4.2 3D Distance measurements
Chapter 6 Conclusions
Al terminar la presentación de los tres casos, y a manera de conclusión, queremos sistematizar la relación conceptual que se desprende de este trabajo y que puede ayudarnos a entender las reacciones de las mujeres maltratadas que tienen que ver primero la calidad de los objetos externos interiorizados en la infancia y en segundo lugar con la conformación de la estructura mental y el funcionamiento psíquico que predomina en ellas.
En el extremo más primitivo estaría una estructura mental dominada por el ello que, con primacía de los estados infantiles de la mente, y con un funcionamiento bajo supuesto básico de apareamiento, se orienta inaplazablemente hacia la búsqueda del objeto de deseo que genera satisfacción, sin ninguna consideración a la realidad, ni a la cualidad buena o mala del objeto. Este estado, regido por la añoranza del objeto de deseo perdido e idealizado, implica el olvido, cuando el yo está más aniquilado, o la escisión del objeto malo que ha hecho daño, cuando el yo ejerce una función dinámica activa.
A esta estructura primitiva le seguiría una segunda estructura mental, un poco más evolucionada que la anterior donde predomina el yo, dominado por los objetos tiránicos, regido por los estados persecutorios infantiles de la mente que lo inclina hacia el supuesto básico de dependencia. La dominación y el control del objeto tiránico llevan
prácticamente a la aniquilación del yo y del ello que no se atreven a oponerse al objeto tiránico. El temor y el sometimiento rigen el funcionamiento de esta segunda estructura.
La tercera estructura donde también predomina el yo, regido por estados infantiles omnipotentes y omniscientes que lo ponen en conflicto abierto con los objetos tiránicos y lo orientan hacia una lucha a muerte con ellos, bajo el supuesto básico de lucha y fuga. Las reacciones violentas y destructivas contra los objetos tiránicos lo convierten a él en un objeto tiránico que sin tener en cuenta los deseos del otro ni su existencia plena como ente funcional, quiere dominar y controlar al objeto y no se para en ningún miramiento de consideración
A la anterior estructura violenta y dañina le sigue otra en la cual estaría un yo que tiene en cuenta las necesidades del objeto de deseo, independientemente de la cualidad buena o mala que tenga bajo un esquema de consideración que inclusive puede olvidar o escindir el lado tiránico del objeto. El ello está dispuesto a renunciar a sus deseos y yo está dispuesto a inhibir sus funciones para que el objeto de deseo necesitado esté protegido y viva mejor.
En el extremo de mayor desarrollo estaría un yo que tiene consideración por los objetos buenos, que trata de protegerlos y apoyarse en ellos, funcionado bajo el estado mental adulto, que usa a plenitud las funciones del yo y entre ellas la de controlar los deseos desmedidos y desconsiderados de ello, procurando no hacerle daño a los objetos buenos y por el otro lado se opone a los objetos que intentan tiranizarlo o maltratarlo, limitándolos en su poder, cuando esto es posible, o alejándose de ellos si no logra controlarlos. En este estado tanto la integración del sí mismo como la de los objetos está presente. En ella se hace presente la riqueza de la imaginación, y el desarrollo de sentimientos, pensamientos y reflexiones que implican un crecimiento psíquico.
Proponemos en este trabajo un modelo de intervención psicoterapéutica encaminado a fortalecer las funciones del yo. Este modelo tiene como marco de referencia los tres casos de mujeres maltratadas, que son la base de este trabajo de grado. Es importante tener en cuenta el contexto en que estas mujeres se encontraban, acogidas en una institución de protección, con sus hijos, con el objetivo de alejarlas del
maltratador y resguardar su seguridad y la de sus hijos. La institución intenta proveer una intervención integral al problema del maltrato, donde se incluye la atención psicoterapéutica como parte de este plan integral de intervención. Todo esto dentro de un periodo de tiempo de cuatro meses.
A las pacientes se les recibe a las dos semanas de haber ingresado al Refugio, y su estado emocional podría describirse como un estado de crisis, donde el dolor físico y mental se confunden y las invade. Es aquí donde se inicia el proceso psicoterapéutico. En esta intervención inicial, la terapeuta recibe los contenidos terroríficos del presente y del pasado de la paciente, están entremezclados entre las escenas de maltrato de su esposo o compañero y las escenas de maltrato y abuso sexual, que han vivido a lo largo de su vida. Esta etapa es fundamental para poder ayudar primero a recibir estos contenidos terroríficos y devolvérselos en contenidos que puedan ser pensados desde una perspectiva diferente, a la del dolor, que invade y evita pensar. En las primeras sesiones este es el contenido puesto en la terapeuta; se pasa entonces del evento actual del maltrato a los eventos del pasado donde el maltrato también ha sido protagonista. Se intenta entonces evidenciar las relaciones que existen entre el maltrato del pasado y el maltrato del presente, y mas importante se intenta contactar la emoción que invade con los diferentes eventos del maltrato. Hacia la mitad del tratamiento inician las preocupaciones sobre la vinculación laboral y el lugar de vivienda, una vez se termine el tiempo de acogida en el refugio, convirtiéndose esta preocupación el tema central de las sesiones, hasta el final del mismo. Y es aquí donde las preocupaciones por ponerse en acción, y en movimiento para recuperar el aspecto laboral, abren el espacio para recuperar las funciones del yo. En algunos casos se señala cómo éstas funciones les han permitido mantener económicamente a su familia y en otros casos donde dichas funciones les ha permitido huir del maltrato para resguardar su vida.
Es importante anotar que este objetivo no se logra con todas las pacientes, bien sea porque el ello predomina en su psiquismo o porque la realidad a la que se enfrentan es tan difícil que no pueden ejercerlas una vez se enfrentan con la realidad y vuelven a su funcionamiento habitual. Sin embargo en los casos en que este proceso es efectivo, les permite identificar cuales son las mejores posibilidades para ella y su familia.