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4. CONCLUSIONS

4.1 Conclusions

Por otro lado, en las últimas décadas, y simultáneamente en diferentes partes del mundo, se han planteado una serie de alternativas y herramientas selvícolas para integrar objetivos adicionales junto con la producción de madera en la gestión forestal, contribuyendo a la idea de multifuncionalidad asociada a los sistemas forestales (Gustafsson et al., 2010; Puettmann et al., 2015). En muchos casos, tal multifuncionalidad se logra modificando la forma de realizar el aprovechamiento, reduciendo las zonas afectadas por las cortas finales (Matthews, 1989; de Groot et al., 2016), y dejando partes del bosque sin cortar de forma perpetua. Aunque algunos de estos enfoques fueron sugeridos en Europa hace siglos (Hundeshagen, 1826; Smith, 1972), recientemente, se han retomado conceptos asociados a la irregularidad de las masas forestales denominados por algunos autores como “multi-aged” (O’Hara, 2014; Puettmann et al., 2015), insistiendo en la importancia de que coexistan simultáneamente diversas clases de edad en una misma unidad de gestión (Nolet et al., 2018).

En esta línea, de entre las alternativas selvícolas disponibles, destaca el método conocido como retención en verde (Green-Tree Retention, GTR), (Bauhus et al., 2009; Gustafsson et al., 2012) ampliamente utilizado en bosques de Norteamérica, Suecia, Noruega y Finlandia, y recientemente aplicado en otros países. Esta herramienta selvícola pretende asegurar ciertos microhábitats de bosque maduro, reduciendo así las perturbaciones generadas

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por la intervención humana y mejorando con ello la dispersión de especies al incrementar la conectividad del paisaje. Su empleo enfatiza la importancia de una persistencia continua de los recursos naturales mediante la retención a largo plazo de árboles muertos y vivos, dispersos o agregados como áreas de bosque maduro intacto, consiguiendo así una mayor continuidad y complejidad estructural (Franklin, 1989; Franklin et al., 1997). En general, existen numerosos estudios en Europa sobre árboles maduros, madera muerta y sus microhábitats, y aunque no abordan específicamente la retención en verde, constituyen una base de investigación importante para la posterior aplicación de estas alternativas selvícolas (Gustafsson et al., 2019). En concreto, esta herramienta surgió para proteger al búho moteado (Strix occidentalis L.), cuyas poblaciones se encontraban bajo cierto grado de amenaza en los bosques de Norteamérica (Forsman et al., 1977). Tras la aplicación de diferentes diseños experimentales de la herramienta GTR (Blakesley et al., 2005; Poage et al., 2007) y de promover su uso en diferentes regiones para este fin, estudios recientes han publicado las ventajas derivadas del empleo de esta técnica para la protección de estas especies (Lesmeister et al., 2018).

Con el paso del tiempo, esta idea conocida inicialmente como GTR, se ha extendido desde la costa oeste de los EE. UU. a otros países (Gustafsson et al., 2012), y actualmente existe abundante literatura al respecto (Rosenvald y Lõhmus, 2008; Gustafsson et al., 2010; Baker et al., 2013; Fedrowitz et al., 2014). Sin embargo, en los últimos años, esta idea se ha popularizado con el término de Retención Variable (Variable Retention, VR), cuyo empleo también fomenta la creación de rodales de múltiples edades (O'Hara, 2014), aumenta las estructuras de crecimiento maduro para favorecer otros servicios ecosistémicos (Bauhus et al., 2009), y mejora la complejidad de los bosques gestionados. Este cambio de término se debe a que el arbolado o superficie retenida puede efectuarse bajo dos modalidades, de forma dispersa (árboles aislados) o de forma agregada (en grupos o en parches). Shea et al. (2017) mostraron cómo esta herramienta selvícola resulta efectiva para conservar la biodiversidad a escala de paisaje, especialmente cuando existen niveles moderados de fragmentación (Kouki et al., 2001; Mori et al., 2017b); mientras que en Augustynczik et al. (2018a) se aborda el mismo enfoque, pero a nivel de rodal. Además, otros autores han estudiado la repercusión que tienen ambas modalidades de retención evaluando las consecuencias derivadas su distribución espacial en la dinámica forestal después de una década de aplicación (Crotteau et al., 2018) o su impacto tras 20 años (Lencinas et al., 2018; Sullivan y Sullivan, 2018).

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Por tanto, esta alternativa selvícola (VR), que persigue mitigar los efectos de la corta final en la biodiversidad, podría ser perfectamente válida cuando nos enfrentamos a casos donde la conservación de ciertas especies faunísticas es un objetivo clave en la gestión del aprovechamiento forestal. En concreto, esta herramienta se ha utilizado frecuentemente para mejorar el hábitat de diferentes grupos de aves que habitan en los montes (Machar et al., 2019). En este sentido, algunos autores matizan que este porcentaje debe ser superior al 10% de la superficie gestionada para surtir tal efecto (Basile et al., 2019), mientras que en regiones como Norteamérica se tiende a utilizar valores superiores al 20% (Gustafsson et al., 2012). Además, en Basile et al. (2019) se ha comprobado que en función de la especie de ave considerada, y bajo diferentes niveles de retención (40-70%), se consigue mantener la misma abundancia y riqueza de estas especies que la obtenida en bosques no gestionados. Sin embargo, en trabajos como en Holloway et al., (2012) se ha recurrido a esta herramienta bajo diferentes porcentajes de retención para la protección de otras especies como las ardillas voladoras (Glaucomys sabrinus S.). La gran flexibilidad de esta herramienta en su aplicación justifica su uso en diferentes sistemas forestales, y en particular, en climas boreales y templados (Gustafsson et al., 2012). Además, algunos autores coinciden en que es una herramienta esencial para lograr una gestión forestal ecológicamente sostenible (Lindenmayer et al., 2012) en un contexto de multifuncionalidad, tan propio de muchos sistemas forestales. Sin embargo, aunque para algunos autores estas nuevas prácticas selvícolas pueden ser compatibles con la idea de monte normal (Deal et al., 2013), hay que tener en cuenta que en estos enfoques ya no se persiguen dichos objetivos clásicos de gestión forestal. En cualquier caso, estos sistemas de retención tienen una gran repercusión en el aprovechamiento (Ribe, 2005) y generalmente conducen a una disminución en el número y la intensidad de las cortas y, por lo tanto, esto supondría una reducción en el beneficio económico asociado a estos sistemas forestales.

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