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Research Methodology

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Una fiera llamada manticora, / concebida de hombre y de animal, / pero semejante a cada uno de ambos, / y que desea carne humana con avidez. / Su voz es bella y armoniosa, /y quien la oye, en ella se deleita: / es afin, por supuesto, al Enemigo, / que, fingiendo, engaña al alma. / Se parece al hombre por su engaño, / que, queriendo atraer a sí a la gente, / se convierte en un ángel de luz, / y a la bestia que vive en el deleite: / tanto hace disfrutar a quien la cree, / que lo conduce a la condenación.

Gubbio, 83 (XXIV, De la mantiocora)

y creo que es la misma bestia que AvIcena llama Marion, y Maricomorion; con la cola, hiere a sus perseguidores, vengan por delante o por detrás; y cuando ha disparado sus púas, otras nuevas nacen en su lugar, derrotando así a todos los cazadores. Y aunque la India esté llena de diversas fieras voraces, ninguna es designada con el nombre de

Antropophagi,

es decir, devoradores de hombres, a excepción de esta Mantichora. Cuando los

hindúes capturan uno de sus cachorros, le hieren los cuartos traseros y la cola, para que jamás

vuelvan a crecerle afiladas púas; después, se doma sin peligro. ( ... ) La llaman también Martiora, que en lengua persa significa devorador de hombres;

Topsell 1, 343345

LA HIENA

(IR AL ÍNDICE)

(V. 14)

Hay un animal llamado hiena, que está acostumbrado a vivir en los sepulcros y a devorar los cadáveres. Su naturaleza es tal, que a ratos es masculina y a otros femenina; de ahí que sea una bestia repugnante.

No puede volverse, salvo haciendo girar completamente su cuerpo, pues tiene la espina dorsal rígída y toda ella de una sola pieza. Solino cuenta muchos prodigios de ella. En primer lugar, frecuenta las majadas de los pastores, y camina en torno a las casas por la noche, estudiando con oído atento el tono de voz de los que en ellas viven, pues es capaz de hacer imitaciones de la voz humana. Imita el ruido de los vómitos humanos, con el fin de apoderarse de los hombres atraídos de noche al exterior mediante esta astucia.

Cuando ha conseguido hacer salir a perros, se los traga con sollozos hipócritas. Y si por azar los sabuesos cruzan su sombra mientras le dan caza, pierden la voz y no pueden ladrar. Esta misma hiena excava las tumbas en busca de cadáveres enterrados.

Los hijos de Israel, que al principio sirvieron a Dios vivo, son comparables a esta bestia. Después, se entregaron a las riquezas y al lujo, venerando a ídolos muertos; por eso el profeta comparó la sinagoga a un animal sucio, diciendo: «MI heredad se ha convertido para mí en la guarida de la hiena». Sí, aquellos de vosotros que sirven

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a la lascivia y a la avaricia son semejantes a este monstruo.

Ya que no son ni machos ni hembras, no son tampoco fieles ni paganos; son, evidentemente, el pueblo de quien dijo Salomón: «Un hombre de espíritu doble es inconstante en todas sus acciones». Sobre él dijo también el Señor: «No puedes servir a Dios y a Mammón».

Esta bestia tiene una piedra en el ojo, llamada también

hiena,

que, según se cree, permite a la persona que la tenga debajo de la lengua predecir el futuro. Es cierto que si una hiena camina tres veces en torno a cualquier animal, éste ya no puede moverse. Por esta razón, afirman que tiene algún tipo de destreza mágica al respecto.

En cierta región de Etiopía, copula con una leona, y de la unión nace un monstruo conocido como Crotota. Éste es capaz de repetir las voces humanas con exactitud. Se dice que no puede volver la vista hacia atrás, debido a su columna vertebral rígida, y que es ciega en tal dirección a menos que se dé la vuelta. No tiene encías en la boca. Tiene un hueso dental rígido a todo lo largo, que se cierra como una cajita, de forma que no puede ser mellado por cosa alguna.

Cambridge, 3032

Pabu',

la hiena, llamada diltú por los turcos, es un animal estúpido; hablándole, se la puede engañar y matarla. Tiene órganos a la vez masculinos y femeninos, a la manera de un hermafrodita, y cada año se excitan los órganos de uno de los dos sexos. Los árabes llaman

fur'u1

a su cría. Tiene enemistad con el perro hasta tal punto, que si la sombra de la hiena cae sobre él, el perro interrumpe su carrera, la hiena lo alcanza y lo devora. Tiene amistad con el lobo; copulan, y su progenie es llamada

sab', si

el padre es la hiena, y haba

‑‑‑r, si el padre es el lobo; lobo y hiena

amamantan a os cachorros del

179 or

11,1

otro. En la secta del imán

Sháfi'!

(¡Dios se complazca en él!), es legítimo comerla.

