La participación de las mujeres en espacios de decisión política es una exigencia para avanzar hacia una cultura política democrática efectiva y real que contribuya al buen gobierno y al logro de un desarrollo sostenible.
ONU Mujeres, 2014
La formación es uno de los primeros pasos para iniciar el proceso de restitución de la confianza de las mujeres partícipes del estudio. Con esta, ellas empiezan a sentirse más seguras y capaces de ser y hacer cosas que antes no hacían, lo cual se fortalece con el empoderamiento y la pasión por lo que se hace y se lucha; lo contrario, la escasa o deficiente formación, conlleva a una baja autoestima de estas mujeres, tal como lo afirma Lagarde “[e]l analfabetismo y el bajo nivel educativo las descalifican para un desarrollo autónomo” (2005, p. 546).
Igualmente, se convierte en estrategia de restitución de la confianza porque se basa en los deseos de superación que son atravesados por la formación académica, por tanto, la formación es un “proceso a través del cual cada mujer se faculta, se habilita y se autoriza” (Lagarde, 2012, p. 5). Los siguientes textos ilustran el valor que le dan estas mujeres a la formación, lo cual actúa en el plano de la confianza individual:
Me puse a estudiar, me superé, y a pesar de que lo critican a uno, lo señalan todo eso, a uno no le debe importar eso, no, simplemente salir adelante para poder lograr sus metas. (Elda, 27.07.2015, p. 2)
Yo nunca pensé que iba a tocar un computador para una cosa distinta que sacudirlo en la casa de los patrones. Por eso me siento muy emocionada porque ahora tengo correo electrónico, sé trabajar en Word y Excel, por ejemplo. (Omaira, 19.08.2016, p. 1)
Una estudia lo que una quiere, lo que a una le gusta, y para mí pues el ejercicio del poder es como una carrera, es una pasión, es una misión, es una visibilizarse en el más allá. (Alba, 24.07.2015, p. 9)
La formación de las mujeres se da a lo largo de la vida y desde diferentes escenarios. En algunos casos, las mujeres de este estudio han encontrado el apoyo por parte de otros, de manera especial, de la familia, lo cual contribuye significativamente a la restitución de la confianza en ellas mismas. Estas mujeres son conscientes de que el estudio y la formación es una de las primeras puertas que se deben abrir para restituir la confianza con otros, así como el apoyo de otras mujeres y de las organizaciones también son claves para que estos espacios sean una realidad y ofrezcan posibilidades de desarrollo y un futuro más promisorio, tal como lo explicitan algunas de ellas:
Buscando apoyo con su propia familia. A mí los que más me colaboraron con este tema fueron mis hijos, […] para mí fueron parte fundamental para todo este proceso, porque ellos me ayudaban demasiado en el estudio, ellos me decían: ‘mami tiene que salir adelante, tenemos que salir’ y ellos
me, me colaboraban y estudiábamos juntos, los tres. (Elda, 27.07.2015, p. 5)
Pero ¿por qué?, porque no tienen un estudio, no tienen estudio entonces eso es lo que no las deja avanzar. […] Entonces yo creo que la parte fundamental es ayudarle a las mujeres a, a un empleo, y el estudio, pero primero el estudio, eso es lo que le ayuda a avanzar. (Elda, 27.07.2015, p. 9)
El acceso de estas mujeres a la formación también les ayuda a reconocer, entender y apropiarse de los contextos privados y públicos, les aporta herramientas para decidir en relación a su vida, les contribuye al empoderamiento en la vía de la restitución de la confianza en las instituciones para transformar sus entornos a través de la creación de estrategias que les faciliten alcanzar estos cambios. Tal como se expresa en el siguiente testimonio:
Cuando yo empecé a estudiar en el CLEI (Ciclo Lectivo Escolar Integrado) - Educación para adultos, me di cuenta que yo era capaz de cambiar mi vida y ayudar a mis hijos a salir adelante, que no tenía que quedarme toda la vida haciendo aseo en las casas, que yo podía hacer empresa. (Murillo, 25.08.2016, p. 2)
Ahora bien, luego de ser conscientes de su formación, se pasa al ejercicio del poder, el cual tiene como una de sus formas de expresión la participación política de estas mujeres, que más que ejercerlo tal y como se ha hecho a lo largo de la historia, se basa en la complementariedad que apunta a transformar la manera como se ha venido ejerciendo desde el patriarcado, de tal forma que pueda circular y no se quede concentrado en los hombres o en unas pocas personas. Es así como una de sus prácticas tiene que ver con la participación en cargos públicos, situación que les genera confianza, no solo a ellas sino a las instituciones que las han apoyado y han facilitado su acceso a este tipo de escenarios. Los siguientes textos así lo muestran:
