constituyó la princi- pal fuente de genera-
ción de recursos que, en términos del desarrollo hu- mano, le permitió a la población contar con un nivel de vida decente. De hecho, en la época de expansión de esa actividad la región tuvo estándares de vida muy superiores al promedio nacional.
Y dado que el café continúa siendo un generador im- portante de empleo e ingresos en las zonas rurales la adversa coyuntura que atraviesa el producto por los bajos precios internacionales ha contribuido al dete- rioro de la dinámica económica del Eje y ha profundi- zado su rezago en el escenario nacional. Algunos de los efectos de las dificultades que enfrenta el área ru- ral se han trasladado a las zonas urbanas, lo que ha acentuado la problemática económica de estas últi- mas, en particular en los departamentos de Caldas y Quindío, que, a diferencia de otras cabeceras del país, no han logrado recuperar la senda de crecimiento. Aunque el aporte del café agrícola a la economía del agregado regional se ha ido reduciendo de manera gra- dual para dar espacio a otras actividades primarias, a producciones industriales –incluida la transformación
pectivas de diversificación de fuentes de ingreso no sean amplias. De allí que sea preciso hacer más competitiva esa actividad, recon- vertirla, pero, a la vez, buscar nuevas alternativas pro- ductivas que sean viables para las características geo- gráficas del Eje Cafetero.
Debido a que las producciones industriales y de servi- cios, que son las de mayor peso en el valor agregado regional, están muy concentradas en las capitales de- partamentales y sus áreas de influencia, las disparida- des de los tamaños de las economías municipales son muy altas. Esos desbalances son los que, en mayor grado, explican los desequilibrios municipales en el índice de desarrollo humano y los que, en consecuen- cia, requieren de una mayor atención para el propósito de reducir las grandes brechas existentes al respecto. Si bien es cierto que el crecimiento económico en sí mismo no garantiza una mejor calidad de vida para toda la población y que, en esa medida, no contribuye al fin último de lograr un desarrollo humano equitati- vo, también lo es que la posibilidad de obtener ese fin es mayor cuando un país o región crece. Lo importan- te es que ese crecimiento esté acompañado de políti-
cas para asegurar que sus beneficios se distribuyan de manera adecuada entre toda la población. Como se señala en el Informe mundial de desarrollo humano de 1996 “el crecimiento económico puede ser impres- cindible para el desarrollo humano, pero se necesitan medidas políticas concretas para traducir el progreso económico en progreso humano” (PNUD, 1996). Por las razones anteriores la dimensión económica es importante para el desarrollo humano, pero sobre todo, puede llegar a ser fundamental. Eso depende de qué tanto contribuya al mejoramiento de la dimensión social del desarrollo y garantice una distribución equi- tativa de los recursos.
De hecho, una de las capacidades esenciales que pro- mueve el desarrollo humano consiste en que la gente posea conocimientos, esté fuertemente asociada con los recursos con que se cuenta para tener un nivel de vida decente. Esa asociación entre crecimiento económico y educación se verificó para el caso del Eje Cafetero: en los municipios de Caldas y Risaralda se encontró para todos los años (con excepción de 1997, en Risaralda) una fuerte correlación positiva entre las magnitudes del índice de logro educativo y del componente del PIB per cápita. Se trata de una asociación de doble vía: por una parte, la educación genera crecimiento y desarrollo, y, por otra, a mayores niveles de ingreso, más altos nive- les educativos se pueden alcanzar.
Debido a la importancia que tiene el café en la econo- mía regional –especialmente entre los municipios dis- tintos de las capitales de departamento–, y al hecho de que, como se demostró en el Capítulo 1, la evolución del PIB per cápita en la última década estuvo fuertemen- te asociada con la dinámica de la actividad cafetera y determinó en gran medida el comportamiento del IDH, el análisis de la dimensión económica del desarrollo humano regional gira alrededor del tema cafetero. El propósito del capítulo es caracterizar las economías departamentales y municipales, evaluar los cambios registrados en la estructura económica en la última década y analizar la dinámica económica en el período.
