1.7.1. Concepto.
La motivación del ámbito de la enseñanza-aprendizaje involucra fuerzas o factores que incitan al estudiante a participar en el proceso de aprendizaje, escuchando las explicaciones del/la docente, interesarse por preguntar y aclarar las dudas, participar activamente en la dinámica de la sesión de aprendizaje, realizar las actividades propuestas, utilizar las técnicas adecuadas, investigar, experimentar, y aprender por descubrimiento, todo lo que debe hacerse constructiva y significativamente. (Tallón, 2015)
Dichas fuerzas pueden manifestarse bien interna o externamente. En el primer caso se le denominan intrínsecas y responden a las necesidades del alumno y alumna para su supervivencia, con el fin de cubrir sus necesidades básicas (confianza, afecto, cariño, cuidado, seguridad, identidad, autoestima y autonomía, entre otras). En el segundo caso se le conocen con el nombre de extrínsecas, las cuales atañen a las estrategias utilizadas por el profesorado para el crecimiento, desarrollo y maduración de su alumnado, cuyo culmen y máxima motivación es la formación de su personalidad y su autorrealización como alumno y alumna. Dichas metas están implícitas y reflejadas en los objetivos, contenidos (conceptuales, procedimentales y actitudinales), metodología y actividades propuestas para cada nivel, ciclo o etapa del sistema educativo. (Tallón, 2005)
Según las teorías de aprendizaje, un proceso de aprendizaje satisfactorio e integral, requiere una motivación interna, del estudiante, así como también la externa, social o aprendida. Ambas se complementan y tienen un rol preponderante en la obtención de resultados de aprendizaje positivos.
La motivación extrínseca en los estudiantes suele ser interiorizada y exteriorizada, así como también imitada de modelos de referencia que se ha demostrado que si resultaron efectivas. En los procesos de aprendizaje los modelos de imitación son los docentes, otros estudiantes, familias, hombres de ciencia, etc.), que repercuten también en las relaciones interpersonales con su grupo de iguales y las características socio-culturales-familiares del contexto en que se encuentra inmerso el estudiante.
La motivación es la palanca que mueve la conducta humana, es la que nos permite provocar cambios tanto a nivel escolar como de la vida en general; Alonso Tapia (1991:11) afirma que querer aprender y saber son las “condiciones personales básicas que permiten la adquisición de nuevos conocimientos y la aplicación de lo aprendido de forma efectiva cuando se necesita”; según lo expuesto por Tapia, se necesita la disposición e interés del estudiante para obtener el aprendizaje.
Cuando hay motivación los resultados del aprendizaje se incrementan; ejemplo de ello son algunos estudios clásicos citados por Ausubel, Novak y Hanesian (1986), donde se demuestra que cuando los estudiantes tienen una opinión favorable sobre lo que aprenden, al apreciar su importancia y utilidad, su desempeño escolar mejora. Estos autores destacan dos principios fundamentales para promover la motivación por el aprendizaje de los conocimientos: significado y significación, es decir que los contenidos deben tener sentido semántico en tanto pueden ser asimilados en la estructura de conocimiento del estudiante, así como pertinencia y relevancia para el estudiante de manera que le resulten interesantes. La pertinencia y relevancia constituyen elementos que dan carga emotiva a la significación. (Tirado, Santos y Tejero, 2013)
Por estas razones, la investigación educativa debe interesarse por encontrar procedimientos que permitan despertar entre los estudiantes el aprecio e interés por el conocimiento de las diferentes asignaturas que estudian; el uso de estrategias para motivar a los estudiantes es particularmente importante al inicio de un curso; se trata de un momento crítico, en que el alumno se forma una concepción y expectativa sobre la asignatura, construye sus esquemas de representación con los cuales estructura una visión de los contenidos de estudio en torno a la disciplina, y forma una idea de su pertinencia y relevancia, lo que puede o no despertar intereses que se verán reflejados en actitudes (Piaget, 1970).
