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Conclusion and Future work

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Chapter 5 Repeatable Texture Sampling with Interchangeable Patches

5.8 Conclusion and Future work

tapona perfectamente sus oídos: oprime uno contra el suelo, y en el otro mete la cola con firmeza, para no oír nada. Esto tiene una gran significación, que no dejaré de explicaros. De tal indole son los ricos de este mundo: tienen un oído en la tierra, para adquirir riquezas, y el otro lo tapan con los pecados que los esclavizan: por la.cola de la serpiente, has de entender los pecados humanos. El

rico apetece lo que ve, sea por medios malos o justos; una vez que lo ha obtenido, no dará limosna, ni se arrepentirá de perjudicar al prójimo. No quieren escuchar a Dios, ni cumplir su voluntad; pero aún verán llegar el día en que habrán de oírlo, los desgraciados; el día del juicio, lo oirán los afligidos que irán merecidamente al infierno. Tal es, sin duda, la significación del áspid. As en griego quiere decir veneno, y por eso es llamado así el áspid; emponzoña y muerde,

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dando muerte a los hombres. Hay varias clases de serpientes en el mundo, con diversas propiedades y diferentes formas de matar: los que resulten mordidos por una, morirán de inmediato; otros se hincharán, y morirán al cabo del tiempo; otros sufrirán sed, y morirán abrasados; a otros, después de morderles, les beberán la sangre. Esto resolvió Cleopatra, experta en artes fue reina del país de Egipto que hizo el siguiente prodigio: las colocó a sus pechos, y mamaron de ella con tal violencia, que bebieron su sangre, la reina murió

PT, VV. 16i5i68o

Así son los hombres de este mundo, que aplican una oreja a los deseos terrenales, y taponándose la otra no oyen la voz del Señor, que dice: «Quien no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo o mi siervo». Aparte de los hombres, el áspid es la única criatura que puede hacer tal cosa, es decir, negarse a escuchar. Los hombres ciegan sus propios ojos, de manera que no ven el cielo, ni tienen presentes en espíritu las obras del Sefior.

Cambridge, 173

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El Fisiólogo

nos habla de un animal llamado áspid: es una serpiente que custodia el árbol del bálsamo; y nadie se atreve a acercarse al árbol del que mana el bálsamo, mientras vela el áspid. Esta serpiente vigila el árbol del que gotea el bálsamo; y no hay hombre lo bastante vali*ente como para atreverse a tomarlo mientras está despierto el áspid. Y cuando uno quiere acercarse al árbol para conseguir bálsamo, conviene dormirla antes de atreverse a aproximarse. Los cazadores llevan consigo instrumentos de varios tipos, y los hacen sonar para que se duerma; y en cuanto oye la música, por mucho que le

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agrade, tiene tanto sentido por su propia naturaleza, que obtura una de sus orejas con el extremo de la cola, y frota la otra en tierra, hasta llenarla completamente de fango. Y cuando está ensordecido de este modo, no teme ya que le duerman, pues no puede oír la voz del encantador que quiere darle sueño.

Así son los ricos, que prestan un oído a sus deseos, y tapan el otro con sus pecados. La serpiente llamada áspid tapa solamente sus orejas; pero los ricos se tapan, además, los ojos, con apetencias terrenales y rapiñas; así que no tienen oídos con los que oír los mandamientos de Dios, ni ojos con los que mirar hacia el cielo y pensar en Aquel que a todos nos da bondad y justicia. Pero Aquel al que no

ui cuando diga: «Vosotros, malditos, apartaos de mí: e id al fuego eterno que está preparado por el diablo y sus ángeles».

