local, reflexionar de manera crítica y deliberativa en la educación como alternativa para la transformación de una región, municipio y del país”. 9
La RS debe ser un compromiso real y efectivo de las instituciones educativas de manera tal, que éstas puedan producir un valor social como aporte significativo en la solución de problemas comunes de la sociedad, en el cumplimiento de su objetivo social constitucional; igualmente mediante este aporte, se puede medir y evaluar el logro y objetivo económico a través de los estados financieros en el Balance Social.
5.1.2 Historia del Balance Social
Con el nacimiento de la Responsabilidad Social como perspectiva de la organización empresarial moderna que valora el trabajo humano y su impacto no solo dentro de la empresa, sino en la sociedad y entorno que le rodea, el balance social, afirman Fernández et al (1991), reconoce sus fuentes en la iniciativa innovadora del propio empresario, en la presión de los sindicatos, en la acción del Gobierno, en la necesidad de replicar a la opinión pública las críticas contra la empresa capitalista, y en la afirmación de la libre empresa en el marco de una sociedad pluralista; es decir que la necesidad de realizar un balance social le surge a la empresa cuando, reconoce que dentro de su propia actividad económica, hay una responsabilidad social que va más allá de los intereses propios de accionistas o inversionistas, y que abarca el personal y toda la sociedad, pudiéndose convertir dicho balance en herramienta de medición y prevención de posibilidades futuras.
Con base no solo en los estudios de investigadores sociales y universitarios, sino en la necesidad de las empresas de medir y evaluar, diferente al balance financiero, sus comportamientos y realidades sociales en el contexto de un desarrollo económico e
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ROMERO, R.; BASANTA, G. y ROMERO, B. Responsabilidad social de los Proyectos Educativos Integrales Comunitarios en instituciones educativas. Asociación Venezolana de Sociología Venezuela. Caracas, 2010
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industrial acelerado y globalizado, que les obliga a dar soluciones a múltiples necesidades de acuerdo a las características y condiciones de cada región; surge el balance social para dar respuestas a esas mediciones y evaluaciones que faciliten las proyecciones sociales; dado lo anterior a través de unos inicios en países como:
En Estados Unidos, surgió a partir de 1970 como mecanismo de las empresas, para legitimar su crecimiento y sus ganancias ante una sociedad reclamante y critica de las políticas empresariales, de condiciones deficientes de trabajo, de contaminación del medio ambiente, entre otros; surgiendo lo que se denominó auditoria social.
De esta manera se desarrolla la tendencia de la contabilidad social empresarial, valorizando en términos económicos las relaciones entre la empresa y su entorno, entendidas estas ventajas para la comunidad como un provecho social y las desventajas como impacto social. En Francia, el balance social se abrió paso antes de la promulgación de la ley que obligaba su presentación, a través de Alain Chevalier, quien lo define como un instrumento de apreciación de una política y rechaza su cuantificación en términos monetarios, pues lo considera ante todo un análisis hacia el porvenir y una proyección de las acciones que la empresa debe emprender
En España, su desarrollo se inició reconociendo los efectos macroeconómicos de la actividad empresarial sobre el conjunto de la sociedad en términos de empleo generado, comercio exterior, tecnología, ciencia, educación, entre otros; y los efectos internos sobre trabajadores, condiciones de trabajo, acciones, entre otros.
En Inglaterra y Alemania, se aplicó con base en la influencia de las empresas en el exterior o entorno; difundiendo como lo hizo la empresa Steag de Alemania sus actividades sobre la sociedad en 1973; y en Inglaterra se desarrolla como la llamada auditoria social, es decir, el control de la eficiencia social de la empresa.
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Para el caso de América Latina, el concepto llegó por el intercambio académico y cultural con Europa y Estados Unidos; a partir de 1975 se inicia en Argentina y Brasil, posteriormente Chile en 1982; en Colombia la Asociación Nacional de Industriales - ANDI-, en 1978 propone cuatro indicadores entorno al primer balance social, referentes a la demografía organizacional, a la formación profesional, a los movimientos del personal y al comportamiento del personal, es decir, analiza el personal o área interna de la empresa.
Con base en esta aproximación inicial a la responsabilidad social El centro Colombiano de Relaciones Públicas con la asesoría de la Organización Internacional del Trabajo, diseña un Manual de Balance Social para Colombia, para el área interna y externa, cuyo propósito era cumplir una política social de programas, planes y acciones al interior y exterior de la empresa.
Presentado todo lo anterior, se puede inferir que al llevar a cabo las empresas todas sus actividades tienen una responsabilidad con su entorno, y que el balance social, de acuerdo a la Ley francesa es,10 “un documento único que resume los datos principales expresados en cifras, que permiten apreciar la situación de la empresa en el terreno social, registrar las realizaciones efectuadas y medir los cambios ocurridos en el curso del año y en los dos precedentes”. Es decir, se presentan no solo datos y cifras financieras o monetarias, sino la gestión social profundamente unida a la dimensión ética de hacer cuenta y dar cuenta, pues esa denominada auditoría social, exige de las empresas indicadores cuantitativos y cualitativos de rendimiento con relación a los impactos sociales, medioambientales y de protección animal; diálogo con las partes interesadas para identificar temas destacados; encuetas de opinión; fijación de objetivos estratégicos para mejora continua, y retroalimentación y diálogo con las partes.
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