Hay mujeres que son capaces de llegar allí, y yo sí creo que vamos a lograr tener una alcaldesa en Medellín, vamos a lograr entre todas las mujeres del país a tener una mujer presidenta, en eso sí creo. (Alba, 24.07.2015, p. 10) Porque ya cuando comenzamos a pasar los proyectos, los pasábamos vea: este es el consolidado diagnóstico de la encuesta que se aplicó aquí, aquí, aquí, y como muchos de ellos habían participado dentro de esa aplicación y dentro de esa investigación, entonces ellos sabían. Entonces ya fuimos con argumentos más académicos para poder lograr al menos que nos escucharan. Primero fue muy duro para posicionar, ah, bueno, entonces comenzamos a, ¿a qué le apuntamos? a enseñarles lo que sabíamos a las mujeres de los barrios, de los diferentes barrios. (Luz, 25.07.2015, p. 11) Estas acciones ayudan a ir desarrollando las capacidades requeridas para gobernar, las cuales van configurando las subjetividades de estas mujeres y de esta manera harán parte de su existir, de su ser y de su actuar. Pues, la toma de conciencia por la equidad entre hombres y mujeres les da la capacidad de reconocer las inequidades, injusticias, maltratos, vulneraciones y atropellos que viven los seres humanos y, en función de ello, buscar la forma de que ninguna de las partes sea favorecida de manera injusta en perjuicio de la otra, acercándose al sueño que las mujeres partícipes del estudio han tenido: ‘un mundo, una sociedad más equitativa’. En este sentido, hay mujeres que con la restitución de la confianza han llegado a espacios públicos, políticos y de poder, y se convierten en testimonio para otras siendo representativas para ellas y dándole impulso a las luchas y a los ejercicios de búsqueda de la equidad que vienen adelantando. A continuación se ilustra dicha situación:
Por ejemplo, las mujeres que tienen un proceso como de feminismo o mínimamente desde el género, o mínimamente se han cuestionado, y tienen una posición de insumisión, esas son mujeres que, que pesan, es decir, una Yina, pues su pareja Cecilia, Claudia López, son mujeres que quieren ejercer el poder desde lo femenino. (Patricia, 28.07.2015, p. 9)
También contribuye a la restitución de la confianza el empoderamiento que logran algunas mujeres en su ejercicio político y que lo usan para beneficio de las organizaciones de mujeres y el cual a veces se da en los pequeños espacios donde ellas se visibilizan en lo público, como puede verse en el texto que sigue:
Entonces ellas ven como ese respeto hacia la otra persona por lo que ya soy, la Secretaria, entonces yo no dejo que eso pase, yo sigo hablando con ellas normal, como si no tuviera ese poder […] con mis compañeras de trabajo, con todas ellas que luché por tanto tiempo, tantos años para tener esto, cómo voy a cambiar con ellas, después de que ellas fueron las promotoras, por ellas tengo lo que tengo ahora. (Elda, 27.07.2015, p. 8) La formación y el ejercicio político son estrategias que derivan en oportunidades para estas mujeres; por ejemplo, adquirir empleo y ayudar a otras a ser parte de una organización. De ahí que lo público lo ven como la posibilidad de tener voz en otros espacios por fuera de la familia y continuar trabajando en función de reivindicar sus derechos y aportar a una sociedad más democrática. Lagarde (2013) expone que “la presencia de las mujeres en los espacios de poder no pretende su cooptación patriarcal, sino democratizar desde una perspectiva de género esos espacios, su estructura, sus prácticas y su cultura. Se trata de crear una política, unos poderes diferentes” (p. 23). De igual manera, Anna M. Fernández Poncela reconoce que con la participación política de las mujeres se fortalece la democracia:
La participación es básica para la democracia; la democracia en sí implica participación, y la participación de las mujeres de forma efectiva en el poder y en la toma de decisiones es necesaria también porque se puede hablar de democracia. Sin la participación de las mujeres la democracia como régimen político no puede ser democrática en el sentido estricto, y a la vez sólo en un sistema de gobierno democrático las mujeres pueden participar de forma extensa, activa y real. (1995, p. 25)
Otra de las estrategias de restitución de la confianza son las experiencias vividas por algunas de estas mujeres y que abren brecha en espacios políticos y laborales por el hecho de verse reflejadas en ellas y encontrar caminos allanados en la lucha por la defensa de sus derechos y de la equidad de género. El siguiente testimonio da cuenta del espacio ganado por una de estas mujeres que ha conllevado a que otras también participen y accedan a espacios laborales:
