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In conclusion, there is not one single fix There are challenges to the disabled citizens, the program, the policy, the quality assur-

Acuosos (claros).

Biliosos (amarillo verdoso).

Porráceos (verde).

Fecaloides (color y olor parecido a las heces).

Vomitos en posos de café.

Vómito que alivia.

POSIBLES CAUSAS DEL VÓMITO

Poco tiempo desde la ingesta.

Embarazo. Alcoholismo.

Secreción gástrica.

Presencia de reflujo duodenogástrico.

Expulsión contenido intestinal.

Hemorragia digestiva.

- Los porráceos son de color verde por la expulsión de contenido intestinal.

- Si tienen color y olor parecido a las heces son fecaloideos. Implican obstrucción intestinal baja.

- Los vómitos en posos de café implican hemorragia digestiva y hay que buscar el origen rápidamente. Se llaman así porque su aspecto es similar al de las zurrapas del café debido a que su contenido es jugo gástrico y sangre digerida.

- El vómito que alivia es característico de los enfermos ulcerosos. No alivia en el caso de pancreatitis y cólico biliar.

El personal auxiliar deberá comunicar al personal de enfermería la existencia de vómitos en el paciente, así como describir las características del mismo. Si es posible, deberá acompañar al enfermo mientras se produce el mismo, tranquilizándolo en todo momento. Si presenta disminución del nivel de conciencia, lo acomodará en la cama en decúbito lateral para evitar la aspiración al árbol bronquial.

1.4.2. En el intestino.

1.4.2.1. Diarrea.

La diarrea es un trastorno intestinal caracterizado por la emisión de heces poco consistentes, generalmente con deposiciones frecuentes. Las heces contienen más cantidad de agua que en condiciones normales, por lo que podemos simplificar diciendo que la diarrea se puede deber a déficit de absorción intestinal, a aumento de la secreción o a tránsito acelerado.

- Defecto en la absorción: este mecanismo es el que se da en los síndromes de malabsorción. Los productos que no son absorbidos en el intestino delgado retienen agua que el colon no es capaz de absorber y el resultado es una diarrea acuosa. - Aumento en la secreción: es el mecanismo que ocurre en las infecciones intestinales.

Los microorganismos responsables potencian la secreción intestinal y se supera el mecanismo de absorción.

- Aceleración del tránsito intestinal: cuando el tránsito intestinal es muy rápido, no da tiempo a que se complete la absorción de los principios inmediatos, interviniendo por tanto un mecanismo mixto. El tránsito intestinal se acelera cuando existe un problema en la inervación de la musculatura intestinal; es decir, cuando el suministro de fibras o

impulsos nerviosos no se produce correctamente (ej. diabetes); también se acelera cuando la pared se inflama o se fibrosa; es decir, cuando se vuelve rígida y poco flexible como consecuencia de una inflamación crónica.

En la evaluación de las causas de diarrea también se debe tener en cuenta el posible papel de los medicamentos: algunos antiácidos, diuréticos, antihipertensivos, antibióticos, etc., pueden ocasionarla al igual que determinados suplementos nutricionales.

1.4.2.2. Estreñimiento.

Es la evacuación infrecuente o difícil de heces. Una evacuación al día no es necesariamente lo normal. Consideramos un hábito estreñido cuando se producen menos de tres evacuaciones a la semana.

El estreñimiento puede ser agudo y limitado en un espacio breve de tiempo o, por el contrario, más duradero y deberse a otras causas.

Causas del estreñimiento

El estreñimiento puede ser causado por los viajes, los cambios en la dieta, algunos fármacos, el sedentarismo, el estrés, la ingesta de poca fibra o el abuso de laxantes. Sin embargo hay trastornos propios del colon que a veces son los causantes:

- Tránsito intestinal lento por obstáculo mecánico: es el caso de los tumores que actúan comprimiendo y dificultando el paso a las heces.

- Tránsito intestinal lento por disminución en la motilidad del colon: algunos problemas de tiroides y alteraciones iónicas producen un “colon perezoso” que enlentece la evacuación.

- Retraso en la evacuación rectal: la debilidad de la musculatura abdominal hace que muchas veces la evacuación sea imposible. En otras ocasiones lo que ocurre es que se ha perdido el reflejo de la defecación porque se han reprimido en muchas ocasiones las ganas por “falta de tiempo”, por pereza o por lesiones anales que provocan grandes molestias.

Tratamiento del estreñimiento:

El tratamiento del estreñimiento comienza con establecer unas medidas generales:

- Modificar la dieta: aumentar el consumo de líquidos, aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra y limitar el de aquéllos otros que no contienen fibra o que endurecen las heces (azúcar, quesos curados, arroz,...)

- Hacer ejercicio físico regular, sobre todo aquél en el que intervienen los músculos abdominales.

- Intentar mantener un hábito de acudir al baño de forma regular, dedicando el tiempo que sea necesario. Fijaremos una hora determinada cada día y procuraremos estar tranquilos y asegurar nuestra privacidad. Nunca ignoraremos el deseo de vaciar nuestro intestino.

El tratamiento farmacológico del estreñimiento deberá ser siempre individualizado y prescrito por un médico. Se instaurará una vez se hayan descartado causas obstructivas y hayan fracasado las medidas no farmacológicas.

Existen diferentes clasificaciones de los laxantes. La más práctica utiliza el mecanismo de acción como criterio de clasificación:

Laxantes formadores de masa: son aquéllos que aumentan el volumen y ablandan las heces. El salvado de trigo (30 gramos diarios) y la cáscara de Psyllium o Plántago Ovata (3.5-7 gramos diarios) son algunos ejemplos.

Laxantes osmóticos: son sustancias que se absorben muy mal y atraen agua y secreciones a la luz intestinal. Utilizan el mismo mecanismo que la diarrea por déficit en la absorción. Hay que usarlos con precaución por el riesgo de deshidratación que conllevan. Son laxantes osmóticos las sales de magnesio, sodio, lactulosa y lactitol. Laxantes estimulantes: aumentan la secreción intestinal y la motilidad. Destacan

el bisacodil, senósidos y picosulfato sódico. Deben usarse por periodos muy cortos de tiempo.

Laxantes emolientes o ablandadores de heces: humedecen y ablandan las heces para que se mezclen mejor con el agua y lípidos. También aumentan la secreción de agua. El aceite de parafina y el ducosato son los más empleados. Laxantes rectales: se administran como enemas o supositorios. En general, los

supositorios son menos irritantes que los enemas. El supositorio más utilizado es el de glicerina que es efectivo cuando la ampolla rectal está llena de heces. De los enemas, el más empleado es el de fosfato a dosis de 125 ml. Con los enemas existe riesgo de producir alteraciones iónicas en el paciente incluso a dosis única, por lo que no se debe abusar de ellos.

1.4.3. Otras patologías frecuentes en el sistema gastrointestinal.

En el siguiente cuadro se resumen otras patologías frecuentes en el sistema gastrointestinal. Un detalle de las mismas se recoge en el material complementario de esta unidad didáctica.

PATOLOGÍAS MÁS FRECUENTES DEL SISTEMA GASTROINTESTINAL

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