La dinámica de crecimiento de la ciudad evoluciona hacia una mayor complejidad. El nivel de exigencia de confort urbano tiende hacia una mayor demanda. Es importante entender la complejidad de usos de la ciudad más allá de un enfoque limitado a entornos reales e ideales. La plasmación de nuevos espacios urbanos, de nuevas condiciones de accesibilidad crea nuevas posibilidades en el uso de la ciudad. El ciudadano hace suya la ciudad y modifica sus hábitos (cotidianos, de tiempo libre). Los habitantes viven o trabajan en la ciudad todos los días, y usan la ciudad para actividades asociadas al tiempo libre en el espacio público. Pero los habitantes no han pensado profundamente los problemas del entorno que viven y usan. Cualquier punto del
diseño urbano debe adecuarse al significado de ser y a su época. El espacio urbano es el resultado de un acto de creación y es el reflejo del momento cultural de la sociedad y en definitiva, esto es lo que lo hace reconocible en la historia urbanística de la ciudad. La mejor manera de ser respetuosos con el entorno histórico no se consigue mediante el mimetismo histórico, sino siendo coherentes con el momento en que vivimos. Es así como se consigue la perdurabilidad de un diseño en el tiempo.
Probablemente, podemos distinguir el espacio público a dos partes del entorno real y el entorno ideal. Primera parte es como el entorno en que ahora vivimos y usamos. Podemos sentirlo claramente cuando lo usamos o paseamos en la calle. No es difícil que construya un buen entorno real a través de una planificación urbana completa y los elementos de mobiliario urbano. Por ejemplo, si queremos renovar un barrio antiguo, qué haremos generalmente. Renovamos los elementos urbanos o entarimamos nuevo suelo, etc. Todos los recursos de renovación pueden traer las diferencias de sentimiento o imagen a dicho barrio. Actualmente usamos mucho este recurso de renovación en cualquier barrio o espacio público de la ciudad. Pero así no es suficiente para los habitantes. Tenemos que considerar y pensar más allá sobre la interacción de los espacios de comportamiento y los espacios psicológicos.
El concepto de entorno ideal es como de espacio psicológico en la mentalidad. Entorno real y entorno ideal están separados por la distancia que se plantea en el sentido humano. Estas dos situaciones real y ideal o “realidad y mito”, sería una constante en la problemática del desarrollo urbano, en donde entre el “entorno mental” y el “entorno real” existirían una serie de contradicciones que obstaculizan el desarrollo urbano. El fenómeno de la percepción influye en el conocimiento de los lugares e interviene en la construcción de los mapas mentales de los usuarios que se constituyen en sus espacios de acción. Cada usuario construye su propia idea del entorno, que muchas veces no coincide con la del entorno real, le sirve a él mismo para organizar su experiencia en el espacio y en el tiempo. Para cada uno la ciudad está formada por el conjunto de lugares conocidos a través de esta experiencia vital.
La ciudad es una construcción en el espacio, pero se trata de una construcción en vasta escala, de una cosa que se percibe en el curso de largos años.16
Lo importante desde el punto de vista de la percepción, es que los dos entornos son las cualidades efectivas del objeto de
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urbanización. Estas ejercen acciones directas o indirectas sobre los ciudadanos, es decir: inducen a acciones, impresionan la sensibilidad de los ciudadanos, promueven conductas y orientan las actitudes humanas. También es importante tener en cuenta estas cualidades a la hora de diseñar el objeto. Diseñar consiste en proyectar un sistema efectivo del objeto, es decir, organizar las cualidades de sus partes a fin de lograr un correcto funcionamiento de los mismos dentro del conjunto, de manera tal que logre impresionar al sistema sensorial del sujeto o usuario, para que este reaccione de una determinada manera.
El espacio urbano se debe pensar de forma completa. Pero cómo podemos conjuntar el entorno real y el entorno ideal mediante los elementos urbanos en el espacio público. Los elementos urbanos singulares no son los componentes individuales de la ciudad, aunque tienen las funciones propias en su lugar. El conjunto y cada uno de los elementos urbanos que componen el espacio urbano se debe pensar desde una misma lógica, independientemente de la instalación y su escala, desde el elemento urbano más pequeño como una reja de imbornal hasta la remodelación de una plaza o la integración de una nueva red de transporte subterráneo, etc. Dentro del concepto de ciudad pensada de forma integral, consideramos que los elementos urbanos en el espacio urbano no se reducen a la superficie. El espacio urbano tiene grueso e incorpora el subsuelo. Los
espacios subterráneos se deben concebir en continuidad con el espacio urbano de superficie y en este sentido. En ellos es importante encontrar el equilibrio entre el entorno real y el entorno ideal.
El diseño del elemento urbano debe plantearse sobre la base de criterios más amplios que los estricta y directamente asociados a su lógica interna, se deben pensar según criterios globales, de ciudad. El diseño urbano debe huir de las modas y componentes superfluos y efímeros. La integración en el lugar se consigue a través de la simplicidad, coherencia y esencialidad formal. Uno de los criterios de planeación del espacio urbano es que este debe tener carácter abierto, debe incluir la condición de flexibilidad. El espacio urbano no se puede considerar como algo cerrado y acabado, sino que debería ser capaz de soportar el paso del tiempo mediante la incorporación de nuevos elementos y usos, sin que esta evolución signifique la pérdida de la coherencia en la cual fue inicialmente pensado. La utilización de elementos estandarizados no se contradice con la necesidad de reconocer la diversidad del espacio urbano, la importancia de la creatividad, del valor de la idea en el proceso de diseño, de la capacidad del espacio y de los elementos que lo integran de crear emociones, sensaciones en los dos entornos.