décadas anteriores. La UNESCO corrobora que muchos países consideran que la comprensión de las TIC y el manejo de conceptos y habilidades básicas sobre éstas, forman parte central de la educación, junto con la lectura, la escritura y las nociones básicas del cálculo aritmético (UNESCO, 2002:4), por ello, resaltamos la necesidad creciente de una alfabetización digital, como competencias genéricas esenciales para la Sociedad del Conocimiento (Martin, 2005).

4.3.1. Delimitación conceptual sobre la alfabetización de lo digital

La noción tradicional de alfabetización nos remite al saber leer y escribir, así como realizar operaciones matemáticas elementales; al menos en los dos últimos siglos así lo ha sido, sin embargo, dados los enormes cambios y transformaciones en todos los órdenes de la vida tras la llegada de las tecnologías de la información y comunicación, propias de la Sociedad del Conocimiento, esta noción parece haber quedado reducida, demandando una concepción de alfabetización, no sólo más amplia en cuanto a contenido, habilidades que implica y su duración, sino en un sentido más amplio que abarque la complejidad y las necesidades de aprendizaje que devienen de las nuevas condiciones sociales, ya que la alfabetización es, como señalan Area y otros (2008), una práctica condicionada por el contexto social, cultural y tecnológico de cada época histórica.

El concepto de alfabetización de 1958 de la UNESCO consideraba que:

La Alfabetización se refiere a la habilidad de un individuo para leer y escribir con comprensión, una oración simple relacionada con su vida cotidiana. (UNESCO-EFA, 2010:461)

Recientemente, la UNESCO ha ampliado su definición a través del programa Educación para Todos, EFA (Education for All, por sus siglas en inglés), en el que la alfabetización representa su núcleo central y al respecto reconoce lo siguiente:

El concepto de Alfabetización ha evolucionado desde entonces para abarcar dominios de competencias múltiples, cada una concebida en una escala de diferentes niveles de maestría al servicio de diferentes propósitos. (UNESCO-

EFA, 2010:461)

Aún cuando la definición es demasiado general, consideramos que su importancia radica en que reconoce la necesidad de distintos tipos de alfabetizaciones (alfabetizaciones múltiples), tomando en cuenta la naturaleza de las enormes transformaciones de la sociedad actual. Esto nos permite introducir la necesidad de una variedad de dimensiones que ha de comprender la alfabetización en la actualidad y en las que identificamos sobre todo, el común denominador de ‘lo digital’, es decir, de toda aquella información que es convertida en el lenguaje comprensible para un ordenador, que es el lenguaje o código binario de unos y ceros, así, podremos llamarlas ‘alfabetizaciones de lo digital’ (Martin y Grudziecki, 2006). En la literatura podemos encontrar, por ejemplo, concepciones sobre alfabetización informacional, tecnológica, audiovisual, múltiple, digital, cultural, entre otras, las que por supuesto no están exentas de confusión, dados los terrenos comunes que pueden tocar entre ellas.

La necesidad de nuevas y múltiples alfabetizaciones para la era digital pone de manifiesto la amplitud del término de la alfabetización, en que ésta se concibe mucho más allá del saber leer y escribir tradicional, contemplando además, las destrezas, conocimientos y aptitudes necesarias para vivir plenamente en sociedad y procurar un mundo mejor (Gutiérrez Martín, 2003:49).

4.3.2. Tipos de alfabetización

De las diversas categorizaciones encontradas sobre las múltiples alfabetizaciones de la era digital, Area y otros (2008), desde su perspectiva, apuntan a cuatro de ellas como las más representativas o básicas para considerarse como una persona alfabetizada para la Sociedad del Conocimiento, proponiendo al final un enfoque integrador:

Alfabetización de los Medios (Audiovisual)

La formación para la decodificación de los mensajes y medios de comunicación audiovisuales, donde los estudiantes se conciben no sólo como consumidores, sino como creadores y productores de mensajes y productos culturales con los medios; para que sean capaces de seleccionar los mensajes recibidos , ser críticos con los mismos, conocer los mecanismos de producción técnica, identificar los intereses y valores que subyacen a todo programa audiovisual y dotar de una formación, no sólo académica, sino también cultural, que le permita aprender significativamente desde los medios de comunicación social.

Alfabetización Tecnológica o Digital

Supone aprender a manejar los aparatos, el software vinculado con los mismos y el desarrollo de competencias o habilidades cognitivas relacionadas con la obtención, comprensión y elaboración de información. A estos hábitos formativos hemos de añadir el cultivo y desarrollo de actitudes y valores que otorguen significado y sentido moral, ideológico y político a las acciones desarrolladas con la tecnología.

