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Regiones productoras

Se puede decir que en el caso del maíz, pueden hallarse en el país dos tipos de producciones ubicadas en dos grandes zonas bien diferenciadas:

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1) La llamada Región Pampeana 2) La Región Extrapampeana

La zona pampeana esta destinada original y principalmente a la producción de exportación y las cadenas de consumo agroindustriales. La “extrapampeana” comprende todas las otras ecorregiones del país, donde en períodos pasados y actuales, se encuentran en mayor cuantía razas locales y criollas con destino local o regional.

La Región Pampeana se ha nutrido históricamente en su corta historia agrícola, de las razas de maíz provenientes básicamente de Italia, con muy poco material genético incorporado inicialmente de las razas locales. Es en la zona pampeana donde se instaló mayormente el modelo conocido como de la Revolución Verde, con una alta carga de incorporación de tecnología de insumos que hicieron recurrentemente aumentar la producción granaria en términos de productividad y con saltos productivos generalmente notables, siguiendo los modelos productivos estadounidenses y europeos.

Paralelamente a ese desarrollo técnico se produjo el desarrollo genético; primero fueron las variedades mejoradas y luego los híbridos, dobles al principio, luego de tres líneas y finalmente los simples. Este último tipo tardó en imponerse en el mercado argentino por diversas razones, entre las que pueden destacarse su mayor complejidad tecnológica de producción y su mayor costo.

Este aumento de la productividad del maíz “industrial” puede reflejarse en las etapas que respondieron a las principales incorporaciones tecnológicas detectadas.

Desde 1997 hasta la fecha, se abre el espacio a la liberación de organismos genéticamente modificados (la primera soja se libera en 1996 y los híbridos de maíz a partir de principios del siglo XXI), asociados ya fuertemente a la siembra directa como modelo de cambio tecnológico, el manejo a nivel de lote “por ambientes” y la aportación de fertilizantes específicos para ajustar deficiencias nutricionales. El siguiente factor con el que se inicia un fuerte trabajo es la resistencia a la sequía como se verá en el apartado específico.

Por el otro lado, es sumamente importante destacar que existe en la Argentina, particularmente en las ecorregiones no pampeanas un rico historial productivo del maíz, vinculado a razas locales que se vinculan a prácticas aborígenes y campesinas. Su principal destino es la satisfacción de las necesidades básicas de la población local, el consumo local y regional, el mantenimiento de prácticas religiosas y vinculaciones con la Madre Tierra (Pacha Mama) que superan en amplitud la mera valoración económica del recurso, para constituirse en un importante elemento de consideración, cuando el mismo se vincula directamente a la soberanía alimentaria de los territorios involucrados. Queda claro entonces, que la historia del maíz en las diferentes regiones que hoy integran el territorio argentino, no puede estudiarse sin hurgar en la profunda ligazón que la misma tiene con el desarrollo de la cultura aborigen.

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Producción de maíz

Argentina participa en un 2% de la producción mundial de maíz, siendo el segundo exportador mundial de este grano. Exporta cerca del 65% de la producción nacional con tendencia creciente y destina al mercado interno la diferencia (35%). En promedio, en los últimos años, ha exportado cerca de 10 millones de toneladas y destina al mercado interno, las 5 restantes. Esto significa que Argentina es autosuficiente en la producción de maíz y lo que exporta son sus excedentes granarios.

Figura 1. Evolución de la producción de maíz en Argentina, 1970-2006 en toneladas

El destino privilegiado de la producción de maíz argentino es la exportación, la cual sigue una evolución estrechamente relacionada con la producción total. En efecto, durante el período 1970 a 2005, pueden marcarse dos momentos de auge de las exportaciones. El primero, a principio de los ´80, momento seguido por una caída que de todos modos mantuvo niveles superiores a los de la década anterior. El segundo incremento se produjo desde 1999. Ese año inició una línea de tendencia ascendente.

Los porcentajes de exportación sobre el total producido presentan un promedio general del 58% a lo largo del período analizado. Los años que se encuentran muy por debajo de este promedio son 1992 a 1998. Por el contrario, durante 1981, 1983 y fines de la década de 1990 hasta mediados de 2000, los porcentajes oscilaron entre el 70 y el 90%. Efectivamente, este cereal tiene un elevado grado de inserción en el mercado internacional, lo que demuestra una alta competitividad.

Del volumen total para el consumo interno, más de un 80% se destina a la alimentación animal bajo las formas de balanceado, silaje de maíz, derivados de la molienda, o directamente grano entero, partido y/o molido, siendo el consumo en chacra y la molienda en su conjunto los principales demandantes del maíz internamente.

25000000 20000000 15000000 10000000 5000000 1970 / 71 1974 / 75 1978 / 79 1982 / 83 1986 / 87 1990 / 91 1994 / 95 1998 / 99 2002 / 03 2006 / 07 Años

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La producción de maíz en Argentina se caracteriza por su derivación temprana en la etapa primaria con un elevado coeficiente de exportación (dos tercios de la producción se derivan externamente como grano). Este volumen, termina utilizándose como grano forrajero con distintos valores agregados en los destinos habituales. Cabe notar que Estados Unidos solo exporta el 25% de su producción primaria derivando internamente el 75% restante.

La producción nacional de maíz se ve impulsada hoy en día en la Argentina por dos importantes fuerzas: el mercado de producción de forrajes para la alimentación de animales a corral y el mercado bioenergético. El fuerte impulso que se está dando alrededor de la “cadena de maíz”, al igual que con el cultivo de soja, muestra la aparición de fuertes clúster productivos que no sólo involucran cuestiones tecnológicas de cambios importantes sino aspectos financieros, legales, logísticos, puertos que impulsan y presionan sobre el sistema para su consolidación.

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