Antes de empezar: Como siempre, lea con atención todas las instrucciones. Repase las
proporciones en el óvalo básico (capítulo 9). Mire los retratos de la Galería de Estudiantes.
«Si una cierta actividad, tal como el pintar, se convierte en el modo habitual de expresión, el acto de tomar los materiales de pintura y empezar a trabajar con ellos puede tener un efecto sugestivo y evocar el vuelo a estados superiores.»
Robert Henri
Ejercicios complementarios 10c. Copie un dibujo de algún maestro, representando un rostro en tres cuartos (ver Figura 10-24).
10d. Si el dibujo anterior representaba a una mujer, haga otro representando a un
hombre, y viceversa.
10c. Disponga dos espejos y una lámpara, de manera que pueda ver su propio rostro en tres cuartos, con la lámpara creando un fuerte contraste de luz y sombra en la cara. Dibuje su autorretrato, sombreando las partes oscuras (ver página 176).
Sara Clippinger Fig. 10-24. Copia de un antiguo maestro hecha por una estudiante.
1. Sujete el papel al tablero, coloque al modelo, disponga una alarma para los descansos, etc., etc. A estas alturas estos procedimientos preliminares están ya perfectamente asimilados.
2. Enmarque la forma y espere hasta que pueda ver el espacio negativo y el contorno general de la cabeza como formas. Imagine la forma sobre el papel en blanco,
preparando el paso al modo-D. Haga un dibujo fantasma para saber dónde irán los rasgos y qué tamaño tendrán.
3. Sujetando el lápiz vertical con el brazo extendido estime la inclinación del eje central. Dibuje (muy ligeramente) la línea del nivel de los ojos. Empiece a dibujar. Ya debe de haber pasado al modo-D.
4. Puede empezar por cualquier parte, pero como de columbre las instrucciones van en un orden concreto, que usted puede alterar a voluntad.
5. Sitúe los ojos (note que el espacio entre ambos es igual a la longitud de un ojo). Vea y dibuje los contornos exactos de cada ojo: a menudo son diferentes uno de otro. Para percibir los
contornos más claramente dirija la mirada a la forma que hay encima del ojo (entre el párpado superior y la ceja) y utilice esta forma como espacio negativo. Observe la forma exacta de los párpados, la dirección exacta de las pestañas. No cambie nada, no revise nada, dibuje sólo lo que vea.
6. La nariz. Mirando al modelo, visualice un triángulo con dos vértices situados en las esquinas exteriores de los ojos y el tercero en la punta de la nariz. Este triángulo tiene
una forma particular en cada cara. Imagine el triángulo sobre el dibujo y haga una
marca en el lugar correspondiente a la punta de la nariz. Este es un sistema del modo-D para percibir correctamente la longitud de la nariz, que a menudo es un problema para los principiantes. A continuación observe en el modelo la anchura de las aletas de la nariz, en relación con las esquinas internas de los ojos.
Observe las luces y sombras que hay en la nariz. En la mayoría de los casos verá una luz a un lado y una sombra al otro. Si se fija atentamente verá que estas luces y sombras tienen formas concretas, provocadas por la caída de la luz sobre la estructura ósea de cada nariz. Si dibuja la luz o la sombra (escoja una u otra) habrá descrito la estructura ósea de la nariz. Haga esto dibujando sólo un lado de la nariz, no los dos.
La mayoría de las personas tienen símbolos muy fuertes y persistentes para dibujar narices. Dibuje las formas de alrededor de las aletas y orificios para superar el sistema de símbolos.
7. La boca. Calcule la longitud del labio superior en relación con (por ejemplo) la longitud de la nariz. Dibuje primero la línea central de la boca asegurándose de que es
perpendicular al eje central. Es muy fácil torcer la boca, con lo cual se cambia la
expresión. Note con especial cuidado la posición y forma de las esquinas exteriores de la boca, donde está localizada gran parte de la expresión de un rostro. Dibuje luego los bordes exteriores de los labios. Puede que el labio inferior sea sólo una sombra bajo el labio. Mire atentamente al modelo. Unos labios con contornos fuertes pueden reflejar una percepción incorrecta, o la sustitución por un símbolo. Es raro que los contornos de los labios sean marcados; suelen ser sólo un cambio de color.
8. El cráneo. Mida en el modelo la distancia desde el nivel de tos ojos al contorno superior del pelo, comparándola con la mitad inferior de la cara. Haga una marca en el
papel para indicar donde está el límite superior. Esto le ayudará a dibujar correctamente la forma de la cara.
9. La cara. Observe la distancia desde los rasgos al borde de la cara. ¿Cuál es la relación con alguna dimensión ya dibujada, como la del ojo, la nariz o la boca? ¿Qué longitud tiene la barbilla en comparación con la nariz? Utilizando el dibujo de contorno modificado, dibuje la forma de la cara.
10. El pelo. Vuelva a observar la forma exterior del pelo y la forma interior, donde se une a la cara. Fíjese en las principales direcciones de crecimiento, en los lugares en los que se divide y en su textura. Se trata de registrar la información suficiente para que quien vea el dibujo sepa cómo es el pelo. Renuncie a sus símbolos y dibuje alguna sección complicada del cabello. Asegúrese de estar utilizando el mismo estilo de línea que empleó para dibujar los rasgos faciales. Es decir, las líneas no deben cambiar mucho de la cara al pelo. La cualidad de la línea, la profundidad del tono y el grado de detalle deben ser consistentes en todo el dibujo. Por ejemplo, si se emplean líneas fuertes para los rasgos faciales hay que usar líneas igualmente fuertes para los contornos del cabello. Si la calidad de las líneas es diferente, fuerte en los rasgos de la cara y ligera en el pelo, el dibujo no estará unificado.
11. El cuello y los hombros. Asegúrese de que el cuello es lo bastante ancho
comprobando su anchura en relación con la de la cara. Utilice el espacio negativo para dibujar el cuello del vestido o camisa. Asegúrese de que los hombros son lo bastante
anchos. Los hombros estrechos son un error corriente de los principiantes. Compruebe
dos veces el espacio negativo por encima del hombro y pregúntese «¿Dónde está la punta del hombro en relación con el borde de la cara!»
12. Complete el dibujo sombreando aquellas partes en las que perciba las formas de las sombras.
Después de terminar: Ahora que ha observado atentamente los rostros de otros seres humanos entenderá seguramente lo que quieren decir los artistas cuando afirman que todo rostro es hermoso.
«Cuando se dibuja un rostro, cualquier rostro, es como si apartáramos una cortina tras otra, una máscara tras otra... hasta que sólo queda una máscara final, que ya no se puede quitar ni reducir. Entonces, el dibujo está terminado, y el artista sabe mucho acerca de esa cara, ya que ningún rostro puede ocultarse durante mucho tiempo. Pero aunque nada escapa a la vista, todo se
juzga, ni moraliza, ni critica. Acepta las máscaras con gratitud, lo mismo que acepta que el bambú sea largo y que los girasoles sean amarillos.»
Frederick Franck
The Zen of Seeing