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Licenciada en Psicología. Master en Psicología Clínica (UNB, Brasil). Integrante del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (GCBA). Docente 1ª regular, Carrera Psicología, e investigadora de la Universidad de Buenos Aires. Coordinadora del libro Infancia, Vulneración de Derechos e Intervenciones en la Urgencia. Editorial Espacio, 2004.

“Somos los niños y niñas cuyas voces no se oyen:

es hora de que nos tomen en cuenta.”1

Las voces de todos los niños deben ser escuchadas y tomadas en cuen- tas, y particularmente aquellas que denuncian desgarradoras situaciones de vulneración y/o violación de derechos.

Con el objeto de escuchar esas voces, tomarlas en cuenta e interve- nir con y junto a ellas es que se crea dentro del ámbito del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, una línea telefónica gra- tuita para todos los chicos, chicas y adultos de la Ciudad de Buenos Ai-

res que deseen consultar, asesorarse, denunciar y/o solicitar intervención profesional frente a cualquier y toda situación en la que se presuma que se están violando derechos de niños.

Comprometidos con los derechos de la infancia y la juventud, consi- deramos fundamental implementar políticas publicas universales, esto es: herramientas que se ofrezcan a todos los chicos de la ciudad sin dis- tinciones de clases sociales, ni religiosas, ni económicas, ni cualquier otro intento de discriminación.

Por ello es que promovimos un espacio de escucha con acceso fácil, ágil y permanente; removiendo así obstáculos burocráticos que impiden o en- torpecen el pleno ejercicio de sus derechos.

Un espacio donde los chicos/as y jóvenes se sientan escuchados, don- de esa escucha sea tomada, tenida en cuenta y encauzada.

El cauce puede conformarse en contención emocional, asesoramiento, implementación de medidas de protección especial, medidas de resolución alternativa de conflictos, etc.

El desafío mayor del servicio es romper con el incesante silencio e invi- sibilidad típica operante en la gran mayoría de las situaciones de violación de derechos (abusos sexuales, malos tratos y tantas otras prácticas abusi- vas en los niños desde diferentes sujetos y sectores de la sociedad) y hacer así palabra aquello que se silencia.

La tarea es compleja y comprende varios posibles niveles de intervención: a. Asesoramiento y derivación de la demanda telefónica a los diferen-

tes servicios propios o de las áreas de gobierno que correspondan. Entre los principales servicios podemos mencionar: en primer lugar la red de Defensorías del propio organismo, el Programa de Erradi- cación del Trabajo Infantil, el equipo de monitoreo del organismo de atención a la infancia, el área legal y técnica, el Programa Buenos Aires Presente, el Programa Chicos de la Calle de la Dirección del In- fancia del GCABA, hospitales, SESACS, etc.

b. Recepción y derivación de denuncias a los organismos o servicios co- rrespondientes.

c. Seguimiento de la derivación.

d. Recepción, derivación, seguimiento y evaluación de denuncias sobre calidad institucional.

La Línea 102 recepciona las denuncias contra violaciones de derechos (sean en ámbito privado, público, familiar y/o institucional), en un amplio

abanico de situaciones dentro de las cuales podemos mencionar las si- guientes, a modo de ejemplo:

• Consultas por niños/as en situación de calle.

• Consultas de índole informativo sobre diferentes servicios locales, nacionales, sociales y judiciales de atención a la infancia.

• Consultas por niños/as extraviados/encontrados.

• Consultas por detención policial de niños/as y adolescentes.

• Consultas por dificultades de acceso a diferentes servicios de atención. • Consultas por asesoramiento para la resolución de alguna conflictiva

familiar.

• Denuncias explícitas de violación de derechos en niños/as y adoles- centes; entre las cuales se encuentran situaciones de explotación co- mercial, sexual, abuso sexual.

• Chicos y chicas perdidos (para estas situaciones la Línea 102 distri- buye carteles por la ciudad de Buenos Aires con las fotos de los chi- cos perdidos).

Es prioridad de la Línea 102, además, motivar a los chicos a que sean ellos mismos quienes puedan buscar ayuda cuando la necesiten, denunciar o encontrar una “oreja siempre disponible” a escucharlos y contenerlos, o asesorarse por cualquier tema que responda a la inquie- tud del ejercicio de sus propios derechos relacionados con su salud, educación, información en general, y todo aquello que favorezca su de- sarrollo pleno (convivencia, salud, representante legal, accesibilidad a información sobre HIV, ejercicio de su sexualidad, etc.).

El acceso directo de los jóvenes al servicio 102, permite en muchos casos el nacimiento de un movimiento subjetivo particular, respondien- do a las primeras experiencias de toma de decisiones por sí mismos y de pedir ayuda; poniendo en práctica la condición de sujetos de dere- chos y no de objetos de decisiones verticalistas y a veces hasta dictato- riales por parte de algunos adultos.

En este sentido, es importante destacar que aún es necesario con- tinuar el largo camino de trabajo con los adultos en cuanto a dos ejes principales:

1. Proceso de reconstrucción social de una sociedad adaptada a todos y no sólo a los “incluidos”. Sociedad donde todos y cada uno poda- mos tener nuestro lugar, implicancia y nivel de decisiones.

En este sentido, los niños/as y adolescentes muchas veces forman par- te de los “excluidos de la sociedad”.

2. Proceso de concientización ciudadana, con relación a la implicancia de la responsabilidad de cada ciudadano en la problemática actual de la infancia.

El “no te metas”, tan arraigado en algunas prácticas, debe comenzar a transformarse en interés y responsabilidad sobre las problemáticas de los demás ciudadanos.

Y es aquí donde el Estado debe responder a las demandas de los ciudada- nos, sin repetir las prácticas verticalistas, sino trabajando junto y con ellos.

Algunas situaciones ejemplificadoras