En este momento, de la organización, ya tenemos cinco trabajando. Yo en la Secretaría tengo tres, están trabajando conmigo como contratistas, […] Entonces, que así como le estoy ayudando a ellas, quiero ayudarle a otras también pero en la parte laboral, lo que es toda esa parte de iniciativas de los proyectos productivos, una idea de negocio, que ellas tengan cómo surgir. (Elda, 27.07.2015, p. 9)
4.3.2. Espacios afirmativos que restituyen la confianza y favorecen el desarrollo de estas mujeres
O aprendemos a hacer pactos y a soldar ladrillos en los espacios fuertemente estructurados de la vida política y social o nuestra historia seguirá siendo la del muro de arena. Celia Amorós, 2005 Según Leal (1997), con el pasar de los años se ha convertido en una exigencia considerar el espacio en los procesos sociales. Su estudio va en aumento desde las diferentes disciplinas, especialmente desde la Sociología Urbana y la Geografía Humana, el tema ha ocupado un lugar importante en el pensamiento sociológico. Inicialmente este tópico estaba ligado a fenómenos de la urbanización y estaba relacionado con los aspectos económicos, sociales y culturales dentro de un contexto determinado. Sin embargo, su evolución ha llevado a plantear una nueva concepción de espacio desde “la expresión de «Sociología de los Atributos Espaciales» […], porque expresaría la forma como se representan espacialmente las acciones sociales” (p. 22), en este sentido, tal
como lo plantea Leal, esto indicaría “renunciar a la exclusividad de los temas urbanos y territoriales en la Sociología Urbana” (Ídem.).
En consecuencia, Leal plantea una definición de atributos espaciales en función de las relaciones sociales que soportan esta tendencia en relación con la importancia que estas mujeres le otorgan a ese espacio de encuentro desde sus relaciones,
Por «atributos espaciales» entendemos las connotaciones espaciales con la que son percibidos las entidades, tanto los individuos como los objetos o las agrupaciones y su interacción. Las relaciones sociales entre los individuos tienen unos atributos o dimensión espacial. El espacio se concibe como un atributo relacional que expresa las posiciones y las perspectivas de cómo se conciben esas relaciones sociales. La forma como se expresan esos atributos espaciales dará lugar a posiciones diferentes, e incluso a disciplinas distintas. (1997, p. 22)
Por otro lado, para Simmel (1924) el espacio es una
“actividad del alma, la manera que tienen los hombres de reunir, en intuiciones unitarias, los efectos sensoriales que en sí no poseen lazo alguno». Su concepción del espacio es pura relación, de forma que en ella se inscribe la acción social: «La acción recíproca que tiene lugar entre los hombres, se siente como el acto de llenar un espacio”. (Citado en Leal, 1997, p. 25)
En este sentido, la creación de espacios es fundamental para que estas mujeres se formen, se asocien y participen, en el entendido de que “el espacio no es un objeto, sino el marco de acción social” (Leal, 1997, p. 26). Ellas generan espacios para el encuentro y para emprender acciones, con la firme convicción de que para mantenerlos y fomentarlos es necesario realizar un trabajo de presencia constante en los lugares de poder y decisión, así como se expresa en el siguiente texto:
Mantener al menos esa presencia femenina que estaba buscando espacios para ser escuchada, espacios para recrearse, espacios para aprender, espacios para fortalecerse, espacios para empoderarse, y una tiene una acción social y una responsabilidad, una gran responsabilidad. (Luz, 25.07.2015, p. 7)
Es así que para restituir la confianza, las mujeres del estudio crean espacios afirmativos donde tienen la posibilidad de lograr una aceptación y afirmación de sus luchas; de entablar un diálogo y encuentro con la palabra y la voz de otras, lo que las inscribe en el nivel de la confianza interpersonal y social, tal como lo expone Simmel (1924, p. 176) “el espacio no sólo es el marco de la acción, sino que es «la condición y el símbolo de la relación entre los hombres»” (citado en Leal, 1997, p. 26). Es decir, como lo menciona Miriñez, “la confianza estaría entonces en las relaciones sociales, en la comunicación racional que se da entre los diferentes actores o asociaciones que conforman al mundo de la vida (2012, p. 179), por consiguiente, fortalece este encuentro social de mujeres y las reivindica.