Nuzbat, 3132

Hay una fiera que se llama hiena y come a los muertos de su sepultura; no encuentra ninguno que de ella se defienda, pues no pueden moverse, y actúa segura. Quien no se arrepiente de sus pecados tiene el alma en la tumba, encadenada y a oscuras: se entiende por tal fiera al Enemigo que come y devora las almas.

Con gusto quisiera el Enemigo

comer las almas que están en penitencia; pero como las halla libres e iluminadas, vergonzosamente vuelve sobre sus pasos, pues no tiene poder alguno sobre ellas, tanto las ha fortalecido Dios con su gracia.

Gubbio, 45 (v, De la venna)

EL DRAGÓN

IN5

El dragón es la mayor de todas las serpientes, y realidad de todos los seres vivos que hay en la tierra. Los griegos lo llaman draconta, y esto ha pasado al latín bajo

S

el nombre de draco.

Cuando el dragón sale de la cueva, a menudo se eley a los cielos, y el aire a su alrededor se vuelve ardiente~ Tiene cresta, boca pequeña y un estrecho gaznate a trav'

,e del cual toma aliento o saca la lengua. Por otra parte, su fuerza no está en los dientes, sino en la cola, y hace daño con sus golpes más que con sus picaduras. Así, es]

ISO

inofensivo en lo que atañe al veneno. Pero dicen que no necesita veneno para matar, ya que, si se enrosca en torno a alguien, lo mata de esa forma. Ni siquiera el elefante se ve protegido contra él por el tamaño de su cuerpo, pues el dragón, que yace al acecho junto a los caminos por donde suelen transitar los elefantes, enlaza sus patas con un nudo, merced a su cola, y los mata por asfixia.

Nace en Etiopía y en la India, en lugares donde el calor es perpetuo.

El demonio, que es el más enorme de todos los reptiles, es como este dragón. A menudo sale de su guarida lanzándose al espacio, y el aire en torno a él se inflama, pues el demonio, al elevarse de las regiones inferiores, se convierte en un ángel de luz y engaña a los necios con falsas esperanzas de gloria y de goce terrenal. Se dice que tiene una cresta o corona, porque es el Rey de la Soberbia, y su fuerza no está en los dientes, sino en la cola, porque engaña a los que atrae hacia él con artimañas, destruyendo su fortaleza. Yace escondido junto a los senderos por los que pasean, porque su camino al Paraíso está obstaculizado por los nudos de sus pecados, y él los estrangula hasta matarlos. Pues si alguien queda preso en las redes del crimen, muere, y va sin duda al infierno.

Cambridge, 165167

El dragón no mata a hombre alguno, sino que lo devora larniéndolo con su lengua.

Cambrai, 235, n.o 22

Thu'bdn, el dragón, es llamado por los árabes tinnin, por ¡os turcos Iú y por los mongoles moghúr.

Es un animal de cuerpo enorme, de aspecto terrible, con una boca ancha y muchos dientes, ojos llameantes y de gran longitud. Al comienzo, era una serpiente, y con el transcurso del tiempo se convirtió en dragón y cambió de

forma; sobre este asunto, se ha dicho: «Cuando la serpiente encuentra oportunidad, se vuelve dragón». El autor del 'AjXibu

1MakNúqat dice que cuando la serpiente alcanza los treinta metros

de largo y los cien afios de edad, la llaman dragón; y sigue haciéndose gradualmente mayor, hasta que se vuelve tal que los animales terrestres se aterrorizan al verla. Dios todopoderoso la arroja entonces al mar; y también en el océano aumenta su tamaño, de forma que excede de diez mil metros; le nacen dos aletas como a un pez, y sus movimientos causan las olas del mar. Y cuando el daño que hace también resulta manifiesto en el mar, Dios todopoderoso le envía la muerte, y un viento la arroja a la tierra de Yájúj y Májú] [=Gog y Magog], como alimento de ellos. De ahí puede juzgarse la excelencia del modo de vida de las tribus Yájúj y Májúj* ya que los diversos miembros de sus cuerpos permanecen así intactos por carne animal, debe ser porque llevan una vida tan excelente*. Comer el corazón del dragón aumenta la valentía; quien lo come, vence a los animales. Si se ata su piel a un enamorado, decaerá su pasión. El estado de cualquier lugar en el que se entierre su cabeza se volverá agradable.

Nuzhat, 3637

El dragón es de tal naturaleza que, cuando tiene sed, va derecho en busca de un hermoso manantial de agua pura, limpia y sana; pero antes, de verdad, va a vomitar a una zanja. Cuando está limpio y purificado de veneno, puede entonces beber con toda seguridad. Debemos imitar a los dragones: cuando vamos a la santa iglesia a escuchar la palabra de Dios, no debemos llevar con nosotros codicia ni avaricia; debemos purgarnos de todo vicio mediante la auténtica confesión. Entonces, podremos entrar al templo a orar y a escuchar la palabra de Dios. G, VI) 577

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* Stephenson se pregunta si la frase no es irónica.

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