Alfabetización Informacional

El origen de esta propuesta procede de los ambientes bibliotecarios. La idea central es que se amplíe el concepto de alfabetización más allá de la formación en la lectoescritura y se prepare a los aprendices como sujetos que disponen de las capacidades para buscar, analizar, seleccionar y elaborar información independientemente del canal y de la forma de representación simbólica de la misma.

Multialfabetización

El concepto procede del ámbito anglosajón formulado por el New London Group a mediados de los noventa. Defiende que en una sociedad multimodal, debe prepararse y cualificarse al alumnado ante los múltiples medios y lenguajes de la cultura del tiempo actual con un planteamiento integrado de los distintos alfabetismos. Se trata de una alfabetización múltiple que integra lo icónico, lo tecnológico, lo digital y lo informacional, donde cada tipo de alfabetismo centra su atención en un modo de representación, de acceso y uso de la información codificada simbólicamente. Es decir, es un aprendizaje múltiple, global e integrado de las distintas formas y lenguajes de representación y comunicación. Focaliza su atención en la adquisición y dominio de destrezas centradas en el uso personal, social y cultural de múltiples herramientas y lenguajes de representación como práctica social, y no solamente en habilidades instrumentales de utilización de las distintas tecnologías.

Tabla 29. Nuevas Alfabetizaciones (a partir de Area, Gros y García-Quismondo, 2008)

Consideramos que este último planteamiento integrador de la multialfabetización es el más interesante, ya que como comentan Area y otros (2008:76), la alfabetización desde esta perspectiva debe representar la adquisición de los recursos intelectuales necesarios para interactuar tanto con la cultura existente, como para recrearla de un modo crítico y emancipador, y por tanto, como un derecho y una necesidad de los ciudadanos de la Sociedad del Conocimiento. Es más bien, a nuestro modo de comprensión, una ‘alfabetización múltiple de lo digital’, abarcando los principales tipos de alfabetización, pero en un sentido más amplio y con un elemento que da

coherencia y sentido a todas ellas, que es el de la reflexión crítica sobre todos los tipos de medios y tecnologías al momento de su utilización adecuada, ética y legal en la sociedad.

4.3.3. De la alfabetización digital a la competencia digital docente

Partiendo de lo anterior, consideramos que dos de los elementos clave de la perspectiva de las multialfabetizaciones, es, como ya dijimos antes, lo concerniente a ‘lo digital’, y por otro lado, la reflexión crítica para su uso e integración, que consideramos todas esas alfabetizaciones comparten. Así, coincidiendo con Vivancos (2008:57), tendríamos que las multialfabetizaciones abarcan los otros tres tipos esenciales de alfabetización, e incluso algo más. Este último elemento es, para nosotros, la idea de que la alfabetización, como su nombre y concepciones sobre ella lo indican, contempla únicamente la habilitación ‘básica’ de los seres humanos para poder integrarse a la sociedad, es decir, que abarca los primeros y más esenciales pasos de dicha alfabetización (el ‘abc’), aún cuando se conciba a ésta en el sentido más amplio como el de la EFA. En este sentido, consideramos que no sólo hay que desarrollar o formar en las competencias básicas, sino en todas las competencias que vayan más allá de ello en pos del desarrollo del máximo potencial de los seres humanos, que es la educación.

Figura 30. La Competencia Digital (a partir de Vivancos, 2008; y Area, 2008)

En consonancia con lo apuntado, Paul Gilster identifica al pensamiento crítico, en vez de la competencia técnica, como el elemento central de la alfabetización digital y enfatiza la priorización de la evaluación crítica sobre lo que se encuentra en la red, en vez de las habilidades técnicas para acceder a esa información. (Martin, 2007:7).

Existen diferentes propuestas que contemplan este enfoque para la formación integral de las personas, dos de ellos son las Competencias Clave del proyecto DeSeCo y las Competencias Clave del Parlamento Europeo que tratamos también en apartados anteriores de esta investigación; ambas propuestas contemplan, entre otras, la que nos atañe en esta investigación, que es la Competencia Digital.

En el proyecto DeSeCo, se contempla la ‘Utilización de herramientas de forma interactiva’, haciendo referencia a la utilización en el más amplio sentido, del lenguaje y de las TIC, de la información y del conocimiento, todos ellos de forma interactiva.

Dentro de las ocho Competencias Clave para el Aprendizaje Permanente del Marco Europeo, encontramos la Competencia Digital, la cual:

“…entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información (TSI) para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TSI: el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración.” (Comisión de las Comunidades Europeas, 2005 548 Final)

Para tener un marco comprensivo de lo que significa la competencia digital, presentamos, como hemos venido haciendo a lo largo del trabajo, un tabla donde se integran las distintas concepciones y visiones sobre la misma, además de las anteriores.

DISTINTAS APROXIMACIONES CONCEPTUALES