111: I>B: Cahier 11, 147

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De igual modo, existe en nuestra tierra el árbol d e la vida, del que procede el crisma; este árbol está completamente seco, y una serpiente lo cuida, velando todo el año

día y

día y noche, salvo el día de San Juan, en que duerme día y noche. Y entonces nos acercamos al árbol, y en todo lel año no produce más que tres libras, que manan de él gota a gota. Cuando estamos junto al bálsamo, lo tomamos y después nos marchamos rápidamente, por miedo a que venga la serpiente. Y este árbol está cerca del Paraíso Terrenal, a un día. Y cuando despierta la serpiente, se enfurece y grita tan fuerte, que se le oye a una jornada de camino; es dos veces mayor que un caballo, y tiene nueve cabezas y dos alas; cuando hemos pasado el mar, regresa, y llevamos el crisma al patriarca de Santo Tomás, que lo consagra, gracias a lo cual somos cristianos, y lo que queda lo enviamos al patriarca de Jerusalén, y éste lo manda al Papa de Roma, que lo consagra y lo multiplica

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en aceite de oliva, y luego lo distribuye por los cristianos del mar.

Preste Juan: DeniS, 200

El áspid es una especie de serpiente venenosa, que mata al hombre con sus dientes. Sin embargo, existen de varios tipos; y cada uno tiene una propiedad nociva, pues el llamado áspid hace morir de sed al hombre al que muerde; y otra, llamada prialis, lo hace dormir tanto, que muere; y otra, llamada emorois, le hace derramar toda su sangre hasta su muerte; el llamado prester va siempre con la boca abierta, y cuando aferra a alguien con sus colmillos, se hincha tanto que fallece, y de inmediato se i pudre tan horriblemente que resulta diabólico. Y sabed que el áspid tiene una piedra muy reluciente y preciosa, a la que llaman carbunclo; y cuando el encantador que quiere quitarle la piedra pronuncia sus palabras mágicas, apenas se da cuenta la bestia terrible, planta una de sus orejas en tierra y tapa la otra con la cola, de tal forma que queda sorda, y no oye las palabras del conjuro.

Brunetto, 133 0:138)

El áspid es semejante a la serpiente, pero es muy prudente y previsor. Existe otro animal tramposo, engañaLlor y traidor odia al áspid, y lo mataría de buen grado si pudiera. Nadie podría cansarse de oír cantar a esta bestia. Otros animales van siguiéndolo de lejos, para escuchar su canto. Se dirige a cantar a la fosa en que vive el áspid, pues piensa sacarlo de allí. Cuando le oye el áspid, se da cuenta perfecta de que este animal trata de engafiarle: escuchad qué prodigio hace. Apoya una

oreja en tierra, y mete la cola en la otra, de forma que no puede oír en absoluto. De igual forma obra todo hombre: en resumen,

,,pone en la riqueza gran parte de su cuidado, y otra parte 187

en pecado y lu)uria. La lujuria lo agota y aturde, y la codicia lo ciega, pues no quiere prédica ni ensenanza de

Dios. G, vv. ir51

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Así debe obrar todo aquel que se guía por las riendas de la razón, pues no debe oír aquello que pueda mancillar su cuerpo y su alma, ensuciándolos con manchas y pecados. Pues si el hombre no está libre y purgado de vicios, manchas y pecados, no podrá vivir en la gloria celestial, según está escrito: «¿Quién vivirá Señor, en tu tabernáculo, o quién descansará en tu monte santo? Aquel que entre sin mancha y obre con justicia».

Libellus, 326 (XLIV)

HIPOPÓTAMO

IN5

(V. 17)

Los hipopótamos son unas fieras monstruosas que viven en la India, mayores de cuerpo que los elefantes; dicen que viven en cierto río de agua imbebible. Cuentan que, en una ocasión, arrastraron en una hora a los voraces abismos de sus torbellinos a doscientos hombres, y los devoraron de cruel manera. ( ... ) Y junto a estas increíbles historias, se han inventado las horrendas figuras de los hipopótamos, que tienen se dice tres colores. Por el enorme tamaño de sus fauces, se les compara a un cedazo. Pero son tan tímidos, que si se les persigue, huyen hasta el punto de sudar sangre.

Liber, io8, 112 (11: ío, 18)

Tenemos muchos extraños animales, que en mi país se hallan por doquier: hay abundantes elefantes, dromedarios y grandes camellos, ypotami y cocodrilos...

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