En esa medida, las mujeres de la investigación crean estos espacios desde la confianza como “un componente del capital social que se generaliza a partir de un compromiso entre los miembros de la comunidad, orientados por normas sociales que obliguen a los actores a cooperar para lograr sus intereses” (Mariñez, 2012, p. 180). Adicionalmente, éste debe tener un carácter afirmativo relacionado con las decisiones, es decir, de reconocimiento mutuo y de afianzamiento de convicciones, de luchas y de intereses, de compartir y diseminar las experiencias como el gran potencial que ellas tienen ya que “[e]l espacio se concibe como el tiempo cristalizado, en el que se depositan las experiencias vividas” (Leal, 1997, p. 26). Todo lo anterior se debe a que la construcción de la identidad de los sujetos se consolida a partir del encuentro con los otros, “la identidad humana surge en las relaciones con los otros” (Mèlich, 2002, p. 114), tal como se evidencia con la siguiente frase:
[Espacios] afirmativos sobre nuestras decisiones, afirmar las luchas que elegimos, los espacios donde estamos, las preguntas que nos hacemos. (Rocío, 15.07.2015, p. 13)
A propósito de lo anterior, cobra fuerza el diálogo como estrategia afirmativa de restitución de la confianza, en tanto la palabra permite hacer, crear, reconocer y transformar los espacios sociales y de encuentro entre estas mujeres, esto se debe a lo que plantea Leal, “[l]a proximidad facilita las acciones recíprocas y reafirma la representación de pertenencia a una comunidad” (1997, p. 26). Un elemento reiterativo de las mujeres entrevistadas es la necesidad de utilizar la palabra como mecanismo de reivindicación de derechos y de vinculación de otras mujeres a los espacios creados a través de la voz así como se plantea en el siguiente texto:
A las mujeres nos dan una oportunidad, nos dan un espacio, nos dan un espacio donde ponemos la palabra y esa palabra lleva todo, lleva todo, mira es que esa palabra nos sale de las entrañas, nos sale de las tripas, del vientre nos sale, de todas partes, del cerebro, de todo, porque como hemos tenido tan pocos espacios. (Patricia, 28.07.2015, p. 17)
En el entendido que Simmel (1924) plantea, “la dimensión social del espacio a partir del desarrollo de los atributos espaciales en los individuos: la proximidad o la distancia, la agrupación y la dispersión, la densidad y la diseminación, la permanencia y la movilidad dan lugar a diferentes formas sociales […]” (citado en Leal, 1997, p. 25). Desde allí es que se pueden comprender las múltiples y diferentes formas que las mujeres del estudio han encontrado y han desarrollado para crear sus espacios fuera del localizado, dándole de esta manera una connotación de ámbitos móviles para encontrase sin que importe la distancia geográfica, tal es el caso de los espacios internacionales donde diseminan sus experiencias o las redes y plataformas sociales basadas en temas relacionados con sus problemáticas y apuestas reivindicatorias.
De acuerdo a lo anterior, es que ellas han visto que estos espacios no deben quedarse en la informalidad o en lo privado; deben inscribirse en lo institucional y lo público. Estos espacios deben trascender el ámbito local y recorrer por el mundo porque esto las reafirma en su búsqueda, las fortalece en su capacidad de gestión, les aporta grandes aprendizajes y les permite concretar su acción política en función de la garantía de sus derechos.
4.3.3. Posicionamiento de la voz de las mujeres participantes del estudio en