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Se considera como analfabetos a las personas mayores de 15 que declararon en los censos realizados por el INEC que no saben leer y escribir. La variable asistencia escolar permite contabilizar el número de personas de 5 años y más de edad que asisten o no a instituciones de enseñanza regular. La tasa de analfabetismo es la relación entre la población analfabeta con el total de la

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población de 5 años y más. Cabe recalcar que la mayoría de la población alfabeta de la provincia de Loja tan solo ha alcanzado un nivel de instrucción primaria; por el contrario, el post-grado es un nivel de instrucción que muy pocos habitantes lo poseen.

GRÁFICO No 5. ANALFABETISMO. CENSOS 1990 Y 2001

FUENTE: INEC. Censos de Población y Vivienda 1990 y 2001

En el gráfico No 5 se observa que Guayas Pichincha y Manabí sobresalen como las provincias con alto grado de alfabetismos. La cifra de alfabetos en la provincia de Guayas es de 1 778 505 en el año 1990 y asciende a 2 445 316 en el año 2001 en cambio el número de analfabetos entre el periodo 1990-2001 es de 43 995 y 179 034 respectivamente. La

provincia de Pichincha posee igual tendencia debido a que el alfabetismo asciende 1 248 595 a 1 795 897 entre 1990 y 2001 mientras que el analfabetismo varía de 21 182 a

101 548 en el mismo periodo analizado.

La población de 5 años y más de edad en el país, según la información del VI Censo de Población del 2001 fue de 9 457 627 habitantes, de los cuales 794 314 no saben leer ni escribir como se observa en el anexo No 8, o bien sólo leen o sólo escriben; es decir, que el 8,4 por ciento de ecuatorianos son analfabetos.

A pesar de que la tasa de analfabetismo sigue siendo alta; en el transcurso de los últimos 11 años, se ha observado un importante descenso, hecho que se ha venido dando a lo largo del tiempo. En el primer censo de población realizado en 1950 por ejemplo, existían 43,7 analfabetos por cada 100 habitantes como se detalla en el anexo No 7, en el censo de 1990 el porcentaje es 10,2 y en el último censo 8,4 por ciento. Por tanto se deduce que la tasa ha

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disminuido en un 80,8 por ciento entre los años 1950 y 2001, debiendo señalarse que el mayor descenso del nivel de la tasa de analfabetismo ocurrió en el periodo 1974-1982 en donde de 23,7 por ciento; registrado en el primer año bajó a 14,8 por ciento; 9 puntos porcentuales menos; en el último período intercensal 1990-2001 el descenso es de casi 2 puntos porcentuales.

Históricamente los diferenciales del analfabetismo, de acuerdo con el sexo de la población, evidencia que el nivel de analfabetismo de las mujeres siempre ha sido superior al de los hombres, tanto es así que para 1990 de 731 093 personas que se declararon analfabetas, 436 027, esto es el 59,6 por ciento son mujeres, en el 2001 se mantiene el predominio de mujeres analfabetas, el porcentaje es del 57,5 por ciento frente a la población analfabeta nacional. La tasa de analfabetismo sin embargo se ha reducido de 8,4 a 7,3 por ciento en los hombres y, de 12,0 a 9,5 por ciento en las mujeres. En términos relativos el descenso de la tasa es de 13,1 por ciento en el primer caso y de 20,8 por ciento en el segundo; la reducción de las tasas de analfabetismo por sexo es de 7 puntos más en las mujeres frente a los hombres.

De acuerdo a la Nueva Reforma Curricular (2008), 43 142 habitantes correspondientes al 14% de la población alfabeta no han recibido instrucción; 1 473 habitantes correspondientes al 0.5% de la población alfabeta han asistido a centros de alfabetización; 199 700 habitantes correspondientes al 64.8% de la población alfabeta han aprobado algún grado de educación básica; 26 302 habitantes de la población alfabeta correspondiente al 8.5% han aprobado algún curso de educación media; 1 270 habitantes correspondientes al 0.4% de la población alfabeta han alcanzado el nivel post-bachillerato; 17 147 habitantes correspondientes al 5.6% de la población alfabeta tenían estudios universitarios o pregrado; 183 habitantes de la población alfabeta correspondientes al 0.1% han realizado estudios de post-grado; y 18 864 habitantes correspondientes al 6.1% de la población alfabeta no declararon tener algún tipo de instrucción. El resumen de lo expuesto anteriormente se muestra en los anexos No 7 y No 8.

