CHAPTER 5. CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS
5.1. Conclusions
panorámica según Jr 1,5 y Dt 42, 1-7; 49,1-6
Si algo constituye lo genuino de los profetas de Israel es su experiencia fontal de Dios y su designio salvífico, su lucidez histórica retro y prospectiva y su capacidad de crear una realidad alternativa desde la tsedaqah y mispat al orden establecido. Como lo expresó J. L. Sicre hace unos lustros el profeta se encuentra en contacto directo con el mundo que lo rodea, reconoce las maquinaciones de los políticos, las intenciones del rey, el descontento de los campesinos empobrecidos, el lujo de los poderosos y la despreocupación de los que eran los protectores y los orientadores por las sendas de la paz y la justicia, los sacerdotes. Al profeta ningún sector le resulta indiferente, porque nada es indiferente para Dios27.
La experiencia fundante vivida por el profeta Jeremías y la narración del Deutero-Isaías dinamizará la imaginación profética del pueblo de Israel aun cuando esta manera de leer la realidad entre en crisis. La vocación del profeta Jeremías (1,4-19) y su aflicción expresada en sus confesiones (11,18-12,6; 15,10-11.15- 21; 17,14-18; 18,18-23; 20,7-18) leemos como decía Von Rad, el corazón mismo del profeta en situación de desconsuelo, de desesperanza, fracaso, crisis y casi que la renegación de su Dios, esperando la rehabilitación de la vida y de la comunidad. En la experiencia del segundo Isaías (42,1-7/primer poema; 49,1-7/segundo poema) la palabra clave que designa la finalidad de estos textos mismo es “mishpáth, en griego
derecho, dado que el contenido de lo que quiere trasmitir el autor para todas las naciones es el
de la justicia, el derecho y la ley, en su sentido profético y sapiencial en contexto del Exilio. “La misión del Siervo de Yahvé oscila entre la reordenación, reorganización y salvación del Pueblo, los gentiles, y de la tierra, bajo el establecimiento de la justicia como alianza de Dios de en términos de salud, rehabilitación y salvación carácter universal y universalizable”28.
Llegado a este punto ¿Qué es lo distintivo de la profecía de Israel y, en especial de Jeremías (1,5ss e Is 42,1-7; 49,1-7) que se puede convertir de manera análoga en elementos pedagógicos (itinerario educativo liberador) del quehacer de la teología? Primero, el carácter genuino e incómodo de la figura del profeta. El profeta no es un agorero. Dado que esta visión niega la autenticidad del profeta y su mensaje. Lo que sí es el profeta es una figura incómoda, y he aquí
27 Sicre, J. L. Los profetas de Israel y su mensaje. (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1986), 19-25.
28 Dussel, Enrique. El humanismo helénico - el humanismo semita: obras selectas II. (Argentina: Editorial Docencia, 2014), 305-349.
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la agudeza de la profecía de Israel: es Dios mismo quien habla y hace suyo al profeta, en su persona, espiritualidad y mensaje. La consecuencia para el quehacer de la teología es doble: el carácter profético del quehacer de la teología la hace lugar teológico, y dicho quehacer no sólo han de cuestionar y leer la realidad desde la justicia de Dios, sino que el quehacer mismo de la teología ha de ser puesto en cuestión cuando el teólogo no trasluce creatividad, desacomodamiento de sus zonas de confort y de crítica de las estructuras de poder injustas.
Segundo, una cosa es la realidad del profeta y otra su mensaje. Y si el profeta y su mensaje son
auténticos no son el uno sin el otro. Los profetas pusieron su pasión en el mensaje por su lucidez histórica y arraigo espiritual. En este sentido la pedagogía del quehacer teológico, sobre esta base, esta exigida a elaborar programas y currículos académicos, procesos de lectura popular del texto sagrado y lecturas hermenéuticas contextualizadas desde las experiencias de palabra de Dios (Escrituras Sagradas e historia de salvación), la Palabra de Dios (la persona del Evangelio y su proyecto) y la lectura lúcida de la realidad en todas sus dimensiones esenciales (historia humana).
Tercero, el carácter profético viene determinado por el mensaje que se trasmite; mensaje que
tiene su origen en Dios y se verifica en la propia vida del profeta, y en la historia de manera retro y prospectiva. La pedagogía de la fe del quehacer teológico no puede perder su dimensión testimoniante y martirial, no puede perder de vista la memoria de las víctimas de nuestro mundo y las bregas de muchos hombres y mujeres que hace de su profesión, quehacer e identidad una constante entrega por generar procesos y escenarios de justicia, libertad y humanización en los contextos académicos, familiares, investigativos, políticos, comunitarios, etc.
Cuarto, la profecía es una manera de leer la vida y la historia desde la perspectiva teológica y
desde todos los escenarios que propenden hacía la creación de un nuevo orden cultural. Al quehacer teológico profético le es constitutivo la denuncia de toda depravación política e idolatría cultual. Como decía Dietrich Werner, no podemos convertir el quehacer teológico en “marketing”, sino en acontecimiento humanizante, “no sólo como quehacer liberador, sino que libere a la teología y a las demás disciplinas humanas de las leyes de los conceptos bursátiles y de la visión de los modelos economicistas”29.
29 Dietrich, Werner. “Oslo: The Future of Theology in the Changing Landscapes of Universities in Europe and Beyond”, The Ecumenical Review, Vol. 64, No. 3 (oct. - 2012), 399. Cfr. Suazo Jiménez, David. La función profética de la educación teológica evangélica en América Latina. (Barcelona: Editorial Clie, 2012), 21-68.
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