A. Principales hallazgos
Los resultados más importantes del análisis de la es- tructura y evolución de las economías departamenta- les y municipales del Eje Cafetero tienen que ver con: i) El significativo peso que, a pesar de la crisis de pre-
cios del café, sigue teniendo esa actividad en el PIB (Recuadro 2.1) de un grupo considerable de munici- pios. ii) La consecuente incidencia negativa que los cambios en el precio del café producen en el PIB de esos municipios y, por consiguiente, en sus niveles de desarrollo humano. iii) La contracción de las econo- mías municipales a partir de 1997, explicada por la crisis económica generalizada en el país y, en el caso de los municipios más dependientes del café por la fuerte reducción de los precios del grano. iv) El cam- bio en las estructuras económicas de los departamen- tos y municipios de la región, tanto por la profundi- zación del proceso de terciarización –crecimiento del sector servicios– resultante de la urbanización, como por la pérdida de importancia del café. v) El hecho de que algunos municipios altamente cafeteros hayan logrado contrarrestar, de manera parcial, la problemá- tica de esa actividad mediante el desarrollo de nuevos cultivos o el fortalecimiento de otros sectores, mien-
RECUADRO 2.1
Metodología: Precisiones sobre el PIB y su composición
Para la realización del análisis de la dimensión económica del desarrollo humano en los departamentos y municipios del Eje Cafetero se utilizó como principal fuente de información la estimación del componente del PIB per cápita efectuada en el proceso de cálculo del IDH. También se usaron algunas fuentes secundarias, tales como las cuentas nacio- nales y regionales del Dane. Aunque en el Anexo A.1 se presenta con detalle el procedimiento seguido para el cálculo del componente de PIB per cápita, para facilitar la comprensión de los análisis que se expo- nen a continuación merecen precisarse algunos aspectos.
En primer lugar, con el fin de seguir fielmente la metodología diseñada por el PNUD para la estimación del IDH, el PIB que se calculó en moneda nacional (pesos colombianos) para los municipios de la región debió pasarse, en una primera etapa, a dólares americanos y, en una segunda, a dólares internacionales para facilitar su comparación con otros países. Para ese propósito, se utilizaron –de acuerdo con las recomendaciones de los expertos del PNUD– las tasas de cambio (pesos colombianos por dólar) vigentes el último día de cada año, en el primer caso, y los factores de conversión a dólares internacionales (factores PPA*), en el segundo.
Sin embargo, para facilitar la lectura de la información así como su com- prensión en escenarios distintos del colombiano, el análisis que se pre- senta en este capítulo se refiere a la valoración del PIB en dólares ame- ricanos.
En segundo lugar, tal como se señaló en el Capítulo 1, el PIB de los departamentos del Eje Cafetero que se presenta en este Informe co- rresponde a la agregación de los PIB municipales. Eso explica la no coin-
cidencia entre sus valores y los que produce el Dane en su proyecto de cuentas regionales.
En tercer lugar, debido a que el análisis de la estructura económica de un país o una región (es decir, la evaluación de la composición del PIB por sectores) suele incluir la distinción por grandes ramas de actividad, que resulta útil en varios sentidos, en este capítulo se presenta esa desagregación –ramas primaria, secundaria y terciaria– para los munici- pios y departamentos del Eje Cafetero. Aunque la ubicación de algunas producciones o sectores en esas grandes ramas varía de acuerdo con el criterio de quien realiza la distinción, en términos generales la primera incluye las actividades que producen bienes sin transformarlos, la se- gunda las actividades de extracción y transformación de bienes, y la tercera las actividades de prestación de servicios. Así, las actividades primarias abarcan las producciones agrícola, pecuaria y silvícola; la se- cundaria incluye la construcción y la industria manufacturera, y la tercia- ria los servicios –comercio, restaurantes y hoteles, administración pú- blica, educación, salud, alquileres de vivienda, entre otros. En el caso de la minería y las producciones de electricidad, gas, agua no hay consenso acerca de su ubicación. Para efectos de este estudio, la minería se in- cluyó en el sector primario –debido al alto peso que tiene la producción de “material de río”, es decir, arena, grava y gravilla, en cuyo proceso no se realiza transformación–, mientras que las producciones de electrici- dad, gas y agua se incorporaron al secundario.
tras que otros no han conseguido superar las dificul- tades generadas por la crisis cafetera y han registrado un preocupante retroceso en términos de PIB per cápita. vi) Las enormes disparidades que tienen los mu- nicipios de la región en términos de su ingreso prome- dio.