Las diferencias se evidencian cuando se comparan las tasas de analfabetismo por sexo entre área urbana y rural, en la primera de ellas, el censo del 2001 arroja una tasa 4,6 por ciento para los hombres y de 5,8 por ciento para las mujeres; en el área rural los valores son de 11,6 por ciento y 16 por ciento respectivamente. Las diferencias de los niveles de

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analfabetismo son de algo más del doble entre los hombres y mujeres urbanas frente a los rurales.

Las diferencias entre sexo poseen relativa importancia en el área rural que en la urbana, en la primera hay una diferencia de más de 4 puntos porcentuales entre la tasa de analfabetismo de los hombres frente a las mujeres, en el área urbana, debido a que es más de 1 punto porcentual. La relativa diferencia entre las tasas de analfabetismo de los hombres frente al de las mujeres en el área urbana se debe fundamentalmente a que en el área urbana tanto los hombres como las mujeres tienen la misma opción de asistir a los centros de educación, pero no ocurre igual en el área rural.

Globalmente existe, un gran diferencial en los niveles de analfabetismo de la población urbana y rural. Según las fuentes de información del INEC en 1950, la tasa de analfabetismo en el área urbana fue del 16,5 por ciento reduciéndose al 5,2 por ciento en el 2001; en la población rural, en cambio, la tasa evolucionó del 55,1 al 13,7 por ciento respectivamente. A pesar que se ha operado un descenso importante de las tasas de analfabetismo, de 68,5 por ciento en el área urbana y del 75,1 por ciento en el área rural, sin embargo en el 2001, la tasa del área rural es de aún casi 3 veces mayor a la registrada en el área urbana.

Las variaciones de los niveles de analfabetismo registrados en los censos de población realizados desde 1950 hasta el 2001 demuestran que el mayor descenso se dio en el período 1974-1982, en donde la tasa se redujo en un 37,7 por ciento al bajar de 23,7 por ciento a 14,8 por ciento, luego se ubican en el 30,6 por ciento en el período 1982-1990, en este lapso la tasa baja de 14,8 por ciento a 10,2 por ciento; en los demás períodos censales la reducción es menor; 30,3 en el 1950-1962 y 22,1 por ciento en 1962-1974. En todos los casos la reducción de las tasas de analfabetismo de la población urbana en términos porcentuales es mayor en el área urbana que en la rural.

En cuanto a las tasas de analfabetismo a nivel regional todas las regiones, a excepción de la región Insular, según el censo del 2001, tienen tasas de analfabetismo algo superior al 8 por ciento; la Insular por su parte tiene una tasa de 2,8 por ciento. En los 11 años transcurridos entre el penúltimo y último censo, en la Sierra, Costa, y Amazonía, se han dado importantes reducciones de los niveles de analfabetismo, los porcentajes de reducción oscilan entre -1,1 y 33,1 por ciento.

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La información expuesta en la presente investigación permite aseverar que el mayor descenso de las tasas de analfabetismo ocurrió en el período 1974-1982, en éste los porcentajes de reducción alcanzan valores de entre el 26,2 y 46,6 por ciento, aunque en la región Insular el valor de la tasa de analfabetismo se incrementó en 46,6 por ciento al pasar de 5,8 por ciento registrado en 1974 a 8,5 por ciento en 1982. Este fenómeno ocurrido en esta región se debe fundamentalmente a la migración de población con un bajo nivel de instrucción y muchos de ellos analfabetos.

La región Costa y la Insular tienen en 1990 las tasas de analfabetismo más bajas 9,1 y 2,6 por ciento respectivamente; la Amazonía con 10,6 por ciento y la Sierra con 11,4 por ciento son las regiones con las tasas más altas. Como se observa en el anexo No 7 únicamente 8 de las 21 provincias que conformaban el territorio nacional, en ese entonces, presentan tasas de analfabetismo inferiores al 10 por ciento, en general sus valores varían entre el 5,2 por ciento en El Oro al 9,7 por ciento en Sucumbíos. Por el contrario, las provincias que presentaban las mayores tasas de analfabetismo son: Chimborazo con 22,9; Cotopaxi 19,9; Bolívar 18,9 y Cañar 17,5 por ciento; poniendo en evidencia que el grado de analfabetismo es generalmente más alto en provincias de la Sierra, en donde existen altos porcentajes de población indígena.

