Chapter 3 Methodology
3.3 Stage 2 Laboratory Loading Simulations
3.3.1 Equipment
Uno de las principales dificultades en los tratamientos fue planteado en el apartado anterior y tiene que ver con las recaídas. En este sentido, el que éstas ocurran implica replantear qué otros factores pueden dificultar y limitar un tratamiento.
Entre varios autores que plantean varias dificultades se encuentra Sánchez (2004) que hace un estudio de las dificultades de los tratamientos y afirma que es conveniente como psicólogos clínicos ser prudentes al hacer generalizaciones de los resultados antes de aplicarlos a situaciones de tratamiento típicas, ya que un buen número de estudios se han realizado en el marco de clínicas universitarias con la participación de
terapeutas muy competentes y con sujetos seleccionados. Por lo general, los individuos con problemas múltiples y
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66 socialmente inestables son excluidos de estudios controlados, y los que son seleccionados deben aceptar las condiciones que imponga la investigación. Esto incluye la aceptación de ser asignados de manera aleatoria al tratamiento, de modo que quedarían excluidos los que quisieran recibir un tratamiento en particular y los que desearan participar en la planificación de su tratamiento (Roberts, 1999; Sánchez, 2004).
También señala que las personas con problemas adictivos son tratadas fundamentalmente en el sistema socio-sanitario público y que la asistencia a este tipo de pacientes, que también se puede adaptar a los que soliciten atención particular, en algún centro de rehabilitación o centros de atención ambulatoria para adictos, presenta una serie de dificultades que considera importantes, y los describe en 8 planteamientos.
El primer planteamiento es la patología dual y se refiere a que en conductas adictivas la presentación de varios diagnósticos es frecuente. Lo habitual es encontrarse con individuos que presentan varios diagnósticos de abuso y/o dependencia, además de diagnósticos de trastornos distintos al adictivo. Es conocido por los psicólogos clínicos que la presentación
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67 de varios diagnósticos ensombrece el pronóstico y dificulta la intervención. El segundo tiene que ver con la adhesión al tratamiento, ya que el autor explica que muchas personas con problemas adictivos tienen dificultades para adherirse a los tratamientos. Por un lado las dificultades derivadas de la propia naturaleza de los trastornos, lo que provoca que muchos de los pacientes hayan sido tratados por diversos recursos asistenciales con escaso éxito. En otros casos la expectativa que tienen muchos pacientes y en especial de muchas familias de recibir un tratamiento fundamentalmente de tipo farmacológico, con escasas implicaciones en un trabajo más laborioso como el que requiere un programa de tratamiento psicológico entre otros. El estigma social (los problemas relacionados con sustancias-drogas generan todavía ciertas reticencias entre la población), etc. (Sanchez,2004)
El tercero hace mención al apareamiento de sujetos con tratamientos y terapeutas, ciertos sujetos responden mejor a ciertos tratamientos y a ciertos terapeutas. Así como también lo difícil que se hace mantener un constante nivel de coordinación con otros recursos asistenciales (servicios sociales, laborales, educativos, jurídicos, etc.). El cuarto es la presión asistencial, y es que está planteado que en conductas adictivas, prácticamente todos los casos son considerados urgentes. La inmediatez de la asistencia es un factor clave, más cuando en muchos
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68 casos se observa que personas con problemas adictivos presentan con frecuencia gran ambivalencia respecto a la necesidad de cambiar sus comportamientos adictivos.
Como quinto se encuentra la duración de los tratamientos y es que los pacientes indican con frecuencia que la asistencia pos tratamiento resulta útil para mantener la abstinencia después del tratamiento primario. Es planteado que el deterioro cognitivo y el bajo nivel cultural de algunos pacientes pueden dificultar la aplicación de terapias estructuradas limitadas en el tiempo. A lo que se puede agregar en contextos privados que el tiempo también va mediado por el factor económico.
Los conocimientos de los profesionales cubrirían el sexto, y se plantea que además de los conocimientos (y la especialidad) de psicología clínica de los psicólogos de conductas adictivas, es preciso que exista una preparación específica en adicciones, que cubra la formación en distintas áreas de conocimiento implicadas en el abordaje de estos trastornos.
El séptimo está trazado por la investigación y efectividad de los tratamientos y es que uno de los tradicionales problemas con los que se ha enfrentado la psicología en general, y en particular la psicología de
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69 las conductas adictivas es la escasa colaboración entre la investigación y la práctica clínica, lo que dificulta el avance necesario de los conocimientos en el área. Y como octavo y último, el trabajo en equipo y actualización. La interacción entre las distintas intervenciones (psicológica y farmacológica) potencia los resultados terapéuticos. Las sesiones clínicas, de coordinación (intra-entre servicios y unidades), la formación continuada, la actualización a través de la participación en sociedades científicas relacionadas, y la asistencia a reuniones profesionales son indispensables para el adecuado conocimiento de los avances en el área. (Sánchez, 2004)
Es sugerido por Sánchez (2004, la necesidad de desarrollar sistemas de control que permitan comprender y evaluar mejor a los pacientes, las intervenciones y los problemas organizacionales y financieros tal y cómo se presentan en la realidad.
Por otra parte, en un artículo en donde se evalúa el impacto de intervenciones desde el modelo de terapia breve centrada en las soluciones, Cordero, Cordero Natera y Caraveo (2009), presentan los resultado de su intervención en aras de proponer tratamientos para adicciones en México, donde el consumo de sustancias
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70 también es considerado como reto de salud pública. Concluyen que una de las dificultades en sus tratamientos, tenía que ver con aquellos consultantes que establecían como demanda terapéutica el acabar con el consumo, ya que éstos eran lo que desertaban rápidamente de los tratamientos o continuaban pero tenían un alto índice de recaídas. Lo que variaba en un alto porcentaje en relación con los consultantes que tenían como demanda modificar problemas psicológicos, familiares, sociales y/o médicos asociados a su consumo teniendo mayor probabilidad de mantenerse libres de recaídas y modificar los problemas asociados a su consumo.
Desde un ángulo social, en el contexto Colombiano dificultades para todos los tratamientos están representadas por la red social del consultante, tema que se desarrolla mejor en el próximo apartado y que tiene que ver, como está plateado en el modelo de inclusión social para personas consumidoras de sustancias psicoactivas, presentado por el Ministerio de la Protección Social (2007), y es que “No existe un mundo libre de drogas”(P.9). Las drogas van a estar siempre como una posibilidad de resolver problemas, de diversión o de conseguir placer, de negocio, como forma de pertenecer a un grupo, como efecto para no pertenecer a otros, entre muchas otras. En el contexto en el que vivimos, es necesario reconocer como es planteado también
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71 por el modelo de inclusión, es que se construyen representaciones sociales que son significativas frente al consumo de drogas, que definen conductas, construyen relaciones entre individuos y grupos, señalan acuerdos, normas, formas de moverse individual y colectivamente, que puede estigmatizar y excluir a las personas que usan o han usado drogas lo que afecta en los tratamientos terapéuticos. Y se debe a que estas representaciones forman parte de la construcción del mundo del consultante y a esto se debe enfrentar también el terapeuta a la hora de intervenir pacientes con adicciones.
0.2.6 Concepto de Red social y su relación con las