Teóricos del aprendizaje como Ausubel et al. (1986), citado por Tirado et al. (2013) reconocen dos tipos de procesos de aprendizaje: uno de ellos es la memorización (rote learning), que se da por la recurrente repetición (iteración) de un contenido hasta dominarlo, pero sin comprensión, es decir, el estudiante no logra relacionar sustancialmente sus conocimientos previos con los nuevos, no hay significado y significación, por lo cual no despierta interés ni motiva su aprendizaje. El otro proceso es cuando el aprendizaje se da por significado, es decir, cuando se comprende el contenido al ser integrado de manera pertinente a las estructuras de los conocimientos previamente adquiridos, logrando de este modo su asimilación (Piaget, 1970) citado por Tirado et al. (2013).
Sabemos que la motivación que el estudiante pueda y deba de encontrar en su proceso de aprendizaje es el motor que guiará el éxito de su aprendizaje, por ello, es muy importante que el docente sea una persona preparada y tenga en consideración las necesidades y expectativas de los estudiantes, para que en base a ello, diseñe y aplique diversas estrategias en cada uno de los momentos de la sesión de aprendizaje que le permita al estudiante involucrase en la consecución de su aprendizaje; estrategias que desarrollen la autonomía y habilidades de orden superior en los
estudiantes. Claro que no podemos dejar de mencionar que la predisposición que tiene el estudiante para aprender juega también un papel muy importante en el éxito del aprendizaje, esta predisposición del estudiante en su aprendizaje depende de factores diversos; esto también lo contempló Bruner; por ello, el docente debe emplear diversas estrategias para despertar la curiosidad en el estudiante.
1.7.2. Clases de Motivación:
La motivación es un acto volitivo que produce cambio, aumento de expectativa y tensión; constituyen una disposición para aprender algo, la motivación es la energía personal involuntaria y voluntaria que activa o desactiva los procesos implicados en el aprendizaje y dirige las acciones hacia el logro de unas tareas determinadas y evita otras.
a) La motivación intrínseca: es la que manifiesta el sujeto ante una tarea, se refiere a la satisfacción personal que representa enfrentar con éxito la tarea misma.
b) La motivación extrínseca: es la que depende de circunstancia externas para activar al alumno, dependen de lo que digan o hagan los demás acerca de la actuación del alumno, o de lo que él obtenga tangiblemente de su aprendizaje.
c) Motivación interiorizada: es aquella que se relaciona con el comportamiento deseado, se realiza ciertas tareas que no nos motivan pero que socialmente son consideradas conductas deseables o muy deseables y es esta valoración social externa del comportamiento lo que impulsa a comportarse y a motivarse para realizar ciertas conductas. La motivación interiorizada se aprende y es de gran utilidad en la enseñanza formal, puesto que favorece que los estudiantes realicen ciertas conductas y que se sientan intrínsecamente motivados a realizarlas.
Para concluir diremos que la motivación es el elemento clave que impulsa al ser humano a tomar una acción para dirigirse a un determinado lugar, asumir una posición con respecto a una situación, o a alcanzar una meta; en el proceso de enseñanza aprendizaje la motivación juega un papel importante porque ayuda al estudiante en sus aprendizaje y a conseguir sus propias metas y a lograr sus objetivos.
Los estudiantes realizan diversas actividades satisfactoriamente si el nivel de motivación es el adecuado; el docente con las actividades que programe, con los recursos educativos que use y las relaciones que pone en práctica con sus estudiantes se convierten en elemento motivacional muy importante para que los estudiantes logren sus aprendizajes.
Se reconocen ampliamente dos tipos de motivación: la intrínseca y la extrínseca; la intrínseca es cuando el interés se centra en el propio ser humano y que produce satisfacción y la motivación extrínseca, cuando el interés esta guiado por la obtención de recompensas externas, se centra en las recompensas, en el reconocimiento social y en el triunfo frente a otros.