En el Censo del 2001 expuesto en el anexo No 5, las provincias siguen la misma tendencia y tienen las tasas de analfabetismo más altas, pero, en todos los casos los niveles son más bajos; en la Sierra por ejemplo hay provincias como Azuay en donde el valor de la tasa se ha reducido en un 33,6 por ciento al bajar de 11,9 registrado en 1990 a 7,9 por ciento en el 2001. En las provincias caracterizadas como las de más altas tasas de analfabetismo como es el caso de Chimborazo, Cotopaxi, Bolívar, Cañar e Imbabura, en el período 1990–2001, han variado en porcentajes que oscilan entre el 20 y 28 por ciento, esto es algo mayor a lo ocurrido tanto en la Costa como en la Amazonía. En Galápagos por su parte la tasa de analfabetismo se incremento en casi 8 por ciento.

En cambio durante el periodo 1974-1982 Napo poseía 43 por ciento, Pichincha con 41,2 por ciento, Guayas con 40,6 por ciento, El Oro con 40,5 por ciento, Morona Santiago con 39,8 por ciento y Loja con 39,2 por ciento de tasas de analfabetismo que constituyen las provincias en donde la reducción de las tasas de analfabetismo se ha dado en mayor proporción. En los 27 años transcurridos entre 1974 y 2001, por su parte, Pastaza con 69 por ciento de reducción, Napo con 68,6 por ciento, Azuay con 67,8 por ciento,

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Imbabura con 66,7 por ciento y Tungurahua con 65,3 por ciento presentan las disminuciones más significativas en este período intercensal.

Según el censo del 2001, en el área urbana en todas las provincias del país, los niveles de analfabetismo son inferiores al promedio nacional total (8,4%), y, en 10 de ellas las tasas del analfabetismo son inferiores al 5 por ciento, por lo se puede decir, según el criterio de la UNESCO, (2008) la población de las áreas urbanas de 10 provincias del país están libres de analfabetismo como se muestra en los cuadros No 7 y No 8.

En el área rural, en cambio, y a pesar de las importantes reducciones que se han dado especialmente a partir de 1974, según el censo del 2001, en algunas provincias de la Sierra fundamentalmente (Chimborazo, Imbabura, Cotopaxi, Cañar y Bolívar), una quinta parte de la población de 10 años y más de edad, siguen siendo analfabetos, lo que sugiere que los mayores esfuerzos para eliminar el analfabetismo deben ser dirigidos al área rural.

Un análisis de los niveles de analfabetismo por grupos de edad hace pensar que hay una relación directa entre la tasa de analfabetismo y la edad de las personas; a medida que aumenta la edad de la población, los niveles de analfabetismo se incrementan, este aspecto se confirma en las tasas tanto en la población femenina como en la masculina. Las variaciones porcentuales más altas en el período intercensal 1982-2001, son superiores al 60 por ciento, se dan en las edades de 25 a 49 años a nivel total, mientras que en la población femenina las variaciones más altas se encuentran en las edades de 20 a 49 años. El analfabetismo medio a nivel nacional para el año 2001 se incrementa a 411 201.

CUADRO No 5.1. ANALFABETISMO. CENSOS 1990 Y 2001

CENSOS 1990 2001

media 324232 411201

mediana 197461 263837

varianza 2.113E+11 3.95234E+11

desv. est. 459671 628676 FUENTE: Elaboración con datos.

En cuanto a los estadísticos descriptivos tomando como referencia la variable analfabetismo, se observa en el cuadro No 5.1 que existe una variación de la media de 86 969 entre el periodo 1990 y 2001, en cambio la variación de la desviación estándar es de 169 005 esto se debe a la existencia de datos atípicos en las provincias de Azuay, Manabí, Guayas y Pichincha.

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